Movimiento, verano y aprendizaje

mujer-saltando-verde-panueloQue el verano es un buen momento para aprender? Que? Si. El verano es un tiempo para hacer aquello que no hemos hecho durante el curso, y eso implica aprender de maneras diferentes.

Todos conocemos ese profesor que les recomendó a sus alumnos disfrutar durante el verano, dejándoles tareas que no tenían nada que ver con estudiar en el sentido clásico del término. Y todas ellas eran para aprender: aprender a movernos, algo que hacemos poco durante el curso. Aprender a mirar, algo que hacemos menos durante el curso. Aprender a sonreír, algo que hacemos poco y mal durante el curso. Aprender a sentir, algo que (¡uffffff!) gastamos poco durante el curso y fuera de él.

Para los que inician verano en el hemisferio Norte y necesitan renovar energías para el curso que viene y para quienes en el hemisferio Sur están en medio de curso, y a modo de evaluación de mitad de curso pueden y quiere reajustar estrategias de aprendizaje, de crecer y de sentir, os dejamos razones por las cuales es bueno movernos, mirar, sentir, crecer y construir con las manos y los sentidos.

  1. Por desarrollo neurológico. La actividad física genera BDNF, proteína del cerebro que posibilita mejores conexiones neuronales, incrementando la memoria, , la flexibilidad, la velocidad de procesamiento. La actividad física es una especie de lubricante neuronal, generando mejores redes de procesamiento, y logrando procesos neuronales más eficaces y eficientes.
  2. Por oxigenación.  Una oxigenación correcta, evitando largos periodos sedentarios posibilita mejoras notorias en todo el organismo, incrementando la atención, el recuerdo, y las relaciones lógicas con el entorno.
  3. Por compartir, por comunicarnos con otros. Jugar con otros aumenta nuestras posibilidades de comunicación eficiente, nos ayuda a resolver conflictos generados por el compartir espacio y ayuda a ubicarnos entre nuestros pares.
  4. Por sentirnos bien. Todas conocemos esa sensación: nos da pereza movernos, salir, tomar el sol, correr un poco, pero cuando lo hacemos, tenemos la sensación de energía durante todo el día. Y si lo hacemos en compañía, mejor.
  5. Por cambiar de actividad y postura. Estamos muchas horas sentados, estudiando, investigando, conduciendo si somos adultas y muchas de nuestras actividades son en la misma postura sentada. Movamos nuestro cuerpo, cambiemos de postura, no permitamos que partes del mismo se nos lesionen por falta de movimiento, todos conocemos niños y niñas que desde muy jóvenes tienen problemas de espalda debido a estar muchas horas sentadas y empezando una vida sedentaria muy pronto.

¿Necesitas más razones para moverte más tú y tus niños a partir de hoy?

 

¡VÍVELO!

Si estás empezando el verano, aprovecha para moverte y hacer aquellas cosas que durante el largo y frío invierno no podrías hacer. Si normalmente tienes una vida sedentaria intenta cambiarla y si es en compañía, mejor, te resultará aún más gratificante. Muévete, verás que, sin darte cuenta, sonreirás más.

Deja que los niños y las niñas exploren, se ensucien y jueguen al aire libre. Si vives en un pueblo pequeño, aprovecha los espacios y el tiempo que tenéis,. Si no puedes irte a pasar el veranoa  a un pueblo, escápate fuera de la ciudad en cuanto puedas, o aprovecha parques y jardines, respira hondo y disfruta de todo lo verde que puedas. ¿Cuántas veces nos vemos diciendo ” está aquí al lado, ya disfrutaré otro día de este parque, este paseo, …?” Ese día es hoy, y mañana, y pasado….

Si estás en medio del curso escolar, y los horarios y las obligaciones del trabajo y el estudio te hacen creer que no hay tiempo ni espacio para moverte, quítate esa idea de la cabeza. En casa nos retamos a concursos de baile (un videojuego) los fines de semana, y más que coordinar los movimientos, no paramos de reírnos. Date un minuto antes de iniciar tus clases con movimientos de hombros, estiramientos sencillos, movimientos de cabeza. Respira hondo y cuenta hasta 7 antes de exhalar el aire en 8 segundos, lentamente, notarás que tus hombros dejarán poco a poco la postura de estar “en guardia” que mantenemos habitualmente. Hazlo con tus alumnos, verás que bajarán tensiones, y su cerebro estará más presto a todo lo que les quieras mostrar en esa sesión.

Aún si las notas obligan a muchos alumnos a estudiar en el verano,dales espacio de moverse, de caminar, de estar con otros y otras, de gestionar emociones. Ayúdalos a generar espacios de desarrollo y conexión neuronal que posibiliten mejores resultados de aprendizaje. Porque en verano, o invierno, moviéndonos también aprendemos.

 

Rabietas, rabietas, rabietas

family_holding_hands-800x533Muchos padres, madres y educadores me preguntan ¿qué hago cuando presenta una rabieta? Llantos gritos,golpes, y escasez de entendimiento verbal y racional caracterizan esta conducta, y se manifiesta en todas las edades de la vida….si, inclusive en adultos/as.

Lo primero que tenemos que saber  es que estos comportamientos por producto del desborde y del descontrol, son frustraciones mal gestionadas por el adulto a cargo y que fueron posibles de apaciguar en estadios menos explosivos. Lo ideal es conseguir que ellos y ellas no lleguen a esos niveles altos, manteniendo la calma cuando vemos que se viene la tormenta e intentado distraerlo/a del camino recto que conlleva directo a la frustración y la explosión: cosas como aplazar el tema, proponer la expresión verbal de razones, si son pequeños mover la atención hacia otra parte, etc. ayudan. Nunca intentes contenerlo físicamente, ni grites más que él, ni le digas “tranquilízate”…está probado que es como echar más leña al fuego, sólo incrementa su desazón.

