Etiquetar es limitar, etiquetar es cerrar opciones

Diapositiva1“Ese niño es vago”, “llora por todo”, ” a veces creo que sólo quiere llamar la atención”, “es muy responsable, de veras, confía en ella, no te fallará ( sobre una niña de 7 años)”, “es más desobediente….”, “es que es hiperactivo”… cómo nos suena, no?

Como padres/madres y docentes, sabemos que etiquetar a los niños es injusto, pero aún así, esta semana varios docentes me han preguntado ” cuando las etiquetas son positivas no es malo, no?”…y si, sigue siendo igual de limitante, es encerrar a un niño o a una niña en una palabra de la que no puede salir porque entonces no encaja.

Una etiqueta es como un rótulo de neón que se lleva en la frente, que es lo primero que ven quienes contactan con esa persona. De hecho, muchos niños cuando se presentan te dicen ” dice mi madre que soy…..”, así, para que no te lleves decepciones. Una etiqueta limita, una etiqueta no deja salir de ese cajón a pequeños y pequeñas que no tienen herramientas para luchar contra ella. Piensa: ¿tú eres solo “madre”, o “padre” o “profe” en todos los aspectos de tu vida? No siempre somos comprensivos, a veces tenemos mal humor, hay días que no estamos atentos y se nos olvidan cosas y hay días que funcionamos como un reloj ¿quién de esas personas eres tú? pues todas ellas y ninguna, … los niños y niñas también.

Una etiqueta no deja escapar, no nos deja empezar de nuevo, nos corta las alas para iniciar otro camino y crear poco a poco a esa persona que queremos ser y eso significa que corta la infancia, que desmotiva las iniciativas de intentar ser diferentes, y en todo caso, impide mejorar. Muchos chicos y chicas, calificados por sus docentes como “irrecuperables” en verdad terminan siéndolo, pero no porque no puedan volver a empezar, si no porque la etiqueta y las expectativas  que ella conlleva  es una losa demasiado pesada, son jóvenes y tienen pocas herramientas. Si hacen algo ” bueno” no es reconocido, y después de todo, “si esperas algo de mí es más fácil dártelo que intentar convencerte de lo contrario” como me decía un alumno la semana pasada. Y me volveréis a preguntar ¿ y las etiquetas “positivas”? Pues limitantes son, y conllevan expectativas con las que muchas veces los niños no pueden lidiar. Un niño”responsable, serio, sensato” siente que tiene que serlo siempre, una niña ” inteligente y de buenas notas” tiene la presión de mostrarlo en todo momento, y todos conocemos niños de habitualmente buenas notas con los que muchos niños no se quieren juntar ” porque siempre están estudiando” como dicen el resto de niños.

Tuve un niño en consulta cuya madre venía angustiada porque había bajado de notas. Indagando, no es que estuviera suspendiendo, solo que no sacaba las notas de siempre: 10, 9. Ahora sacaba 7, 6…..cuando entrevisté al niño, éste me contó llorando que creía que se estaba volviendo tonto, que su cerebro “ya no funcionaba como antes”,  que no tenía amigos, porque él  solo se juntaba con niños de buenas notas y ahora que había bajado, pues, ya no se juntaba con ellos. Una etiqueta le estaba destrozando la vida. El trabajo, no tengo que decirlo, fue con la madre y sus expectativas y con el niño , y convencer al niño de que él es mucho más que una etiqueta.

¡VÍVELO!

