Etiquetar es limitar, etiquetar es cerrar opciones

Diapositiva1“Ese niño es vago”, “llora por todo”, ” a veces creo que sólo quiere llamar la atención”, “es muy responsable, de veras, confía en ella, no te fallará ( sobre una niña de 7 años)”, “es más desobediente….”, “es que es hiperactivo”… cómo nos suena, no?

Como padres/madres y docentes, sabemos que etiquetar a los niños es injusto, pero aún así, esta semana varios docentes me han preguntado ” cuando las etiquetas son positivas no es malo, no?”…y si, sigue siendo igual de limitante, es encerrar a un niño o a una niña en una palabra de la que no puede salir porque entonces no encaja.

Una etiqueta es como un rótulo de neón que se lleva en la frente, que es lo primero que ven quienes contactan con esa persona. De hecho, muchos niños cuando se presentan te dicen ” dice mi madre que soy…..”, así, para que no te lleves decepciones. Una etiqueta limita, una etiqueta no deja salir de ese cajón a pequeños y pequeñas que no tienen herramientas para luchar contra ella. Piensa: ¿tú eres solo “madre”, o “padre” o “profe” en todos los aspectos de tu vida? No siempre somos comprensivos, a veces tenemos mal humor, hay días que no estamos atentos y se nos olvidan cosas y hay días que funcionamos como un reloj ¿quién de esas personas eres tú? pues todas ellas y ninguna, … los niños y niñas también.

Una etiqueta no deja escapar, no nos deja empezar de nuevo, nos corta las alas para iniciar otro camino y crear poco a poco a esa persona que queremos ser y eso significa que corta la infancia, que desmotiva las iniciativas de intentar ser diferentes, y en todo caso, impide mejorar. Muchos chicos y chicas, calificados por sus docentes como “irrecuperables” en verdad terminan siéndolo, pero no porque no puedan volver a empezar, si no porque la etiqueta y las expectativas  que ella conlleva  es una losa demasiado pesada, son jóvenes y tienen pocas herramientas. Si hacen algo ” bueno” no es reconocido, y después de todo, “si esperas algo de mí es más fácil dártelo que intentar convencerte de lo contrario” como me decía un alumno la semana pasada. Y me volveréis a preguntar ¿ y las etiquetas “positivas”? Pues limitantes son, y conllevan expectativas con las que muchas veces los niños no pueden lidiar. Un niño”responsable, serio, sensato” siente que tiene que serlo siempre, una niña ” inteligente y de buenas notas” tiene la presión de mostrarlo en todo momento, y todos conocemos niños de habitualmente buenas notas con los que muchos niños no se quieren juntar ” porque siempre están estudiando” como dicen el resto de niños.

Tuve un niño en consulta cuya madre venía angustiada porque había bajado de notas. Indagando, no es que estuviera suspendiendo, solo que no sacaba las notas de siempre: 10, 9. Ahora sacaba 7, 6…..cuando entrevisté al niño, éste me contó llorando que creía que se estaba volviendo tonto, que su cerebro “ya no funcionaba como antes”,  que no tenía amigos, porque él  solo se juntaba con niños de buenas notas y ahora que había bajado, pues, ya no se juntaba con ellos. Una etiqueta le estaba destrozando la vida. El trabajo, no tengo que decirlo, fue con la madre y sus expectativas y con el niño , y convencer al niño de que él es mucho más que una etiqueta.

¡VÍVELO!

  • Revisa tus expectativas con tus niños y niñas, muchas de ellas te llevan a etiquetarlos. No decimos que no pienses que son listas, inteligentes, sensatas o responsables, u olvidadizos, o alegres, o habladores o mas bien tímidos. Una etiqueta es esperar que todo su comportamiento vaya de acorde con lo que piensas, mira con atención como pueden cambiar, cómo pueden mejorar, cómo buscan intentar ser diferentes y explorar hasta dónde pueden llegar.
  • Ten cuidado con las palabras ” siempre” y “nunca”, ellas encasillan tanto con las etiquetas y van junto a ellas la mayoría de veces, no dejan escapar, no refuerzan los esfuerzos que los niños y niñas hacen para salir de aquello que se espera de ellos y no les gusta
  •  Y sobre todo cuidado con las “etiquetas-notas”, un niño no es las notas que saca!!!!!!!! No encasilles a las niñas ni a los niños en función a las notas que tiene, que muchas veces se extrapola a lo responsable, o no, que es; a lo inteligente, o no, que es; a lo buena-bueno, o no, que es…..

 

 

 

 

El niño que no sabía que no podía hacerlo….y lo hizo

El niño que pudo hacerlo
Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua. La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.
Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó hasta que con-siguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.
A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.
Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
-Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? -comentaban entre ellos.
Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
-Yo sí sé cómo lo hizo -dijo.
-¿Cómo? -respondieron sorprendidos.
-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

Eloy Moreno. Adaptación de un cuento popular.