Cuando los niños/as son pequeños/as, este tipo de explosiones se presentan cuando no se sienten escuchados, cuando sienten que sus frustraciones no son manejadas y asumidas por el adulto a cargo. Son pequeños y no saben manejar lo que sienten y las emociones los desbordan. Pero si eso no es controlado de pequeños, estaremos criando un niño o niña que utilice este tipo de comportamiento para atraer la atención que de otro modo le es negada o que consigue así que se escuchen sus reivindicaciones, o conseguir lo que quiere ( ya hablamos en un post anterior que en muchos casos la palabra de los adultos depende de su estado de ánimo, no constituyendo una garantía de límites y de protección, gestionando de manera ineficaz, irrespetuosa con los sentimientos de los niños e ineficiente, la canalización emocional de la frustración)

Qué hacer si a pesar de nuestros esfuerzos, se presenta la explosión? Primero, entendamos que esto es producto de una mala gestión de ambas partes; del adulto por no verlo y/o no saber gestionarlo ( por que estamos cansados, porque estoy ocupada en otra cosa, porque no parecía que llegaría a tanto….) y del niño/a, pero él/ella es quien no tiene herramientas para gestionarlo por sí solo/a, y es necesario enseñárselas. No hay culpables, y desde luego no es el niño. Ésto que parece obvio, no lo es, y es una idea que debemos de tener para afrontar la situación de la mejor manera, es decir, aprendiendo de ella.

En este caso, hay tres palabras clave: empatizar, reflejar y acompañar

Empatiza. Mira de dónde viene la frustración, qué sucedió antes de la explosión y cómo se está sintiendo el niño o la niña. En muchos casos la situación nos deborda ( ¡a nosotros/as!) y atendemos más a cómo nos sentimos nosotros y nosotras antes que ellos/as, lo cual es un mal enfoque porque sólo complica la situación. Los niños necesitan saber que tú controlas la situación. Y controlarla no quiere decir que sabes qué castigo aplicar. Controlar quiere decir que aunque lo estén haciendo de manera inadecuada, tú puedes ser un espacio de entendimiento de sus emociones a flor de piel, que salen en bruto y de manera violenta, haciéndole daño ellos primero ( si, a ellos primero….) . Siente cómo se siente el niño o la niña, no para sufrir con ellos, si no para intentar entender desde dónde puede necesitar la ayuda.

Refleja. Reflejar es poner un espejo imaginario delante de ellos/as, un espejo que les permita entender cómo están y qué les está pasando ( por favor, no es para decirles “mira qué feo/a te pones cuando lloras….” que lo he oído mucho, como si la estética en estos casos importara). Refleja en tus palabras lo que sucede ” estás enfadado porque quieres que te compre eso, pero ahora no puede ser”, “estás triste porque tu amiga no quiere jugar contigo y es normal, pero es que a veces los amigos no hacen lo que queremos”, “Te has sentido mal porque tu amigo te ha hecho daño, ¿quieres que hablemos con él?”. Siempre, siempre, una pataleta es una emoción desbordada y no manejada correctamente, el reflejar te ayudará a ti a ponerle nombre y evitar a  su vez tu desbordamiento y a los niños y las niñas les ayuda a ponerle nombre a lo que les pasa. Con el tiempo, serán capaces de venir y decirte ” estoy triste mamá”, “estoy enfadada profe, por tal y tal cosa”, “abuelo, ahora estoy cansada y creo que eso me está enfadando”. Imagínate lo fácil que será acercarse y trabajar ese sentimiento con ellos y la de berrinches que te evitarás, creciendo emocionalmente con ellos/as.

Acompaña. Los niños y niñas necesitan saber que los adultos los aceptamos aun cuando se desborden. Necesitan saber que estamos a su lado hasta que entiendan lo que les pasa y sientan otra vez su equilibrio. La táctica de “tiempo fuera” no es para usar siempre porque aunque muchos padres/madres/profes dicen que consiguen que los niños se tranquilicen, a veces lo hacen para no sentirse solos, no porque hayan entendido qué les ha pasado. Yo confieso que sólo lo he usado en situaciones donde yo sentía tan cerca mi desborde propio ( era viernes en la noche y estaba agotada, y por lo que sea sabía que de un momento a otro perdía la paciencia, o situaciones así) y nunca más de unos minutos, los necesarios para saber que mi desborde no les iba a hacer más daño. Y siempre diciéndoles que yo estaba agotada, que yo me sentía mal, que yo necesitaba unos minutos para pensar la situación. Eso hacía que ellos vieran que no era porque ellos eran malos y me estaban agotando. Nuestro desborde nunca puede hacernos perder de vista sus necesidades, y creo firmemente que la táctica de  ” tiempo fuera” muchas veces es usada para alejar el problema y que el niño/a, que es pequeño y no tiene herramientas, se tranquilice solo/a, pero que no interrumpa las cosas de adulto/a. Con el tiempo, los niños entienden que ésa es la manera de afrontar las cosas: alejarse de ellas, ya se pasarán solas.

¡VÍVELO!

Revisa tu afrontamiento de la situación frente a las pataletas de los niños. Ten a mano técnicas para tranquilizarte si las situaciones de tensión se presentan. Acostúmbrate a hablar con ellos, por muy pequeños que sean, y a explicar qué pasa, qué es lo que sienten ellos/as, y por qué tomas la decisión que tomas. Me dirás que si son muy pequeños no entienden lo que dices, y si, posiblemente no sepan tanto como para entender las palabras, pero sí notan tu tono de voz y tu tranquilidad o sosiego. Respira hondo, no reacciones a la primera. Habla despacio, la velocidad en el habla nos lleva fácilmente al grito.