  • Revisa tus expectativas con tus niños y niñas, muchas de ellas te llevan a etiquetarlos. No decimos que no pienses que son listas, inteligentes, sensatas o responsables, u olvidadizos, o alegres, o habladores o mas bien tímidos. Una etiqueta es esperar que todo su comportamiento vaya de acorde con lo que piensas, mira con atención como pueden cambiar, cómo pueden mejorar, cómo buscan intentar ser diferentes y explorar hasta dónde pueden llegar.
  • Ten cuidado con las palabras ” siempre” y “nunca”, ellas encasillan tanto con las etiquetas y van junto a ellas la mayoría de veces, no dejan escapar, no refuerzan los esfuerzos que los niños y niñas hacen para salir de aquello que se espera de ellos y no les gusta
  •  Y sobre todo cuidado con las “etiquetas-notas”, un niño no es las notas que saca!!!!!!!! No encasilles a las niñas ni a los niños en función a las notas que tiene, que muchas veces se extrapola a lo responsable, o no, que es; a lo inteligente, o no, que es; a lo buena-bueno, o no, que es…..

 

 

 

 

Cómo estudiar 3: exámenes

El tercer punto importante para el estudio eficaz es la planificación relativa a los exámenes. Ya hemos analizado lo importante que es una buena planificación de clase para ayudar en la compresión y la organización efectiva de conocimientos vistos en clase. También hemos visto cómo organizarnos fuera de clase diariamente, repasando y haciendo los deberes o trabajos que se nos indiquen.

Habitualmente, este tercer punto es el único del que se preocupan los alumnos cuando hablan de estudiar, sin ver que estudiar es un ejercicio cotidiano, es saber encajar aprendizajes y experiencias nuevos dentro de aprendizajes y experiencias previos, construyendo así niveles superiores de conocimientos y de relaciones entre ellos. Y eso no se consigue sólo aplicándose cuando vienen  los exámenes. Lo que siempre se ha llamado “estudiar para aprender, no sólo para el examen”…pues eso.DIFERENCIA INFORMACION-CONOCIMIENTO

Muchos estudiantes hacen lo que se llama un “estudio bulímico”: memorizan, memorizan, memorizan hasta que no pueden más; llegan al examen, vomitan todo y luego del examen no recuerdan nada. Esto, aparte de no ser un estudio eficaz, es tremendamente agobiante para ellos y ellas, pues deja al azar el éxito en los exámenes, y como no contribuye a construir conocimiento, sólo se almacenan trozos de información sin conexión entre ellos y sin proporcionar una base previa a aprendizajes posteriores. Que a veces “suena la flauta” y nos vienen en el examen  preguntas, justamente, de eso que nos acordamos, sí, sucede. Pero eso no es aprendizaje. Eso es perder el tiempo.

Las pautas siguientes no son mágicas en sí mismas, porque, primero, funcionan en complementaridad con las pautas previas, especialmente con el repaso diario, y dos, porque es necesario la práctica continua de todas ellas para desaprender hábitos negativos previos y aprender hábitos nuevos. Y ello requiere entrenamiento.

Cinco días antes. Como mínimo. Es el tiempo necesario para preparar exámenes. ¿Por qué? Porque queremos utilizar de manera efectiva nuestra memoria a largo plazo, que, como dijimos antes, es infinita. Porque no queremos agobiarnos pretendiendo memorizar todo el último día, lo cual nos hace usar nuestra memoria a corto plazo, que no es suficiente. Porque  no es necesario estar horas y horas sentados/as frente a los libros para aprender. Porque si leemos un día varias veces, al día siguiente otra vez y al siguiente otra vez, damos tiempo a que lo aprendido “germine” en nuestra cabeza y vaya armando estructuras de conocimiento más complejas, conectadas y lógicas.

 

  5 días antes 4 días antes 3 días antes 2 días antes El día antes
Letras Leer  3 -4 veces Leer 3-4 veces Leer 3 – 4 veces Leer 1 vez

Hacer resumen

Estudiar del resumen

Hacer esquema

Mates Formulas

Ejercicios

Usar fórmulas

Ejercicios

Usar fórmulas

Ejercicios

Usar fórmulas

Ejercicios

Cerrar aquellas áreas que nos cuesten más

 

