Cómo ayudar a tus hij@s en los estudios

 

madre-e-hijo-mirandoseMuchos padres y madres nos preguntan cómo pueden ayudar a sus hijos, de manera efectiva, a  ser mejores estudiantes, a que se responsabilicen con sus deberes escolares y que aprovechen de la mejor manera el tiempo de estar en el colegio como un espacio de crecimiento. El problema, a mi parecer, viene cuando lo que piden es no tener que encargarse de ellos, que ellos solos marchen y no tener que tener que estar pendientes, como si la autonomía en los estudios ( y en las responsabilidades en general) creciera sola, como setas en el campo, y sólo hay que ir a recogerla.

Esto último es un error, de nuestros hijos e hijas hay que estar pendientes, es nuestra labor como madres y padres. Pero no como profesores ( es nuestra mejor inversión, no podemos verlos objetivamente y el ver que muchas veces repiten errores que nosotros cometimos nos puede enfadar y desesperar más de la cuenta) si no como modelos y apoyo, buscando la mejor manera de facilitarles el espacio y los medios para conseguir las mutuas metas.

PRINCIPIOS EN EL APOYO ESCOLAR DE PARTE DE LOS PADRES Y MADRES:

PRINCIPIO 1. Los amamos con locura, pero no somos los mejores profesores. Nuestra labor es de apoyo y ayuda en la organización, es estar ahí, es hacerlos sentirse queridos pase lo que pase.

PRINCIPIO 2. No pidamos lo que no ofrecemos, somos sus modelos de vida, de responsabilidad, de organización y de orden….aparte de muchas otras cosas

 

240_f_125356621_ptrthvlwervrf3p8owbgjensyk3uztpePILARES BÁSICOS DE ESTUDIO QUE SE PUEDEN DAR DESDE CASA:

  1. ORGANÍZATE ¿Cuán organizados somos? ¿Proporcionamos a nuestros chavales una rutina que encuadre sus obligaciones, o les permitimos gestionarlas según las ganas que les den? ¿Les enseñamos a tener un horario y a cumplirlo? ¿Les dejamos claros los límites y las consecuencias si no se cumplen? y….¿cumplimos las consecuencias? El espacio de estudio, el mínimo orden en la mesa de estudiar, los límites en juegos y ordenadores, la norma del “móvil lejos cuando estudiamos” para evitar distracciones….

Un horario debe empezar todos los días con un repaso de lo aprendido en la mañana. Repaso es entendido como  leer lo hecho, no estudiarlo ni memorizarlo. Leerlo, significa “cerrar” los temas visto y comprendidos  en la mañana. Si no los entendimos en la clase, es la oportunidad de entenderlos y si aún así no se entienden, podemos preguntar al día siguiente en clase ( aparte de la buena impresión que se llevará el profesor cuando vea que estudias lo aprendido en la mañana).

Yo recomiendo los tiempos de estudio del “método pomodoro” (www.marinaratimer.com): 25 minutos de estudio y 5 minutos de descanso. Evitamos cansancio y distracciones, los plazos son cortos y evitamos el desánimo y la atención mejora en cada bloque de 25 minutos.

2. COORDINA CON EL CENTRO ESCOLAR. Muchos padres y madres piensan que cuando los chicos crecen ya no es necesario ir al Centro Escolar, y cuando lo hacen es porque hay un problema. No hagas eso, coordina con tu Centro Escolar, habla con sus profesores, escúchales y cuéntales lo que hacéis en casa, pero no para quejarte de tu hijo o hija, por favor, intenta encontrar puntos en común con su tutor o tutora que te permita saber por dónde ayudarla a mejorar. Que note en ti un apoyo y una ayuda. Todos conocemos a padres y madres que se quejan delante de su hijos o hija muchas veces de lo “terrible” que es y sin embargo, con incapaces de reconocer los fallos que profesores y adultos les indican para mejorar. Coordina con tu Centro, busca apoyos y céntrate en que lo importante no es lo duro que es ser padre o madre, es lo duro que es ser niño o niña hoy. “Si piensan que soy irrecuperable, que soy una vago o una vaga y que no voy a mejorar ¿para qué intentarlo?”