Que no te afecten las miradas de desaprobación que siempre vemos cuando afrontamos una rabieta en la calle. Aleja tu atención de ello. Uno de mis hijos acostumbraba, alrededor de los 2-3 años montarme una gorda, pero gorda, cada vez que íbamos al supermercado. Quería todo y cuando le decía que no, gritaba, quería salir del carro, lloraba. Y yo sólo le repetía lo mismo cada vez “No cariño, no vamos a comprar eso. Estás enfadado, porque por mucho que te enfades, no lo vamos a comprar”.  No alteraba la voz ni la levantaba, le sonreía siempre ( a veces era difícil, no lo niego). Mi hija mayor, al lado, miraba a su hermano con preocupación de mi mano, y yo le explicaba que estaba enfadado, que era normal, porque como era pequeño quería todo y no sabía decirlo bien, pero que seguro, seguro, luego se iba a sentir mejor. En cuanto él se mostraba contento, lo abrazaba y le felicitaba. Evitaba prestar atención a las miradas de desaprobación de la gente alrededor, que seguramente querían comprar tranquilos. Me decían ¿pero porqué lo llevas al supermercado si sabes que va a pasar eso?, y yo les decía que el niño necesitaba aprender a ir a todos sitios, a aceptar que no siempre se va a hacer lo que él quiere, y comunicar correctamente las cosas. Al cabo de un tiempo, él iba al supermercado conmigo o no solo ya no pedía cosas, si no que ayudaba contento a encontrar lo que íbamos a comprar.

A veces evitamos el desborde sólo con estar atentos a los indicios de que se avecina la tormenta. Actúa sobre ellos, intenta evitar el desborde, no es agradable y es desolador para un niño, con la carga de emociones dolorosas y de soledad que conlleva eso. Distráelo, cuéntale un cuento, acércate y no lo dejes solo, acompaña su tensión.

Si aún  así pasa, céntrate en sus sentimientos, y sólo atiende a los tuyos si les pueden hacer daño en medio de todo esto. Una vez, mi hijo mediano me pregunta ” mamá ¿tú eres impaciente?”. Me asombró la pregunta (la verdad es que la paciencia no es precisamente una de mis virtudes). “Si, le digo, soy impaciente, ¿por?”, “Porque en los últimos cinco minutos, me has dicho “¡venga, vamos, vamos!” unas 20 veces, mamá”. El había entendido que cuando yo estaba impaciente le metía más prisa de la necesaria, pero que eso no quería decir que él fuera lento, es que yo veía las cosas especialmente lentas cuando estaba cansada o impaciente. Había aprendido que en una situación de conflicto, podía centrarse en mis sentimientos porque es lo que me había visto hacer con él cuando estaba enfadado, o cansado, o agobiado.

Empatizar, reflejar y acompañar no solamente nos asegura una mejor gestión del desborde, si no que nos enseña y les enseñamos a gestionar  enfados y conflictos a futuro, a poner nombre a lo que pasa, a minimizar la frustración y a poder manejarla. Porque nos guste  o no, las frustraciones estarán presentes en sus vidas, y esperemos que sean para crecer.

 

El valor educativo del esfuerzo y el posponer la recompensa

“Imagine por un momento que tiene cuatro años de edad y alguien le propone el trato siguiente: darle un malvavisco grande y delicioso ya mismo, sin condición alguna. Sencillamente por ser usted quien es. Es todo suyo. Pero si puede esperar unos minutos y no comer el malvavisco mientras la persona hace rápidamente un mandado, usted recibirá dos malvaviscos cuando la persona regrese ( lo cual es una rentabilidad excelente sobre la inversión para un niño de cuatro años). Es suficiente para poner a prueba el temple de cualquier niño en edad preescolar” ( Bussiness Think, Marcum, Smith y Khalsa, 2003cabezas-de-ninos-en-circulo)

Este fue el experimento realizado en los años 60 por la Universidad de Stanford. El experimentador se ausentaba un tiempo comprendido entre 15 y 20 minutos, tiempo que para los niños es una eternidad. Algunos caían en la tentación en más o menos tiempo, otros luchaban contra la tentación e intentaban distraer su mente en otras cosas, y algunos llegaban a ponerse bajo la mesa e intentar dormir para olvidar las ganas y obtener la recompensa esperada.

Se hizo un seguimiento a estos niños durante 20 años, en un estudio longitudinal innovador y se estableció una correlación muy fuerte entre los niños y niñas que habían controlado sus impulsos, quienes mostraban en ese tiempo mayores destrezas para el manejo del estrés, la búsqueda de objetivos, el sentido del esfuerzo y la capacidad de aplazar la recompensa y trabajar para ella. La correlación también se mostró clara en el sentido contrario, es decir, se encontraron menores niveles de seguridad, de manejo de relaciones y conflictos, de gestión eficiente del estrés y una menor iniciativa frente a las dificultades, en los niñas y niñas que no habían sido capaces de aplazar la recompensa y habían cedido al impulso de comer el malvavisco.

Además, se encuentra que los niños y niñas que fueron capaces de manifestar más resistencia a los impulsos muestran también mejores resultados en el SAT, una prueba de aptitud utilizada en EEUU como determinante para las aptitudes escolares.

Nuestros niños y niñas ¿ cómo reaccionarían frente a este dilema? Les enseñamos el valor de esperar para obtener la recompensa? En cuanto nos piden algo¿procuramos dárselo para que no se frustren, no nos griten, no se enfaden o porque pensamos que si no obtienen lo que desean sufren? Cada día veo en los centros escolares, en los medios de transporte, en los parques, padres y madres preocupados por dar a  los niños, ya, lo más inmediatamente posible, lo que quieren, aún cuando te confiesan que saben que no está bien a sus edades. Manifiestan no poder llevarles la contraria, no tener ganas de ello por más que saben que la consecución de ese deseo conllevará otras consecuencias. En muchos casos hay una negación de responsabilidades como adultos sobre los niños y niñas, creyendo que la realidad y el tiempo regularán, como por sí solo, todo esto.

Veo cotidianamente docentes que consideran que los deseos de los niños y niñas son cosas que deberían conseguir, en una mal entendida democracia que considera que los niños merecen satisfacer sus deseos y no aprender que de la frustración también se aprende. En muchos casos esto oculta las escasas ganas de asumir responsabilidades, en este caso argumentando que poner límites y regular los espacios  es responsabilidad de los padres y madres, no suya. Para estos docentes sólo hay el SI y el NO, no hay espacios intermedios, mostrando en ocasiones no tener herramientas de negociación grupal.

