Retos para el nuevo curso

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¿Harta/o de que cada inicio de clase sea lo mismo? ¿Cada vez ves más lejana la escuela que quieres? ¿Por qué no empiezas con pequeños cambios que posibiliten una mejora en el clima de tu clase, cambien tu visión de clase, te permitan conocer mejor a tus alumnos y te animen a continuar cambiando? Hoy te proponemos cambiar tu entrada a clase, con actividades e información complementaria que te ayudará en ello.

A veces creemos que cambiar significa plantearnos toda la metodología y los contenidos de clase, que sin el acompañamiento de los compañeros no va a ser posible, que si el equipo directivo no apoya es imposible….y el hecho es que para correr, necesitamos caminar primero. Anímate a asumir alguno de estos retos, y continúa con más, te aseguro que tu enfoque de cada día cambiará a mejor. ….y tus chicos y chicas te lo agradecerán. Sorpréndelos, al fin y al cabo, aprender es descubrir cosas nuevas.

 

CREA ACTIVIDADES INTERACTIVAS. Juegos, actividades colectivas, agrupaciones, rompecabezas, actividades de movimiento, concursos, mapas, pasapalabras, vídeos con preguntas, que ellos hagan un video…mil propuestas para que ellos construyan el aprendizaje contigo y hacer una clase más motivante. Tienes aquí recursos educativos diversos para plantear actividades en muchas asignaturas. Todo está ya inventado, y probado, así que anímate a probar y luego seguro que crearás actividades que te gusten más o “tunearás” otras. Por cierto, si eres profe de Primaria, la web Maestras Inquietas (@maestrasinquietas21)  tiene actividades muy interesantes!

 

APÓYATE EN LA MÚSICA. Desde descubrir el trasfondo de la popular canción “cuando Fernando VII usaba paletón….” hasta rapear con tus alumnos, apóyate en la música que es de sobra conocido que estimula áreas cerebrales que acompañan el aprendizaje. Te dejo dónde empezar a  inspirarte: “la canción como recurso didáctico”  y “música rap para aprender y enseñar”

 

EVALÚA DE OTRA MANERA. Los exámenes “al uso” no alcanzan a mostrarnos todo lo que tus chicos y chicas han aprendido ¿los hacemos de otra manera e intentamos rescatar todo lo adquirido?: ¿una línea de tiempo?, ¿una exposición?, un trabajo de investigación?, ¿resolvemos un caso práctico?, ¿creamos una revista?, ¿propiciamos un debate con argumentos?. Te dejo enlaces que te darán ideas: “Otra manera de enseñar, otra manera de evaluar” y “5 formas de evaluar a tus alumnos” de mi admirado Santiago Moll

¿Y CREAR UN BLOG DE CLASE?. Una creación colectiva que seguro te dará buenas sorpresa, posibilitará un acercamiento lúdico a las TIC, motivará su aprendizaje y les dará herramientas comunicativas. No necesitas ser experta en ellas, wordpress, blogger…tienes dónde elegir. “Por qué ya no puedes esperar más para lanzar tu blog” y “uso educativo de los blogs”   

ANÍMALES A CREAR UN PROYECTO COLECTIVO. Un proyecto para cambiar el mundo, una empresa de todos/as, con investigación previa, tipo de empresa, logo y marketing, planos del espacio físico, facturación, contratación, gastos, evaluación de objetivos…..¿te imaginas cuántas áreas de aprendizaje pueden intervenir? Ideas e ideas por aquí “Empresa en el aula”

“SI NO ES DIVERTIDA, NO ES MI CLASE”. ¿Intentamos aprender los conceptos de manera divertida?, ¿qué tal si jugamos? “La letra con juego entra” e “ideas para aplicar la gamificación en tu aula”

MARCA EL RITMO EN EQUIPO, TÚ Y ELLOS/ELLAS. Toma un tiempo para conocerlos, y no necesariamente con entrevistas individuales. ¿sabes qué necesitan?, ¿en qué batallas personales, familiares, relacionales, intelectuales, emocionales están metidos?, ¿en cuántas de ellas ganan y en cuántas pierden?, ¿qué esperan conseguir este curso?, ¿cuáles son sus miedos?….no negarás que saber todo ello te posibilitará a lo largo del curso una mejor comprensión de su conducta y actitudes, así como poder lograr un mejor acercamiento, confianza y motivación. Cuestionarios, agrupamientos (“que se pongan a la derecha los que piensan que este curso va a ser difícil y a la izquierda los que no”, “que salten quienes han tenido que estudiar duro este verano”, “que se agachen los que quieren dedicarse  a las letras /ciencias”, “que se den media vuelta los que temen suspender o repetir este curso”…intercaladas con preguntas divertidas, del tipo ” que se pongan a  la derecha a quien le guste los/as rubios/as”, “a la derecha a los que les guste la tortilla con cebolla y a la izquierda a los que le guste sin cebolla”….etc), dinámicas de debate y de plantear posibilidades de solución frente a las dificultades encontradas, …te dejo 130 dinámicas de educación emocional que seguro te ayudarán en esta parte.

