Escuela, creatividad y educación positiva

“Las escuelas matan la creatividad”, nos señaló Ken Robinson. Las escuelas frenan la capacidad de combinar y crear de los niños, quienes nacen explorando y curioseando y ello posibilita en gran medida su desarrollo cerebral. Las escuelas buscan crear niños y niñas estandarizados, quienes frente a los mismos estímulos, produzcan las mismas respuestas…y seguimos insistiendo a pesar de que la realidad nos sigue mostrando que NO funciona.

Sin emoción, no hay aprendizaje (1)Uno de los problemas en ello es el sufrimiento que produce en los niños. Sufrimiento que se prolonga por toda o casi toda, la vida escolar. Como dice el experto en neuroeducación Francisco Mora, si a un niño o niña se le intenta meter en la cabeza algo que no quiere o no está preparado/a, lo repetirá, pero como le ha costado sufrimiento, se le olvidará pronto, dejando en ello tiempo y esfuerzo que siente que “no sirve para nada”. El empeño en los planes de educación en priorizar las mates, la lengua y el inglés en detrimento de la filosofía, música, la educación física y las artes en general no busca si no estandarizar a los sujetos y transformarlos en personas “útiles” a un sistema que no los considera singulares y únicos, sino como parte de una máquina destinada a producir y repetir, aún contra su naturaleza curiosa, descubridora y creadora…Y luego queremos que los niños y niñas se sientan valiosos en su unicidad, y que no acepten modas por seguir al grupo, y que no cedan a la presión social.

Aún si tenemos como meta la búsqueda de trabajo futuro, si buscamos que ellos/as se desarrollen por las posibilidades laborales mañana, ( lo cual puede ser discutible), vemos que el mercado de trabajo actual y futuro busca sujetos creadores, negociadores, creativos. No a los repetidores de títulos y autores que premia la escuela.Actualmente  las empresas están contratando gente que muestre habilidades y currículums innovadores y no sólo respecto a los diplomas o títulos que ostenten: se valora habilidades como liderazgo ( conozco varias personas a quienes las contrataron porque lo que diferenciaba su CV del de otras personas era haber sido scout), gestión de equipos, comunicación, saber hablar en público, haber hecho voluntariado nacional o internacional, escribir, tener un pensamiento global, etc. Y necesitamos sujetos creadores así en un mundo cambiante, con retos globales y locales nuevos. Necesitamos sujetos “fuera de la norma”, que piensen distinto para que aporten soluciones distintas.  Lo contrario es una pérdida de tiempo, de motivación y de futuro. Y los alumnos lo saben, porque lo viven día a día. Saben que lo que necesitan para desarrollarse como personas, para poder ser un sujeto generador de propuestas creativas, para su ubicación laboral mañana, no lo proporciona la escuela, a menos que busquen sólo el papel donde constan los años y días que pasaron en la escuela.

Como docentes qué podemos hacer? Tenemos un currículum que tenemos que seguir, tenemos unos objetivos que tenemos que lograr, pero nadie nos dice cómo hacerlo. Y la clave lo tiene la neuroeducación: sin emoción, no hay aprendizaje efectivo. Hagamos que las clases sean significativas para los alumnos, rescatemos su curiosidad, su espíritu investigador, no digamos lo que tienen que memorizar, acompañemos a descubrirlo. Creemos con ellos, creamos en ellos, aprendamos con ellos. Hagamos de ese “cómo hacerlo” nuestro aliado para llegar a donde tenemos que llegar.

Y como padres y madres? Hace cuánto que no juegas con ellos? Me dirás que son adolescentes y que eso de jugar ya no se lleva. De eso nada. Posiblemente no puedes jugar con ellos al pilla-pilla, (no porque no puedas, si no porque no te van a querer seguir), pero hay muchos juegos de mesa y sociedad para adolescentes que les encantan, muévete, crece con ellos, comparte espacios distintos a la tele, la play o el ordenador. Incentiva su espíritu creativo. Motiva y felicita cualquier aporte de soluciones creativas que tenga. Busca espacios para preguntar y para que ellos/as te descubran que saben más de lo que crees, que piensan y que pueden hacer las cosas de manera diferente. Promociona su espíritu curioso y emprendedor. En la medida que puedas, proporciónales espacios de creación y de gestión con otros. Mira si eres un modelo de espíritu creativo y fórmate, crece con ellos/as.

¡VÍVELO!

Mira con otros ojos lo que haces con tus niños y niñas: ¿les proporcionas oportunidades de hacer las cosas de otra manera? ¿Felicitas sus logros aunque no sean exactamente lo que esperabas?

