20 estrategias para que tus hij@s te escuchen….aquí van las cuatro siguientes

descarga En post anteriores, hablamos de un total de 20 estrategias efectivas para que nuestros chicos y chicas ( sean nuestros hijos o nuestras alumnas) nos escuchen. Entonces ya hablamos de las cuatro primeras.

Saber emitir efectivamente un mensaje y aprender a escuchar son una parte importante de la comunicación y con ello, de la prevención de conflictos. La comunicación efectiva nos acerca, nos construye. Es el medio por el cual aprendemos a razonar, a crecer y a manifestar lo que sentimos, queremos, pensamos, dudamos y proponemos.

Aquí van las cuatro siguientes pautas a seguir, practicar y aprender para ser escuchados de manera efectiva:

5. “Dar información” no es lo mismo que “ordeno y mando”. Acostumbrarnos a dirigirnos a los chicos/as en plan “aquí mando yo”, sólo puede tener tres reacciones de su parte: sumisión, evitación  o rebeldía. Ninguna de esas respuestas,creo, son las que pretendemos. Y se presenta otro riesgo: si acostumbramos a nuestros chicos/as a que les manden sin tener un porqué, sin una información que sustente lo que se les pide, nunca será su propio jefe moral, su autonomía será mermada, no creerá en su propia iniciativa, ni hará nada creativo sin esperar que alguien le diga lo que tiene que  hacer. Demos información, digamos porqué es mejor hacer algo: por ahorro de tiempo, por beneficio común, por evitar algo, por hacerlo juntas,etc. Demos indicaciones como señal de respeto hacia su razonamiento, para desarrollar su sentido de responsabilidad, porque queremos que ellos sean poco a poco los que propongan alternativas y desarrollen su autoestima y sus propias capacidades. Dar información es respetar sus ideas.

6. Asegúrate que sabe cómo hacer lo que le pides. Muchas veces les pedimos que cumplan cosas que creemos que deberían saber hacer….pero no lo saben. ¿Cuantas veces les hemos pedido “ordena tu cuarto” sin especificar qué entendemos por “ordena tu cuarto”? “Siéntate bien”, “no hables así”, “ponte recto”, “no comas así”….sin explicar qué es lo que entendemos por eso. Ordenar tu cuarto implica: haz la cama, guarda en tu armario, doblada, la ropa limpia y echa al cesto la ropa sucia, pon los zapatos dentro del zapatero , recoloca  tu mesa de estudio ( los cuadernos a un lado, los bolis en su cubilete, la lámpara conectada encima del espacio de estudio, pasa un paño por encima de la mesa), recoge los juguetes y colócalos en su caja, pasa una escoba por la habitación, y un estropajo si es posible…..¿nos damos cuenta la cantidad de cosas dentro de “ordena tu cuarto”? Pon los ejemplos que quieras aquí, piensa en lo que sientes que no funciona y verifica que saben hacerlo, no lo des por supuesto.

images-27. Ayúdale a nombrar sus sentimientos. En la estrategia 1 del post anterior, hablábamos de no minimizar lo que sienten, ahora os proponemos un paso más: ayudarles a expresar sus sentimientos , a nombrarlos, tanto cuando viene a contarnos algo como cuando les indicamos cosas o les decimos de hacer algo. No es lo mismo “estoy confundido por lo que me dices” que “me enfada que me trates así”,aunque las dos cosas puedan tener manifestaciones conductuales parecidas. Para ello, a veces ayuda tener  a mano una lista de sentimientos y emociones, que pueden encausar lo que siente y también lo que sentimos. Una vez nombrado lo que sentimos, la empatía encuentra un mejor cauce para acercarnos y atender lo que nuestro corazón dice.

8. Expresa tus expectativas,  desde el “YO” y no desde el “TÚ”. “Siempre (tú) haces lo mismo”, “tú nunca colaboras en…”, ” definitivamente, (tú) nunca prestarás atención”, “(tú) eres muy desordenada”, “eres  (tú) un vago”, “(tú) nunca estudias”….si una persona, sea quien sea, siente que  alguien, verbalmente, tiene el dedo índice apuntando hacia él o ella, nuestro instinto nos dice “defiéndete”. Entonces volvemos a las tres actitudes de las que hablamos antes, en el punto 5: sumisión ( “yo siempre hago lo mismo, nunca (yo) cambiaré”), evitación ( mi madre/ mi padre/este profe no sabe lo que dice, ya se le pasará”), o rebeldía (“pues tú más”, “no pienso hacerte caso”). Además, le enseñará a comunicarse desde sus propias sensaciones y sentimientos. ¿Notas diferencia con ” a mí no me gusta ver así esta habitación ¿podemos tenerla más ordenada?”, “a veces me gustaría verte estudiando más, (yo) no sé si lo que haces es suficiente”, “me gustaría que colaboraras en ….”?. Siempre le digo a mis chicos y chicas que cuando el dedo índice apunta hacia adelante, hay otros tres que apuntan hacia mí.