¿Por qué es importante esperar para obtener recompensa? Aparte de por los resultados mostrados en el experimento contado anteriormente, porque el esfuerzo mejora la autoestima, genera satisfacción íntima de “haber podido” y porque resolver el conflicto entre el NO que nos dice el entorno y el SI que busca le hace encontrar caminos, asumir  capacidades y su edad y porque en muchos casos es una buena dosis de realidad que le hace trabajar para la recompensa.

Hay un dicho que dice ” a niños pequeños, problemas pequeños”, y es muy cierto. Lo que no asumamos cuando son pequeños al ser mayores se convertirá en una bola difícilmente manejable y con menos posibilidades de remedio y actuación.

¡VÍVELO!

Como padre/madre ¿ crees que acompañas a tus niños y niñas en el valor del esfuerzo y el aplazamiento de la recompensa? Un ejemplo que siempre uso es el de los móviles: los expertos recomiendan que hasta los 14 años los niños y niñas no deberían disponer de un móvil inteligente, con el que acceder libremente a información y comunicación virtual. Pero la presión de parte de los niños para obtenerlo es mucha. Seguro que habrás oído ” todos lo tienen menos yo”. ¿Consideras que está preparado/a para tenerlo? ¿Tomas la decisión de dárselo o no en función a la responsabilidad demostrada? ¿O cedes por la presión? Decidir como padres/madres significa tener claro porqué hacemos algo, y acompañarlos en el proceso de esfuerzo, responsabilidad y aprendizaje hasta obtener la recompensa deseada. Gestionando el tiempo y las emociones intermedias, y buscando ayuda si es necesario. Que es más difícil que si le das lo que pide sin más, ¡claro! (tambié era difícil para los niños del experimento esperar y obtener la recompensa final). Lo mismo vale para los video juegos con edades recomendadas, con horas de salida, gestión del tiempo libre, permisos, etc.

Como docente ¿eres de los que piensa que los alumnos/as piensan literalmente lo que dicen? ¿Que lo que quieren necesariamente es lo que manifiestan? Tú eres un adulto, y ellos actúan como actúan con los otros adultos de referencia, pero es indudable que también reconocen con quienes pueden obtener algo o no. Un ejemplo: Conozco una profesora que una vez al curso hace una encuesta a alumnos de secundaria. Una vez se preparó con mucho esmero una actividad donde los alumnos tenían que trabajar en grupo, deducir las soluciones, plantear hipótesis, construir el aprendizaje. Planificar la actividad y los materiales le llevó mucho tiempo y no tengo que decir que a los alumnos les costó, como toda primera vez, enfocar una clase así. Está demás decir, que yo creo que aprendieron mucho más que si ella hubiera dado una clase magistral, copiando, repitiendo el libro y memorizando. Pues en la encuesta, varios alumnos manifestaron con palabras despectivas su opinión sobre la actividad, a lo que mi amiga decidió que no iba a volver  a intentarlo, porque los alumnos “no habían apreciado su esfuerzo y decían que no habían aprendido nada”…su frustración, aún sabiendo que estaba ofreciéndoles una experiencia mucho más significativa en cuanto a aprendizaje, ganó, y no quiso volver  a intentarlo. No solo es que ella no remontara la sensación inmediata, si no que tampoco les estaba enseñando a  los alumnos a hacerlo, quienes muy posiblemente no tomaron, por edad y experiencia, el valor de la clase trabajada por ella.

 

El valor del esfuerzo es el asumir responsabilidades, el sabernos capaces de solventar dificultades, el sentirnos apoyados para esperar y conseguir la recompensa, con el subidón de autoestima que ello conlleva, el saber que nada en la vida se nos dará inmediatamente después de pedirlo, que necesitamos ganas, esfuerzo, estrategia, habilidades, paciencia y aguante para llegar a ello. Y eso, nos hace crecer.

 

Formación docente, presencial y constructora de la nueva escuela

Formación docente como pilar de cambio. Formación docente como construcción conjunta de espacio de nuevos de trabajo, de aprendizaje y motivación. Formación docente como herramienDiapositiva1.GIFta indispensable para “desaprender” estrategias antiguas, ineficientes y desmotivadoras y aprender ( y aprehender) herramientas, experimentar lo genial que es entender el aprendizaje de otra manera y creer, firmemente, que otro tipo de escuela es posible.

Muchos grupos de profesores nos dicen que ellos tienen ganas de crear experiencias nuevas, pero que el sistema se lo impide. Y eso, en alguna medida,  es verdad. Pero eso no debería desanimarnos para construir , dentro de nuestra “parcela” de clase, estrategias nuevas. Y conozco de primera mano muchos casos donde el empezar solo, o casi solo, motivó a equipos directivos o a otros docentes a seguir sus pasos dados los resultados y la satisfacción obtenida.

Mi experiencia en formación docente me ha llevado a creer en ella como pilar de cambio por tres razones principales:

  1. Por actualización. Esta es la razón más obvia. Los espacios de formación permiten a los docentes conocer recursos, líneas de investigación, nuevos descubrimientos, etc. Esta parte al altamente motivadora para ellos y ellas, además de los créditos que por formación pueden obtener. Este punto es posible de ser realizado vía online.
  2. Porque es el espacio para construir, juntas y juntos, la nueva escuela, ésa con la que soñamos. Paso a paso, despacito, avanzando juntas/os, el encuentro en espacios de construcción nos permitirá avanzar y plantear, acompañadas mejor que solas, los nuevos parámetros educativos. Las buenas prácticas, compartidas, explicadas y motivadas, se hacen mejor juntas. Nos contamos de viva voz los proyectos nuevos, nos apoyamos en ellos. Abrimos un espacio donde no solo nos quejamos de lo duro de nuestra vocación, si no que nos motivamos  a seguir porque no estamos solos. Una cosa que siempre me ha llamado, y mucho, la atención, desde que trabajo en proyectos educativos es la soledad del docente. Estáis solos aunque estáis rodeados de gente. Peleáis solos en espacios donde hay que rascar para encontrar un momento para compartir con colegas, para preguntar sobre experiencias, donde a duras penas nos encontramos en los pasillos y compartimos información urgente en diez palabras. La formación debería ser el espacio de confluir, de encontrarnos, de abrir ” plaza” para debatir y conocer de otros y otras, de motivarnos y darnos puntos de apoyo en nuestro camino. Y esto, la experiencia me demuestra que no se puede hacer online.
  3. Porque educar es una actitud, y cuando hablamos de actitud, hablamos de tres manifestaciones que se interrelacionan: el componente racional ( o ideativo), el componente conductual y el componente emocional. Los tres componentes forman  la actitud. Y cuando hablamos de transformar la actitud hacia nuestra labor, cuando hablamos de cambiar la educación, cuando hablamos de construir espacios educativos, necesitamos trabajar los tres aspectos, porque lo racional lo compartimos y lo transformamos en ideas nuevas y creadoras, porque lo conductual lo trabajamos entre todos, a partir de buenas prácticas, a partir de la motivación, pero el componente emocional implica sentir, emocionarnos, crear, ver  a los ojos a nuestros compañeros y sentir con ellos que es posible crear una escuela nueva. Y eso, tampoco se puede aprender online.

