Liderazgo docente ¿qué es y para qué sirve?

Muchos docentes, tanto de primaria como de secundaria, nos manifiestan la necesidad de profe-secundaria-liderazgosaber qué es el liderazgo grupal docente y cómo aprovecharlo o aplicarlo mejor, en beneficio del clima de clase o de la resolución de conflictos al interior de la misma. Normalmente hablamos de liderazgo grupal en el plano empresarial, pero vemos que podemos aplicar muchas de sus estrategias al plano docente.

Tener y gestionar un adecuado liderazgo docente, aquél que provea al grupo de un marco de aprendizaje y conductual adecuado, genera muchos beneficios en el clima de clase, en el clima de aprendizaje, en la prevención de conflictos y en la motivación para ir  a la escuela. Si no, revisemos nuestra historia ¿ a qué profesor recordamos con más cariño? ¿no es quien, gestionando de manera adecuada las emociones, la comunicación y la enseñanza nos ayudó a encontrar caminos insospechados? Y no todos los docentes han sido formados en ello, a veces es como si por el hecho de ser docente ya se sabe gestionar grupos …y sabemos que no es así.

Ser un efectivo líder docente grupal implica gestionar una serie de competencias verbales, no verbales y actitudinales que son percibidas por el grupo, sea de alumnos, del resto de docentes o de los padres e indican el control y el manejo que de los alumnos como grupo se tiene. El docente que es líder marca y encuadra el grupo, dejando claro, verbal y no verbalmente, lo que está permitido y lo que no en clase, gestionando los conflictos y promoviendo acciones positivas en clase. Usa gestos e indicaciones verbales para hacer saber lo que sale de ese marco de convivencia y refuerza de manera positiva, y con claridad, lo que está bien. El docente líder muestra claramente los límites de lo permitido en su clase, y es necesario para que los alumnos sepan dónde están y puedan disfrutar del espacio efectivo de actuación.

Como dice Santiago Moll en Justifica tu Respuesta “El mejor líder es aquel que la gente apenas sabe que existe”.  Y el liderazgo se aprende. Vamos a dar algunas pinceladas para que evaluemos nuestro nivel de liderazgo docente grupal:

  1. Mensajes verbales : aparte de saber y preparar adecuadamente tu sesión, y admitir sin problemas lo que no sabes, es controlar el tono y el volumen de voz. Si no manejamos adecuadamente nuestro nivel y volumen de voz, os sucederá a menudo que en vez de indicaciones con seguridad lo que os sale de la garganta son gritos. O frente a la impotencia de no poder indicar con claridad las cosas, dejáis que el ruido y la anarquía se apoderen de la clase ( pensando “el que quiera aprender que espabile”). Y así no podemos comunicar nada. Practica frente al espejo, escúchate hablando, asegúrate que lo que quieres decir es exactamente lo que sale de tu voz, ello te dará mucha más seguridad al gestionar a  una clase. Aprende a decir lo que quieres decir en mensajes cortos. Aprende a gestionar la voz desde el diafragma y no desde la garganta. Usa pausas y “susurros” para gestionar de manera eficiente la atención de tus alumnos. Muchos profesores tienen un logopeda que les ayuda en esto, yo recomiendo también recursos del teatro, y no sólo para la voz.
  2. Mensaje no verbales: postura y vestimenta. Aprende a indicar, no verbalmente, lo que quieres decir. Analiza tu postura: ¿vas reflexivo/a, ensimismado/a por los pasillos? ¿Sonríes e invitas a que te sonrían? ( ¿sabes que la sonrisa es contagiosa?)¿Diriges afectuosamente la mirada hacia los ojos de tus alumnos o no tienes tiempo de hacerlo? ¿Tu vestimenta va acorde con lo que quieres transmitir? No soy de las que les importa la vestimenta, pero sí tengo claro que si quiero transmitir algo ello es lo primero en lo que se fijará mi interlocutor. No intento decirte cómo te debes vestir, pero sí si lo que vistes dice lo que quieres que diga. Mírate al espejo, diles a tus amigos que te digan qué imagen das (a veces somos los últimos en saberlo). Vistas como te vistas da la imagen que quieres dar. ¿Hacia donde miras cuando hablas con tus alumnos? ¿Hacia sus ojos o a la ventana?  Mira a toda la clase mientras hablas, ello ayuda a centrar su atención  y remarca que te interesa que ellos te escuchen . No pelees con el ruido cuando quieras que se callen, una postura firme delante de ellos, en silencio, los hará hacer silencio más rápido de lo que crees, pero es necesario que controles tus gestos y tu postura. Practica. Ponte de pie firme y seguro/a delante de la clase, créete el líder del grupo, ellos lo necesitan, eres el adulto responsable de ayudarlos y de acompañarlos, y de gestionar los procesos mentales y afectivos en clase. Practica en casa, frente al espejo, con los amigos.
  3. La actitud.Éste es el punto principal. Si no hay actitud de líder la voz y los mensajes no verbales no tendrán el efecto deseado, porque el grupo notará tu falta de seguridad. No tengas miedo a nombrar lo que sientes cuando estás frente a ellos, el saber qué sientes te ayudará a avanzar. No culpes a nadie, analiza lo que sucede. Ten disposición al aprendizaje, míralos y aprende de ellos, qué quieren, qué les gusta, cómo comunicarte con ellos. Sé empático. Sé ese profesor, sé esa profesora que quieres ser. Créetelo. Tú eres importante y eres quien gestiona la clase.  Serás profesor/a muchos años, si es necesario, pide ayuda. Necesitamos profesores y maestros/as que crean que pueden cambiar el mundo. El ser profesor/a o maestro/a no quiere decir que sabes todo, ni que vas a cargar con ellos ni ellas, tú eres un compañero/a de viaje, un compañero/a adulto/a y responsable, que en algunas cosas sabe más que ellos/as, pero que está dispuesto a aprender también. Como ves, no creo necesaria la actitud de “aquí mando yo”, (que se hace muy pesada) , ni el “a  mí no se me discute”….Yo estoy contigo en este viaje y quiero aprender contigo, pero encuadro la clase para beneficio de todos, y para facilitar los aprendizajes que haremos.

 

¡VÍVELO!

Aprende la diferencia entre emociones y sentimientos y gestiona positivamente éstos últimos, ayúdate en el proceso (prometemos un próximo post sobre ello)

Reprende con tranquilidad las conductas no deseadas y refuerza afirmativamente lo que ves y que te gusta en el grupo. Practica frente al espejo tu tono de “reprender” y tu tono de “felicitar”

Felicítate a ti mismo/a con cada avance conseguido. Analiza las cosas que no te gustan de tu actuación en situaciones determinadas.

No tengas miedo a admitir que no sabes algo, diles que lo estudiarás y hazlo.

Ten siempre a mano un “plan B”, el grupo es vivo, con lo cual también tiene días altos y días bajos. Procura tener  a mano una respuesta distinta por si hay que llegar al mismo sitio por caminos diferentes.

Plantéate un reto el crecer cada día en seguridad, y verás que la clase poco a poco será una clase adaptada a ti. Los alumnos necesitan un líder positivo que les acompañe en su proceso de aprendizaje , y nadie se apoya en quien está cansado o no es suficientemente firme y seguro.

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