Si estudiamos una materia de letras, no necesitamos más que leer 3-4 veces la materia, toda, el primer día. El segundo otra vez ( notarás que lo entiendes mejor, que lo enlazas con conceptos que vas viendo en clase o en tu vida) . El tercer día antes del examen, otra vez, léelo unas 3 – 4 veces. Dos días antes, léelo una vez más, y subraya las palabras importantes. Esta es la parte más difícil y posiblemente necesites practicar para conseguirlo con efectividad. Confundimos “subrayar todo, por si acaso” con “subrayar lo importante”. Te será mucho más fácil si lees muchas veces. Narra tu resumen por escrito o de manera verbal ( cuéntatelo o cuéntaselo a alguien, que sea comprensible y sobre todo que tenga lógica) a partir de las palabras subrayadas. Ellas te deben de servir de “llaves” de acceso al tema completo. Un día antes del examen, haz un esquema a partir de las palabras importantes que has subrayado al día anterior. Si necesitas saber más sobre esto, te invito a ver cómo hacer resúmenes y esquemas en un post anterior.

En el caso de las materias de ciencias ( matemáticas, física y química, etc), recomendamos usar tarjetas de trabajo ( de las que se usan para bibliografía, de cartulina de 150mm x 100mm) que las puedes hacer tú o comprar, normalmente no son caras. En ellas, pondremos con claridad las fórmulas que todo tema de ciencias tiene. Usaremos una tarjeta por fórmula y las clasificaremos, de tal manera que un grupos de tarjetas lleve el título ” (TEMA): 1, ó 2, ó 3…..” El primer día de estudio lo dedicaremos a ordenar los temas que tenemos que estudiar y clasificaremos las fórmulas en nuestras tarjetas de trabajo, si es que no lo hemos hecho en nuestras tardes de repaso ( eso sería lo ideal). Leyendo con atención todo lo relativo al tema y sin descuidar la teoría ( un error que muchos estudiantes cometen en ciencias). ¿Por qué queremos tener tarjetas con las fórmulas? Porque ellas nos ayudan a resolver TODOS los ejercicios que necesitamos realizar al estudiar. Porque son la base de las estrategias de resolución de esos ejercicios. A partir de ello, realizaremos los ejercicios siempre con las tarjetas delante, y así recordaremos las fórmulas, entendiendo con ellas las diferentes variantes de ejercicios que nos pidan resolver. Usaremos el día previo al examen para repasar los temas que más difíciles se nos presentan. Os dejo aquí un ejemplo de dos tarjetas con el tema “potencias”

 

 

¡VÍVELO!

Mis alumnas me dicen que “sienten que no están estudiando” pero que, “inexplicablemente”, sacan mejores  notas. O que sienten que se ponen menos nerviosas en los exámenes puesto que se sienten más seguras al saber que sí les ha dado tiempo a ejercitar o comprender  todo lo que hay que saber. O que el estudiar así les da tiempo a investigar en google si un tema no lo comprenden en su totalidad.

Utilizar un método de estudio no requiere “quemarse las pestañas”, es planificar y avanzar de manera efectiva en la comprensión de los temas. Ello aumentará tu motivación y tu seguridad en el examen. Por eso es complementario al repaso diario. Si has repasado, los temas no te parecerán nuevos y avanzarás cobre lo construido con anterioridad.

Recuerda que lo más complicado es saber seleccionar las palabras clave en los temas de letras. Ello requiere entender lo importante y lo que no lo es en un tema, y tu cerebro lo hará con facilidad si lo has leído muchas veces, puesto que te permitirá entender el todo y las partes. Practica, y recuerda, no es subrayar frases, es subrayar palabras. Algo parecido pasa con saber seleccionar las fórmulas, sobre todo si en el libro no las muestran explícitamente.

Marca claramente en tu horario el día de inicio de la preparación del examen (cinco días antes del mismo) y el día del examen, y coloca en ese horario los tiempos que necesitas para prepararlo. Dependiendo de lo complicado del tema, podemos leerlo 3-4 veces dentro del intervalo de 25-5 (método pomodoro, marinaratimer), pero a veces, si es un tema complicado, precisaremos un intervalo o dos más. Pienso en alumnos y alumnas de Bachillerato, donde los exámenes no son de uno o dos temas, en ocasiones son 7 – 8 temas. En ese caso precisarás más días de preparación. Simplemente planifícalo, y anota en tu horario los días que necesitas.