¡VÍVELO!

Nuestra intención al postear las 20 estrategias de cuatro en cuatro, es  motivaros a experimentarlas, practicarlas y no desanimaros cuando a la primera no os resulten. Os estamos proponiendo un cambio de hábitos en vuestra comunicación con los chicos y chicas y ello necesita entrenamiento. Pero os aseguramos que estas estrategias funcionan, y posibilitan cambios muy significativos en la relación adultos – niños.

Os dejamos una lista de sentimientos que puede ayudaros a encontrar la palabra exacta frente a lo que sentimos. Practica contigo misma, contigo mismo, y verás que la canalización de frustraciones y enfados se hace más efectivo, con lo cual los gritos disminuyen, la culpabilización al otro es menor, y se puede enfocar un problema de manera más directa. Y si es un sentimiento positivo, lo disfrutas más, lo vives más.

LISTA DE SENTIMIENTOS:

  • Aburrimiento
  • Aceptación
  • Admiración
  • Alegría
  • Alivia
  • Amor
  • Asco
  • Asombro
  • Compasión
  • Confusión
  • Culpa
  • Decepción
  • Desaliento
  • Deseo
  • Entusiasmo
  • Envidia
  • Euforia
  • Felicidad
  • Frustración
  • Gratitud
  • Hostilidad
  • Ilusión
  • Incomprensión
  • Inseguridad
  • Ira
  • Irritación
  • Melancolía
  • Miedo
  • Nostalgia
  • Odio
  • Orgullo
  • Placer
  • Remordimiento
  • Satisfacción
  • Serenidad
  • Soledad
  • Tensión
  • Ternura
  • Tristeza
  • Vergüenza

Navidad y notas

Leí por ahí que un motivo de ansiedad de muchos niños es saber que las notas de diciembre llegarán antes deimages-1 los regalos de Navidad…y la de los padres y madres.

Han llegado las notas. En Europa, del primer trimestre, en el hemisferio sur, o una buena parte de él, del final del curso. Si bien ellas no nos indican -nunca- lo inteligente o no que es la alumna o el alumno, sí nos indican las dificultades que puede estar teniendo para entender, encajar en aprendizajes previos y manifestar lo que en la escuela le están enseñando.

Si las notas son satisfactorias , reconozcamos los esfuerzos hechos. Es necesario, aunque pensemos que “es su obligación”. No hablo de premiarlos con algo, ni comprarles más cosas. Es más productivo reconocer lo hecho verbal y no verbalmente,  ayudándolos a evaluar que cuando hay esfuerzo, los objetivos se consiguen.

Haz que sientan la diferencia entre tener buenas notas y no tenerlas, se lo han ganado. Muchos chicos y chicas me dicen “¡da igual lo buenas que sean mis notas, en vacaciones tengo que estudiar igual!”

Planifica con ellos estos días, no estudiar no significa estar todo el día con los videojuegos o el ordenador viendo vídeos. Pintar, cocinar, hacer bizcochos ( y si es juntas/os, mejor) son un buen sustitutivo del estudio, aprendemos otras cosas, y cuando os lo paséis genial veréis que es otro tipo de “premio”

Si las notas no son las esperadas, os damos cinco pautas para superar este trance. Son fechas especiales, familiares y es importante, sobre todo, separar las notas del amor que les tenemos. No mezclemos una cosa con otra, por favor. Son muchos los padres y las madres que lo hacen , a veces sin querer. Frases como ” me has decepcionado, si me quisieras no harías esto” es algo que desgraciadamente dicen muchos padres/madres, según me cuentan muchos chicos y chicas cuando los trato.

  1. Evalúa, junto a tu niña/a, el porqué de las notas. Sin gritar, sin regañar, escucha. No nos valen, por supuesto el ” me tiene manía”, “el profe es muy raro y no sabe evaluar”, “si me hubieran subido medio punto no habría suspendido”, “me suspende por hablar”, etc. Sí nos valen ” no entiendo las clases”, ” me pongo en blanco en los exámenes”, “posiblemente me confié un poco”, “sólo estudié la noche anterior”, “no sé hacer la explicación más corta, tal como me la pide ( o más larga)”, etc
  2. Intenta rescatar los esfuerzos hechos durante el trimestre, lo cual no significa que apruebes los tiempos de escaso esfuerzo que tú has observado ( técnica del sándwich)
  3. Analiza lo ganado en este tiempo: en qué ha madurado, si es más autónomo/a, etc. Analiza y encuentra lo que falta: comprensión de textos, razonamiento matemático, organización, materiales, apoyos….. No califiques fácilmente de “vagancia” lo ocurrido, las más de las veces es no saber por dónde empezar, es no saber qué hacer. Se imaginan todo lo que les queda por estudiar y se agobian, y se paralizan, y optan por no resolver nada, como si no existiera ( técnica del avestruz)…  y esto tiene que ver con un aprendizaje en solución de  problemas.
  4. Intenta poner los medios para que lo que falta pueda ser subsanado. Si es necesario, busca apoyo. Revisa nuestro post anterior, cómo ayudarlos a estudiar. Organiza con él/ella un plan de trabajo en estas vacaciones: hora de levantarse, desayuno, inicio del trabajo, descansos. Y asegúrate de que se cumpla. Felicítalo/a cuando lo cumpla. Que te cuente al final de cada día lo hecho y lo aprendido.
  5. No descuides los momentos que puedas compartir con ellos/as. No todo es estudiar en vacaciones. Intenta hacer planes a realizar juntos/as: ir a un museo, jugar a la pelota, hacer construcciones, cocinar, etc.( ello debe ser considerado en la organización) . Eso también es aprender. Por muy enfadado/a que estés por las notas, las vacaciones deben  ser tiempo familiar.