Incluido en “Cuentos para entender el mundo

 

¿Te suena? Muchas veces los padres, las madres, las tías, los abuelos, los y las profes enviamos mensajes a los niños desalentadores, motivados por nuestros propios miedos, intentando que vean ante todo los riesgos ( y nuestros miedos) antes que se dejen guiar por su motivación e intentarlo . Nuestra intención sincera es protegerlos, evitar que  cometan errores, que se hagan daño, pero las más de las veces conseguimos transmitirles nuestros miedos, los desmotivamos y les hacemos creer que ellos son demasiados pequeños para intentar hacer nada. Desalentamos iniciativas que son producto de su imaginación, de su creatividad y de sus ganas de aportar creaciones propias. Luego, cuando son más mayores, queremos que sean creativos, que no dependan de nosotros y que “tengan sus propias ideas” ( 😦 )

Conozco muchas madres,  padres, docentes que les dicen ” tú puedes con todo”, “que nada te pare”, para decir a continuación “siempre y cuando no te arriesgues a…”, ” pero ten cuidado con…..”, ” a ver si no te caes….”, “siempre te haces daño”…ay! y si al final lo intenta y efectivamente se cae o le sale mal “te lo dije…”, “mamá/papá, tu profe sabe por qué te lo dice”. Aunque nunca sabremos si le salió mal el intento porque efectivamente iba a salir así de todas maneras o porque nuestros miedos lo hicieron intentarlo a medias.

No transmitas tus miedos a los niños. Anímale a  intentar hacer aquello que le motiva. Evidentemente no digo que le motives a intentar volar de un décimo piso, pero déjale trepar, déjale intentar ser el primero, déjale creer que pude entrar al equipo de teatro, déjale que intente convencer a alguien que a primera vista parece imposible. ” Es que no quiero que se frustre” ¿sabes que la tolerancia a la frustración es una cualidad que conseguirá que se enfrente mejor a las frustraciones que inevitablemente le dará la vida? ¿Que superar eso desarrolla una capacidad fortalecedora del carácter como es la resiliencia? ¿Que le estás quitando la posibilidad de que lo consiga?

¡VÍVELO!

¿Sabes lo que es el Efecto Pigmalión? Aunque ahí te dejo el enlace para que sepas más, en pocas palabras es el efecto que ejercemos sobre las personas como consecuencia de lo que de ellas pensamos: si creemos, en nuestro fuero interno que no podrá algo, las probabilidades de que eso suceda se incrementan y d eigual amenra si creemos que si lo conseguirá. Mira qué influencia tiene tu mente y tus pensamientos sobre la realidad que habitualmente termina dándote la razón, lo cual nos muestra la fuerza de nuestras expectativas en las personas para quienes ejercemos como adultos. Esto tenemos que tenerlo en cuenta como padres, como madres, como docentes de nuestros niños y niñas. Influimos en ellos y ellas más de lo que creemos. Explora tus prejuicios, tus ideas sobre cada uno de tus niños, en tu lenguaje hablado, en tu lenguaje no verbal les estás diciendo ” pienso ESTO de ti, creo que NO conseguirás tal cosa, pienso que SI puedes llegar a…, creo que le vida para ti será…”. También es válido para tu pareja, para tus amigos…

No midas a tus niños como sentiste que te midieron a ti. Tanto en capacidades ( si, por más que digas que ha salido a ti….) , como en lo mal/lo bien que lo pasará cuando llegue a….. Tus niños, tus niñas NO SON TÚ.

Y ¡Ay! las notas… no permitas que tu niño, no permitas que tu niña sea, ni para ti ni para nadie, una calificación. Nunca. No pongas sobre ellos una losa que no les deje volar. Los niños no son calificaciones, no los encorsetes, ellos y ellas son muchísimo más que una nota. ¿O tú sólo eres madre, sólo eres padre, sólo eres profe? Somos más que etiquetas, que nos limitan.

Educar a un niño es darle alas para volar. Ningún pajaro vuela si no cree que sus alas lo sujetarán en vuelo. Y repito: también vale para tu pareja, para tus amigos, para tus hermanos. No limites, explora lo que piensas sobre las personas. Cuestiona lo que te enseñaron ( cuántas veces hemos oído en nuestra infancia ” tú no creas en nadie”), y no pases tus heridas a tus niños.

A quienes vuelven a la escuela estos días…..

Diapositiva1

Estos días de vuelta al cole, a la escuela, al instituto, intenta hacer la diferencia, intenta mejorar la vida de alguien, te lo aseguro, mejorará también la tuya.