Resalto, una vez más, la importancia del horario en la planificación y la organización del estudio.

Y si necesitas ayuda, ya sabes dónde estamos…..

 

 

 

 

 

Cómo enseñar a estudiar 2: cómo estudiar en casa o fuera del horario escolar

El segundo paso en un estudio efectivo es el que se da en casa, o fuera del horario escolar (una biblioteca, por ejemplo)

Estudiar efectivamente en casa, o fuera del horario escolar, no significa machacar memorísticamente todo todos los días, ni pasarse horas y horas delante de los libros. Para estudiar de manera efectiva hay una palabra mágica: ORGANIZACIÓN.

Hay una palabra mágica en el estudio efectivo: ORGANIZACIÓN

Y el primer paso para organizarse es tener y respetar un HORARIO. Cuando hablo de horario no me refiero al horario que habitualmente tienen los alumnos, el de las clases de la mañana. No, necesitamos un horario que nos indique el tiempo del que disponemos para estudiar fuera del horario escolar. Muchos chicos y chicas me dicen que tienen todas las tardes libres y cuando nos ponemos a hacer juntas el horario, se dan cuenta de que hay días en la semana en los que, entre el tiempo de transporte a casa, extraescolares, y diversas obligaciones, tienen mucho menos tiempo para ponerse a estudiar del que pensaban. Lo primero, cuando hablamos de un horario,es anular del mismo aquellos tiempos ocupados con actividades que se hacen cotidianamente: tiempo de transporte, comida, merienda, actividades extraescolares, siesta, si es que la haces. Yo recomiendo hacer pautas de 25 minutos de estudio, 5 minutos de descanso, 25 minutos de estudio, 5 minutos de descanso. El método marinaratimer.com, (pomodoro) es una herramienta efectiva donde se posibilita tiempos cortos de estudio que se han revelado más efectivos, más productivos, menos agotadores y son una gran ayuda a problemas de atención y concentración. Con lo cual, los tiempos de este horario deben de ser de medias horas (25+5 minutos)

Otro punto importante en el estudio diario fuera del horario escolar es lo que llamamos el REPASO. Repasar es lo siguiente: es leer ( si, solo leer) con atención todo lo aprendido en las horas de clase de esa mañana¿fácil, no? El truco es hacerlo todos los días. Si en la primera hora hemos tenido clase de lengua, leemos tooooodo lo hecho, incluidos los ejemplos y los ejercicios. Si a segunda hora hicimos ciencias sociales, leemos tooooodo lo hecho, incluidos ejemplos y ejercicios. A tercera tuvimos educación física….bueno, como comprenderás, eso es difícil de leer, a menos que hayas dado teoría. A cuarta hora matemáticas, leemos toooodo lo hecho, repasamos los ejercicios “volviéndolos a hacer” visualmente y sobre todo (importante) no descuidamos la teoría. Todo ello, si bien al principio nos cuesta más tiempo, no debería, una vez acostumbradas a hacerlo, tomarnos más de media hora. ¿Por qué hacer el repaso? El volver a ver el tema unas horas después permite ” cerrar” el tema, afianzando aprendizajes que muchas veces salen del aula entendido, pero no sabidos, nos indica los puntos que no hemos comprendido, nos da la posibilidad de preguntarlo en la siguiente clase y nos posibilita un uso más efectivo de nuestra memoria a largo plazo. Además, cuando estudiemos para los exámenes, (post siguiente) el tema no nos parecerá nuevo y nos permitirá construir aprendizajes a partir de una base. Primer lapso de tiempo de nuestro horario empleado.

Y finalmente, no dejDiapositiva1es de hacer los DEBERES, si los tienes, o los trabajos, o las lecturas que te dejan para casa. Aconsejo planificar para ellos dos tandas de media hora cada día. A veces ocupas todo ese tiempo, a veces acabas en menos tiempo.