 

¡VÍVELO!

Hace cuánto que en tu centro no pensáis y debatís sobre formación?

Hace cuánto que sentís que la formación se os hace cada vez más necesaria?

Hace cuánto que tenéis la sensación de que no tenéis tiempo ni espacio para hablar, debatir, conocer lo que hacen tus compañeros o aprender de ese proyecto que tu compañera te contó corriendo?

Plantéate un proyecto formativo. Un proyecto donde se aprovechen las experiencias vividas. Donde aprendas de lo que hacen tus compañeros. Donde podáis crear espacios (más grandes o más pequeños, depende de ti) de creación conjunta. Donde sientas que te acercas más a tus alumnos/as, los entiendes y tienes ganas de crear espacios para ellos/as y para ti.

Llámanos, o llama a quien quieras, pero asegúrate que os ayuden a crear juntos/as, que no sólo os den información, que os remuevan y os den ánimos para emprender un camino diferente en la educación. Tú, tus compañeros/as y tus niños/as se lo merecen….

 

Cuando el NO es un “vaaale…”

240_F_76168997_FfPcqpWzm263CCvYImeI0IYhT1ZLcZyh-Mamá, cómprame eso…

-No, hija ahora no por (x razones)

-Mamáaaaa….

– Te he dicho que no, corazón

– ¡Mamáaaa!

–  Que no

– Ahhhhhhhhhh! Por qué, por qué por qué? ( se tira al suelo, se enfada cruzando los brazos y/o se pone a llorar) Ahhhhh! Si yo me he portado bien…!!!!!

– Venga, te lo compro si dejas de llorar, si?

¿Te suena? ¿Lo vives tú o alguien que conozcas?

¿Qué ha pasado? Que no hay reglas, que no hay palabra que mantener, que la madre en este caso no se muestra firme con una norma puesta por ella misma, y que cede a los enfados y chantajes de su hija. Si, chantajes. Por el temor de que la niña sufra una frustración, o porque no tiene ganas de a gestionar el enfado de la niña, permite una situación que puede marcar un estilo de relación entre las dos.

¿Qué ha pasado? Que la niña piensa que se ha salido con la suya y que ello es tan fácil como mostrarse enfadada y decepcionada, que mami me dará lo que quiero si insisto y me enfado y es cuestión de saber esperar, pero lo consigo. Algunas veces no lo consigo, por supuesto, pero el intento vale la pena dadas las veces que sí lo obtengo. En el corto plazo es genial porque consigo lo que quiero ( no reflexiono si lo merezco, si es posible, si es adecuado para mi edad o si es necesario para mi, lo quiero y ya, aprendo a actuar por impulsos), pero en el mediano plazo me confundo, porque soy pequeña y no soy capaz de entender dónde están los límites desde donde puedo establecer lo que hay que hacer o conseguir y dónde intervienen los adultos como garantes de seguridad y estabilidad en el vasto mundo.

Los niños necesitan límites, palabras a mantener, porque ello les da seguridad y posibilidades de disfrutar de un espacio que ellos saben que les pertenece.  Saber que si el adulto ( padre, madre, docente, abuelos…) me promete algo , esa consecuencia, sea la que sea, se cumplirá. Los niños y las niñas que retan constantemente son niños y niñas que no tienen claras las reglas y los límites, los cuales deben  ir adaptados a la edad y la madurez de cada menor.

Por otro lado, el saber que lo enunciado se cumplirá, nos hace, como adultos, tener más atención y controlar el enfado o la excesiva emoción y cuidar lo que prometemos como consecuencia. Cuidemos nuestra palabra, muchas veces es lo único que los niños y niñas tienen para estar seguros de que algo pasará o no. La palabra genera confianza, apoyo y protección. Y es un principio básico en la educación familiar.

¡VÍVELO!

¿Te suena la historia del inicio? Y hay versión docente: todas aquellas veces que enunciamos consecuencias que luego no cumplimos, esas no-reglas que generan espacios de incertidumbre en los alumnos y que permiten a los “mas listos” ( nótese el comillado) seguir manteniendo conductas nocivas con los compañeros que sí buscan reglas para seguir conviviendo juntos. Esto genera incertidumbre en los alumnos, consiguiendo que los que no quieren dar clases “estiren” cada vez más los retos a los profesores y los que sí quieren dar clase se desanimen y no se sientan bien en ella.

Te cuesta mantener la palabra dada? Empieza estableciendo límites específicos que te permitan avanzar en el establecimiento de normas puntuales : la hora de dormir, el lavado de dientes la hora y el tiempo de ducha, el no levantar la voz, la hora de salir al cole, etc. Y también vale para docentes: la puntualidad, las normas que se establezcan en clase, el nivel de ruido permitido, la gestión de los materiales, etc.