 

VÍVELO, VÍVELO, VÍVELO!!!!

 

 

 

El valor educativo del esfuerzo y el posponer la recompensa

“Imagine por un momento que tiene cuatro años de edad y alguien le propone el trato siguiente: darle un malvavisco grande y delicioso ya mismo, sin condición alguna. Sencillamente por ser usted quien es. Es todo suyo. Pero si puede esperar unos minutos y no comer el malvavisco mientras la persona hace rápidamente un mandado, usted recibirá dos malvaviscos cuando la persona regrese ( lo cual es una rentabilidad excelente sobre la inversión para un niño de cuatro años). Es suficiente para poner a prueba el temple de cualquier niño en edad preescolar” ( Bussiness Think, Marcum, Smith y Khalsa, 2003cabezas-de-ninos-en-circulo)

Este fue el experimento realizado en los años 60 por la Universidad de Stanford. El experimentador se ausentaba un tiempo comprendido entre 15 y 20 minutos, tiempo que para los niños es una eternidad. Algunos caían en la tentación en más o menos tiempo, otros luchaban contra la tentación e intentaban distraer su mente en otras cosas, y algunos llegaban a ponerse bajo la mesa e intentar dormir para olvidar las ganas y obtener la recompensa esperada.

Se hizo un seguimiento a estos niños durante 20 años, en un estudio longitudinal innovador y se estableció una correlación muy fuerte entre los niños y niñas que habían controlado sus impulsos, quienes mostraban en ese tiempo mayores destrezas para el manejo del estrés, la búsqueda de objetivos, el sentido del esfuerzo y la capacidad de aplazar la recompensa y trabajar para ella. La correlación también se mostró clara en el sentido contrario, es decir, se encontraron menores niveles de seguridad, de manejo de relaciones y conflictos, de gestión eficiente del estrés y una menor iniciativa frente a las dificultades, en los niñas y niñas que no habían sido capaces de aplazar la recompensa y habían cedido al impulso de comer el malvavisco.

Además, se encuentra que los niños y niñas que fueron capaces de manifestar más resistencia a los impulsos muestran también mejores resultados en el SAT, una prueba de aptitud utilizada en EEUU como determinante para las aptitudes escolares.

Nuestros niños y niñas ¿ cómo reaccionarían frente a este dilema? Les enseñamos el valor de esperar para obtener la recompensa? En cuanto nos piden algo¿procuramos dárselo para que no se frustren, no nos griten, no se enfaden o porque pensamos que si no obtienen lo que desean sufren? Cada día veo en los centros escolares, en los medios de transporte, en los parques, padres y madres preocupados por dar a  los niños, ya, lo más inmediatamente posible, lo que quieren, aún cuando te confiesan que saben que no está bien a sus edades. Manifiestan no poder llevarles la contraria, no tener ganas de ello por más que saben que la consecución de ese deseo conllevará otras consecuencias. En muchos casos hay una negación de responsabilidades como adultos sobre los niños y niñas, creyendo que la realidad y el tiempo regularán, como por sí solo, todo esto.

Veo cotidianamente docentes que consideran que los deseos de los niños y niñas son cosas que deberían conseguir, en una mal entendida democracia que considera que los niños merecen satisfacer sus deseos y no aprender que de la frustración también se aprende. En muchos casos esto oculta las escasas ganas de asumir responsabilidades, en este caso argumentando que poner límites y regular los espacios  es responsabilidad de los padres y madres, no suya. Para estos docentes sólo hay el SI y el NO, no hay espacios intermedios, mostrando en ocasiones no tener herramientas de negociación grupal.

¿Por qué es importante esperar para obtener recompensa? Aparte de por los resultados mostrados en el experimento contado anteriormente, porque el esfuerzo mejora la autoestima, genera satisfacción íntima de “haber podido” y porque resolver el conflicto entre el NO que nos dice el entorno y el SI que busca le hace encontrar caminos, asumir  capacidades y su edad y porque en muchos casos es una buena dosis de realidad que le hace trabajar para la recompensa.

Hay un dicho que dice ” a niños pequeños, problemas pequeños”, y es muy cierto. Lo que no asumamos cuando son pequeños al ser mayores se convertirá en una bola difícilmente manejable y con menos posibilidades de remedio y actuación.

¡VÍVELO!