¿Por qué hacer primero el repaso y luego los deberes? Porque repasar toda la lección promero nos permite resolver de mejor manera las dudas que los deberes, o los ejercicios, nos plantean. Resolvemos mejor y en menos tiempo los deberes, los cuales sí se transforman en una manera de probar nuestra comprensión del tema.

¡VÍVELO!

El estudio de cada tarde no debería de tomarnos más de hora y media en total. No necesitas matarte estudiando ni “quemarte las pestañas” si no tienes exámenes a la vista. Es mejor emplear efectivamente el tiempo y sacar partido a tu memoria a largo plazo, que es inmensa, para hacer efectivo el tiempo delante de los libros.

7754784154_54087ca082_mIntenta ponerte un horario realista. Separa honestamente el tiempo que vas a emplear cada día en otras cosas que no sean estudiar. Cuando digo honestamente , por ejemplo, digo que si tomas una hora de transporte hasta casa, anótalo en tu horario y no planifiques ponerte a estudiar a los cinco minutos de llegar, porque tú y yo sabemos que no lo harás. Y si cada tarde empleas una hora en comer, anótalo en ese horario. Tómate algún tiempo entre comer y ponerte a estudiar, por que estudiar con el estómago lleno propicia modorra y sueño.Anota todas las actividades extraescolares que tengas, incluido el tiempo de transporte que conllevan. Y el horario te mostrará los tiempos que tienes, de manera real, para estudiar. Y te indicará de dónde puedes sacar tiempo si necesitas más.

Practica lo de repasar cada día. Es fácil, solo te pido que leas con atención. Muchos chicos y chicas me dicen que les suena a poco, que no les da la sensación de “estar estudiando”, aunque sienten que llevan todo con menos tensión y menos intranquilidad, y recuerdan mejor los temas cuando tienen que planificar exámenes, porque usan su memoria a largo plazo. Practica, que la idea es que sea un hábito en tu rutina. Y ya sabes, el truco es hacerlo siempre, todos los días, de lunes a viernes. Y si un día, por lo que sea, no lo haces, no lo pierdas, intenta hacerlo al día siguiente, junto con el repaso de ese día.

Usar a tu favor tu memoria a largo plazo es como tener un desván, donde vas colocando todo aquello que luego te interesará tener a mano en un examen. El repaso diario te permite el tiempo de ir colocando en ese desván todo lo que te interesa  en cajas ordenadas y con las etiquetas correctamente marcadas. Cuando necesite buscar una información ¿qué es más fácil, buscarlo en toda la casa o en el desván donde ya has ordenado y clasificado la información?. Pues eso, úsala a tu favor.

 

 

Cómo enseñar a estudiar 1: organiza tu clase

Iniciamos una serie de tres espacios específicos encaminados a aportar ideas y propuestas para ayudar a los alumnos a estudiar, lograr mayor efectividad en nuestras sesiones de clase y otorgar herramientas de apoyo en los espacios extraescolares. Por lo tanto, no están solo dirigidos a docentes, si no también a padres/madres y quienes apoyen el estudio fuera del centro escolar.

Durante las próximas tres semanas, os invitamos a seguir los siguientes posts:

Cómo enseñar a estudiar 1 : organiza tu clase

Cómo enseñar a  estudiar 2: el estudio en casa

Cómo enseñar a  estudiar 3: prepararnos para exámenes

ORGANIZA TU CLASE:

Para empezar a estudiar tenemos que ubicarnos necesariamente en el aula y en el diapositiva1desarrollo de la sesión de clase. Estudiar no tiene que ver sólo con la organización que emplee el alumno o alumna luego de clase, pues se inicia desde la organización misma de la sesión impartida, una sesión que facilite la comprensión, el “encaje” en aprendizajes previos y que motive al alumno el repaso en casa y el estudio para los exámenes. Una clase efectiva es altamente motivadora para el estudio en casa.