El bullying, el acoso escolar, no es algo que empieza de un momento al otro. El acoso empieza cuando alguien no tiene amigos y muchas personas, pudiendo, no hacen algo tan sencillo como sonreírle o acercarse a él. El acoso empieza cuando pensamos “eso no es conmigo”, cuando vemos que a alguien se le molesta por ser diferente en la ropa, en la manera de hablar, en las notas, …. El acoso empieza cuando pensamos que los problemas “de los demás” no nos afectan, cuando pensamos que hay que ser un súperhéroe para ayudar a los demás.

El acoso se combate con pequeñas cosas, desde el inicio. Sonriendo a los demás ( ¿sabes que la sonrisa es contagiosa? te lo aseguro, inténtalo), tratando a los demás como quisiéramos ser tratados, no riéndonos de los demás cuando los ponen en situaciones ridículas (¿nos gustaría para nosotros?), dejando claro que para estudiar necesitamos estar bien y no ir a la escuela con miedo. Acércate a quien está solo, ofrécele tu ayuda, sonríele y haz que no se sienta solo o sola. No te digo que seas su mejor amigo si no lo sientes, pero tu compañía es mucho más importante y reconfortante de lo que crees.

Estar solo es el primer paso para ser acosado o acosada. No lo permitas.

 

VÍVELO!

Habla con tus tutores, diles que es importante hablar del acoso escolar en clase. Intenta que quede claro que estudiar y sentir miedo no son compatibles, no es sano, no os permitirá disfrutar de clase.

Como padre, como madre, habla con los tutores, intenta que el centro escolar se adscriba a algún programa de mediación de conflictos, que los profesores reciban formación al respecto.

Como profesor, no te desligues del tema. El acoso escolar no es “cosa de chavales”. El acoso escolar es una situación desagradable que muchos de tus alumnos y alumnas pasan dia a dia, con miedo al ir al instituto, con muchos sentimientos negativos durante las horas de clase, que no le permiten atender ni aprender, que no le permiten crecer sanamente. Un acosador , por definición, no va a parar con alejar al acosado/a, un acosador probablemente irá a más, buscando cuotas de poder a través de la violencia y la agresión, y explorando cada vez nuevos retos. Lo mejor es parar la situación en cuanto se inicia, aunque creas que a ti no te afecta para impartir tus clases. Fórmate, prepárate, habla de ello con tus compañeros.

Seas tutor/a o no, te regalo una dinámica que a mí me permite conocer una clase, los liderazgos presentes y los grupos formados en ella:

Manda una labor conjunta, a la clase. A mi me funciona pedirles que formen un círculo de sillas en el centro del aula, de tal manera que se puedan sentar mirándose unos a a otros. Deja que lo hagan, y observa (por favor, no intervengas, si te preguntan otra vez qué hacer, vuelve a repetir la consigna ” formen un círculo con las sillas en medio de la clase, de tal manera que se puedan sentar mirándoos unos a otros”). Habrá alumnos que pongan su silla y pasen del resto. Habrá alumnos que intenten organizar al resto de buenas maneras y habrá quien lo haga de malas maneras. Habrá alumnos que ayuden a todos a realizar el círculo. Habrá alumnos que estén pendientes de que todos estén bien. Habrá alumnos voluntariosos que ayuden a plegar mesas y pidan espacio para los demás. ¿lo ves? a veces estamos tan encima de ellos que no les permitimos manifestarse de manera libre y no nos permitimos conocerlos. Mira, observa, y apoya a aquellos alumnos que ayudan a los demás y se preocupan por el clima de clase en el que viven tantas horas al día. Muchos alumnos están hartos de escuchar cómo unos cuantos son capaces de agriar dia a dia el ambiente de clase, de ver cómo a sus compañeros se les ridiculiza y molesta y no saben qué hacer. Tu apoyo puede ser muy importante para ellos y para las personas que son acosadas.

Y una vez que estén en círculo, verás que es más fácil conseguir su atención, durante esa hora. Aprovecha para hablar con ellos (sobre el acoso,por ejemplo), o para impartir esa clase en la que precisas de toda su atención.

Retos para el nuevo curso

LaundryServices (2)

¿Harta/o de que cada inicio de clase sea lo mismo? ¿Cada vez ves más lejana la escuela que quieres? ¿Por qué no empiezas con pequeños cambios que posibiliten una mejora en el clima de tu clase, cambien tu visión de clase, te permitan conocer mejor a tus alumnos y te animen a continuar cambiando? Hoy te proponemos cambiar tu entrada a clase, con actividades e información complementaria que te ayudará en ello.

A veces creemos que cambiar significa plantearnos toda la metodología y los contenidos de clase, que sin el acompañamiento de los compañeros no va a ser posible, que si el equipo directivo no apoya es imposible….y el hecho es que para correr, necesitamos caminar primero. Anímate a asumir alguno de estos retos, y continúa con más, te aseguro que tu enfoque de cada día cambiará a mejor. ….y tus chicos y chicas te lo agradecerán. Sorpréndelos, al fin y al cabo, aprender es descubrir cosas nuevas.