Enuncia, con claridad las normas antes de aplicar las consecuencias y que ellas queden claras. Nunca apliques una consecuencia sin haberla anunciado antes. Ello dará una mayor consistencia a tus actuaciones. Ampárate en ella, haz que tu palabra valga como acuerdo.  La práctica en el mantenimiento de esas normas puntuales te permitirá avanzar en las siguientes. Y no te desanimes, ni actúes según tu estado de ánimo, los niños y niñas precisan tener claras muchas cosas y estás haciendo bien por ellos. No grites, no levantes la voz, mantente inflexible si esa es la norma que se ha propuesto. Luego, una vez tengan la norma interiorizada ( paciencia, se consigue) podrás negociar en momentos puntuales concesiones o excepciones.

Explica siempre porqué se hace o no se hace algo, y mantente. Repite la norma todas las veces que sea necesario y ejercita tu asertividad. Dos estrategias asertivas que a mi me funcionaron muy bien cuando mis hijos eran pequeños ( y aún ahora tengo que echar mano de ellas) son el disco rayado y el aplazamiento asertivo.

Disco rayado: una vez recordada la norma, y frente a la discusión que los niños plantean, sólo se repite la misma frase,  la norma.

“- ¿Puedo quedarme en casa de mi amigo hasta las 10?- Sabes que tienes que volver a las 8 porque mañana hay cole. – Ya, pero me ha dicho que si me quedo a jugar, y sólo es un día…. – Vuelve a las 8, mañana hay cole. -Pero mamá, es que….. – Vuelve a las 8, mañana hay cole”. “

– “¿Puedo traerle mañana el trabajo, profe? Ayer se me olvidó – Sabías desde hace dos semanas que había que entregarlo hoy. – Ya, pero es que mi perro se puso malo ayer- Hace dos semanas ya sabías la fecha de entrega.- Ya, profe., pero haga una excepción. – Hace dos semanas sabías la fecha de entrega”

Aplazamiento asertivo: Usamos esta estrategia cuando precisamos un tiempo para aplicar una consecuencia porque no sabemos en ese momento qué responder.

–” Mamá ¿ me puedo quedar con mi amigo hasta las 10? – Sabes que tu hora de volver  es a las 8 y mañana hay cole.- Si, pero es que es que hace tiempo no le veo y quería ver si….- Ya hemos hablado de esto, la norma es que vuelvas a las 8. Posiblemente para la próxima vez, si me lo dices con tiempo, podemos discutirlo, pero mañana hay cole y es importante que duermas pronto.  -Pero mamá….- Lo hablamos cuando vengas, y lo planteamos para la próxima vez, pero ahora vente a casa. “

Y en el cole? Lo mismo. Muchos malos comportamientos son propiciados porque no hay normas claras respecto a qué límites son importantes, la confusión que sienten muchos chicos promueve el desorden en algunos y el desconcierto en otros, junto con escasa motivación por el respeto a la palabra dada.

Los niños y niñas que saben donde acaba su espacio de decisión y dónde empieza la protección del adulto puede disfrutar de ese tiempo de niñez. Los niños y niñas que disfrutan es porque saben dónde están los límites, que las normas de comportamiento están claras y que son respetuosas, que no dependen del estado de ánimo de los adultos, ello les generaría mucha incertidumbre, miedos y frustraciones innecesarias.

 

Centros que construyen futuro

Hay Centros que frente a las necesidades que ven, actúan. Hay Centros cuyos docentes echan horas, esfuerzo y ganas por cambiar las cosas. Hay Centros que no se conforman “con lo que hay”, no sWhatsApp Image 2017-03-27 at 12.43.07 (4)e resignan a seguir por el mismo camino y piensan ¿qué podemos hacer? …y llaman, y piensan, y aprenden, y se someten a cambiar parámetros de pensamiento y de actuación si ello redunda en beneficio de los menores a su cargo, si eso significa que los alumnos pueden tener una oportunidad de cambiar su diario convivir a mejor…

Es el caso de muchos Centros con los que tengo la suerte de trabajar, de quienes aprendo y con quienes comparto espacios de aprendizaje. Y quiero hablaros del Colegio VegaSur, de San Martín de la Vega, una localidad del extrarradio de Madrid. Un grupo de profesoras, con la directora y la orientadora, deciden, en vista de lo observado en el Centro, formarse para gestionar un proyecto que les ayude a mejorar el clima en las clases y promover el desarrollo equilibrado de sus alumnos. E inician un trabajo desde el curso pasado para formarse en ello, aprender estrategias nuevas y desaprender viejas estrategias de aprendizaje, con lo que ello conlleva.

Este curso he tenido la suerte de trabajar con ellas y ser testigo de sus esfuerzos por mejorar , de su interés por cambiar el clima de muchas clases y de sus ganas de quitarse de encima estrategias que no funcionan en la práctica. Y tengWhatsApp Image 2017-03-27 at 12.43.07o que decir que he aprendido mucho de ellas: de sus ganas, de su empuje, de su positivismo, de su espíritu de equipo. De sus ganas de bromear aunque por momentos confesasen sentirse desorientadas, de sus ganas de aprender juntas.

Ella inician este curso un grupo de mediación gestionado por profesoras con vistas a plantearlo el próximo curso para incluir a alumnos como sujetos activos de gestión, de prevención, de comunicación, de negociación y de trabajo en equipo ¡Olé!

Grupos como éstos nos animan y nos dan fuerzas para seguir luchando por la educación. Grupos como éstos son los que nos dicen que hay mucho aún por lo que trabajar. Grupos como éstos nos vuelven la mirada a la meta: hacer de la escuela espacios de paz, desarrollo y crecimiento para todos los niñas y niñas, aprender para enseñar, crecer para ayudarles a crecer en la vida.  Porque lo que no se aprende no se puede enseñar, porque solas nos acompañamos en el camino y podemos más y mejor.

¡VÍVELO!

¿Hace cuánto que en tu Centro no os formáis en estrategias de acercamiento y aprendizaje a las vivencias de tus alumnos /as?

¿Sientes que las estrategias que usas y que usan tus compañeros/as no funcionan?

¿Crees que existen otras maneras de crear espacios de crecimiento de todos los que conforman la comunidad educativa (alumnos/as, padres/madres, docentes, personal administrativo…)?

Llama, pide, busca soluciones. No te resignes al ” así se ha hecho siempre”, existen muchas maneras más satisfactorias de hacerlo, y se pueden aprender.