Como padre/madre ¿ crees que acompañas a tus niños y niñas en el valor del esfuerzo y el aplazamiento de la recompensa? Un ejemplo que siempre uso es el de los móviles: los expertos recomiendan que hasta los 14 años los niños y niñas no deberían disponer de un móvil inteligente, con el que acceder libremente a información y comunicación virtual. Pero la presión de parte de los niños para obtenerlo es mucha. Seguro que habrás oído ” todos lo tienen menos yo”. ¿Consideras que está preparado/a para tenerlo? ¿Tomas la decisión de dárselo o no en función a la responsabilidad demostrada? ¿O cedes por la presión? Decidir como padres/madres significa tener claro porqué hacemos algo, y acompañarlos en el proceso de esfuerzo, responsabilidad y aprendizaje hasta obtener la recompensa deseada. Gestionando el tiempo y las emociones intermedias, y buscando ayuda si es necesario. Que es más difícil que si le das lo que pide sin más, ¡claro! (tambié era difícil para los niños del experimento esperar y obtener la recompensa final). Lo mismo vale para los video juegos con edades recomendadas, con horas de salida, gestión del tiempo libre, permisos, etc.

Como docente ¿eres de los que piensa que los alumnos/as piensan literalmente lo que dicen? ¿Que lo que quieren necesariamente es lo que manifiestan? Tú eres un adulto, y ellos actúan como actúan con los otros adultos de referencia, pero es indudable que también reconocen con quienes pueden obtener algo o no. Un ejemplo: Conozco una profesora que una vez al curso hace una encuesta a alumnos de secundaria. Una vez se preparó con mucho esmero una actividad donde los alumnos tenían que trabajar en grupo, deducir las soluciones, plantear hipótesis, construir el aprendizaje. Planificar la actividad y los materiales le llevó mucho tiempo y no tengo que decir que a los alumnos les costó, como toda primera vez, enfocar una clase así. Está demás decir, que yo creo que aprendieron mucho más que si ella hubiera dado una clase magistral, copiando, repitiendo el libro y memorizando. Pues en la encuesta, varios alumnos manifestaron con palabras despectivas su opinión sobre la actividad, a lo que mi amiga decidió que no iba a volver  a intentarlo, porque los alumnos “no habían apreciado su esfuerzo y decían que no habían aprendido nada”…su frustración, aún sabiendo que estaba ofreciéndoles una experiencia mucho más significativa en cuanto a aprendizaje, ganó, y no quiso volver  a intentarlo. No solo es que ella no remontara la sensación inmediata, si no que tampoco les estaba enseñando a  los alumnos a hacerlo, quienes muy posiblemente no tomaron, por edad y experiencia, el valor de la clase trabajada por ella.

 

El valor del esfuerzo es el asumir responsabilidades, el sabernos capaces de solventar dificultades, el sentirnos apoyados para esperar y conseguir la recompensa, con el subidón de autoestima que ello conlleva, el saber que nada en la vida se nos dará inmediatamente después de pedirlo, que necesitamos ganas, esfuerzo, estrategia, habilidades, paciencia y aguante para llegar a ello. Y eso, nos hace crecer.

 

Escuela, creatividad y educación positiva

“Las escuelas matan la creatividad”, nos señaló Ken Robinson. Las escuelas frenan la capacidad de combinar y crear de los niños, quienes nacen explorando y curioseando y ello posibilita en gran medida su desarrollo cerebral. Las escuelas buscan crear niños y niñas estandarizados, quienes frente a los mismos estímulos, produzcan las mismas respuestas…y seguimos insistiendo a pesar de que la realidad nos sigue mostrando que NO funciona.

Sin emoción, no hay aprendizaje (1)Uno de los problemas en ello es el sufrimiento que produce en los niños. Sufrimiento que se prolonga por toda o casi toda, la vida escolar. Como dice el experto en neuroeducación Francisco Mora, si a un niño o niña se le intenta meter en la cabeza algo que no quiere o no está preparado/a, lo repetirá, pero como le ha costado sufrimiento, se le olvidará pronto, dejando en ello tiempo y esfuerzo que siente que “no sirve para nada”. El empeño en los planes de educación en priorizar las mates, la lengua y el inglés en detrimento de la filosofía, música, la educación física y las artes en general no busca si no estandarizar a los sujetos y transformarlos en personas “útiles” a un sistema que no los considera singulares y únicos, sino como parte de una máquina destinada a producir y repetir, aún contra su naturaleza curiosa, descubridora y creadora…Y luego queremos que los niños y niñas se sientan valiosos en su unicidad, y que no acepten modas por seguir al grupo, y que no cedan a la presión social.