 

CREA ACTIVIDADES INTERACTIVAS. Juegos, actividades colectivas, agrupaciones, rompecabezas, actividades de movimiento, concursos, mapas, pasapalabras, vídeos con preguntas, que ellos hagan un video…mil propuestas para que ellos construyan el aprendizaje contigo y hacer una clase más motivante. Tienes aquí recursos educativos diversos para plantear actividades en muchas asignaturas. Todo está ya inventado, y probado, así que anímate a probar y luego seguro que crearás actividades que te gusten más o “tunearás” otras. Por cierto, si eres profe de Primaria, la web Maestras Inquietas (@maestrasinquietas21)  tiene actividades muy interesantes!

 

APÓYATE EN LA MÚSICA. Desde descubrir el trasfondo de la popular canción “cuando Fernando VII usaba paletón….” hasta rapear con tus alumnos, apóyate en la música que es de sobra conocido que estimula áreas cerebrales que acompañan el aprendizaje. Te dejo dónde empezar a  inspirarte: “la canción como recurso didáctico”  y “música rap para aprender y enseñar”

 

EVALÚA DE OTRA MANERA. Los exámenes “al uso” no alcanzan a mostrarnos todo lo que tus chicos y chicas han aprendido ¿los hacemos de otra manera e intentamos rescatar todo lo adquirido?: ¿una línea de tiempo?, ¿una exposición?, un trabajo de investigación?, ¿resolvemos un caso práctico?, ¿creamos una revista?, ¿propiciamos un debate con argumentos?. Te dejo enlaces que te darán ideas: “Otra manera de enseñar, otra manera de evaluar” y “5 formas de evaluar a tus alumnos” de mi admirado Santiago Moll

¿Y CREAR UN BLOG DE CLASE?. Una creación colectiva que seguro te dará buenas sorpresa, posibilitará un acercamiento lúdico a las TIC, motivará su aprendizaje y les dará herramientas comunicativas. No necesitas ser experta en ellas, wordpress, blogger…tienes dónde elegir. “Por qué ya no puedes esperar más para lanzar tu blog” y “uso educativo de los blogs”   

ANÍMALES A CREAR UN PROYECTO COLECTIVO. Un proyecto para cambiar el mundo, una empresa de todos/as, con investigación previa, tipo de empresa, logo y marketing, planos del espacio físico, facturación, contratación, gastos, evaluación de objetivos…..¿te imaginas cuántas áreas de aprendizaje pueden intervenir? Ideas e ideas por aquí “Empresa en el aula”

“SI NO ES DIVERTIDA, NO ES MI CLASE”. ¿Intentamos aprender los conceptos de manera divertida?, ¿qué tal si jugamos? “La letra con juego entra” e “ideas para aplicar la gamificación en tu aula”

MARCA EL RITMO EN EQUIPO, TÚ Y ELLOS/ELLAS. Toma un tiempo para conocerlos, y no necesariamente con entrevistas individuales. ¿sabes qué necesitan?, ¿en qué batallas personales, familiares, relacionales, intelectuales, emocionales están metidos?, ¿en cuántas de ellas ganan y en cuántas pierden?, ¿qué esperan conseguir este curso?, ¿cuáles son sus miedos?….no negarás que saber todo ello te posibilitará a lo largo del curso una mejor comprensión de su conducta y actitudes, así como poder lograr un mejor acercamiento, confianza y motivación. Cuestionarios, agrupamientos (“que se pongan a la derecha los que piensan que este curso va a ser difícil y a la izquierda los que no”, “que salten quienes han tenido que estudiar duro este verano”, “que se agachen los que quieren dedicarse  a las letras /ciencias”, “que se den media vuelta los que temen suspender o repetir este curso”…intercaladas con preguntas divertidas, del tipo ” que se pongan a  la derecha a quien le guste los/as rubios/as”, “a la derecha a los que les guste la tortilla con cebolla y a la izquierda a los que le guste sin cebolla”….etc), dinámicas de debate y de plantear posibilidades de solución frente a las dificultades encontradas, …te dejo 130 dinámicas de educación emocional que seguro te ayudarán en esta parte.

 

VÍVELO, VÍVELO, VÍVELO!!!!

 

 

 

Escuela, prejuicios y racismo

27052892-grupo-multi-tnico-estudiantes-universitarios-con-carteles-en-el-signo-de-interrogaci-n-delante-de-su (1)Si una sociedad manifiesta dosis de racismo, de discriminación y de ignorancia respecto a la realidad multi e intercultural existente en ella, la escuela lo manifestará. La escuela es el microuniverso donde los parámetros de vida social se reproducen, para bien o para mal. Decimos con naturalidad, porque lo tenemos asumido, que la familia es la célula básica de la sociedad, y deberíamos decir, con la misma naturalidad, que la escuela es la manifestación de lo que como sociedad somos.