 

 

Violencia de género … en la escuela

La semana pasada fui invitada a dar una conferencia a padres y madres de alumnos y alumnas del Instituto de Educación Secundaria ( IES) Valle Inclán, de Torrejón de Ardoz, una localidad de Madrid. La Asociación de Madres y Padres (AMPA) se encuentra preocupada ante las noticias de una mayor número de casos de adolescentes, en algunos casos  muy jóvenes, que  se enfrentan a situaciones que pueden denominarse de violencia de género.

Qué es la violencia de género? Es todo acto o conducta dirigido contra la mujer o

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Cartel existente en muchos IES de la Comunidad deMadrid

que pone en riesgo su integridad física, psicológica y sexual. Se puede dar en cualquier ámbito: escuela, casa, entre amigos, en la calle.

Las denuncias en menores de edad, según registros oficiales, han aumentado a razón de 13% anual, lo cual es preocupante. Este dato nos habla de conductas que son permitidas o son socialmente aceptables, como los celos, el control y todo los tipos de acoso que se manifiestan en el cara a cara y en las redes sociales. Pueden confundirse en muchos aspectos con la violencia entre iguales sin más, aunque en el caso de violencia de género reporta unas características determinadas: se ejerce por parte de personas de sexo masculino y están dirigidas a amigas, parejas o exparejas mujeres.

Un aspecto de la situación que me dejó perpleja, lo confieso, fue que muchos padres y madres consideran que la violencia de género son los golpes y cómo algunas conductas previas a ellos son consideradas “dudosas”, o “justificables”….y no, igual que en el acoso escolar, antes de los golpes hay un maltratador que se asegura que la víctima no va a poder responder a ellos, y humilla, distorsiona, machaca y amedrenta su autoestima a fin de poder tener el control sobre ella, en este caso sobre su vida relacional, sexual y la gestión de su vida, haciéndole creer que él es quien manda. Es lo que se llama violencia psicológica y no es fácil de probar. Eso lo sabe el maltratador cuando abusa y la víctima cuando intenta protestar y los/as compañeras/os le dicen ” eso es normal, es que te quiere mucho, es que encima que tienes la suerte de estar con….”

No me quieras “tanto”, quiéreme mejor….

Precisamente lo “invisible” de las primeras etapas de la violencia de género son las que nos tienen que poner alertas como educadores y como padres/madres. Cosas como el control del móvil y el dar la contraseña del mismo como prueba de “amor” nos dicen que es más habitual de lo que creemos. Los celos  “por amor”, justificando de antemano la violencia que se puede ejercer si ella no permite esa expresión sentimental ( “un día de estos voy a hacer una locura”), el alejarla de sus amigos y su familia (“es que ellos no te quieren como yo”). Si ella quiere ver a sus amigas, la respuesta tipo ” es que prefieres estar con ellas que conmigo” manifiestan  chantaje. Critica constantemente a quienes han sido sus amigos, a sus amigas y a su familia (“si no te llevas bien con tu madre es porque ella no te quiere”)… La víctima desarrolla una sensación de desprotección y de justificación sobre la otra persona que consigue que sienta vergüenza de contar a las amigas o a un adulto lo que le pasa.

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Manual de prevención de violencia de género en mujeres migrantes. Amalgama, 2015

Esas formas sutiles del lenguaje  y manifestaciones “invisibles” ( porque estando atentas/os lo podemos ver) nos tienen que dar la pauta de intervención rápida a fin de minimizar el daño posible. Nadie está libre se sufrir violencia de género en sus múltiples manifestaciones. Como adultos, padres, madres y docentes, podemos y debemos actuar sobre ella.

Pensábamos que los derechos de las mujeres a realizarnos y crecer estaban asegurados. Varias generaciones hemos peleado por ello y resulta que debemos seguir haciéndolo, porque nos queda mucho por conseguir. La violencia de género o el acoso sexual no está siempre fuera de la escuela, los espacios escolares también se muestran como sitios no libres de violencias de género, como sitios de inicio de relaciones no sanas y no fortalecedoras de autoestima, que luego se manifestarán en lo que desgraciadamente vemos frecuentemente en los diarios. Al fin y al cabo, el tiempo de escuela es en el aprendemos a relacionarnos con los demás, a construirnos y la escuela es un laboratorio de la sociedad que queremos. Actuemos para que nuestras hijas se sientan libres y protegidas en sus relaciones con los demás, y porque nuestros hijos no sean agentes de violencia en su medio, porque los dos tienen derecho a  tener relaciones sanas y constructivas. Esto no es sólo cosa de mujeres, y no es sólo cosa de hombres , alcemos la voz.

¡VÍVELO! ¿Qué podemos hacer?