Aún si tenemos como meta la búsqueda de trabajo futuro, si buscamos que ellos/as se desarrollen por las posibilidades laborales mañana, ( lo cual puede ser discutible), vemos que el mercado de trabajo actual y futuro busca sujetos creadores, negociadores, creativos. No a los repetidores de títulos y autores que premia la escuela.Actualmente  las empresas están contratando gente que muestre habilidades y currículums innovadores y no sólo respecto a los diplomas o títulos que ostenten: se valora habilidades como liderazgo ( conozco varias personas a quienes las contrataron porque lo que diferenciaba su CV del de otras personas era haber sido scout), gestión de equipos, comunicación, saber hablar en público, haber hecho voluntariado nacional o internacional, escribir, tener un pensamiento global, etc. Y necesitamos sujetos creadores así en un mundo cambiante, con retos globales y locales nuevos. Necesitamos sujetos “fuera de la norma”, que piensen distinto para que aporten soluciones distintas.  Lo contrario es una pérdida de tiempo, de motivación y de futuro. Y los alumnos lo saben, porque lo viven día a día. Saben que lo que necesitan para desarrollarse como personas, para poder ser un sujeto generador de propuestas creativas, para su ubicación laboral mañana, no lo proporciona la escuela, a menos que busquen sólo el papel donde constan los años y días que pasaron en la escuela.

Como docentes qué podemos hacer? Tenemos un currículum que tenemos que seguir, tenemos unos objetivos que tenemos que lograr, pero nadie nos dice cómo hacerlo. Y la clave lo tiene la neuroeducación: sin emoción, no hay aprendizaje efectivo. Hagamos que las clases sean significativas para los alumnos, rescatemos su curiosidad, su espíritu investigador, no digamos lo que tienen que memorizar, acompañemos a descubrirlo. Creemos con ellos, creamos en ellos, aprendamos con ellos. Hagamos de ese “cómo hacerlo” nuestro aliado para llegar a donde tenemos que llegar.

Y como padres y madres? Hace cuánto que no juegas con ellos? Me dirás que son adolescentes y que eso de jugar ya no se lleva. De eso nada. Posiblemente no puedes jugar con ellos al pilla-pilla, (no porque no puedas, si no porque no te van a querer seguir), pero hay muchos juegos de mesa y sociedad para adolescentes que les encantan, muévete, crece con ellos, comparte espacios distintos a la tele, la play o el ordenador. Incentiva su espíritu creativo. Motiva y felicita cualquier aporte de soluciones creativas que tenga. Busca espacios para preguntar y para que ellos/as te descubran que saben más de lo que crees, que piensan y que pueden hacer las cosas de manera diferente. Promociona su espíritu curioso y emprendedor. En la medida que puedas, proporciónales espacios de creación y de gestión con otros. Mira si eres un modelo de espíritu creativo y fórmate, crece con ellos/as.

¡VÍVELO!

Mira con otros ojos lo que haces con tus niños y niñas: ¿les proporcionas oportunidades de hacer las cosas de otra manera? ¿Felicitas sus logros aunque no sean exactamente lo que esperabas?

Intenta, en la medida de lo posible, gestionar con ellos/as planes grupales de construcción. En la escuela, creando y promoviendo espacios creativos, donde ellos puedan construir su aprendizaje, haciendo preguntas y buscando respuestas creativas. En familia, busca opiniones frente a dilemas de casa o de gestión familiar. Establece planes grupales de ocio, lo cual,  sobre todo con adolescentes, es más complicado, pero rescata esos tiempos aunque sean en una frecuencia menor. Hazlos partícipes de propuestas de soluciones: colores de una pared al pintar, cronograma de vacaciones, (tiempo, billetes, …), pregúntales y escucha con atención sus opiniones sobre pequeños dilemas laborales o de gestión de tiempos, etc

Promueve en tu centro que los docentes se formen en estrategias de nueva educación, en creatividad, en motivación y estrategias didácticas motivadoras.

 

Por qué son importantes las Habilidades Sociales?

Las habilidades sociales son aquellas destrezas de comunicación, empatía y cercanía que las personas manifiestan en su relación con otros, con otras. Es la gestión correcta de las habilidades de comunicación (verbal y no verbal) y de socialización. Guardan estrecha relación con la autoestima y con la gestión de conflictos. Por qué son importantes las

Las habilidades sociales, a diferencia de las capacidades, son la manifestación de estas últimas. No vale “saber cómo se hace” es manifestarlo de manera cotidiana.

Las habilidades sociales son habilidades complejas, porque están formadas por emociones, sentimientos, creencias y valores, que son fruto a su vez de aprendizajes y experiencias previos. Influyen en su conducta y sus actitudes frente a la vida, frente a los demás y frente a sí mismo, y les permite el desenvolvimiento en el entorno social.

Hay muchos grupos de habilidades, siendo la base de todas ellas las llamadas Habilidades Sociales Básicas, que comprenden  la escucha, el hablar amablemente, el hablar con firmeza, dar las gracias, recompensarse a uno/a mismo/a, saber pedir ayuda, saber pedir un favor e ignorar a quien nos perjudica.

