El aprendizaje, si es con movimiento, es más efectivo, constructivo y duradero

“Siéntate bien”, “quédate quieto”, “son frases que hemos oído muchas veces durante nuestra etapa escolar….mientras el cuerpo nos pedía movimiento.

La cantidad deimages-5 horas sentados , con la espalda recta, apoyados en un pupitre que pasan nuestros alumnos durante su etapa escolar no es beneficiosa para el aprendizaje ni para la motivación, según estudios neurológicos. Nuestro cuerpo, de nuestra etapa escolar, recuerda una postura determinada: sentada en ángulo en 90 grados, piernas y pies juntos, espalda recta, mirando hacia adelante a alguien que nos decía lo que teníamos que saber, un encerado que a veces mostraba cosas interesantes, pero a veces no, dependiendo de lo que mostrara en él el profe de turno. Manos encima del pupitre. Dando la espalda  a nuestros compañeros y viendo de ellos sus nucas. Una actitud pasiva frente a lo que nos dijeran o nos mostraran. Esa ha sido la  posición corporal vital de nuestra infancia durante muchas horas, mucho tiempo.

Participar ha sido siempre sinónimo de levantar la mano, y responder a preguntas específicas del docente. Participar no es sinónimo de hacerse preguntas, de buscar la información para responderlas, de construir aprendizajes con los demás  ni de compartir los hallazgos hechos. No es sentirnos bien de  saber un poco más, o tener la satisfacción de haber explorado hoy un poco más el mundo. “Participar en la clase” no es lo mismo que “participar en mi propio aprendizaje”

Participar no es sinónimo de hacerse preguntas, de buscar la información para responderlas, de construir aprendizajes con los demás ni de compartir los hallazgos hechos.

La neurociencia ha demostrado, en estos últimos años, que la utilización de varios canales de aprendizaje posibilita una mejor adquisición de conocimientos al ofrecer varias vías de entrada de información. Combinar lo auditivo, lo visual y lo corporal es desde luego mucho más efectivo, y entretenido, que sólo escuchar lo que dice un profe o ver lo que muestra un libro. Ya sé que muchas veces ( como padres/madres y docentes) no hay tiempo(!), o no hay espacios de búsqueda de información en los centros/ en casa, o en el aula, o no es fácil sacarlos fuera de ella. Ya lo sé, pero si quieres que aprendan mejor, que se motiven más y ganar toda su atención y concentración, intenta que ellos experimenten, trae el mundo hacia donde ellos están.2

La actividad, el movimiento físico, genera aumento de BDNF ( (del inglés, factor neurotrófico derivado del cerebro), una proteína cerebral que posibilita mejores conexiones neuronales,  aumenta las funciones del hipocampo y genera una mejor actividad vascular. Al hacer mejores conexiones neuronales, los aprendizajes tienen más posibilidades de hacer “encajes” entre ellos, a semejanza de un puzzle 3D, posibilitando aprendizajes más duraderos y relacionados. El oxígeno, por otro lado, producto del ejercicio físico, optimiza el funcionamiento tanto de la noradrenalina como de la dopamina, neurotransmisores que aumentan la motivación, el estado de ánimo y  la fluidez de las funciones cognitivas.

Si encuentran sentido a lo que hacen el aprendizaje gana en motivación. Una queja bastante frecuente entre los alumnos que atiendo, cuando les pregunto por su falta de motivación es ” me paso horas cada día intentando aprender cosas que no me van a  servir para nada”.

Haz que se muevan, haz que participen con todo su ser: la cabeza, las emociones, el cuerpo. Posibilítales la experimentación en la construcción de aprendizajes. Concibe el error y las equivocaciones como una parte del proceso de aprender. Aumenta su motivación, sorpréndelos. No esperes motivación de quien está en una postura pasiva. Actívalos. Sin emoción, sin movimiento, sin descubrimiento, no hay aprendizaje eficaz. Aquí puedes encontrar algunas claves que nos brinda la neurociencia para mejorar su aprendizaje.

¡VÍVELO!

¿ No podemos salir del aula? ¿Tenemos pupitres que no se pueden mover? Ponlos de pie antes de iniciar la clase, cierran los ojos y empiezan a sentir su cabeza, su cuello, su tronco, sus piernas y brazos. Giran la cabeza, hacen movimientos circulares con los hombros, hacen estiramientos de brazos hasta la punta de los dedos…..ya es movimiento. Hace poco lo hice con un grupo de docentes, una tarde, cuando estaban cansados, y al pedirles que se volvieran a sentar, una profesora exclamó “¡Ufff! ¡buenos días!”. Me decía que tenía la sensación de volver empezar el día, con ganas, con tranquilidad. ¿Por qué no hacerlo con los alumnos? Si sabes alguna técnica de estiramiento, les vendrá de perlas.

Una amiga mía los saca al patio y les hace correr un par de vueltas antes de volver a meterlos a clase. Y les enseña ciencias. Sus alumnos vuelven a clase más oxigenados y con mayores posibilidades de atención. ¿Y si corren un poco antes de ponerse a hacer los deberes en casa?

Dinámicas tan sencillas como la de “macedonia de frutas”, los ayuda a gestionar de mejor manera sus conocimientos, ¿ la recuerdas?, en ella, sentados en círculo,  tenían que cambiarse de sitio los que eran una fruta determinada. En este caso, que no sean frutas: se cambian de sitio los que saben un concepto, o las características de un tema, o los que puedan resolver un problema….una vez cambiados de sitio, uno de ellos o una de ellas lo tiene que decir en voz alta y explicarlo, de manera corta, para que el movimiento siga ( y para el que no lo sabía lo pueda oír y recordar). O la dinámica de círculos concéntricos: se ponen en dos círculos uno más pequeño dentro y otro más grande fuera, frente a frente (los dos círculos tiene que tener la misma cantidad de personas). Tienen que responder a preguntas entre ellos: ¿cuál es el valor del radio?, ¿las características de los invertebrados?, ¿las fases de la luna?, si un coche sale de una ciudad a una velocidad y una hora, y la distancia son tantos kilómetros, ¿a qué hora llega?. Una vez resuelta una pregunta, uno de los círculos avanza una posición a su derecha o izquierda y vuelta a empezar. Si un alumno/a no lo sabe, lo “construye” con su compañero/a.

La red está llena de experiencias de aprendizajes divertidos, pensados y experimentados por profesores y padres creativos. Si no te sientes creativo/a, empieza buscando qué hay en internet. Seguro que a medida que vayas haciendo cosas, se te van ocurriendo a ti también. Uno muy interesante es  la utilización por parte de una profesora de matemáticas francesa, del gesto de un futbolista para, geométricamente probar que “un ‘dab’ (posición de baile nacida del hip hop) es perfecto solo si los triángulos representados en la figura superior son rectángulos”, una manera de medir la comprensión del teorema de Pitágoras. O aquella madre que recreó el popular juego ” hundir la flota” para que sus hijos aprendieran la tabla periódica de los elementos químicos. Y hay experiencias universitarias interesantes, por ejemplo, se sabe que los alumnos del MIT pasan más tiempo fuera de clase que dentro, exploran y aprenden y van a clase a resolver dudas, a hacer preguntas, a seguir explorando. Un caso interesante es el del profesor del MIT Walter Lewin, famoso por sus experimentos en clase probando leyes físicas.

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