¡VÍVELO!

Separa un tiempo para estar con ellos/as, como dice Álvaro Bilbao en El cerebro de los niños explicado a los padres (Plataforma Editorial, 2015), “Con los hijos, el tiempo pasa, y sólo pasa una vez. Lo que dejes de hacer ahora no volverá. Lo perderás para siempre.” Esta Navidad no volverá, ni para ti ni para tu hijo/a. Disfruta este tiempo con tus hijos/as.

Que tu hijo/a sienta que con las notas que tenga, cualesquiera que sean, puede contar con tu apoyo y tu escucha. Lo cual no significa que estés de acuerdo en todo.

Habla con tu hijo/a, intenta saber qué le ha pasado este trimestre o este curso. Valora los crecimientos, anota las dificultades en avanzar, y analiza qué necesita para conseguirlo. Las dificultades pueden ir desde la falta de un horario de estudio, de organización de prioridades, de comprensión lectora, de razonamiento matemático, de atención-concentración, …

Revisa cuánta organización, lectura o práctica del razonamiento tiene como modelo en casa: ¿ te ve leer?, ¿eres curioso/a e intentas aprender de todo?, ¿permaneces hasta el final cuando quieres conseguir algo?, ¿eres constante, terminas lo que empezaste?,¿eres organizado/a con tu tiempo, o te ve ir gestionando todo a última hora?, ¿intentas escuchar y hacerte comprender a base de razones? ¿cuando se te presentan problemas los esquivas, los afrontas con estrés, o paras y te pones a meditar sobre estrategias de resolución de problemas?. ¿Qué es lo que tu niña/o ve como práctica habitual?

Límites: cómo y por qué

Establecer límmiguelitoites con claridad es fundamental en la educación de hijos/as y alumnos/as, en nuestras relaciones personales, cuánto más en una familia. Dónde estamos, cómo estamos, qué se espera de nosotros y dónde reside el punto donde nos van a ayudar es uno de los pilares de la confianza en un grupo.

Que los niños y niñas sepan hasta dónde pueden ir, qué es lo que se espera de ellos/as, hasta dónde pueden avanzar y dónde va a estar el adulto responsabilizándose es el fundamento de la confianza, la tranquilidad y la seguridad. Un niño que no sabe con claridad los límites se pasa el tiempo retando, por que necesita saberlo, se genera en él o ella una angustia vital porque no sabe en qué momento el adulto responsable ( padre, madre, profesores, abuelos, cuidadores en general) acudirán a ayudarlo si lo necesita. Se sabe pequeño y débil ( sí, aunque a veces vayan de muy sobrados, se saben frágiles) y busca saber dónde se inicia la ayuda, la atención, la contención.

En este post os contamos los siete principios básicos para establecer y mantener límites que en nuestra experiencia como educadores y padre/madre, junto con mi pareja, nos ha servido en estos años. Desde luego, es mucho más sencillo si empezamos cuando nuestros niños o alumnos son pequeños, pero también funciona si son adolescentes o mayores, os lo aseguro. Os recomiendo tener presentes post anteriores, referidos a cómo hablar con ellos, que podéis ver aquí y  cómo hacer que nos escuchen, que podéis consultar aquí .