Un esquema de clase, que sea predecible para los alumnos, que atienda a las diversas necesidades de aprendizaje, que nos ayude en la paulatina construcción conjunta, alumnos/as y docentes de los espacios de clase, que atienda a los diversos canales de aprendizaje, que nos permita, como docentes, un esqueleto en el que afianzar nuestras estrategias de atención, puede ser algo como esto:

  1. Qué hemos hecho la sesión anterior? Un breve repaso de unos minutos de lo hecho la sesión anterior ayuda a la memoria a largo plazo de los alumnos, les ubica en aprendizajes previos y les ayuda a “encajar” lo nuevo en procesos anteriores. Aún si el tema del día no tenga mucho que ver con el tema anterior,  si los alumnos se anticipan a la pregunta ( es decir, al hacerla siempre), les estamos ayudando a “repasar” mentalmente lo hecho. Si te parece aburrido hacerlo siempre verbalmente, usa recursos diversos: juegos, preguntas con puntos, recolecta palabras -clave de esa sesión, etc. Una alternativa, para la que necesitaremos disponer de unos minutos más es la que Santiago Moll llama “pruebas de estudio“, un elemento de aprendizaje y control de nuestra parte para los alumnos, a usar en algunas ocasiones. Otra alternativa es usar el movimiento, sobre todo si ves que están desmotivados: que se agrupen para responder preguntas o utilizar la relajación, y cuando estén relajados, repíteles en voz alta los tres o cuatro puntos importantes de la sesión anterior.
  2. Revisión de deberes. Si les hemos dejado deberes, es importante que los alumnos sepan que siempre se van a revisar. Muchos profesores se quejan de que los alumnos no hacen los deberes y bajo un principio conductista básico, eso tiene una explicación: los alumnos no los hacen porque no saben cuándo van a ser revisados. Si un alumno los hace siempre y sólo en algunos casos su conducta es reforzada (valorada, revisada, premiada con un punto o medio más…) , es fácil que ese entusiasmo en cumplir los deberes decaiga. Y si nunca o casi nunca los hace, al no ser revisados, piensa que para qué hace el esfuerzo si no obtiene el refuerzo que espera o justo cuando no las hace sí se revisa. Si vas a dejar deberes, asegúrate de dedicar un tiempo a revisarlos:  recogiéndolos, o haciendo preguntas sobre ellos, o un concurso de puntos a obtener, o un desarrollo grupal….lo que sea, pero refuerza el esfuerzo hecho para motivarles a seguir haciéndolo. Si no los vas a revisar, no los dejes para hacer.
  3. ¿Qué vamos a hacer? ¿Y para qué? Motiva a los alumnos adelantándoles pequeñas “pastillas” de lo que van a ver. Convéncelos de lo útil que es aprender este tema. Intenta llegar a su lenguaje, aléjate del “esto es importante para vuestro futuro porque cuando seáis mayores…..”, eso ellos lo ven muy lejano, intenta acercarles la utilidad lo más posible. Relaciona el tema  con tener amigos, con ganar dinero, con convencer a sus padres, con ligar, con viajar…lo que a ellos les motive ahora.Es cierto que hay temas que nos demanda el currículo y a los que encontramos difícil utilidad, pero inténtalo, en ese caso también serás tú el/la motivado/a, y transmitirás más entusiasmo aún.
  4. Desarrolla la sesión. Ahora es el momento de construir lo que has venido a descubrirles. No olvides tomar en cuenta tu propio canal de aprendizaje y utilizar recursos auditivos, visuales y táctiles en la medida de lo posible, para llegar a  todos /as.Repite varias veces las tres o cuatro ideas-clave que son importantes en el tema. Realiza, mientras expones, un esquema en la pizarra que organice las ideas y les presente de manera ordenada la información. Nuestro post anterior te puede ayudar en ello. Usa ejemplos donde se puedan mover si es posible. En aulas de aprendizaje cooperativo éste es el momento en el que los alumnos “construyen” su aprendizaje.
  5. Resumid, tú y tus alumnos, lo hecho. Al finalizar, haced juntos/as un resumen de lo aprendido hoy. Contesta preguntas. Propón ejemplos. Pídeles ejemplos a los alumnos. Tus alumnos/as auditivos/as te lo agradecerán.
  6. Esquematiza de la sesión. Este punto en muchas ocasiones, va unido al anterior. A partir de las tres o cuatro ideas clave de tu sesión, organiza en la pizarra lo hecho si no lo has hecho antes. Tus alumnos visuales lo necesitan. Para no hacer siempre lo mismo, Santiago Moll nos propone las pruebas de atención, para medir el grado de atención de los alumnos durante la sesión. Medir esto os es útil a ti y a ellos/as. El saber que de vez en cuando las emplearás los mantendrá alertas y los motivará a seguir la clase de manera permanente. Otra alternativa es finalizar la clase con un vídeo relacionado con el tema, que les motive a esperarlo, a ver ejemplos, y les complete la información aprendida.