Intenta, en la medida de lo posible, gestionar con ellos/as planes grupales de construcción. En la escuela, creando y promoviendo espacios creativos, donde ellos puedan construir su aprendizaje, haciendo preguntas y buscando respuestas creativas. En familia, busca opiniones frente a dilemas de casa o de gestión familiar. Establece planes grupales de ocio, lo cual,  sobre todo con adolescentes, es más complicado, pero rescata esos tiempos aunque sean en una frecuencia menor. Hazlos partícipes de propuestas de soluciones: colores de una pared al pintar, cronograma de vacaciones, (tiempo, billetes, …), pregúntales y escucha con atención sus opiniones sobre pequeños dilemas laborales o de gestión de tiempos, etc

Promueve en tu centro que los docentes se formen en estrategias de nueva educación, en creatividad, en motivación y estrategias didácticas motivadoras.

 

Por qué son importantes las Habilidades Sociales?

Las habilidades sociales son aquellas destrezas de comunicación, empatía y cercanía que las personas manifiestan en su relación con otros, con otras. Es la gestión correcta de las habilidades de comunicación (verbal y no verbal) y de socialización. Guardan estrecha relación con la autoestima y con la gestión de conflictos. Por qué son importantes las

Las habilidades sociales, a diferencia de las capacidades, son la manifestación de estas últimas. No vale “saber cómo se hace” es manifestarlo de manera cotidiana.

Las habilidades sociales son habilidades complejas, porque están formadas por emociones, sentimientos, creencias y valores, que son fruto a su vez de aprendizajes y experiencias previos. Influyen en su conducta y sus actitudes frente a la vida, frente a los demás y frente a sí mismo, y les permite el desenvolvimiento en el entorno social.

Hay muchos grupos de habilidades, siendo la base de todas ellas las llamadas Habilidades Sociales Básicas, que comprenden  la escucha, el hablar amablemente, el hablar con firmeza, dar las gracias, recompensarse a uno/a mismo/a, saber pedir ayuda, saber pedir un favor e ignorar a quien nos perjudica.

Cómo se pueden generar habilidades sociales en nuestros niños, niñas y adultos? Primero, mostrando modelos efectivos para aprender. Piensa ¿ yo tengo las habilidades sociales que me gustaría que mi niño/a tenga? ¿Que mis alumnos tengan? Cobran un papel fundamental  las figuras socializadoras, padres y docentes, como modelos de actuación y respuesta para quien está aprendiendo a gestionar su entorno. Debemos dar  a los niños y niñas modelos a elegir para que ellos los asuman en su actuación con los demás. Segundo, propiciemos situaciones de ejercicio de habilidades sociales, como juegos de roles, y demos autonomía a los niños y niñas para que se desenvuelvan de manera creativa en su entorno. Y tercero, valoremos los avances, aprender a ser socialmente habilidoso/a no es fácil, los errores también enseñan. Las consecuencias agradables y contingentes propician la mejora de la conducta y las contingencias desagradables consiguen bajar la frecuencia de actuación.

Entonces, ¿porqué son importantes? Porque nos permite tener relaciones sanas con los iguales, porque nos permite aprender de ellos/as, porque nos hace sentirnos parte del entorno social y construir la propia personalidad encontrándonos y contrastándonos con los demás. Porque la gestión efectiva de la realidad social nos hace creer en nuestras capacidades, el saber que frente a lo que suceda se puede responder con asertividad y gestionar la situación, hace que la persona crea en sí misma, aumente su autoestima y le hace tener recursos para gestionar posibles conflictos. Las habilidades sociales posibilitan una mayor riqueza de universo social.

¡VÍVELO!

¿Nuestros niñas y niñas son capaces de tener conversaciones cotidianas, con un lenguaje propio de la edad, y usando elementos de su entorno con sus iguales, consiguiendo ser respetados/as en sus sentimientos y respetando a los demás? Es una pregunta importante….y no sólo con los niños y niñas, también con los adultos.

¿Ofrecemos, como agentes socializadores, un modelo adecuado para que nuestros niños y niñas puedan interiorizar qué conductas elegir, cuales no, cómo y por qué? ¿Yo, como adulto/a, tengo las habilidades básicas establecidas en mi actuar cotidiano? Muchos padres/madres se preocupan porque su niña no tiene amigos/as, o porque su niño es muy tímido, porque se encierra en su cuarto a  leer en vez de salir a la calle con los demás….y la mayoría de veces, indagando, sale la frase ” es que yo también era así a su edad”. No podemos pedirles a nuestros niños que consigan ser lo que no les enseñamos a ser. Las habilidades sociales son fruto del aprendizaje, así que posiblemente sea el momento de aprenderlas ….nosotros/as.