  1. Modela lo que esperas de ellos. Si les pides que no pongan los pies sobre la mesa de centro, no lo hagas tú. Si quieres que mantengan la habitación en orden, hazlo tú también con la tuya. Si quieres que den las gracias y pidan perdón, hazlo tú. Los primeros límites los mantienes tú y tu pareja o quien contribuya a su educación. Conozco padres y madres que no quieren que sus hijos les levanten la voz y ellos lo hacen. Conozco profesores que critican que los alumnos no sean puntuales y ellos no lo son.
  2. Especifica qué esperas de ellos/as, no les pidas “que se porten bien”. No es lo mismo decir “pórtate bien” que especificar “por favor, no levantes la voz”, ” recoge por favor tus calcetines cuando termines de ducharte”, “venga, pon la mochila en su sitio al llegar”, “dime lo que te pasa y no me grites, porque así no te puedo escuchar”, ” eso que le has dicho a tu hermana es un insulto, acércate a ella y habla porqué lo has hecho. Creo que deberías pedirle disculpas”.
  3. Controla tus emociones, enuncia la regla con tranquilidad. No enuncies reglas enfadado/a, porque lo más probable es que tu hijo/a, tu alumno/a creerá que es fruto del enfado y muy posiblemente no lo tome en serio ( y posiblemente, cuando se nos pase el enfado,tendamos a ver lo que enunciamos como injusto, retrocedamos, nuestro niño piense que él/ella “ha ganado”, e intente que una próxima vez vuelva a pasar lo mismo. Así, en vez de límites le habremos generado más incertidumbre ). Yo soy muy enérgica, y he descubierto que decirles los límites tranquila surte mucho más efecto que si me dejo llevar por mi enfado o mi frustración. Es una señal de respeto a la relación entre los/as dos, y posibilitará,  cuando sean mayores , una posible negociación. Y sobre todo, destierra de tu lenguaje el “siempre” y el “nunca”.
  4. No cedas. Aunque estés hecha polvo después de un día de trabajo, aunque estés muy contenta y veas la regla como injusta, aunque sus súplicas te hagan dudar….no cedas. A menos que verdaderamente haya sido a todas luces injusta, o sea imposible de cumplir ( todos conocemos a  niños castigados sin ver tele ¡para el resto de su vida!), y sólo en ese caso, piensa primero, y habla con tu alumno o con tu hijo/a y dile que te has equivocado ( que no pasa nada) y que has decidido cambiar la regla por esta otra que es más proporcional. Así la próxima vez te pensarás mejor qué reglas establecer, vamos aprendiendo.
  5. Intenta que la norma sea en positivo. Cambia los ” sé bueno/a”, por “habla más bajito”, los “madura”,  por “ya eres mayor, lo puedes hacer”. Lo que tu niño/a lee cuando le hablas en negativo es que él está mal y que es muy difícil hacerlo, entonces ¿para qué va a intentarlo?
  6.  Poneros de acuerdo quienes se encargan de la educación del niño/a. Intenta que las normas sean consensuadas entre tu pareja y tú, o abuelos/as, o cuidadores. Habla con sus profesores sobre cuáles con las normas en casa, e intenta que te apoyen en ello. Es un paso difícil, porque aquí te das cuenta de los diversos conceptos que en tu propia familia se tiene respecto a la educación, los límites y lo permitido o no, pero es necesario. Si el niño o la niña sabe que hay un frente común, hablado y reflexionado, será más fácil que tenga claro hasta dónde puede ir y hasta dónde no.
  7. Finalmente, separa la conducta del niño o la niña. Esta mal lo hecho, no la persona. Los niños tiene derecho a equivocarse, como cualquiera, y es necesario que se lo digas así, que es lógico que se equivoque porque está aprendiendo. Intenta que de cada equivocación salga un aprendizaje.

¿Premios materiales por portarse bien o por cumplir las normas? no soy partidaria de ellos, creo firmemente en el refuerzo positivo, en el agradecimiento y en el cariño como reconocimiento por ayudarnos entre todos a construir un medio estable y motivador dentro de la familia o del salón de clase. Y ello implica decirlo, reforzarlo, estar atentos. No se puede “pagar” por crecer.

Y finalmente, hazlo con amor, que el amor te guíe, que el amor se lea en cada pauta , en cada límite, en cada norma.

¡VÍVELO!

Intenta una pauta cada vez. Esta semana, una, la próxima, otra. No pretendas llevar a cabo todas o varias al mismo tiempo. Esto necesita entrenamiento.

Destierra de tu lenguaje esa frase consabida de ” este niño es más malo….” “esta niña es terrible,” y nunca, nunca, delante de ellos/as.

Practica frente al espejo la norma que, después de pensar, vas a enunciar. Dilo con gesto y voz firme, explica por qué pero de manera corta, no te enrrolles.

Si pasa algo que  ves que necesita una norma clara, y no estás segura de cuál, no temas decir ” creo que esto tenemos que hablarlo, pero déjame unos días para conversarlo con papá, con mamá, con la almohada…o simplemente déjame pensarlo. Pero creo que algo no está bien”. Piénsalo y luego vuelve a hablarlo con el niño o la niña. No tengas temor en decir que estás dudando, por que intentas ser justa/o…después de todo, no naciste sabiendo ser padre/madre/ profesor.

Revisa el cumplimiento de las normas que te atañen, así como invita  a que los adultos responsables lo hagan. Intenta enseñarle a tu hijo/a, alumno/a a ser consecuente, a ser responsable, a buscar buenos modelos.