3. FÓRMATE SI ES NECESARIO, PIDE AYUDA. Si, no eres peor padre o madre si pides ayuda, si buscas apoyos. No lo sabes todo, ya lo hemos dicho en post anteriores. A veces, en nuestro afán de que nuestros hijos lleguen “donde no pudimos llegar nosotros” los empujamos a que cumplan nuestras expectativas y no las suyas. Si no tienes dinero para un profesor particular o un programa de métodos de estudio ( no es lo mismo), pide ayuda en tu Centro, a amigos, parientes, vecinos/as. Cambia su ayuda por algo que tú puedas darle. Pregunta en tu ayuntamiento. Aunque todo eso no exime tu trabajo de apoyo y organización amorosa con tus chicos y chicas. Ayúdalos, no les regañes y les fuerces, busca escucharlos y entenderlos, llega a acuerdos con ellos de estudio y ayúdales a aplicarlos. Escúchales, no les grites, no descargues tu frustración con ellos, ellos ya ven el panorama bastante difícil para que un grito los ayude. Fórmate, aprovecha todos los espacios de formación de padres y madres que muchas veces se cierran por falta de asistentes.

4. FINALMENTE: SI QUIERES QUE TUS CHICOS LEAN, LEE; SI QUIERES QUE SEAN ORGANIZADOS, ORGANÍZATE; SI QUIERES QUE AMEN EL ESTUDIO, ESTUDIA; SI QUIERES QUE TE CUENTEN COSAS, HABLAD EN LA MESA ¿Hace cuánto no lees un libro? ¿Hace cuánto no estudias algo que te interese? ¿Hace cuánto que no leéis juntos? ¿Hace cuando que no dormís con un libro compartido?
La lectura es la puerta al razonamiento lógico verbal y matemático, es el canal por el que nuestro vocabulario se enriquece, donde podemos poner nombre a nuestros sentimientos y acercarnos más. Hablad en la mesa ¿o tenéis la tele puesta a la hora de comer o cenar? ¿Tomáis un tiempo juntos para disfrutar de comer (desayuno, comida o cena, da igual) juntos y juntas?  Abre vías de comunicación para acercaros más, para establecer tiempos conjuntos, para hablar sin gritaros ni regañaros. Conoce sus gustos y desde ahí intenta contarles los aprendizajes de tu vida. No hay nada más divertido que nuestros chicos conozcan nuestros tiempos pre internet ¡no se lo creen!, o nuestros juegos de chicas o el tiempo que pasábamos en la calle…

 

VÍVELO!

  • ¿Eres organizado? ¿Tienes tiempos de estudio, de lectura, de descanso? ¿Dejas todo para el último momento o gestionas tus obligaciones familiares y laborales con tiempo? ¿Qué modelo, de veras, les estás mostrando? No podemos exigirles lo que nos les mostramos, somos sus modelos de vida, de orden, de valores.
  • ¿Te quejas de tus hijos e hijas con los profesores u otros padres/madres? ¿Les cuentas constantemente “lo duro que es ser madre/padre de este niño, de esta niña”? ¿Alguna vez lo has hecho delante de tus hijos/as? No lo hagas más, ello redundará -mal- en su autoestima, no les permite creer en sí mismos/as y no les motivará a hacer algo más que dejarse abandonar.
  • ¿Crees de veras que “la letra con sangre entra”? Cuando padres y madres me piden ayuda, muchas veces es cuando la relación con los hijos, los gritos, insultos y castigos, ya ha llegado a un límite muy malo. La comprensible frustración y desesperación de los padres y madres les hace ver todo muy, muy negro, y esperan que les solucionemos la situación. Trabajamos intentando recobrar la autoestima de los chicos y chicas en sus capacidades ( muchos de ellos ya se han puesto una etiqueta de “tonto/a”) y con los adultos, con quienes intentamos ayudarles a gestionar la frustración. Una pregunta clave que les hacemos, y que te la hago a ti ahora es: dentro de unos años, de las notas de tus hijos te reirás, si, lo harás, cuando todo esto pase, porque te darás cuenta que aunque es importante NO ES LO MAS IMPORTANTE EN LA VIDA….pero, de la relación que tienes, de gritos, de descalificaciones, de castigos ¿ te vas a reír?. No gritar te hace aprender cosas importante, como nos cuentan aquí : https://putumputum.wordpress.com/2013/07/24/10-cosas-que-aprendi-cuando-deje-de-gritarle-a-mis-hijos/
  • La vida ya nos lleva por caminos bastante estresantes, tómate un tiempo para relajarte. Para ello es bastante efectiva la técnica 4-7-8, y no sólo para conciliar el sueño: https://mejorconsalud.com/tecnica-4-7-8-para-conciliar-sueno/

20 estrategias para que tus hijos te escuchen…..aquí van las cuatro primeras

escucha__aprende__y_valora_1No es fácil conseguir dialogar con nuestros hijos e hijas, si intentamos ponerlos en el centro de la relación sin dejar de posicionarnos como autoridad, límites y espacio de seguridad. Todo ello sin perder la relación y la satisfacción de necesidades, … qué difícil.

