Límites: cómo y por qué

Establecer límmiguelitoites con claridad es fundamental en la educación de hijos/as y alumnos/as, en nuestras relaciones personales, cuánto más en una familia. Dónde estamos, cómo estamos, qué se espera de nosotros y dónde reside el punto donde nos van a ayudar es uno de los pilares de la confianza en un grupo.

Que los niños y niñas sepan hasta dónde pueden ir, qué es lo que se espera de ellos/as, hasta dónde pueden avanzar y dónde va a estar el adulto responsabilizándose es el fundamento de la confianza, la tranquilidad y la seguridad. Un niño que no sabe con claridad los límites se pasa el tiempo retando, por que necesita saberlo, se genera en él o ella una angustia vital porque no sabe en qué momento el adulto responsable ( padre, madre, profesores, abuelos, cuidadores en general) acudirán a ayudarlo si lo necesita. Se sabe pequeño y débil ( sí, aunque a veces vayan de muy sobrados, se saben frágiles) y busca saber dónde se inicia la ayuda, la atención, la contención.

En este post os contamos los siete principios básicos para establecer y mantener límites que en nuestra experiencia como educadores y padre/madre, junto con mi pareja, nos ha servido en estos años. Desde luego, es mucho más sencillo si empezamos cuando nuestros niños o alumnos son pequeños, pero también funciona si son adolescentes o mayores, os lo aseguro. Os recomiendo tener presentes post anteriores, referidos a cómo hablar con ellos, que podéis ver aquí y  cómo hacer que nos escuchen, que podéis consultar aquí .

  1. Modela lo que esperas de ellos. Si les pides que no pongan los pies sobre la mesa de centro, no lo hagas tú. Si quieres que mantengan la habitación en orden, hazlo tú también con la tuya. Si quieres que den las gracias y pidan perdón, hazlo tú. Los primeros límites los mantienes tú y tu pareja o quien contribuya a su educación. Conozco padres y madres que no quieren que sus hijos les levanten la voz y ellos lo hacen. Conozco profesores que critican que los alumnos no sean puntuales y ellos no lo son.
  2. Especifica qué esperas de ellos/as, no les pidas “que se porten bien”. No es lo mismo decir “pórtate bien” que especificar “por favor, no levantes la voz”, ” recoge por favor tus calcetines cuando termines de ducharte”, “venga, pon la mochila en su sitio al llegar”, “dime lo que te pasa y no me grites, porque así no te puedo escuchar”, ” eso que le has dicho a tu hermana es un insulto, acércate a ella y habla porqué lo has hecho. Creo que deberías pedirle disculpas”.
  3. Controla tus emociones, enuncia la regla con tranquilidad. No enuncies reglas enfadado/a, porque lo más probable es que tu hijo/a, tu alumno/a creerá que es fruto del enfado y muy posiblemente no lo tome en serio ( y posiblemente, cuando se nos pase el enfado,tendamos a ver lo que enunciamos como injusto, retrocedamos, nuestro niño piense que él/ella “ha ganado”, e intente que una próxima vez vuelva a pasar lo mismo. Así, en vez de límites le habremos generado más incertidumbre ). Yo soy muy enérgica, y he descubierto que decirles los límites tranquila surte mucho más efecto que si me dejo llevar por mi enfado o mi frustración. Es una señal de respeto a la relación entre los/as dos, y posibilitará,  cuando sean mayores , una posible negociación. Y sobre todo, destierra de tu lenguaje el “siempre” y el “nunca”.
  4. No cedas. Aunque estés hecha polvo después de un día de trabajo, aunque estés muy contenta y veas la regla como injusta, aunque sus súplicas te hagan dudar….no cedas. A menos que verdaderamente haya sido a todas luces injusta, o sea imposible de cumplir ( todos conocemos a  niños castigados sin ver tele ¡para el resto de su vida!), y sólo en ese caso, piensa primero, y habla con tu alumno o con tu hijo/a y dile que te has equivocado ( que no pasa nada) y que has decidido cambiar la regla por esta otra que es más proporcional. Así la próxima vez te pensarás mejor qué reglas establecer, vamos aprendiendo.
  5. Intenta que la norma sea en positivo. Cambia los ” sé bueno/a”, por “habla más bajito”, los “madura”,  por “ya eres mayor, lo puedes hacer”. Lo que tu niño/a lee cuando le hablas en negativo es que él está mal y que es muy difícil hacerlo, entonces ¿para qué va a intentarlo?
  6.  Poneros de acuerdo quienes se encargan de la educación del niño/a. Intenta que las normas sean consensuadas entre tu pareja y tú, o abuelos/as, o cuidadores. Habla con sus profesores sobre cuáles con las normas en casa, e intenta que te apoyen en ello. Es un paso difícil, porque aquí te das cuenta de los diversos conceptos que en tu propia familia se tiene respecto a la educación, los límites y lo permitido o no, pero es necesario. Si el niño o la niña sabe que hay un frente común, hablado y reflexionado, será más fácil que tenga claro hasta dónde puede ir y hasta dónde no.
  7. Finalmente, separa la conducta del niño o la niña. Esta mal lo hecho, no la persona. Los niños tiene derecho a equivocarse, como cualquiera, y es necesario que se lo digas así, que es lógico que se equivoque porque está aprendiendo. Intenta que de cada equivocación salga un aprendizaje.

¿Premios materiales por portarse bien o por cumplir las normas? no soy partidaria de ellos, creo firmemente en el refuerzo positivo, en el agradecimiento y en el cariño como reconocimiento por ayudarnos entre todos a construir un medio estable y motivador dentro de la familia o del salón de clase. Y ello implica decirlo, reforzarlo, estar atentos. No se puede “pagar” por crecer.

Y finalmente, hazlo con amor, que el amor te guíe, que el amor se lea en cada pauta , en cada límite, en cada norma.

¡VÍVELO!

Intenta una pauta cada vez. Esta semana, una, la próxima, otra. No pretendas llevar a cabo todas o varias al mismo tiempo. Esto necesita entrenamiento.

Destierra de tu lenguaje esa frase consabida de ” este niño es más malo….” “esta niña es terrible,” y nunca, nunca, delante de ellos/as.

Practica frente al espejo la norma que, después de pensar, vas a enunciar. Dilo con gesto y voz firme, explica por qué pero de manera corta, no te enrrolles.

Si pasa algo que  ves que necesita una norma clara, y no estás segura de cuál, no temas decir ” creo que esto tenemos que hablarlo, pero déjame unos días para conversarlo con papá, con mamá, con la almohada…o simplemente déjame pensarlo. Pero creo que algo no está bien”. Piénsalo y luego vuelve a hablarlo con el niño o la niña. No tengas temor en decir que estás dudando, por que intentas ser justa/o…después de todo, no naciste sabiendo ser padre/madre/ profesor.

Revisa el cumplimiento de las normas que te atañen, así como invita  a que los adultos responsables lo hagan. Intenta enseñarle a tu hijo/a, alumno/a a ser consecuente, a ser responsable, a buscar buenos modelos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s