Cómo se pueden generar habilidades sociales en nuestros niños, niñas y adultos? Primero, mostrando modelos efectivos para aprender. Piensa ¿ yo tengo las habilidades sociales que me gustaría que mi niño/a tenga? ¿Que mis alumnos tengan? Cobran un papel fundamental  las figuras socializadoras, padres y docentes, como modelos de actuación y respuesta para quien está aprendiendo a gestionar su entorno. Debemos dar  a los niños y niñas modelos a elegir para que ellos los asuman en su actuación con los demás. Segundo, propiciemos situaciones de ejercicio de habilidades sociales, como juegos de roles, y demos autonomía a los niños y niñas para que se desenvuelvan de manera creativa en su entorno. Y tercero, valoremos los avances, aprender a ser socialmente habilidoso/a no es fácil, los errores también enseñan. Las consecuencias agradables y contingentes propician la mejora de la conducta y las contingencias desagradables consiguen bajar la frecuencia de actuación.

Entonces, ¿porqué son importantes? Porque nos permite tener relaciones sanas con los iguales, porque nos permite aprender de ellos/as, porque nos hace sentirnos parte del entorno social y construir la propia personalidad encontrándonos y contrastándonos con los demás. Porque la gestión efectiva de la realidad social nos hace creer en nuestras capacidades, el saber que frente a lo que suceda se puede responder con asertividad y gestionar la situación, hace que la persona crea en sí misma, aumente su autoestima y le hace tener recursos para gestionar posibles conflictos. Las habilidades sociales posibilitan una mayor riqueza de universo social.

¡VÍVELO!

¿Nuestros niñas y niñas son capaces de tener conversaciones cotidianas, con un lenguaje propio de la edad, y usando elementos de su entorno con sus iguales, consiguiendo ser respetados/as en sus sentimientos y respetando a los demás? Es una pregunta importante….y no sólo con los niños y niñas, también con los adultos.

¿Ofrecemos, como agentes socializadores, un modelo adecuado para que nuestros niños y niñas puedan interiorizar qué conductas elegir, cuales no, cómo y por qué? ¿Yo, como adulto/a, tengo las habilidades básicas establecidas en mi actuar cotidiano? Muchos padres/madres se preocupan porque su niña no tiene amigos/as, o porque su niño es muy tímido, porque se encierra en su cuarto a  leer en vez de salir a la calle con los demás….y la mayoría de veces, indagando, sale la frase ” es que yo también era así a su edad”. No podemos pedirles a nuestros niños que consigan ser lo que no les enseñamos a ser. Las habilidades sociales son fruto del aprendizaje, así que posiblemente sea el momento de aprenderlas ….nosotros/as.

¿Valoramos los aspectos positivos en las habilidades que nuestros niños manifiestan? Un ejemplo de esto es que muchos padres y madres quieren que sus hijos/as sepan decir “NO” cuando les ofrezcan algo “malo” en la calle, pero no les permiten decirlo en casa ¿cómo van a aprender a hacerlo? Valora los elementos positivos en comportamiento y en autonomía en ellos/as, aunque sea difícil para ti. Los niños nunca dirán “no” fuera de casa si en casa no han sabido lo que es gestionar una negativa. Y eso nos toca a los mayores.

¿Facilitamos el entrenamiento en pensamiento divergente? Es decir, ¿ valoramos respuestas creativas y situaciones diferentes en ellos/as? Enséñales que no siempre existe una única solución, y que ellos/as son capaces de gestionar, creativamente, situaciones fuera de lo esperado. Las habilidades sociales exigen respuestas adecuadas a las situaciones, las personas y los objetivos, ayúdales a crear respuestas adecuadas.

¿Propiciamos situaciones de aprendizaje y práctica de habilidades sociales? ¿o en cuanto nos sentimos desbordados dejamos de intentarlo? Un ejemplo de ello son los niños que hacen berrinches en el supermercado. Una respuesta posible de parte de los adultos puede ser no llevarlo más y no permitirle aprender a gestionar mejor las situaciones. Otra posible respuesta, mucho más beneficiosa, es seguir intentándolo, gestionando los berrinches y las demandas de manera tranquila y sosegada, valorando las situaciones positivas y enseñándole a gestionar las frustraciones y los enfados. Y no solo del niño/a…también en nosotras/as. Y lo sé de primera mano, el segundo de mis hijos tuvo berrinches memorables a los tres años, y puedo decir que lo que aprendimos juntos valió la pena.

Las habilidades sociales son una herramienta fundamental en la correcta gestión de los conflictos a los que todo niño, toda niña se enfrentará varias veces, en su vida escolar, laboral, etc. La comunicación efectiva y sana es un elemento de aprendizaje fundamental en la vida de toda persona, no privemos a nuestros niños y niñas de ello.

 

 

En medio de tanta tristeza…la escuela como motor del cambio

Me invitan a hablar sobre el papel de la escuela frente al dilema de la inmigración y la acogida de familias14207665792_2737ea560d_m refugiadas. Me preguntan qué esta haciendo la escuela como institución para ser parte de las soluciones al tema.

