Tres pautas de autocuidado necesarias para el aprendizaje

Cuando hablamos de aprender, pensamos inmediatamente en exámenes, en repetir y repetir, en tardes y fines de semana metidos en los libros, en no tener vida y en sacrificio. Ya hemos propuesto, en anteriores posts, que eso no es necesario para aprender. El aprendizaje es una acción, es activo, es cotidiano, es un motor que mueve nuestra curiosidad y nuestra motivación. No necesitamos meternos horas y horas en los libros para aprender de manera eficaz. Y esto sirve para clases, para estudiar una oposición, para el aprendizaje autodidacta: estudiar no es dejar de vivir por estar delante de los libros, es organizarse de manera efectiva, confiar en nuestros saberes ocultos, encajar aprendizajes y construir redes, porque sólo ellas sirven para sentir que no se pierde el tiempo.

Hablaremos ahora de algunas pautas fundamentales de higiene mental necesarias para que nuestro cuerpo, nuestra cabeza, nuestra atención y concentración y nuestra memoria funcionen de manera óptima, facilitando y haciendo efectiva nuestra organización en el estudio: dieta, sueño y actividad física.

Dieta equilibrada. Empezamos por el desayuno, ese que muchos niños y niñas no toman porque ” de mañana no me entra nada al estómago” ( esto lo he escuchado también en muchos adultos). No tomar desayuno no permite al cuerpo reparar el desgaste desde el día anterior, y a medida que avanza la mañana, al no ingerir alimentos, se incrementan los niveles de glucosa, lo cual  causa sueño, cansancio, desgana o sensación de irritabilidad. A veces las personas se sienten mareadas y con sensación de estar desubicadas. Demás está decir que todo esto afecta a la atención, a la concentración, a la capacidad de reacción y respuesta.

Una dieta equilibrada  contribuye de manera directa a un mejor desempeño corporal y cerebral. Establecer redes neuronales y mantenerlas activas es un desgaste de energía que precisa de los nutrientes necesarios y suficientes para un buen desempeño. Intentemos comer y comer bien, de manera natural y mostrando buenos modelos a los niños y niñas. Eso quiere decir que te hago la pregunta ¿ qué tan bien comes tú?.

Algunos estudios revelan que el abuso o uso frecuente de saborizantes, aditivos y colorantes puede estar relacionados con el aumento en casos del TDAH.  Esto ha sido puesto en duda por otros estudios, pero la relación del TDAH con dieta equilibrada en general si está clara.

Otro bulo repetido tantas veces es que (sobre todo en adolescentes) comer engorda. Y los nutricionistas llevan años repitiendo que lo que engorda es comer mal: saltarse el desayuno o cualquier comida, comer viendo la tele o con el ordenador, no mantener horarios fijos de alimentos,etc.

Sueño. La higiene del sueño es un recurso despreciado por muchas personas en edad de estudiar, y es, muchas veces, la manifestación de una mala planificación en el estudio. Mucho1780750_931402336877828_3527050513292151884_ns alumnos posponen hasta la última hora del día los deberes o el estudio, robando horas de sueño que no se recuperan nunca. O se enganchan a  recursos electrónicos ( móviles, ordenador) durante un tiempo mayor del que creen, agotando aún más su cuerpo y su descanso.

Es necesario un mínimo de 8 horas efectivas de sueño, es decir, desde que dormimos, no desde que nos vamos a la cama. Recuerda que el cerebro enlaza lo aprendido durante el día solo en el sueño profundo,  así que mientras menos duermas, menos aprovecharás lo aprendido durante el día.

El dormir bien prepara los circuitos neuronales de manera efectiva para reiniciar el trabajo al día siguiente, consolida los aprendizajes, prepara el cuerpo para el desarrollo motor y posibilita el crecimiento ( la hormona del crecimiento solo actúa mientras duermes). El sueño perdido no se recupera.

Actividad física. Niños y niñas de 5-17 años precisan de unos 60 minutos al día de actividad física para un desarrollo completo corporal y cerebral. Sólo caminar no cuenta como ejercico o actividad física, los niños necesitan un ejercicio completo, que incluya espacio, cuerpo entero, coordinación, equilibrio, relación con otros y sentido de grupo.

El ejercicio físico permite la correcta oxigenación del cerebro y de todo nuestro circuito sanguíneo, favorece los factores de crecimiento y ayuda a la velocidad de respuesta frente a los estímulos. Estimula de manera especial los procesos de memoria. Mejora el manejo del espacio, el ritmo y el equilibrio, y contribuye al desarrollo verbal y comunicativo, fortaleciendo lazos con el entorno, físico y relacional. Googlea “actividad física y aprendizaje” en tu buscador y encontrarás muchos estudios que así lo afirman.

¡VÍVELO!

Como adulto o adulta, revisa cuántas de estas pautas practicas en tu vida. Recuerda que los niños y las niñas aprenden por modelos, no podrás enseñarles aquello que tú misma no practicas.

Introduce los cambios de  manera paulatina, sobre todo en aquellas áreas donde veas que es más necesario. Un hábito no se aprende en un día, así que una vez consigas una cosa ( por ejemplo, que se respeten los horarios de irse a la cama) inicia con el siguiente.

Como padre/ madre puedes incidir en las tres, pero como docente el área donde puedes incidir es en el ejercicio físico. Mueve a tus alumnos, motívales a que aprendan también con el cuerpo, invítales a experimentar el aprendizaje viendo, bailando, corriendo, manipulando. Ello, como dicen los estudios, abre canales distintos de aprehender ( con h intermedia) lo observado y leído, posibilitando mejores encajes en aprendizajes previos y con ello, mayor afirmación de lo aprendido.

Si quieres cambiar tú de hábitos porque ves que durante el día te sientes cansado y entiendes que puede ser porque no mantienes alguna o todas de estas pautas de autocuidado, inicia el cambio sabiendo que verás resultados muy pronto. Sólo el dormir las horas necesarias ya nos cambia el ánimo al día siguiente. El comer bien nos disminuye la angustia de los horarios, de qué vamos a comer, la culpa del saber que hemos comido de prisa y corriendo y no de la mejor manera, etc. Y hacer ejercicio te dará mayor energía durante el día y eso se siente de manera inmediata. Aún así, inicia los cambios paulatinamente. No te lances a correr una hora el primer día si eres sedentario/a, y no te desanimes si el correr no te gusta, prueba diferentes deportes y actividades hasta que encuentres la que mayor gusto te da, eso aumentará tu motivación. Y si puedes, inicia el cambio con alguien más, es más fácil no romper una rutina si somos más de uno/a

 

 

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