¿Valoramos los aspectos positivos en las habilidades que nuestros niños manifiestan? Un ejemplo de esto es que muchos padres y madres quieren que sus hijos/as sepan decir “NO” cuando les ofrezcan algo “malo” en la calle, pero no les permiten decirlo en casa ¿cómo van a aprender a hacerlo? Valora los elementos positivos en comportamiento y en autonomía en ellos/as, aunque sea difícil para ti. Los niños nunca dirán “no” fuera de casa si en casa no han sabido lo que es gestionar una negativa. Y eso nos toca a los mayores.

¿Facilitamos el entrenamiento en pensamiento divergente? Es decir, ¿ valoramos respuestas creativas y situaciones diferentes en ellos/as? Enséñales que no siempre existe una única solución, y que ellos/as son capaces de gestionar, creativamente, situaciones fuera de lo esperado. Las habilidades sociales exigen respuestas adecuadas a las situaciones, las personas y los objetivos, ayúdales a crear respuestas adecuadas.

¿Propiciamos situaciones de aprendizaje y práctica de habilidades sociales? ¿o en cuanto nos sentimos desbordados dejamos de intentarlo? Un ejemplo de ello son los niños que hacen berrinches en el supermercado. Una respuesta posible de parte de los adultos puede ser no llevarlo más y no permitirle aprender a gestionar mejor las situaciones. Otra posible respuesta, mucho más beneficiosa, es seguir intentándolo, gestionando los berrinches y las demandas de manera tranquila y sosegada, valorando las situaciones positivas y enseñándole a gestionar las frustraciones y los enfados. Y no solo del niño/a…también en nosotras/as. Y lo sé de primera mano, el segundo de mis hijos tuvo berrinches memorables a los tres años, y puedo decir que lo que aprendimos juntos valió la pena.

Las habilidades sociales son una herramienta fundamental en la correcta gestión de los conflictos a los que todo niño, toda niña se enfrentará varias veces, en su vida escolar, laboral, etc. La comunicación efectiva y sana es un elemento de aprendizaje fundamental en la vida de toda persona, no privemos a nuestros niños y niñas de ello.

 

 

Tres pautas de autocuidado necesarias para el aprendizaje

Cuando hablamos de aprender, pensamos inmediatamente en exámenes, en repetir y repetir, en tardes y fines de semana metidos en los libros, en no tener vida y en sacrificio. Ya hemos propuesto, en anteriores posts, que eso no es necesario para aprender. El aprendizaje es una acción, es activo, es cotidiano, es un motor que mueve nuestra curiosidad y nuestra motivación. No necesitamos meternos horas y horas en los libros para aprender de manera eficaz. Y esto sirve para clases, para estudiar una oposición, para el aprendizaje autodidacta: estudiar no es dejar de vivir por estar delante de los libros, es organizarse de manera efectiva, confiar en nuestros saberes ocultos, encajar aprendizajes y construir redes, porque sólo ellas sirven para sentir que no se pierde el tiempo.

Hablaremos ahora de algunas pautas fundamentales de higiene mental necesarias para que nuestro cuerpo, nuestra cabeza, nuestra atención y concentración y nuestra memoria funcionen de manera óptima, facilitando y haciendo efectiva nuestra organización en el estudio: dieta, sueño y actividad física.

Dieta equilibrada. Empezamos por el desayuno, ese que muchos niños y niñas no toman porque ” de mañana no me entra nada al estómago” ( esto lo he escuchado también en muchos adultos). No tomar desayuno no permite al cuerpo reparar el desgaste desde el día anterior, y a medida que avanza la mañana, al no ingerir alimentos, se incrementan los niveles de glucosa, lo cual  causa sueño, cansancio, desgana o sensación de irritabilidad. A veces las personas se sienten mareadas y con sensación de estar desubicadas. Demás está decir que todo esto afecta a la atención, a la concentración, a la capacidad de reacción y respuesta.

Una dieta equilibrada  contribuye de manera directa a un mejor desempeño corporal y cerebral. Establecer redes neuronales y mantenerlas activas es un desgaste de energía que precisa de los nutrientes necesarios y suficientes para un buen desempeño. Intentemos comer y comer bien, de manera natural y mostrando buenos modelos a los niños y niñas. Eso quiere decir que te hago la pregunta ¿ qué tan bien comes tú?.

