Cómo enseñar a estudiar 1: organiza tu clase

Iniciamos una serie de tres espacios específicos encaminados a aportar ideas y propuestas para ayudar a los alumnos a estudiar, lograr mayor efectividad en nuestras sesiones de clase y otorgar herramientas de apoyo en los espacios extraescolares. Por lo tanto, no están solo dirigidos a docentes, si no también a padres/madres y quienes apoyen el estudio fuera del centro escolar.

Durante las próximas tres semanas, os invitamos a seguir los siguientes posts:

Cómo enseñar a estudiar 1 : organiza tu clase

Cómo enseñar a  estudiar 2: el estudio en casa

Cómo enseñar a  estudiar 3: prepararnos para exámenes

ORGANIZA TU CLASE:

Para empezar a estudiar tenemos que ubicarnos necesariamente en el aula y en el diapositiva1desarrollo de la sesión de clase. Estudiar no tiene que ver sólo con la organización que emplee el alumno o alumna luego de clase, pues se inicia desde la organización misma de la sesión impartida, una sesión que facilite la comprensión, el “encaje” en aprendizajes previos y que motive al alumno el repaso en casa y el estudio para los exámenes. Una clase efectiva es altamente motivadora para el estudio en casa.

Un esquema de clase, que sea predecible para los alumnos, que atienda a las diversas necesidades de aprendizaje, que nos ayude en la paulatina construcción conjunta, alumnos/as y docentes de los espacios de clase, que atienda a los diversos canales de aprendizaje, que nos permita, como docentes, un esqueleto en el que afianzar nuestras estrategias de atención, puede ser algo como esto:

  1. Qué hemos hecho la sesión anterior? Un breve repaso de unos minutos de lo hecho la sesión anterior ayuda a la memoria a largo plazo de los alumnos, les ubica en aprendizajes previos y les ayuda a “encajar” lo nuevo en procesos anteriores. Aún si el tema del día no tenga mucho que ver con el tema anterior,  si los alumnos se anticipan a la pregunta ( es decir, al hacerla siempre), les estamos ayudando a “repasar” mentalmente lo hecho. Si te parece aburrido hacerlo siempre verbalmente, usa recursos diversos: juegos, preguntas con puntos, recolecta palabras -clave de esa sesión, etc. Una alternativa, para la que necesitaremos disponer de unos minutos más es la que Santiago Moll llama “pruebas de estudio“, un elemento de aprendizaje y control de nuestra parte para los alumnos, a usar en algunas ocasiones. Otra alternativa es usar el movimiento, sobre todo si ves que están desmotivados: que se agrupen para responder preguntas o utilizar la relajación, y cuando estén relajados, repíteles en voz alta los tres o cuatro puntos importantes de la sesión anterior.
  2. Revisión de deberes. Si les hemos dejado deberes, es importante que los alumnos sepan que siempre se van a revisar. Muchos profesores se quejan de que los alumnos no hacen los deberes y bajo un principio conductista básico, eso tiene una explicación: los alumnos no los hacen porque no saben cuándo van a ser revisados. Si un alumno los hace siempre y sólo en algunos casos su conducta es reforzada (valorada, revisada, premiada con un punto o medio más…) , es fácil que ese entusiasmo en cumplir los deberes decaiga. Y si nunca o casi nunca los hace, al no ser revisados, piensa que para qué hace el esfuerzo si no obtiene el refuerzo que espera o justo cuando no las hace sí se revisa. Si vas a dejar deberes, asegúrate de dedicar un tiempo a revisarlos:  recogiéndolos, o haciendo preguntas sobre ellos, o un concurso de puntos a obtener, o un desarrollo grupal….lo que sea, pero refuerza el esfuerzo hecho para motivarles a seguir haciéndolo. Si no los vas a revisar, no los dejes para hacer.
  3. ¿Qué vamos a hacer? ¿Y para qué? Motiva a los alumnos adelantándoles pequeñas “pastillas” de lo que van a ver. Convéncelos de lo útil que es aprender este tema. Intenta llegar a su lenguaje, aléjate del “esto es importante para vuestro futuro porque cuando seáis mayores…..”, eso ellos lo ven muy lejano, intenta acercarles la utilidad lo más posible. Relaciona el tema  con tener amigos, con ganar dinero, con convencer a sus padres, con ligar, con viajar…lo que a ellos les motive ahora.Es cierto que hay temas que nos demanda el currículo y a los que encontramos difícil utilidad, pero inténtalo, en ese caso también serás tú el/la motivado/a, y transmitirás más entusiasmo aún.
  4. Desarrolla la sesión. Ahora es el momento de construir lo que has venido a descubrirles. No olvides tomar en cuenta tu propio canal de aprendizaje y utilizar recursos auditivos, visuales y táctiles en la medida de lo posible, para llegar a  todos /as.Repite varias veces las tres o cuatro ideas-clave que son importantes en el tema. Realiza, mientras expones, un esquema en la pizarra que organice las ideas y les presente de manera ordenada la información. Nuestro post anterior te puede ayudar en ello. Usa ejemplos donde se puedan mover si es posible. En aulas de aprendizaje cooperativo éste es el momento en el que los alumnos “construyen” su aprendizaje.
  5. Resumid, tú y tus alumnos, lo hecho. Al finalizar, haced juntos/as un resumen de lo aprendido hoy. Contesta preguntas. Propón ejemplos. Pídeles ejemplos a los alumnos. Tus alumnos/as auditivos/as te lo agradecerán.
  6. Esquematiza de la sesión. Este punto en muchas ocasiones, va unido al anterior. A partir de las tres o cuatro ideas clave de tu sesión, organiza en la pizarra lo hecho si no lo has hecho antes. Tus alumnos visuales lo necesitan. Para no hacer siempre lo mismo, Santiago Moll nos propone las pruebas de atención, para medir el grado de atención de los alumnos durante la sesión. Medir esto os es útil a ti y a ellos/as. El saber que de vez en cuando las emplearás los mantendrá alertas y los motivará a seguir la clase de manera permanente. Otra alternativa es finalizar la clase con un vídeo relacionado con el tema, que les motive a esperarlo, a ver ejemplos, y les complete la información aprendida.

 

¡VÍVELO!

Si queremos conseguir resultados diferentes, tenemos que tomar caminos diferentes. Cambia y date la oportunidad.

Practica cada día con un punto distinto de los seis que te propongo. Seguro que algunos de ellos ya los haces, refuerza eso. Poco a poco, organiza toda la sesión y verás que tu motivación también aumenta. Y los alumnos estarán más atentos, conseguirás más atención de su parte y recibirás más mensajes positivos de su parte para continuar.

¿No te sale fácilmente la primera vez? Tenemos que desaprender conductas que no nos han ayudado hasta hoy. Y esa es la parte difícil, desaprender. Sigue intentándolo. Y cuéntalo a tus alumnos. Que ellos aprecien que tú también estás aprendiendo. Compartid ese espacio de aprendizaje.

Pregúntales que parte de la clase les gusta más, seguro que te sorprenden.

Una clase construida entre todos es más motivadora, no siempre tienes que tener tú las respuestas, eso agota y cansa. El sentir que son parte de lo construido incrementa su motivación, su atención, se sienten parte de ello, y consiguen aportar mucho más a la clase.

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s