Si entendemos la escucha como el primer paso para la comunicación, para la autoestima, para la autonomía, veremos que es fundamental conseguir que nuestros hijos nos escuchen y escucharlos nosotros, puesto que de ello dependerá la relación que tengamos de hoy en adelante. Ser padres no significa tener todas las respuestas, significa ser modelos de vida, y escuchar ( entendida la escucha como el poner atención, con mis cinco sentidos, a lo que manifiestas, no solo con lo que sale de tu boca, también lo no verbal) debería ser un pilar fundamental en su relación con el mundo, con los otros y consigo mismo.

He aquí cuatro primero pasos para ser escuchados, probados y experimentados por quien escribe esto:

  1. Para que te escuchen, ESCUCHA TÚ PRIMERO. Sé el modelo de escucha de tus chicos y chicas. Respuestas como “eso es una tontería” , “no pasa nada”, “no les hagas caso” (minimizar la situación que nos cuentan), o “no me sorprende que te pase eso, tú siempre….” ( culpabilizar), o “te he dicho mil veces que….”, ” hijo/a, la vida…..” (sermonear)….¿te suenan? Si es así, posiblemente no estés escuchando lo que debieras para establecer comunicación con tus chicos/as. Escuchar es poner atención a lo que te dicen, sin juzgar, dando espacio y tiempo para confiar su parecer y sus emociones, creyendo en la posibilidad de que, mientras lo cuentan, reflexionan sobre ello y analizan la situación, poniéndonos en su piel y pensando ¿cómo se sintió  mientras tanto?. Pequeñas intervenciones como ” ajá”, ¿que piensas de eso?, ¿cómo te sentiste cuando pasó?, ¿qué podrías hacer para mejorarlo? , ¿qué piensas hacer ( en general)?, …ayudan a que ellos puedan tener “hilos” de los que tirar en aquellas situaciones donde se les atasquen las emociones o no sepan qué hacer…..¿no te gustaría que a ti te escucharan así?. A veces, nuestros problemas de comunicación vienen de que no oímos para escuchar, sino para contestar.
  2. Propón posibilidades, NO DIGAS LO QUE HAY QUE HACER. No sigas cargando sobre ti las decisiones, porque por un lado les hace esperar a que tú pienses las soluciones, y aunque aumente nuestro ego, admitámoslo, cansa. Por otro lado tu hija/o no creerá en su capacidad de solucionar problemas y disminuirá su autoestima . Pregunta ¿ qué posibilidades tenemos? E insta a que piense muchas soluciones, aunque sean descabelladas y ahí, ayúdala a establecer algunas soluciones sobre las que ella tome la decisión por factibilidad, por economía, por cercanía , por evitación del dolor, ….ayúdala a hacer un cuadro de pros y contras  que posibilite soluciones futuras. Cada problema con el que nos encontramos tienen que ser un aprendizaje, para ellos y para nosotras.
  3. HABLA POCO. Ay, cómo nos encanta sermonear. Piensa bien lo que vas a decir, escucha. En serio ¿ alguna vez los sermones sirvieron para algo ? NUNCA.  Al cabo de 30 segundos entraban por un oído y salían por otro, admítelo. Si el objetivo es que recoja las zapatillas del medio del salón, es mejor mirarla fijamente, señalar el “objeto del delito” y  decir con seguridad “¡zapatillas!” antes que el sermón de (casi) siempre ” te he dicho mil veces que no dejes las zapatillas en medio del salón, con lo ha costado ordenar y vienes tú y siempre….y nunca,…..y ya no puedo más…” y todo lo que sigue. Atentos al tono de voz empleado, es necesario que sea firme, sin gritar (eso agota y da señales de desesperación) Ensaya si es necesario…y estate segura que te vas a quedar ahí, hasta que la acción se cumpla.
  4. DAROS TIEMPO DE HACER COSAS JUNTOS. Que la comunicación y la escucha no se den solo en momentos de problemas o de reprimendas. Comparte aficiones con tus hijos o tus alumnos, tiende puentes por los que cruzar cuando haya necesidad de hablar, de cosas, de pensamientos, de emociones, de descubrimientos. Que ellos sientan que sus pensamientos, aficiones y emociones te interesan, lo cual no quiere decir que las compartas, pero te interesan porque ellos son importantes. No hay escucha si no hay aprecio ¿ o tú escuchas a quien no te interesa? Busca cómo conseguir hablar y comunicarte. El segundo de mis hijos es muy callado y pasó un tiempo en que no hablaba sobre lo que le pasaba, cómo se sentía, y esas cosas. Yo sabía lo que hacía, pero no cómo estaba él. Un día, me acompañó de compras, se nos hizo tarde y nos fuimos a comer a un restaurante de esos que les gustan, de comida rápida. Para cuando me di cuenta, estábamos hablando, me comentaba lo que había leído, conversaciones con sus amigos, cosas que le interesaban. Demás está decir que de vez en cuando lo repetimos.