Algunos estudios revelan que el abuso o uso frecuente de saborizantes, aditivos y colorantes puede estar relacionados con el aumento en casos del TDAH.  Esto ha sido puesto en duda por otros estudios, pero la relación del TDAH con dieta equilibrada en general si está clara.

Otro bulo repetido tantas veces es que (sobre todo en adolescentes) comer engorda. Y los nutricionistas llevan años repitiendo que lo que engorda es comer mal: saltarse el desayuno o cualquier comida, comer viendo la tele o con el ordenador, no mantener horarios fijos de alimentos,etc.

Sueño. La higiene del sueño es un recurso despreciado por muchas personas en edad de estudiar, y es, muchas veces, la manifestación de una mala planificación en el estudio. Mucho1780750_931402336877828_3527050513292151884_ns alumnos posponen hasta la última hora del día los deberes o el estudio, robando horas de sueño que no se recuperan nunca. O se enganchan a  recursos electrónicos ( móviles, ordenador) durante un tiempo mayor del que creen, agotando aún más su cuerpo y su descanso.

Es necesario un mínimo de 8 horas efectivas de sueño, es decir, desde que dormimos, no desde que nos vamos a la cama. Recuerda que el cerebro enlaza lo aprendido durante el día solo en el sueño profundo,  así que mientras menos duermas, menos aprovecharás lo aprendido durante el día.

El dormir bien prepara los circuitos neuronales de manera efectiva para reiniciar el trabajo al día siguiente, consolida los aprendizajes, prepara el cuerpo para el desarrollo motor y posibilita el crecimiento ( la hormona del crecimiento solo actúa mientras duermes). El sueño perdido no se recupera.

Actividad física. Niños y niñas de 5-17 años precisan de unos 60 minutos al día de actividad física para un desarrollo completo corporal y cerebral. Sólo caminar no cuenta como ejercico o actividad física, los niños necesitan un ejercicio completo, que incluya espacio, cuerpo entero, coordinación, equilibrio, relación con otros y sentido de grupo.

El ejercicio físico permite la correcta oxigenación del cerebro y de todo nuestro circuito sanguíneo, favorece los factores de crecimiento y ayuda a la velocidad de respuesta frente a los estímulos. Estimula de manera especial los procesos de memoria. Mejora el manejo del espacio, el ritmo y el equilibrio, y contribuye al desarrollo verbal y comunicativo, fortaleciendo lazos con el entorno, físico y relacional. Googlea “actividad física y aprendizaje” en tu buscador y encontrarás muchos estudios que así lo afirman.

¡VÍVELO!

Como adulto o adulta, revisa cuántas de estas pautas practicas en tu vida. Recuerda que los niños y las niñas aprenden por modelos, no podrás enseñarles aquello que tú misma no practicas.

Introduce los cambios de  manera paulatina, sobre todo en aquellas áreas donde veas que es más necesario. Un hábito no se aprende en un día, así que una vez consigas una cosa ( por ejemplo, que se respeten los horarios de irse a la cama) inicia con el siguiente.

Como padre/ madre puedes incidir en las tres, pero como docente el área donde puedes incidir es en el ejercicio físico. Mueve a tus alumnos, motívales a que aprendan también con el cuerpo, invítales a experimentar el aprendizaje viendo, bailando, corriendo, manipulando. Ello, como dicen los estudios, abre canales distintos de aprehender ( con h intermedia) lo observado y leído, posibilitando mejores encajes en aprendizajes previos y con ello, mayor afirmación de lo aprendido.

Si quieres cambiar tú de hábitos porque ves que durante el día te sientes cansado y entiendes que puede ser porque no mantienes alguna o todas de estas pautas de autocuidado, inicia el cambio sabiendo que verás resultados muy pronto. Sólo el dormir las horas necesarias ya nos cambia el ánimo al día siguiente. El comer bien nos disminuye la angustia de los horarios, de qué vamos a comer, la culpa del saber que hemos comido de prisa y corriendo y no de la mejor manera, etc. Y hacer ejercicio te dará mayor energía durante el día y eso se siente de manera inmediata. Aún así, inicia los cambios paulatinamente. No te lances a correr una hora el primer día si eres sedentario/a, y no te desanimes si el correr no te gusta, prueba diferentes deportes y actividades hasta que encuentres la que mayor gusto te da, eso aumentará tu motivación. Y si puedes, inicia el cambio con alguien más, es más fácil no romper una rutina si somos más de uno/a