  1. RESPETO.  A ellas por ser mujeres y a ellos por ser hombres. Ni ellas son “volubles” y “sensibles” ni ellos son “machotes” “fuertes” ni “agresivos por naturaleza”. La construcción de relaciones sanas pasa necesariamente porque exista respeto en las relaciones, y por no creer que ellas siempre tienen que estar protegidas. En un mundo igualitario y basado en el respeto, no deberíamos necesitar protección. Ellas pueden decidir y pueden exigir respeto. Ellos no nos complementan y nosotras no somos un complemento de…
  2. CUIDA TU LENGUAJE. Los chistes machistas ofenden. Expresiones  como “nenaza” o “marimacho” son expresiones de los llamados micromachismos que mellan nuestro subconsciente hasta hacernos creer que efectivamente, ser mujer es propio de ser débil y sumisa y el rol masculino es el de ser fuerte, seguro…y agresivo. Y si no, revisa cuántas veces como mujer te han dicho “eres una histérica” ( muchas veces por decir, con seguridad, una opinión),”sonríe que estás muy seria”( tenemos que estar monas siempre), “así no se comporta una señorita” ( cuando te has atrevido a salir de tu rol asignado), has ido al mecánico y te ha dicho ” esto es muy difícil, mmmm, dígale a su marido que venga y se lo explico”, cuántas veces el camarero le trae la cuenta a él, por ser hombre, aunque pagues tú. Cuántas veces te han dicho “calladita estás más guapa”. Ahora pregúntate ¿repites algo de eso con tus chicos, con tus chicas?
  3. SORORIDAD. ¿Sabes lo que es? Es esa energía que se siente cuando establecemos vínculos afectivos de sinergia entre mujeres. Parte de las estructuras sociales que posibilitan la violencia de género nos han hecho creer que las mujeres somos enemigas unas de otras, y eso no es verdad. Somos capaces de crear espacios únicos de creación y de apoyo entre nosotras y ese espacio es creador y espiritualmente estimulante. Cualquiera que tenga una amiga desde hace mucho tiempo sabe de qué estamos hablando. Ayudemos a las niñas a crear espacios de sororidad entre ellas, sólo una mujer como tú sabe lo que puedes estar pasando y puedes apoyarte en ella. Como adultos, demos ejemplos de vivencia de sororidad, hablemos de ella, existe y es fortalecedora.
  4.  AMARNOS  A NOSOTRAS MISMAS. Ayudemos a las niñas a experimentar que la mejor compañía que podemos tener somos nosotras mismas. Estar ” sola” no es malo, la experiencia de la soledad es increíblemente buena si en ella nos conocemos, nos acompañamos y entendemos que no tener pareja no nos impide ser felices. No la necesitamos para vivir. La idea errónea de la “media naranja” nos dice que sin un hombre al lado somos seres incompletos, y ello hace que muchas niñas acepten a cualquier persona con tal de estar con alguien, sin valorar su propio espacio. Muchas peleas entre chicas en la escuela son resultado de “pelear” por un chico, porque han llegado a pensar que sin ese chico su vida ya no es importante(!!!!). Valemos por lo que somos, no por quien tenemos al lado.
  5. NO ES NO. Enseñemos a nuestras niñas a ser firmes con sus decisiones y a no tener que pedir disculpas cuando decimos NO. Y a ellos a respetarlas. NO tenemos que complacer a nadie. NO tenemos que aceptar lo que no queremos. NO tenemos que sentirnos culpables cuando decimos NO. Y el NO se practica en casa, revisa tu práctica educativa y mira cuántas veces les puedes decir “aquí se hace esto porque YO  lo digo” ¿cómo va a decir NO fuera de casa cuando en casa no puede expresarse y su NO no se respeta o no se escucha? Fomenta el diálogo, acepta que puede haber cosas que no se quieren y negocia, es decir, haz que se sienta escuchada, haz que su opinión valga y que pueda luchar por ella.
  6. MANTÉN LOS CANALES DE COMUNICACIÓN ABIERTOS, SIEMPRE.  Y abrir canales de comunicación no quiere decir preguntar qué tal le ha ido en la escuela o instituto. Es tener un espacio de hablar de cosas, de escuchar y empatizar con sus opiniones. Es creer que nuestros hijos tienen algo que decir. Asegúrate que cuando tenga algo que decir respecto a parejas, a amigos/as, te lo pueda decir, y aunque no estés de acuerdo, lo puedas expresar y apoyar y ayudar. No tiene nadie mejor en quien confiar.
  7. VERIFICA TUS MODELOS. Los niños y niñas aprenden de lo que ven. Verifica qué modelo de pareja y de respeto le estáis dando. Qué modelo de feminidad y de masculinidad le enseñáis a vuestros hijos día a día. Como docente, cuida tus opiniones y tu humor, éste expresa más de lo que crees respecto a tus valores y creencias en los roles de género. Una de las cosas a las que comprometieron los padres y madres de la conferencia fue a tratar de dejar de usar ciertas expresiones coloquiales que nacen de considerar atributos femeninos como malos y los masculinos como buenos ( decir “coñazo” frente decir que algo es “la polla”, por ejemplo)
  8.  A LA MÍNIMA SEÑAL, MANTENTE ALERTA. No hay media violencia, no hay violencia chiquita, cualquier cosa que corte la libertad, la expresión , el crecimiento libre de nuestros hijos es merecedor de nuestra atención y de la búsqueda de espacios de comunicación. La violencia no “pasa”, crece porque es voraz, porque quiere el poder, porque quiere mandar y no es capaz de negociar. Porque es irracional. Es necesario, entonces,  que nos acerquemos a nuestros hijos a fin de que construyan espacios de paz para sí mismos y para los demás.
  9. Y RECUERDA, EXISTE EL 016. Una vez, cuando tenía unos 14-15 años, entra mi hijo en casa, asustado y me dice que acaba de ver a un señor tirando del pelo y gritándole a una señora que parecía su pareja. “Mamá, ¿eso no se puede denunciar?”, le expliqué que en ese caso llamase al 016, salimos rápidamente de casa y ya no estaban. Ahí me di cuenta que algo que yo consideraba que mi hijo sabía no era así….él no supo qué hacer en ese momento. Repitámosle a los niños que ese teléfono existe, el 016 junto con el de la Fundación ANAR (Teléfono del menor 900202010) por ser menores de edad, que ellos no deben permitir una agresión en la medida de sus posibilidades y que en caso de duda, llamen. La permisividad social bajo el pretexto de “eso son líos de pareja o domésticos” está condenando a muchas mujeres a sufrimientos inimaginables y nos está convirtiendo en la sociedad que no queremos para nuestros chicos. Esos modelos de relación ellos lo llevan a la escuela, ampliando aún más un sistema que repite violencia, desigualdad y relaciones insanas.

Sé que este post es más largo de lo habitual y mi amiga Mar que siempre me echa una mano me va a reprender, pero lo creo necesario porque este tema hoy me toca especialmente. No permitamos que este modelo desigual de relaciones siga aportando sufrimiento  a las mujeres. Ellas y ellos se merecen relaciones sanas, motivantes y fortelecedoras de sí mismos. No permitamos que las niñas crean que se merecen relaciones incompletas, sin libertad y con sufrimiento. No permitamos que ellos crean que la violencia arregla las cosas y que su rol en la vida es el de mandar y ser agresivos,  eso tampoco es vida.