Violencia de género … en la escuela

La semana pasada fui invitada a dar una conferencia a padres y madres de alumnos y alumnas del Instituto de Educación Secundaria ( IES) Valle Inclán, de Torrejón de Ardoz, una localidad de Madrid. La Asociación de Madres y Padres (AMPA) se encuentra preocupada ante las noticias de una mayor número de casos de adolescentes, en algunos casos  muy jóvenes, que  se enfrentan a situaciones que pueden denominarse de violencia de género.

Qué es la violencia de género? Es todo acto o conducta dirigido contra la mujer o

Cartel-notecortes-70x100
Cartel existente en muchos IES de la Comunidad deMadrid

que pone en riesgo su integridad física, psicológica y sexual. Se puede dar en cualquier ámbito: escuela, casa, entre amigos, en la calle.

Las denuncias en menores de edad, según registros oficiales, han aumentado a razón de 13% anual, lo cual es preocupante. Este dato nos habla de conductas que son permitidas o son socialmente aceptables, como los celos, el control y todo los tipos de acoso que se manifiestan en el cara a cara y en las redes sociales. Pueden confundirse en muchos aspectos con la violencia entre iguales sin más, aunque en el caso de violencia de género reporta unas características determinadas: se ejerce por parte de personas de sexo masculino y están dirigidas a amigas, parejas o exparejas mujeres.

Un aspecto de la situación que me dejó perpleja, lo confieso, fue que muchos padres y madres consideran que la violencia de género son los golpes y cómo algunas conductas previas a ellos son consideradas “dudosas”, o “justificables”….y no, igual que en el acoso escolar, antes de los golpes hay un maltratador que se asegura que la víctima no va a poder responder a ellos, y humilla, distorsiona, machaca y amedrenta su autoestima a fin de poder tener el control sobre ella, en este caso sobre su vida relacional, sexual y la gestión de su vida, haciéndole creer que él es quien manda. Es lo que se llama violencia psicológica y no es fácil de probar. Eso lo sabe el maltratador cuando abusa y la víctima cuando intenta protestar y los/as compañeras/os le dicen ” eso es normal, es que te quiere mucho, es que encima que tienes la suerte de estar con….”

No me quieras “tanto”, quiéreme mejor….

Precisamente lo “invisible” de las primeras etapas de la violencia de género son las que nos tienen que poner alertas como educadores y como padres/madres. Cosas como el control del móvil y el dar la contraseña del mismo como prueba de “amor” nos dicen que es más habitual de lo que creemos. Los celos  “por amor”, justificando de antemano la violencia que se puede ejercer si ella no permite esa expresión sentimental ( “un día de estos voy a hacer una locura”), el alejarla de sus amigos y su familia (“es que ellos no te quieren como yo”). Si ella quiere ver a sus amigas, la respuesta tipo ” es que prefieres estar con ellas que conmigo” manifiestan  chantaje. Critica constantemente a quienes han sido sus amigos, a sus amigas y a su familia (“si no te llevas bien con tu madre es porque ella no te quiere”)… La víctima desarrolla una sensación de desprotección y de justificación sobre la otra persona que consigue que sienta vergüenza de contar a las amigas o a un adulto lo que le pasa.

4737f8f6-b88e-441f-81fa-feba9b0b7720
Manual de prevención de violencia de género en mujeres migrantes. Amalgama, 2015

Esas formas sutiles del lenguaje  y manifestaciones “invisibles” ( porque estando atentas/os lo podemos ver) nos tienen que dar la pauta de intervención rápida a fin de minimizar el daño posible. Nadie está libre se sufrir violencia de género en sus múltiples manifestaciones. Como adultos, padres, madres y docentes, podemos y debemos actuar sobre ella.

Pensábamos que los derechos de las mujeres a realizarnos y crecer estaban asegurados. Varias generaciones hemos peleado por ello y resulta que debemos seguir haciéndolo, porque nos queda mucho por conseguir. La violencia de género o el acoso sexual no está siempre fuera de la escuela, los espacios escolares también se muestran como sitios no libres de violencias de género, como sitios de inicio de relaciones no sanas y no fortalecedoras de autoestima, que luego se manifestarán en lo que desgraciadamente vemos frecuentemente en los diarios. Al fin y al cabo, el tiempo de escuela es en el aprendemos a relacionarnos con los demás, a construirnos y la escuela es un laboratorio de la sociedad que queremos. Actuemos para que nuestras hijas se sientan libres y protegidas en sus relaciones con los demás, y porque nuestros hijos no sean agentes de violencia en su medio, porque los dos tienen derecho a  tener relaciones sanas y constructivas. Esto no es sólo cosa de mujeres, y no es sólo cosa de hombres , alcemos la voz.