nino-escucha-p

¡VÍVELO!

Toma nota de cuántas veces al día regañas a tus chicos y chicas y cuántas los escuchas. Posiblemente te sorprendas.

Recuerda cómo te hubiera gustado a  ti que te escucharan, cómo te hubiera gustado que tu madre y tu padre te hicieran sentir bien, apreciada y lista para resolver dilemas. ¿Por qué no empezar a regalarles eso a  tus hijos?

NO LO SABES TODO, no, deja de cargar sobre ti ese paquete porque con el tiempo, te lo aseguro, se hace más y más pesado. Estás criando hijos, estás educando alumnos para que se enfrenten al mundo, hazlos seguros, ayúdales a resolver dilemas, escucha sus opiniones. Haz que cada oportunidad sea un aprendizaje, porque no se aprende solo con las mates y la lengua, la vida nos enseña, y los adultos debemos ayudarlos a aprender.

Cuenta también tus cosas. Comparte y enséñales a compartir tus vivencias y lo que piensas de ello. A veces pensamos que a ellos no les interesa “las cosas de los grandes” y no, les interesa, y mucho. Muchos niños y niñas no saben a qué se dedican sus padres, no saben qué hacen ni las cosas que les gustan, no entienden porqué llegan cansados, o tristes, o felices al final del dia.

Encontrando nuestro elemento

 

Según Sir Ken Robinson, experto inglés en educación, creatividad e innovación educativa, el objetivo de nuestra educación debería de ser “Encontrar nuestro elemento” es decir, aquello que nos realice, nos complete y nos haga mejores personas.

Parte de la idea de que cada persona, manifestada en cada inteligencia ( es decir, esa combinación única de pensamiento, estrategias, recursos, historia, …presente en cada cabeza de las millones del mundo), tiene tres características:

  1. No significa necesariamente desempeños académicos. Muchas personas se consideran poco inteligentes porque no obtienen las calificaciones que les gustaría en matemáticas y lengua. El sistema como tal no les enseña a valorar todos los territorios inexplotados de desempeños y habilidades que tienen, condenándolos así a dejar de ser creativos y espontáneos. Una nota no dice quienes somos.
  2. Es dinámica. Cambiamos y crecemos. Conocemos y avanzamos, aunque a veces parezca lo contrario. La escuela debería ayudarnos a explorar esos compartimentos secretos que están esperando manifestarse para mejorar nuestra vida y la de los demás. No dejemos que se queden anquilosados y estancos.
  3. Es ÚNICA. Y esto a veces hay que repetirlo taaaanto: es ÚNICA. No hay una persona como otra, y esto se cumple tanto o más, en los niños y niñas en edad escolar. No esperemos de una de ellas lo mismo que esperamos de otra, ni aún en el caso de que sean hermanos ( todos conocemos injusticias derivadas de esa odiosa comparación, ¿cuánto más de alumnos y alumnas que posiblemente lo único que comparten es el año de nacimiento? ) En un mundo globalizado como el actual, donde en las escuelas se juntan representantes de tantas partes del mundo, deberíamos tenerlo aún más presente y aprovechar esa diversidad para celebrar la unicidad.