Mira a los ojos y acércate a su corazón

Las prisas del dia a dia nos hacen descuidar lo importante, yendo directamente a lo urgente. Total, ya tendremos tiempo de ocuparnos de eso. Descuidamos el lenguaje no verbal siendo éste un canal de comunicación no sólo suplementario del verbal, si no a veces hasta sustitutivo de aquél,…¡la de veces que mientras la palabras dicen una cosa el cuerpo, el tono, la postura, la cara, los ojos, nos dicen otra cosa!

No sólo deberíamos prestar más atención a nuestros gestos, si no también mirarnos a la cara al hablar, sobre todo con ellos, los más pequeños, a quienes les estamos enseñando a comunicarse con el mundo.

Por eso es tan importante, para hablar con los niños, agacharnos y ponernos a su altura, mirarlos a los ojos y hablar con ellos, con los ojos, que nuestros chicos y chicas lean en ellos qué le queremos decir. Os aseguro que es la mejor manera de calmar a un niño, de decirle “te entiendo, entiendo que estés enfadada/frustrada/ decepcionada/ con sentimiento de injusticia…..te escucho y te acompaño en la búsqueda de soluciones”. Además, notaremos una escasa necesidad de gritar, pues ya estamos cerca, y el tiempo empleado en acercarnos, agacharnos y empezar a hablar nos ayuda a reflexionar sobre qué le voy a decir. Muchos padres/madres/profesores corrigen a sus chicos “a distancia” con gritos, a los lejos “¡fulanitooooo, te he dicho que no tires la ropa por el suelo!”, ” ven aquí y dime qué deberes tienes hoy”( en vez de “¿qué deberes tienes hoy?”), “¡Qué ha pasado¡” ( en vez de “¿qué ha pasado? cuéntame”)….además ¿notamos que una pregunta, gritada, a la distancia, se convierte en una afirmación, o peor, en una reprimenda?,dad_and_son_in_the_park-800x533 lo cual provoca más de un conflicto.

Agáchate hasta la altura de sus ojos e intenta ver el mundo desde donde ellos/as lo ven, y a medida que ellos y tú crecéis la distancia entre sus ojos y los tuyos será menor.

Nosotros, como educadores, padres o maestros, por otro lado, así aprendemos a leer el corazón de nuestros chicos, a saber cuándo están mal y cuando están felices sin necesidad de que nos lo digan. Y me acerco más cuando está triste y me alegro con él/ella cuando está feliz.

¡VÍVELO!

Mira a los ojos a tus chicos, ponte a su altura físicamente cuando les hablas. Ponte de pie de donde estés y acércate cuando te dirijas a ellos/as, diles con el cuerpo que te importa lo que te están diciendo, que la respuesta a la pregunta que le haces es importante para ti, que tienes todos tus sentidos en lo que ellos/as te dicen.

No grites, no preguntes gritando. No hay pregunta a gritos, sólo afirmaciones y regañinas, intenta hacer una pregunta gritando, verás que no suena igual. Imagínate esa “pregunta” (que a gritos no es tal) en los oídos de tus chicos.

En casa se ríen mucho de mí ( en el buen sentido, se asombran, puede ser la expresión más correcta) cuando detecto sólo por ver la postura de mis hijos al entrar a casa, o por respuestas ¡al teléfono! cuando les ha pasado algo: una discusión con el/la novio/a, una nota que no esperaban, un trabajo extra fuera de la planificación, cansancio fuera de lo habitual, la pérdida de algo importante….. es cuestión de entrenamiento, de atención y de observación, y si, mucho de mirar a los ojos. No es magia ni tener más capacidad que los demás, todos podemos conseguirlo, acércate y mira a los ojos: a tus hijos/as, a tu pareja, a tus amigos. Entrena.

 

Cómo ayudar a tus hij@s en los estudios

 

madre-e-hijo-mirandoseMuchos padres y madres nos preguntan cómo pueden ayudar a sus hijos, de manera efectiva, a  ser mejores estudiantes, a que se responsabilicen con sus deberes escolares y que aprovechen de la mejor manera el tiempo de estar en el colegio como un espacio de crecimiento. El problema, a mi parecer, viene cuando lo que piden es no tener que encargarse de ellos, que ellos solos marchen y no tener que tener que estar pendientes, como si la autonomía en los estudios ( y en las responsabilidades en general) creciera sola, como setas en el campo, y sólo hay que ir a recogerla.

Esto último es un error, de nuestros hijos e hijas hay que estar pendientes, es nuestra labor como madres y padres. Pero no como profesores ( es nuestra mejor inversión, no podemos verlos objetivamente y el ver que muchas veces repiten errores que nosotros cometimos nos puede enfadar y desesperar más de la cuenta) si no como modelos y apoyo, buscando la mejor manera de facilitarles el espacio y los medios para conseguir las mutuas metas.