 

 

 

El desconocimiento respecto a nuestra realidad migratoria, y cómo ello afecta a los espacios escolares, es palpable entre los docentes y el personal de los Centros Escolares. Tengo que indicar también que las ganas de saber de este colectivo es mucha. Los docentes son conscientes que su formación y su análisis respecto a la realidad familiar, de integración social, de procesos emocionales y de aceptación entre los alumnos migrantes o hijos de migrantes es escasa.

 

La ausencia de población migrante entre el colectivo docente también es un indicador, mostrando en muchos casos, sin saberlo, prejuicios perjudiciales para alumnos y padres/madres. En España aún no vemos a la realidad migrante, de integración y de interculturalidad dentro del currículum de los Centros Escolares. Y nos estamos perdiendo la riqueza cultural que los alumnos traen a clase, todos esos aprendizajes ocultos de los que tanto hemos hablado y que constituyen el espacio de acomodación de aprendizajes posteriores.

Nuestra observación de los últimos 20 años en Centros Escolares es que cuando los alumnos no se sienten aceptados y valorados en todo lo que son ( y su proceso migratorio, o el de sus progenitores, es una parte importante de lo son), se recluyen en quienes entienden sus emociones al respecto, tendiendo a formar grupos por nacionalidad o procedencia dentro de los Centros, ésos que los docentes luchan  tanto para erradicar ( y con razón).

La solución no es señalar constantemente quién eres y de donde vienes.  La solución pasa por procesar y entender en el proceso instructivo la riqueza que cada composición de clase tiene, siendo conscientes de nuestros prejuicios respecto a las posibilidades de cada alumno o alumna según  de dónde venga y de dónde sean sus padres/madres. Y formarnos en ello, teniendo datos, investigaciones que aportar a la discusión y el debate. Porque cuando aplicamos nuestros prejuicios en nuestra posición docente de autoridad, aplicamos racismo y discriminación. La procedencia de alguien no dice quién es ni hasta dónde va a llegar, así como no lo dice su nivel económico, ni el social ni lo bien o mal que nos parezcan los progenitores. Y si conocemos alumnos migrantes en quienes nuestra “profecía” se cumplió y no llegaron a niveles altos de formación, pensemos que posiblemente no fue por que genéticamente o por procedencia no pudo, posiblemente las trabas en el camino fueron muchas….y  nuestros prejuicios aportaron palos en ello.

El racismo y la discriminación matan los sueños de los niños, no contribuyamos a eso, revisemos nuestros prejuicios.

VÍVELO!

¿Qué porcentaje de alumnos migrantes hay en tu escuela? Sabes cuántos de ellos migraron y cuántos de ellos llevan la migración de sus padres/madres consigo?

¿Qué realidad existió en sus países, en su familia  o en su zona para marchar? Qué familias dejaron, qué procesos dejaron?

¿Conoces los sistemas educativos de los países de los que proceden tus chicos? En muchos países considerados “subdesarrollados” existen sistemas educativos alternativos muy interesantes, que pueden ayudarte a enriquecer tu clase y hacer que tus chicos se sientan valorados en sus capacidades.

¿Sabes lo que es Síndrome de Ulises?. Existe, y es una carga muy pesada para muchos chavales, llevándolos a verdaderos cuadros patológicos físicos y mentales.

¿Cuántas veces felicitas a tus alumnos, a los amigos de tus hijos, según lo que esperas de ellos/as? Ejemplo:

“Qué bien lo has hecho para lo pequeño que eres” (que algunas procedencias manifiesten medias de altura menores que las españolas no quiere decir que no puedan hacer cosas)

“Mira, lo has conseguido, y parecía que te iba a ser difícil….digo, porque al venir de fuera todo es más difícil para ti….”( esto lo he oído yo misma de una profesora a un chaval que ya llevaba viviendo en España más de cinco años….),

“Qué bien te expresas, con lo difícil que tiene que ser para ti el español, no?” (dicho a una niña china adoptada por españoles y que vive aquí desde que nació, unos 14 años más o menos…..)

“Con lo mal que se te dan las mates y la lengua, hay que ver lo bien que se te da el piano” (una profesora de música, en mitad de curso, a un chico originario de Europa del Este, que lleva meses con ella y del que ella no se había enterado que en el país en el que vivía había hecho cuatro años de piano y solfeo).

Quitarnos los prejuicios nos hace más libres, más divertidas y más flexibles. Y como padres, madres y maestras, debemos ver a los chavales como lo que son, con sus trayectorias y sus riquezas, y hacerlas crecer.

 

Movimiento, verano y aprendizaje

mujer-saltando-verde-panueloQue el verano es un buen momento para aprender? Que? Si. El verano es un tiempo para hacer aquello que no hemos hecho durante el curso, y eso implica aprender de maneras diferentes.