Y les respondo que como institución, nada. Que la escuela está alejada de la realidad del mundo, que es cierto que hay proyectos magníficos defendidos por profesores y/o padres madres, o alumnos sumamente sensibles que a veces cuentan con el apoyo de sus equipos directivos, que van haciendo caminos de integración escolar, formando a alumnos comprometidos con la realidad, alumnos que debaten y hacen propuestas de cambio y mejora, proyectos donde la escuela sale de las paredes de los centros y analiza lo que en el mundo pasa, pero que son eso, proyectos individuales,formados y mantenidos con esfuerzo personal y ganas de cambiar las cosas. Que a veces esas personas se acaban quemando, pero que. también, a veces, esos proyectos duran.

Y me apena, porque el mundo está girando muy rápido, y los cambios tardan en llegar dentro de los espacios escolares, ahí donde muchos alumnos sienten que lo que les enseñan “no sirve para nada”. ¡Y sería tan bueno que ellos sintieran que pueden hacer algo….! Si hablamos con ellos, vemos que tienen opiniones, que ven y escuchan más de lo que creemos, que tienen muchas dudas y esperan que estemos ahí para ayudarles a resolverlas, que quieren ser parte del mundo y, como sociedad, no les dejamos. Que están viendo, como nosotros, imágenes terribles todos los días por los noticieros, por las redes sociales y no ven vías para entender o aportar algo.

Durante los años que coordiné un mega proyecto de prevención de conflictos en más de 12 centros escolares,  donde los agentes de cambio eran los alumnos, la frase de una alumna que participaba de la experiencia me marcó: “por fin nos escuchan y nos dejan hacer algo para mejorar las cosas, por fin se dan cuenta que podemos ayudar”.

Es necesario que la escuela recobre el papel fundamental para el que está destinada:ser el espacio de crecimiento de toda una sociedad que se adapta, se acompaña, se ayuda  y avanza con los demás. Donde nadie se queda atrás, porque aquí no sobra nadie.

Y con ese objetivo trabajamos.

¡VÍVELO!

Investiga cuántas personas cuenta tu centro que procedan de otros lugares. Cuántos de ellos han tenido que salir de su tierra o de su país por motivos forzosos: violencia de género, problemas locales, guerras, hambre, miseria. Cuántos niños y niñas a los que enseñas han sido reagrupados ( sin haber sido consultados) de sus países de origen, dejando atrás amigos, familia, abuelos ( quienes tomaron el papel de madres y padres y a quienes  saben que pueden no volver a ver), y viviendo de manera muy solitaria duelos muy profundos….y con pocas herramientas.

Teniendo precaución con hacer público algo que los que lo han vivido pueden no querer, intenta integrar esas vivencias dentro de tus proyectos de clase, dales, a esos alumnos, apoyo y muéstrales que ya que no podemos evitar lo duro de la vida, podemos aprender de ello.

Cuida tu lenguaje. Expresiones de racismo y de discriminación forman parte de nuestro lenguaje cotidiano, y podemos estar tocando fibras sensibles en menores que no pueden levantarse públicamente para decir que lo dicho o mostrado les ha ofendido.

Trae la realidad a la escuela, ya que a veces ella no puede salir a enfrentarla. Aprovecha lecturas y materiales de lo que está pasando en el mundo ahora mismo. Hay muchísimo material en internet.

Propón espacios de escucha, de habla, de comunicación. Y en los espacios de tutoría, aprovecha para acabar con bulos o mitos por los que los alumnos y las alumnas se guían porque no lo han preguntado a los adultos, porque se hacen daño guiándose por ello , y/o hacen daño a los demás.

El aprendizaje, si es con movimiento, es más efectivo, constructivo y duradero

“Siéntate bien”, “quédate quieto”, “son frases que hemos oído muchas veces durante nuestra etapa escolar….mientras el cuerpo nos pedía movimiento.

La cantidad deimages-5 horas sentados , con la espalda recta, apoyados en un pupitre que pasan nuestros alumnos durante su etapa escolar no es beneficiosa para el aprendizaje ni para la motivación, según estudios neurológicos. Nuestro cuerpo, de nuestra etapa escolar, recuerda una postura determinada: sentada en ángulo en 90 grados, piernas y pies juntos, espalda recta, mirando hacia adelante a alguien que nos decía lo que teníamos que saber, un encerado que a veces mostraba cosas interesantes, pero a veces no, dependiendo de lo que mostrara en él el profe de turno. Manos encima del pupitre. Dando la espalda  a nuestros compañeros y viendo de ellos sus nucas. Una actitud pasiva frente a lo que nos dijeran o nos mostraran. Esa ha sido la  posición corporal vital de nuestra infancia durante muchas horas, mucho tiempo.