PRINCIPIOS EN EL APOYO ESCOLAR DE PARTE DE LOS PADRES Y MADRES:

PRINCIPIO 1. Los amamos con locura, pero no somos los mejores profesores. Nuestra labor es de apoyo y ayuda en la organización, es estar ahí, es hacerlos sentirse queridos pase lo que pase.

PRINCIPIO 2. No pidamos lo que no ofrecemos, somos sus modelos de vida, de responsabilidad, de organización y de orden….aparte de muchas otras cosas

 

240_f_125356621_ptrthvlwervrf3p8owbgjensyk3uztpePILARES BÁSICOS DE ESTUDIO QUE SE PUEDEN DAR DESDE CASA:

  1. ORGANÍZATE ¿Cuán organizados somos? ¿Proporcionamos a nuestros chavales una rutina que encuadre sus obligaciones, o les permitimos gestionarlas según las ganas que les den? ¿Les enseñamos a tener un horario y a cumplirlo? ¿Les dejamos claros los límites y las consecuencias si no se cumplen? y….¿cumplimos las consecuencias? El espacio de estudio, el mínimo orden en la mesa de estudiar, los límites en juegos y ordenadores, la norma del “móvil lejos cuando estudiamos” para evitar distracciones….

Un horario debe empezar todos los días con un repaso de lo aprendido en la mañana. Repaso es entendido como  leer lo hecho, no estudiarlo ni memorizarlo. Leerlo, significa “cerrar” los temas visto y comprendidos  en la mañana. Si no los entendimos en la clase, es la oportunidad de entenderlos y si aún así no se entienden, podemos preguntar al día siguiente en clase ( aparte de la buena impresión que se llevará el profesor cuando vea que estudias lo aprendido en la mañana).

Yo recomiendo los tiempos de estudio del “método pomodoro” (www.marinaratimer.com): 25 minutos de estudio y 5 minutos de descanso. Evitamos cansancio y distracciones, los plazos son cortos y evitamos el desánimo y la atención mejora en cada bloque de 25 minutos.

2. COORDINA CON EL CENTRO ESCOLAR. Muchos padres y madres piensan que cuando los chicos crecen ya no es necesario ir al Centro Escolar, y cuando lo hacen es porque hay un problema. No hagas eso, coordina con tu Centro Escolar, habla con sus profesores, escúchales y cuéntales lo que hacéis en casa, pero no para quejarte de tu hijo o hija, por favor, intenta encontrar puntos en común con su tutor o tutora que te permita saber por dónde ayudarla a mejorar. Que note en ti un apoyo y una ayuda. Todos conocemos a padres y madres que se quejan delante de su hijos o hija muchas veces de lo “terrible” que es y sin embargo, con incapaces de reconocer los fallos que profesores y adultos les indican para mejorar. Coordina con tu Centro, busca apoyos y céntrate en que lo importante no es lo duro que es ser padre o madre, es lo duro que es ser niño o niña hoy. “Si piensan que soy irrecuperable, que soy una vago o una vaga y que no voy a mejorar ¿para qué intentarlo?”

3. FÓRMATE SI ES NECESARIO, PIDE AYUDA. Si, no eres peor padre o madre si pides ayuda, si buscas apoyos. No lo sabes todo, ya lo hemos dicho en post anteriores. A veces, en nuestro afán de que nuestros hijos lleguen “donde no pudimos llegar nosotros” los empujamos a que cumplan nuestras expectativas y no las suyas. Si no tienes dinero para un profesor particular o un programa de métodos de estudio ( no es lo mismo), pide ayuda en tu Centro, a amigos, parientes, vecinos/as. Cambia su ayuda por algo que tú puedas darle. Pregunta en tu ayuntamiento. Aunque todo eso no exime tu trabajo de apoyo y organización amorosa con tus chicos y chicas. Ayúdalos, no les regañes y les fuerces, busca escucharlos y entenderlos, llega a acuerdos con ellos de estudio y ayúdales a aplicarlos. Escúchales, no les grites, no descargues tu frustración con ellos, ellos ya ven el panorama bastante difícil para que un grito los ayude. Fórmate, aprovecha todos los espacios de formación de padres y madres que muchas veces se cierran por falta de asistentes.