Frente a esto, encontrar nuestro elemento es hallar el medio, el espacio de sentirnos plenos, de nadar libremente y saber que seremos valorados y valoradas como las personas únicas que somos….y esto es válido tanto para alumnos como para profesores. Si un maestro no  se siente único, si una profesora siente que lo que hace no se valora y se compara con…, no esperemos que las horas de vida que pasa dentro de un centro escolar sean todo lo especial y únicas que pueden ser. Y nos estamos perdiendo eso. Hay demasiado en juego para perderlo. La búsqueda de la creatividad y la valoración de la misma es un buen primer paso para fortalecer la floración de rincones de inteligencia habitualmente no reconocidos. El primer paso para sentirnos en nuestro elemento durante las largas horas que estamos en la escuela.

VIVELO!

Invita a tus alumnos a jugar con la imaginación, plantéales un problema cualquiera y motiva lluvias de ideas que posibiliten sacar sus habilidades fuera.  La semana pasada, en una clase de métodos de estudio, les dije a mis chicos: ” si tuviéramos un presupuesto ilimitado y el permiso de hacer lo que quisiéramos ¿cómo cambiaríamos este aula?” Cuando terminé la pregunta, yo ya había pensado en muchísimas cosas locas: transformarla en una sala de rock, montar un gimnasio, prenderle fuego para ver cómo queda, pintarla de rojo y verde, cambiar las paredes a paredes de cristal para que quede como un cubo transparente, hacer un rocódromo, montar un bar…..yo qué sé ¿Y ellos? con cambiar las sillas y cambiar el color de las paredes no salieron. Eso me llenó de tristeza, porque si eso es lo que ha hecho la escuela con ellos, hay que cambiarlo.

Comparte con tus hijos y tus alumnos pequeños dilemas e invítales a proponer posibilidades de solución. Una vez, mi hija y algunos compañeros tenían que hacer un trabajo para la universidad y estaban en casa rompiéndose la cabeza, el objetivo era saber la opinión de la gente respecto a un tema: si entrevistas con formulario, si hacer un vídeo y subirlo a redes sociales, si contactar con organizaciones y concretar entrevistas….todas las soluciones que planteaban tenían un “pero”. Llegó la hora de la cena y en la mesa seguían discutiendo qué hacer, hasta que el pequeño de mis hijos  soltó mirando su plato: ¿y por qué no salís a preguntar a la gente en la calle, directamente? Todos se miraron y se dieron cuenta que ésa, la solución más obvia, no se les había ocurrido y así lo hicieron.

Algunos artículos para empezar a explorar rincones ocultos de nuestra inteligencia y valorar nuestras ideas y experiencias:

http://elpais.com/elpais/2013/02/22/eps/1361546365_706335.html

http://justificaturespuesta.com/lluvia-de-ideas-ensenar-alumnos-ser-creativos/

Hablemos de Acoso Escolar

Hablar de Acoso Escolar es referirnos a una situación que afecta a miles de niños dentro y alrededor de los Centros Escolares y que no les permite el desarrollo normalizado de su infancia y adolescencia. En muchos casos mal etiquetado como Acoso, como veremos, aunque ello no impida el dolor que algunas situaciones puntuales conlleva.

El Acoso Escolar como tal, afecta a su equilibrio personal, a su autoestima en un medio en el que deberían sentirse protegidos y seguros y, si esto no es ya de por sí suficientemente grave, también a su desempeño académico. Escucho a  muchos padres, madres y profesores que me indican cosas como ” si, ya sé que es difícil ir al cole sufriendo acoso, pero necesito que mejore en notas”. Los niños no encuentran sentido a estar metidos horas y horas en un Centro donde no se sienten seguros, donde tienen que estar a la defensiva, donde no se sienten apreciados. No podemos esperara que den, en esas situaciones , lo mejor de sí, ni emocional, ni cognitiva, ni relacionalmente.

Muchos adultos expresan que ahora los niños y las niñas están sobreprotegidos, que el malote de clase siempre ha existido y que se ha sobrevivido a ello. Todos aquellos que tuvimos una infancia jugando en la calle, es cierto, aprendimos a protegernos, a gestionar los espacios ( conocíamos dónde nos podíamos meter y dónde no es el barrio, por ejemplo) y los tiempos ( si no, pregúntennos cómo sabíamos cuándo nos iba a llamar nuestra madre a cenar, por poner otro ejemplo), y sobre todo, a gestionar pequeños conflictos del día a dia, con más o menos sensatez y efectividad. Pero también sufrimos muchas situaciones reiteradas, dañinas y/o en situación de indefensión para las que no tuvimos recursos ni apoyos, que a mí me hacen pensar viendo a personas en edad adulta que aún sufren las huellas de dolores no curados entonces  ¿a qué coste emocional?