Participar ha sido siempre sinónimo de levantar la mano, y responder a preguntas específicas del docente. Participar no es sinónimo de hacerse preguntas, de buscar la información para responderlas, de construir aprendizajes con los demás  ni de compartir los hallazgos hechos. No es sentirnos bien de  saber un poco más, o tener la satisfacción de haber explorado hoy un poco más el mundo. “Participar en la clase” no es lo mismo que “participar en mi propio aprendizaje”

Participar no es sinónimo de hacerse preguntas, de buscar la información para responderlas, de construir aprendizajes con los demás ni de compartir los hallazgos hechos.

La neurociencia ha demostrado, en estos últimos años, que la utilización de varios canales de aprendizaje posibilita una mejor adquisición de conocimientos al ofrecer varias vías de entrada de información. Combinar lo auditivo, lo visual y lo corporal es desde luego mucho más efectivo, y entretenido, que sólo escuchar lo que dice un profe o ver lo que muestra un libro. Ya sé que muchas veces ( como padres/madres y docentes) no hay tiempo(!), o no hay espacios de búsqueda de información en los centros/ en casa, o en el aula, o no es fácil sacarlos fuera de ella. Ya lo sé, pero si quieres que aprendan mejor, que se motiven más y ganar toda su atención y concentración, intenta que ellos experimenten, trae el mundo hacia donde ellos están.2

La actividad, el movimiento físico, genera aumento de BDNF ( (del inglés, factor neurotrófico derivado del cerebro), una proteína cerebral que posibilita mejores conexiones neuronales,  aumenta las funciones del hipocampo y genera una mejor actividad vascular. Al hacer mejores conexiones neuronales, los aprendizajes tienen más posibilidades de hacer “encajes” entre ellos, a semejanza de un puzzle 3D, posibilitando aprendizajes más duraderos y relacionados. El oxígeno, por otro lado, producto del ejercicio físico, optimiza el funcionamiento tanto de la noradrenalina como de la dopamina, neurotransmisores que aumentan la motivación, el estado de ánimo y  la fluidez de las funciones cognitivas.

Si encuentran sentido a lo que hacen el aprendizaje gana en motivación. Una queja bastante frecuente entre los alumnos que atiendo, cuando les pregunto por su falta de motivación es ” me paso horas cada día intentando aprender cosas que no me van a  servir para nada”.

Haz que se muevan, haz que participen con todo su ser: la cabeza, las emociones, el cuerpo. Posibilítales la experimentación en la construcción de aprendizajes. Concibe el error y las equivocaciones como una parte del proceso de aprender. Aumenta su motivación, sorpréndelos. No esperes motivación de quien está en una postura pasiva. Actívalos. Sin emoción, sin movimiento, sin descubrimiento, no hay aprendizaje eficaz. Aquí puedes encontrar algunas claves que nos brinda la neurociencia para mejorar su aprendizaje.

¡VÍVELO!

¿ No podemos salir del aula? ¿Tenemos pupitres que no se pueden mover? Ponlos de pie antes de iniciar la clase, cierran los ojos y empiezan a sentir su cabeza, su cuello, su tronco, sus piernas y brazos. Giran la cabeza, hacen movimientos circulares con los hombros, hacen estiramientos de brazos hasta la punta de los dedos…..ya es movimiento. Hace poco lo hice con un grupo de docentes, una tarde, cuando estaban cansados, y al pedirles que se volvieran a sentar, una profesora exclamó “¡Ufff! ¡buenos días!”. Me decía que tenía la sensación de volver empezar el día, con ganas, con tranquilidad. ¿Por qué no hacerlo con los alumnos? Si sabes alguna técnica de estiramiento, les vendrá de perlas.

Una amiga mía los saca al patio y les hace correr un par de vueltas antes de volver a meterlos a clase. Y les enseña ciencias. Sus alumnos vuelven a clase más oxigenados y con mayores posibilidades de atención. ¿Y si corren un poco antes de ponerse a hacer los deberes en casa?

Dinámicas tan sencillas como la de “macedonia de frutas”, los ayuda a gestionar de mejor manera sus conocimientos, ¿ la recuerdas?, en ella, sentados en círculo,  tenían que cambiarse de sitio los que eran una fruta determinada. En este caso, que no sean frutas: se cambian de sitio los que saben un concepto, o las características de un tema, o los que puedan resolver un problema….una vez cambiados de sitio, uno de ellos o una de ellas lo tiene que decir en voz alta y explicarlo, de manera corta, para que el movimiento siga ( y para el que no lo sabía lo pueda oír y recordar). O la dinámica de círculos concéntricos: se ponen en dos círculos uno más pequeño dentro y otro más grande fuera, frente a frente (los dos círculos tiene que tener la misma cantidad de personas). Tienen que responder a preguntas entre ellos: ¿cuál es el valor del radio?, ¿las características de los invertebrados?, ¿las fases de la luna?, si un coche sale de una ciudad a una velocidad y una hora, y la distancia son tantos kilómetros, ¿a qué hora llega?. Una vez resuelta una pregunta, uno de los círculos avanza una posición a su derecha o izquierda y vuelta a empezar. Si un alumno/a no lo sabe, lo “construye” con su compañero/a.