Todos conocemos ese profesor que les recomendó a sus alumnos disfrutar durante el verano, dejándoles tareas que no tenían nada que ver con estudiar en el sentido clásico del término. Y todas ellas eran para aprender: aprender a movernos, algo que hacemos poco durante el curso. Aprender a mirar, algo que hacemos menos durante el curso. Aprender a sonreír, algo que hacemos poco y mal durante el curso. Aprender a sentir, algo que (¡uffffff!) gastamos poco durante el curso y fuera de él.

Para los que inician verano en el hemisferio Norte y necesitan renovar energías para el curso que viene y para quienes en el hemisferio Sur están en medio de curso, y a modo de evaluación de mitad de curso pueden y quiere reajustar estrategias de aprendizaje, de crecer y de sentir, os dejamos razones por las cuales es bueno movernos, mirar, sentir, crecer y construir con las manos y los sentidos.

  1. Por desarrollo neurológico. La actividad física genera BDNF, proteína del cerebro que posibilita mejores conexiones neuronales, incrementando la memoria, , la flexibilidad, la velocidad de procesamiento. La actividad física es una especie de lubricante neuronal, generando mejores redes de procesamiento, y logrando procesos neuronales más eficaces y eficientes.
  2. Por oxigenación.  Una oxigenación correcta, evitando largos periodos sedentarios posibilita mejoras notorias en todo el organismo, incrementando la atención, el recuerdo, y las relaciones lógicas con el entorno.
  3. Por compartir, por comunicarnos con otros. Jugar con otros aumenta nuestras posibilidades de comunicación eficiente, nos ayuda a resolver conflictos generados por el compartir espacio y ayuda a ubicarnos entre nuestros pares.
  4. Por sentirnos bien. Todas conocemos esa sensación: nos da pereza movernos, salir, tomar el sol, correr un poco, pero cuando lo hacemos, tenemos la sensación de energía durante todo el día. Y si lo hacemos en compañía, mejor.
  5. Por cambiar de actividad y postura. Estamos muchas horas sentados, estudiando, investigando, conduciendo si somos adultas y muchas de nuestras actividades son en la misma postura sentada. Movamos nuestro cuerpo, cambiemos de postura, no permitamos que partes del mismo se nos lesionen por falta de movimiento, todos conocemos niños y niñas que desde muy jóvenes tienen problemas de espalda debido a estar muchas horas sentadas y empezando una vida sedentaria muy pronto.

¿Necesitas más razones para moverte más tú y tus niños a partir de hoy?

 

¡VÍVELO!

Si estás empezando el verano, aprovecha para moverte y hacer aquellas cosas que durante el largo y frío invierno no podrías hacer. Si normalmente tienes una vida sedentaria intenta cambiarla y si es en compañía, mejor, te resultará aún más gratificante. Muévete, verás que, sin darte cuenta, sonreirás más.

Deja que los niños y las niñas exploren, se ensucien y jueguen al aire libre. Si vives en un pueblo pequeño, aprovecha los espacios y el tiempo que tenéis,. Si no puedes irte a pasar el veranoa  a un pueblo, escápate fuera de la ciudad en cuanto puedas, o aprovecha parques y jardines, respira hondo y disfruta de todo lo verde que puedas. ¿Cuántas veces nos vemos diciendo ” está aquí al lado, ya disfrutaré otro día de este parque, este paseo, …?” Ese día es hoy, y mañana, y pasado….

Si estás en medio del curso escolar, y los horarios y las obligaciones del trabajo y el estudio te hacen creer que no hay tiempo ni espacio para moverte, quítate esa idea de la cabeza. En casa nos retamos a concursos de baile (un videojuego) los fines de semana, y más que coordinar los movimientos, no paramos de reírnos. Date un minuto antes de iniciar tus clases con movimientos de hombros, estiramientos sencillos, movimientos de cabeza. Respira hondo y cuenta hasta 7 antes de exhalar el aire en 8 segundos, lentamente, notarás que tus hombros dejarán poco a poco la postura de estar “en guardia” que mantenemos habitualmente. Hazlo con tus alumnos, verás que bajarán tensiones, y su cerebro estará más presto a todo lo que les quieras mostrar en esa sesión.

Aún si las notas obligan a muchos alumnos a estudiar en el verano,dales espacio de moverse, de caminar, de estar con otros y otras, de gestionar emociones. Ayúdalos a generar espacios de desarrollo y conexión neuronal que posibiliten mejores resultados de aprendizaje. Porque en verano, o invierno, moviéndonos también aprendemos.

 

Rabietas, rabietas, rabietas

family_holding_hands-800x533Muchos padres, madres y educadores me preguntan ¿qué hago cuando presenta una rabieta? Llantos gritos,golpes, y escasez de entendimiento verbal y racional caracterizan esta conducta, y se manifiesta en todas las edades de la vida….si, inclusive en adultos/as.