¡VÍVELO! ¿Qué podemos hacer?

  1. RESPETO.  A ellas por ser mujeres y a ellos por ser hombres. Ni ellas son “volubles” y “sensibles” ni ellos son “machotes” “fuertes” ni “agresivos por naturaleza”. La construcción de relaciones sanas pasa necesariamente porque exista respeto en las relaciones, y por no creer que ellas siempre tienen que estar protegidas. En un mundo igualitario y basado en el respeto, no deberíamos necesitar protección. Ellas pueden decidir y pueden exigir respeto. Ellos no nos complementan y nosotras no somos un complemento de…
  2. CUIDA TU LENGUAJE. Los chistes machistas ofenden. Expresiones  como “nenaza” o “marimacho” son expresiones de los llamados micromachismos que mellan nuestro subconsciente hasta hacernos creer que efectivamente, ser mujer es propio de ser débil y sumisa y el rol masculino es el de ser fuerte, seguro…y agresivo. Y si no, revisa cuántas veces como mujer te han dicho “eres una histérica” ( muchas veces por decir, con seguridad, una opinión),”sonríe que estás muy seria”( tenemos que estar monas siempre), “así no se comporta una señorita” ( cuando te has atrevido a salir de tu rol asignado), has ido al mecánico y te ha dicho ” esto es muy difícil, mmmm, dígale a su marido que venga y se lo explico”, cuántas veces el camarero le trae la cuenta a él, por ser hombre, aunque pagues tú. Cuántas veces te han dicho “calladita estás más guapa”. Ahora pregúntate ¿repites algo de eso con tus chicos, con tus chicas?
  3. SORORIDAD. ¿Sabes lo que es? Es esa energía que se siente cuando establecemos vínculos afectivos de sinergia entre mujeres. Parte de las estructuras sociales que posibilitan la violencia de género nos han hecho creer que las mujeres somos enemigas unas de otras, y eso no es verdad. Somos capaces de crear espacios únicos de creación y de apoyo entre nosotras y ese espacio es creador y espiritualmente estimulante. Cualquiera que tenga una amiga desde hace mucho tiempo sabe de qué estamos hablando. Ayudemos a las niñas a crear espacios de sororidad entre ellas, sólo una mujer como tú sabe lo que puedes estar pasando y puedes apoyarte en ella. Como adultos, demos ejemplos de vivencia de sororidad, hablemos de ella, existe y es fortalecedora.
  4.  AMARNOS  A NOSOTRAS MISMAS. Ayudemos a las niñas a experimentar que la mejor compañía que podemos tener somos nosotras mismas. Estar ” sola” no es malo, la experiencia de la soledad es increíblemente buena si en ella nos conocemos, nos acompañamos y entendemos que no tener pareja no nos impide ser felices. No la necesitamos para vivir. La idea errónea de la “media naranja” nos dice que sin un hombre al lado somos seres incompletos, y ello hace que muchas niñas acepten a cualquier persona con tal de estar con alguien, sin valorar su propio espacio. Muchas peleas entre chicas en la escuela son resultado de “pelear” por un chico, porque han llegado a pensar que sin ese chico su vida ya no es importante(!!!!). Valemos por lo que somos, no por quien tenemos al lado.
  5. NO ES NO. Enseñemos a nuestras niñas a ser firmes con sus decisiones y a no tener que pedir disculpas cuando decimos NO. Y a ellos a respetarlas. NO tenemos que complacer a nadie. NO tenemos que aceptar lo que no queremos. NO tenemos que sentirnos culpables cuando decimos NO. Y el NO se practica en casa, revisa tu práctica educativa y mira cuántas veces les puedes decir “aquí se hace esto porque YO  lo digo” ¿cómo va a decir NO fuera de casa cuando en casa no puede expresarse y su NO no se respeta o no se escucha? Fomenta el diálogo, acepta que puede haber cosas que no se quieren y negocia, es decir, haz que se sienta escuchada, haz que su opinión valga y que pueda luchar por ella.
  6. MANTÉN LOS CANALES DE COMUNICACIÓN ABIERTOS, SIEMPRE.  Y abrir canales de comunicación no quiere decir preguntar qué tal le ha ido en la escuela o instituto. Es tener un espacio de hablar de cosas, de escuchar y empatizar con sus opiniones. Es creer que nuestros hijos tienen algo que decir. Asegúrate que cuando tenga algo que decir respecto a parejas, a amigos/as, te lo pueda decir, y aunque no estés de acuerdo, lo puedas expresar y apoyar y ayudar. No tiene nadie mejor en quien confiar.
  7. VERIFICA TUS MODELOS. Los niños y niñas aprenden de lo que ven. Verifica qué modelo de pareja y de respeto le estáis dando. Qué modelo de feminidad y de masculinidad le enseñáis a vuestros hijos día a día. Como docente, cuida tus opiniones y tu humor, éste expresa más de lo que crees respecto a tus valores y creencias en los roles de género. Una de las cosas a las que comprometieron los padres y madres de la conferencia fue a tratar de dejar de usar ciertas expresiones coloquiales que nacen de considerar atributos femeninos como malos y los masculinos como buenos ( decir “coñazo” frente decir que algo es “la polla”, por ejemplo)
  8.  A LA MÍNIMA SEÑAL, MANTENTE ALERTA. No hay media violencia, no hay violencia chiquita, cualquier cosa que corte la libertad, la expresión , el crecimiento libre de nuestros hijos es merecedor de nuestra atención y de la búsqueda de espacios de comunicación. La violencia no “pasa”, crece porque es voraz, porque quiere el poder, porque quiere mandar y no es capaz de negociar. Porque es irracional. Es necesario, entonces,  que nos acerquemos a nuestros hijos a fin de que construyan espacios de paz para sí mismos y para los demás.
  9. Y RECUERDA, EXISTE EL 016. Una vez, cuando tenía unos 14-15 años, entra mi hijo en casa, asustado y me dice que acaba de ver a un señor tirando del pelo y gritándole a una señora que parecía su pareja. “Mamá, ¿eso no se puede denunciar?”, le expliqué que en ese caso llamase al 016, salimos rápidamente de casa y ya no estaban. Ahí me di cuenta que algo que yo consideraba que mi hijo sabía no era así….él no supo qué hacer en ese momento. Repitámosle a los niños que ese teléfono existe, el 016 junto con el de la Fundación ANAR (Teléfono del menor 900202010) por ser menores de edad, que ellos no deben permitir una agresión en la medida de sus posibilidades y que en caso de duda, llamen. La permisividad social bajo el pretexto de “eso son líos de pareja o domésticos” está condenando a muchas mujeres a sufrimientos inimaginables y nos está convirtiendo en la sociedad que no queremos para nuestros chicos. Esos modelos de relación ellos lo llevan a la escuela, ampliando aún más un sistema que repite violencia, desigualdad y relaciones insanas.