 

¡VÍVELO!

Si queremos conseguir resultados diferentes, tenemos que tomar caminos diferentes. Cambia y date la oportunidad.

Practica cada día con un punto distinto de los seis que te propongo. Seguro que algunos de ellos ya los haces, refuerza eso. Poco a poco, organiza toda la sesión y verás que tu motivación también aumenta. Y los alumnos estarán más atentos, conseguirás más atención de su parte y recibirás más mensajes positivos de su parte para continuar.

¿No te sale fácilmente la primera vez? Tenemos que desaprender conductas que no nos han ayudado hasta hoy. Y esa es la parte difícil, desaprender. Sigue intentándolo. Y cuéntalo a tus alumnos. Que ellos aprecien que tú también estás aprendiendo. Compartid ese espacio de aprendizaje.

Pregúntales que parte de la clase les gusta más, seguro que te sorprenden.

Una clase construida entre todos es más motivadora, no siempre tienes que tener tú las respuestas, eso agota y cansa. El sentir que son parte de lo construido incrementa su motivación, su atención, se sienten parte de ello, y consiguen aportar mucho más a la clase.

 

 

 

 

Navidad y notas

Leí por ahí que un motivo de ansiedad de muchos niños es saber que las notas de diciembre llegarán antes deimages-1 los regalos de Navidad…y la de los padres y madres.

Han llegado las notas. En Europa, del primer trimestre, en el hemisferio sur, o una buena parte de él, del final del curso. Si bien ellas no nos indican -nunca- lo inteligente o no que es la alumna o el alumno, sí nos indican las dificultades que puede estar teniendo para entender, encajar en aprendizajes previos y manifestar lo que en la escuela le están enseñando.

Si las notas son satisfactorias , reconozcamos los esfuerzos hechos. Es necesario, aunque pensemos que “es su obligación”. No hablo de premiarlos con algo, ni comprarles más cosas. Es más productivo reconocer lo hecho verbal y no verbalmente,  ayudándolos a evaluar que cuando hay esfuerzo, los objetivos se consiguen.

Haz que sientan la diferencia entre tener buenas notas y no tenerlas, se lo han ganado. Muchos chicos y chicas me dicen “¡da igual lo buenas que sean mis notas, en vacaciones tengo que estudiar igual!”

Planifica con ellos estos días, no estudiar no significa estar todo el día con los videojuegos o el ordenador viendo vídeos. Pintar, cocinar, hacer bizcochos ( y si es juntas/os, mejor) son un buen sustitutivo del estudio, aprendemos otras cosas, y cuando os lo paséis genial veréis que es otro tipo de “premio”

Si las notas no son las esperadas, os damos cinco pautas para superar este trance. Son fechas especiales, familiares y es importante, sobre todo, separar las notas del amor que les tenemos. No mezclemos una cosa con otra, por favor. Son muchos los padres y las madres que lo hacen , a veces sin querer. Frases como ” me has decepcionado, si me quisieras no harías esto” es algo que desgraciadamente dicen muchos padres/madres, según me cuentan muchos chicos y chicas cuando los trato.