Lo primero que tenemos que saber  es que estos comportamientos por producto del desborde y del descontrol, son frustraciones mal gestionadas por el adulto a cargo y que fueron posibles de apaciguar en estadios menos explosivos. Lo ideal es conseguir que ellos y ellas no lleguen a esos niveles altos, manteniendo la calma cuando vemos que se viene la tormenta e intentado distraerlo/a del camino recto que conlleva directo a la frustración y la explosión: cosas como aplazar el tema, proponer la expresión verbal de razones, si son pequeños mover la atención hacia otra parte, etc. ayudan. Nunca intentes contenerlo físicamente, ni grites más que él, ni le digas “tranquilízate”…está probado que es como echar más leña al fuego, sólo incrementa su desazón.

Cuando los niños/as son pequeños/as, este tipo de explosiones se presentan cuando no se sienten escuchados, cuando sienten que sus frustraciones no son manejadas y asumidas por el adulto a cargo. Son pequeños y no saben manejar lo que sienten y las emociones los desbordan. Pero si eso no es controlado de pequeños, estaremos criando un niño o niña que utilice este tipo de comportamiento para atraer la atención que de otro modo le es negada o que consigue así que se escuchen sus reivindicaciones, o conseguir lo que quiere ( ya hablamos en un post anterior que en muchos casos la palabra de los adultos depende de su estado de ánimo, no constituyendo una garantía de límites y de protección, gestionando de manera ineficaz, irrespetuosa con los sentimientos de los niños e ineficiente, la canalización emocional de la frustración)

Qué hacer si a pesar de nuestros esfuerzos, se presenta la explosión? Primero, entendamos que esto es producto de una mala gestión de ambas partes; del adulto por no verlo y/o no saber gestionarlo ( por que estamos cansados, porque estoy ocupada en otra cosa, porque no parecía que llegaría a tanto….) y del niño/a, pero él/ella es quien no tiene herramientas para gestionarlo por sí solo/a, y es necesario enseñárselas. No hay culpables, y desde luego no es el niño. Ésto que parece obvio, no lo es, y es una idea que debemos de tener para afrontar la situación de la mejor manera, es decir, aprendiendo de ella.

En este caso, hay tres palabras clave: empatizar, reflejar y acompañar

Empatiza. Mira de dónde viene la frustración, qué sucedió antes de la explosión y cómo se está sintiendo el niño o la niña. En muchos casos la situación nos deborda ( ¡a nosotros/as!) y atendemos más a cómo nos sentimos nosotros y nosotras antes que ellos/as, lo cual es un mal enfoque porque sólo complica la situación. Los niños necesitan saber que tú controlas la situación. Y controlarla no quiere decir que sabes qué castigo aplicar. Controlar quiere decir que aunque lo estén haciendo de manera inadecuada, tú puedes ser un espacio de entendimiento de sus emociones a flor de piel, que salen en bruto y de manera violenta, haciéndole daño ellos primero ( si, a ellos primero….) . Siente cómo se siente el niño o la niña, no para sufrir con ellos, si no para intentar entender desde dónde puede necesitar la ayuda.

Refleja. Reflejar es poner un espejo imaginario delante de ellos/as, un espejo que les permita entender cómo están y qué les está pasando ( por favor, no es para decirles “mira qué feo/a te pones cuando lloras….” que lo he oído mucho, como si la estética en estos casos importara). Refleja en tus palabras lo que sucede ” estás enfadado porque quieres que te compre eso, pero ahora no puede ser”, “estás triste porque tu amiga no quiere jugar contigo y es normal, pero es que a veces los amigos no hacen lo que queremos”, “Te has sentido mal porque tu amigo te ha hecho daño, ¿quieres que hablemos con él?”. Siempre, siempre, una pataleta es una emoción desbordada y no manejada correctamente, el reflejar te ayudará a ti a ponerle nombre y evitar a  su vez tu desbordamiento y a los niños y las niñas les ayuda a ponerle nombre a lo que les pasa. Con el tiempo, serán capaces de venir y decirte ” estoy triste mamá”, “estoy enfadada profe, por tal y tal cosa”, “abuelo, ahora estoy cansada y creo que eso me está enfadando”. Imagínate lo fácil que será acercarse y trabajar ese sentimiento con ellos y la de berrinches que te evitarás, creciendo emocionalmente con ellos/as.