4. FINALMENTE: SI QUIERES QUE TUS CHICOS LEAN, LEE; SI QUIERES QUE SEAN ORGANIZADOS, ORGANÍZATE; SI QUIERES QUE AMEN EL ESTUDIO, ESTUDIA; SI QUIERES QUE TE CUENTEN COSAS, HABLAD EN LA MESA ¿Hace cuánto no lees un libro? ¿Hace cuánto no estudias algo que te interese? ¿Hace cuánto que no leéis juntos? ¿Hace cuando que no dormís con un libro compartido?
La lectura es la puerta al razonamiento lógico verbal y matemático, es el canal por el que nuestro vocabulario se enriquece, donde podemos poner nombre a nuestros sentimientos y acercarnos más. Hablad en la mesa ¿o tenéis la tele puesta a la hora de comer o cenar? ¿Tomáis un tiempo juntos para disfrutar de comer (desayuno, comida o cena, da igual) juntos y juntas?  Abre vías de comunicación para acercaros más, para establecer tiempos conjuntos, para hablar sin gritaros ni regañaros. Conoce sus gustos y desde ahí intenta contarles los aprendizajes de tu vida. No hay nada más divertido que nuestros chicos conozcan nuestros tiempos pre internet ¡no se lo creen!, o nuestros juegos de chicas o el tiempo que pasábamos en la calle…

 

VÍVELO!

  • ¿Eres organizado? ¿Tienes tiempos de estudio, de lectura, de descanso? ¿Dejas todo para el último momento o gestionas tus obligaciones familiares y laborales con tiempo? ¿Qué modelo, de veras, les estás mostrando? No podemos exigirles lo que nos les mostramos, somos sus modelos de vida, de orden, de valores.
  • ¿Te quejas de tus hijos e hijas con los profesores u otros padres/madres? ¿Les cuentas constantemente “lo duro que es ser madre/padre de este niño, de esta niña”? ¿Alguna vez lo has hecho delante de tus hijos/as? No lo hagas más, ello redundará -mal- en su autoestima, no les permite creer en sí mismos/as y no les motivará a hacer algo más que dejarse abandonar.
  • ¿Crees de veras que “la letra con sangre entra”? Cuando padres y madres me piden ayuda, muchas veces es cuando la relación con los hijos, los gritos, insultos y castigos, ya ha llegado a un límite muy malo. La comprensible frustración y desesperación de los padres y madres les hace ver todo muy, muy negro, y esperan que les solucionemos la situación. Trabajamos intentando recobrar la autoestima de los chicos y chicas en sus capacidades ( muchos de ellos ya se han puesto una etiqueta de “tonto/a”) y con los adultos, con quienes intentamos ayudarles a gestionar la frustración. Una pregunta clave que les hacemos, y que te la hago a ti ahora es: dentro de unos años, de las notas de tus hijos te reirás, si, lo harás, cuando todo esto pase, porque te darás cuenta que aunque es importante NO ES LO MAS IMPORTANTE EN LA VIDA….pero, de la relación que tienes, de gritos, de descalificaciones, de castigos ¿ te vas a reír?. No gritar te hace aprender cosas importante, como nos cuentan aquí : https://putumputum.wordpress.com/2013/07/24/10-cosas-que-aprendi-cuando-deje-de-gritarle-a-mis-hijos/
  • La vida ya nos lleva por caminos bastante estresantes, tómate un tiempo para relajarte. Para ello es bastante efectiva la técnica 4-7-8, y no sólo para conciliar el sueño: https://mejorconsalud.com/tecnica-4-7-8-para-conciliar-sueno/

20 estrategias para que tus hijos te escuchen…..aquí van las cuatro primeras

escucha__aprende__y_valora_1No es fácil conseguir dialogar con nuestros hijos e hijas, si intentamos ponerlos en el centro de la relación sin dejar de posicionarnos como autoridad, límites y espacio de seguridad. Todo ello sin perder la relación y la satisfacción de necesidades, … qué difícil.

Si entendemos la escucha como el primer paso para la comunicación, para la autoestima, para la autonomía, veremos que es fundamental conseguir que nuestros hijos nos escuchen y escucharlos nosotros, puesto que de ello dependerá la relación que tengamos de hoy en adelante. Ser padres no significa tener todas las respuestas, significa ser modelos de vida, y escuchar ( entendida la escucha como el poner atención, con mis cinco sentidos, a lo que manifiestas, no solo con lo que sale de tu boca, también lo no verbal) debería ser un pilar fundamental en su relación con el mundo, con los otros y consigo mismo.

He aquí cuatro primero pasos para ser escuchados, probados y experimentados por quien escribe esto:

  1. Para que te escuchen, ESCUCHA TÚ PRIMERO. Sé el modelo de escucha de tus chicos y chicas. Respuestas como “eso es una tontería” , “no pasa nada”, “no les hagas caso” (minimizar la situación que nos cuentan), o “no me sorprende que te pase eso, tú siempre….” ( culpabilizar), o “te he dicho mil veces que….”, ” hijo/a, la vida…..” (sermonear)….¿te suenan? Si es así, posiblemente no estés escuchando lo que debieras para establecer comunicación con tus chicos/as. Escuchar es poner atención a lo que te dicen, sin juzgar, dando espacio y tiempo para confiar su parecer y sus emociones, creyendo en la posibilidad de que, mientras lo cuentan, reflexionan sobre ello y analizan la situación, poniéndonos en su piel y pensando ¿cómo se sintió  mientras tanto?. Pequeñas intervenciones como ” ajá”, ¿que piensas de eso?, ¿cómo te sentiste cuando pasó?, ¿qué podrías hacer para mejorarlo? , ¿qué piensas hacer ( en general)?, …ayudan a que ellos puedan tener “hilos” de los que tirar en aquellas situaciones donde se les atasquen las emociones o no sepan qué hacer…..¿no te gustaría que a ti te escucharan así?. A veces, nuestros problemas de comunicación vienen de que no oímos para escuchar, sino para contestar.
  2. Propón posibilidades, NO DIGAS LO QUE HAY QUE HACER. No sigas cargando sobre ti las decisiones, porque por un lado les hace esperar a que tú pienses las soluciones, y aunque aumente nuestro ego, admitámoslo, cansa. Por otro lado tu hija/o no creerá en su capacidad de solucionar problemas y disminuirá su autoestima . Pregunta ¿ qué posibilidades tenemos? E insta a que piense muchas soluciones, aunque sean descabelladas y ahí, ayúdala a establecer algunas soluciones sobre las que ella tome la decisión por factibilidad, por economía, por cercanía , por evitación del dolor, ….ayúdala a hacer un cuadro de pros y contras  que posibilite soluciones futuras. Cada problema con el que nos encontramos tienen que ser un aprendizaje, para ellos y para nosotras.
  3. HABLA POCO. Ay, cómo nos encanta sermonear. Piensa bien lo que vas a decir, escucha. En serio ¿ alguna vez los sermones sirvieron para algo ? NUNCA.  Al cabo de 30 segundos entraban por un oído y salían por otro, admítelo. Si el objetivo es que recoja las zapatillas del medio del salón, es mejor mirarla fijamente, señalar el “objeto del delito” y  decir con seguridad “¡zapatillas!” antes que el sermón de (casi) siempre ” te he dicho mil veces que no dejes las zapatillas en medio del salón, con lo ha costado ordenar y vienes tú y siempre….y nunca,…..y ya no puedo más…” y todo lo que sigue. Atentos al tono de voz empleado, es necesario que sea firme, sin gritar (eso agota y da señales de desesperación) Ensaya si es necesario…y estate segura que te vas a quedar ahí, hasta que la acción se cumpla.
  4. DAROS TIEMPO DE HACER COSAS JUNTOS. Que la comunicación y la escucha no se den solo en momentos de problemas o de reprimendas. Comparte aficiones con tus hijos o tus alumnos, tiende puentes por los que cruzar cuando haya necesidad de hablar, de cosas, de pensamientos, de emociones, de descubrimientos. Que ellos sientan que sus pensamientos, aficiones y emociones te interesan, lo cual no quiere decir que las compartas, pero te interesan porque ellos son importantes. No hay escucha si no hay aprecio ¿ o tú escuchas a quien no te interesa? Busca cómo conseguir hablar y comunicarte. El segundo de mis hijos es muy callado y pasó un tiempo en que no hablaba sobre lo que le pasaba, cómo se sentía, y esas cosas. Yo sabía lo que hacía, pero no cómo estaba él. Un día, me acompañó de compras, se nos hizo tarde y nos fuimos a comer a un restaurante de esos que les gustan, de comida rápida. Para cuando me di cuenta, estábamos hablando, me comentaba lo que había leído, conversaciones con sus amigos, cosas que le interesaban. Demás está decir que de vez en cuando lo repetimos.

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¡VÍVELO!

Toma nota de cuántas veces al día regañas a tus chicos y chicas y cuántas los escuchas. Posiblemente te sorprendas.

Recuerda cómo te hubiera gustado a  ti que te escucharan, cómo te hubiera gustado que tu madre y tu padre te hicieran sentir bien, apreciada y lista para resolver dilemas. ¿Por qué no empezar a regalarles eso a  tus hijos?

NO LO SABES TODO, no, deja de cargar sobre ti ese paquete porque con el tiempo, te lo aseguro, se hace más y más pesado. Estás criando hijos, estás educando alumnos para que se enfrenten al mundo, hazlos seguros, ayúdales a resolver dilemas, escucha sus opiniones. Haz que cada oportunidad sea un aprendizaje, porque no se aprende solo con las mates y la lengua, la vida nos enseña, y los adultos debemos ayudarlos a aprender.

Cuenta también tus cosas. Comparte y enséñales a compartir tus vivencias y lo que piensas de ello. A veces pensamos que a ellos no les interesa “las cosas de los grandes” y no, les interesa, y mucho. Muchos niños y niñas no saben a qué se dedican sus padres, no saben qué hacen ni las cosas que les gustan, no entienden porqué llegan cansados, o tristes, o felices al final del dia.