  1. Evalúa, junto a tu niña/a, el porqué de las notas. Sin gritar, sin regañar, escucha. No nos valen, por supuesto el ” me tiene manía”, “el profe es muy raro y no sabe evaluar”, “si me hubieran subido medio punto no habría suspendido”, “me suspende por hablar”, etc. Sí nos valen ” no entiendo las clases”, ” me pongo en blanco en los exámenes”, “posiblemente me confié un poco”, “sólo estudié la noche anterior”, “no sé hacer la explicación más corta, tal como me la pide ( o más larga)”, etc
  2. Intenta rescatar los esfuerzos hechos durante el trimestre, lo cual no significa que apruebes los tiempos de escaso esfuerzo que tú has observado ( técnica del sándwich)
  3. Analiza lo ganado en este tiempo: en qué ha madurado, si es más autónomo/a, etc. Analiza y encuentra lo que falta: comprensión de textos, razonamiento matemático, organización, materiales, apoyos….. No califiques fácilmente de “vagancia” lo ocurrido, las más de las veces es no saber por dónde empezar, es no saber qué hacer. Se imaginan todo lo que les queda por estudiar y se agobian, y se paralizan, y optan por no resolver nada, como si no existiera ( técnica del avestruz)…  y esto tiene que ver con un aprendizaje en solución de  problemas.
  4. Intenta poner los medios para que lo que falta pueda ser subsanado. Si es necesario, busca apoyo. Revisa nuestro post anterior, cómo ayudarlos a estudiar. Organiza con él/ella un plan de trabajo en estas vacaciones: hora de levantarse, desayuno, inicio del trabajo, descansos. Y asegúrate de que se cumpla. Felicítalo/a cuando lo cumpla. Que te cuente al final de cada día lo hecho y lo aprendido.
  5. No descuides los momentos que puedas compartir con ellos/as. No todo es estudiar en vacaciones. Intenta hacer planes a realizar juntos/as: ir a un museo, jugar a la pelota, hacer construcciones, cocinar, etc.( ello debe ser considerado en la organización) . Eso también es aprender. Por muy enfadado/a que estés por las notas, las vacaciones deben  ser tiempo familiar.

¡VÍVELO!

Separa un tiempo para estar con ellos/as, como dice Álvaro Bilbao en El cerebro de los niños explicado a los padres (Plataforma Editorial, 2015), “Con los hijos, el tiempo pasa, y sólo pasa una vez. Lo que dejes de hacer ahora no volverá. Lo perderás para siempre.” Esta Navidad no volverá, ni para ti ni para tu hijo/a. Disfruta este tiempo con tus hijos/as.

Que tu hijo/a sienta que con las notas que tenga, cualesquiera que sean, puede contar con tu apoyo y tu escucha. Lo cual no significa que estés de acuerdo en todo.

Habla con tu hijo/a, intenta saber qué le ha pasado este trimestre o este curso. Valora los crecimientos, anota las dificultades en avanzar, y analiza qué necesita para conseguirlo. Las dificultades pueden ir desde la falta de un horario de estudio, de organización de prioridades, de comprensión lectora, de razonamiento matemático, de atención-concentración, …

Revisa cuánta organización, lectura o práctica del razonamiento tiene como modelo en casa: ¿ te ve leer?, ¿eres curioso/a e intentas aprender de todo?, ¿permaneces hasta el final cuando quieres conseguir algo?, ¿eres constante, terminas lo que empezaste?,¿eres organizado/a con tu tiempo, o te ve ir gestionando todo a última hora?, ¿intentas escuchar y hacerte comprender a base de razones? ¿cuando se te presentan problemas los esquivas, los afrontas con estrés, o paras y te pones a meditar sobre estrategias de resolución de problemas?. ¿Qué es lo que tu niña/o ve como práctica habitual?