Acompaña. Los niños y niñas necesitan saber que los adultos los aceptamos aun cuando se desborden. Necesitan saber que estamos a su lado hasta que entiendan lo que les pasa y sientan otra vez su equilibrio. La táctica de “tiempo fuera” no es para usar siempre porque aunque muchos padres/madres/profes dicen que consiguen que los niños se tranquilicen, a veces lo hacen para no sentirse solos, no porque hayan entendido qué les ha pasado. Yo confieso que sólo lo he usado en situaciones donde yo sentía tan cerca mi desborde propio ( era viernes en la noche y estaba agotada, y por lo que sea sabía que de un momento a otro perdía la paciencia, o situaciones así) y nunca más de unos minutos, los necesarios para saber que mi desborde no les iba a hacer más daño. Y siempre diciéndoles que yo estaba agotada, que yo me sentía mal, que yo necesitaba unos minutos para pensar la situación. Eso hacía que ellos vieran que no era porque ellos eran malos y me estaban agotando. Nuestro desborde nunca puede hacernos perder de vista sus necesidades, y creo firmemente que la táctica de  ” tiempo fuera” muchas veces es usada para alejar el problema y que el niño/a, que es pequeño y no tiene herramientas, se tranquilice solo/a, pero que no interrumpa las cosas de adulto/a. Con el tiempo, los niños entienden que ésa es la manera de afrontar las cosas: alejarse de ellas, ya se pasarán solas.

¡VÍVELO!

Revisa tu afrontamiento de la situación frente a las pataletas de los niños. Ten a mano técnicas para tranquilizarte si las situaciones de tensión se presentan. Acostúmbrate a hablar con ellos, por muy pequeños que sean, y a explicar qué pasa, qué es lo que sienten ellos/as, y por qué tomas la decisión que tomas. Me dirás que si son muy pequeños no entienden lo que dices, y si, posiblemente no sepan tanto como para entender las palabras, pero sí notan tu tono de voz y tu tranquilidad o sosiego. Respira hondo, no reacciones a la primera. Habla despacio, la velocidad en el habla nos lleva fácilmente al grito.

Que no te afecten las miradas de desaprobación que siempre vemos cuando afrontamos una rabieta en la calle. Aleja tu atención de ello. Uno de mis hijos acostumbraba, alrededor de los 2-3 años montarme una gorda, pero gorda, cada vez que íbamos al supermercado. Quería todo y cuando le decía que no, gritaba, quería salir del carro, lloraba. Y yo sólo le repetía lo mismo cada vez “No cariño, no vamos a comprar eso. Estás enfadado, porque por mucho que te enfades, no lo vamos a comprar”.  No alteraba la voz ni la levantaba, le sonreía siempre ( a veces era difícil, no lo niego). Mi hija mayor, al lado, miraba a su hermano con preocupación de mi mano, y yo le explicaba que estaba enfadado, que era normal, porque como era pequeño quería todo y no sabía decirlo bien, pero que seguro, seguro, luego se iba a sentir mejor. En cuanto él se mostraba contento, lo abrazaba y le felicitaba. Evitaba prestar atención a las miradas de desaprobación de la gente alrededor, que seguramente querían comprar tranquilos. Me decían ¿pero porqué lo llevas al supermercado si sabes que va a pasar eso?, y yo les decía que el niño necesitaba aprender a ir a todos sitios, a aceptar que no siempre se va a hacer lo que él quiere, y comunicar correctamente las cosas. Al cabo de un tiempo, él iba al supermercado conmigo o no solo ya no pedía cosas, si no que ayudaba contento a encontrar lo que íbamos a comprar.

A veces evitamos el desborde sólo con estar atentos a los indicios de que se avecina la tormenta. Actúa sobre ellos, intenta evitar el desborde, no es agradable y es desolador para un niño, con la carga de emociones dolorosas y de soledad que conlleva eso. Distráelo, cuéntale un cuento, acércate y no lo dejes solo, acompaña su tensión.

Si aún  así pasa, céntrate en sus sentimientos, y sólo atiende a los tuyos si les pueden hacer daño en medio de todo esto. Una vez, mi hijo mediano me pregunta ” mamá ¿tú eres impaciente?”. Me asombró la pregunta (la verdad es que la paciencia no es precisamente una de mis virtudes). “Si, le digo, soy impaciente, ¿por?”, “Porque en los últimos cinco minutos, me has dicho “¡venga, vamos, vamos!” unas 20 veces, mamá”. El había entendido que cuando yo estaba impaciente le metía más prisa de la necesaria, pero que eso no quería decir que él fuera lento, es que yo veía las cosas especialmente lentas cuando estaba cansada o impaciente. Había aprendido que en una situación de conflicto, podía centrarse en mis sentimientos porque es lo que me había visto hacer con él cuando estaba enfadado, o cansado, o agobiado.

Empatizar, reflejar y acompañar no solamente nos asegura una mejor gestión del desborde, si no que nos enseña y les enseñamos a gestionar  enfados y conflictos a futuro, a poner nombre a lo que pasa, a minimizar la frustración y a poder manejarla. Porque nos guste  o no, las frustraciones estarán presentes en sus vidas, y esperemos que sean para crecer.