Por ello, precisamente por la gravedad de la situación, veo necesario hablar de qué es el Acoso Escolar y diferenciarlo de lo que no es.

Que un alumno moleste a otro, diciéndole cosas, insultándole, o cualquier otra cosa, está mal, es faltar el respeto a otro, es agredir verbalmente  pero NO es Acoso

Que una alumna hable mal de otra poniéndole apodos o diciendo cosas de la otra que no es verdad, es faltar a la verdad y al respeto, es agredir verbalmente y confabularse con otras personas para hacer daño, si, pero NO es Acoso

Que un alumno, o alumna, pegue a otro, le dé puñetazos y lo empuje, y aún cosas peores es violencia directa y física, es agresión y hace mucho daño, pero NO es Acoso.

Cada uno de los ejemplos anteriores deberían ser pedagógicamente penalizados de parte de las autoridades del Centro por ser situaciones de violencia verbal, psicológica y física que implican faltas de respeto por la dignidad e integridad de las personas, pero NO son situaciones de  Acoso.

Para definir una situación como Acoso Escolar tienen que cumplirse  tres dolorosas condiciones:

  • Es una situación prolongada en el tiempo. Tiene que darse la misma situación de manera constante o reiterativa en un tiempo determinado, de la(s) misma(s) a la misma persona
  • Existe equilibrio de poder. El acosador es una persona más alta, más fuerte o más numerosa , u ostenta una situación específica de poder frente al acosado ( es un profesor, un/a delegado/a de clase, o alguien de quien depende el segundo de alguna manera)
  • Existe probada intención de hacer daño. La diferencia , en ocasiones, entre las bromas, la ironía y el hacer daño, es muy fina. En este caso, el traspaso de la línea es consciente y adrede.

Si revisamos los casos que conocemos, aquellos que tristemente aparecen en los medios de comunicación, veremos que estas tres condicionares se cumplen.

Y por ello, nos centraremos en post siguientes en hablar de la prevención del Acoso, por que si las situaciones que pusimos como ejemplos al inicio se hubieran parado y sancionado de una manera pedagógica, el Acoso como tal no habría existido. Y hacia ahí tenemos que tender, a QUE NO EXISTA EL ACOSO….Y ES POSIBLE.

“Agobia mucho ver cómo a alguien lo molestan un día sí y otro también y no saber qué hacer frente a ello” Ismael, alumno de 3º de Educación Secundaria

” Creo que las burlas de los compañeros suelen ser bromas. Pero hay personas que al final se cansan y sufren. Pero los que gastan esas bromas no lo saben, a veces, aunque a veces si” Alicia, alumna de 2º curso de Educación Secundaria

“No me he encontrado con situaciones verdaderamente conflictivas pero soy consciente de que en las aulas existen estas situaciones y no siempre les sabemos dar el cauce adecuado” Mario, profesor de Secundaria de Madrid

VÍVELO!

Analiza y recuerda situaciones de tu vida, de tu infancia donde consideras que sufriste Acoso Escolar, ¿se cumplieron las tres condiciones? Si es así, ¿buscaste ayuda? ¿la obtuviste? Si no ha sido así, posiblemente muchas de las huellas que causó la situación aún perduren y ello explique porqué tienes miedo o te enfurece tanto la sola posibilidad de que un hijo, una hija o una alumno o alumna sufra lo mismo.

Habla con tus chicos y tus chicas ( sean hijos/as o alumnos/as) y explícales la diferencia entre qué es y qué no es Acoso. Que aunque no lo sea, nadie tiene derecho a hacerte daño, que es necesario hablarlo y comunicarlo para parar a tiempo situaciones de futuros Acosos, para no llegar a  vivir todos en tensión.

Busca apoyos en clase, siempre hay alumnos preocupados por lo que ven día a día y no saben qué hacer. Si tú eres una autoridad, ofréceles tu apoyo  y buscad juntos la manera de formaros o conseguir establecer un marco común de convivencia.

Mira. Algo tan básico como eso. Observa ¿hay alumnos/as que no se sientan con nadie en clase? ¿hay alumnos/as que no se comunican con los demás?¿hay alumnos de cuya opinión se burlan otros o no son tomados en cuenta? Es más fácil acosar a alguien solo/a que a alguien con apoyo social.