La red está llena de experiencias de aprendizajes divertidos, pensados y experimentados por profesores y padres creativos. Si no te sientes creativo/a, empieza buscando qué hay en internet. Seguro que a medida que vayas haciendo cosas, se te van ocurriendo a ti también. Uno muy interesante es  la utilización por parte de una profesora de matemáticas francesa, del gesto de un futbolista para, geométricamente probar que “un ‘dab’ (posición de baile nacida del hip hop) es perfecto solo si los triángulos representados en la figura superior son rectángulos”, una manera de medir la comprensión del teorema de Pitágoras. O aquella madre que recreó el popular juego ” hundir la flota” para que sus hijos aprendieran la tabla periódica de los elementos químicos. Y hay experiencias universitarias interesantes, por ejemplo, se sabe que los alumnos del MIT pasan más tiempo fuera de clase que dentro, exploran y aprenden y van a clase a resolver dudas, a hacer preguntas, a seguir explorando. Un caso interesante es el del profesor del MIT Walter Lewin, famoso por sus experimentos en clase probando leyes físicas.

Canales de aprendizaje ¿cuál es el tuyo?

Todos conocemos personas con buena memoria visual, que son capaces de reconstruir mentalmente trayectos, imágenes, colores. Personas que son capaces de fijarse en matices, en detalles, que en un examen cierran los ojos y son capaces de traer a su cabeza la página del libro que necesitan recordar y “ver” mentalmente el párrafo que necesitan.A estas persona se les dice que tienen memoria visual y su canal de aprendizaje está básicamente apoyado en ella.

Otras personas tiene una estupenda memoria auditiva, son personas que aprenden rápidamente letras de canciones, timbres de voz o de sonido. Estas personas recuerdan más lo que dijo el profesor, si contó un chiste, si regañó a alguien, que lo que ven y lo que tocan.

Las personas que poseen memoria táctil, o kinestésica, son personas que perciben matices de texturas, de percepciones corporales, que son capaces de reconstruir recuerdos a partir de sensaciones corporales, necesitan aprender a través del movimiento y el dominio del espacio.

Recordemos que todos tenemos un poco de cada, por ejemplo, que seas auditiva no quiere decir que no recuerdes nada de lo visual. Pero en cada una de nosotras predomina uno , otro o varios.

Los canales de aprendizaje, en pocas palabras, son aquellos canales, aquellas vías por las que percibimos el mundo, por las que aprendemos dentro y fuera de la escuela, no sabemos si fortalecido por el tiempo, por el entrenamiento o si somos así desde el nacimiento. Es el “camino” que nos conecta con el mundo alrededor, con los modelos percibidos, con las sensaciones.

¿Cómo podemos usarlos para aprender? 

 

Las personas visuales precisan imágenes para aprender: colores, esquemas, diagramas. fotos….

Las personas auditivas requieren sonidos, voces para aprender mejor: instrucciones verbales, juegos de palabras, leer en voz alta, etc.

Las personas kinestésicas son las que lo tienen más complicado para aprender, porque la escuela no facilita el conocimiento táctil, pero podemos ayudarlas haciendo gestos para acompañar lo verbal, y fortaleciendo mucho, en la medida de lo posible, que toquen , perciban, vean en directo,todo lo que puedan. Por ejemplo, en los pequeños, aprenderán mejor las sumas y restasc con ábacos, o con pelotas, con objetos en general.

¡VÍVELO!

Analiza cuál o cuáles son tus canales preferentes de aprendizaje. Generalmente enseñamos como nos viene bien a nosotras, con lo cual pretendemos que nuestros alumnos /as  o hijos/as aprendan como lo hemos hecho nosotras. “tú repite mucho que así aprendí yo”, “tú subraya con muchos colores, que así es más fácil”….intenta saber tu tipo de canal de aprendizaje y el de tu niño/a y adáptate a su estilo.

Como docente, ¿haces esquemas en la pizarra? ¿hablas más que escribes?,¿les propones juegos y espacios de percepción de los conocimientos de maneras distintas a  lo habitual?. Intenta tener un equilibrio que te permita llegar a la mayor cantidad de alumnos:

  • Explica verbalmente de manera clara. Intenta incidir de manera clara y concisa en palabras clave.
  • Escribe en la pizarra, intenta ser ordenada para que los alumnos visuales puedan “recuperar” la información con más facilidad
  • Usa colores en la medida que puedas.
  •  Usa esquemas, organiza y sintetiza la información
  • Usa lenguaje no verbal para ayudar en el anclaje de la información de los alumnos/as kinestésicos/as presentes en tu clase.
  • Usa el espacio, usa lo verbal, usa lo visual. Mientras más canales uses, facilitas las vías de aprendizaje de la mayor cantidad de alumnos.