Sé que este post es más largo de lo habitual y mi amiga Mar que siempre me echa una mano me va a reprender, pero lo creo necesario porque este tema hoy me toca especialmente. No permitamos que este modelo desigual de relaciones siga aportando sufrimiento  a las mujeres. Ellas y ellos se merecen relaciones sanas, motivantes y fortelecedoras de sí mismos. No permitamos que las niñas crean que se merecen relaciones incompletas, sin libertad y con sufrimiento. No permitamos que ellos crean que la violencia arregla las cosas y que su rol en la vida es el de mandar y ser agresivos,  eso tampoco es vida.

2 thoughts on “Violencia de género … en la escuela

  1. Sara, el arttículo me ha encantado y se me ha hecho cortísimo. Pienso que es un tema suficientemente importante como para dedicarle tiempo y esfuerzo y la educación es la única arma con la que contamos para combatirlo.

    Me gusta

    1. Gracias Mar! Y si, es un tema muy importante en el crecimiento de nuestros niños y niñas. Y desde la educación,es importante tomar un papel activo en su prevención, que desgraciadamente se descuida porque la urgencia de lo que vemos en los diarios nos lleva a hablar más de las consecuencias, pero es fundamental. No podemos descuidar que las violencias empiezan siendo normalizadas en nuestra práctica cotidiana desde pequeños/ as y es desde ahí de donde tenemos que partir para erradicarlas.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s