En medio de tanta tristeza…la escuela como motor del cambio

Me invitan a hablar sobre el papel de la escuela frente al dilema de la inmigración y la acogida de familias14207665792_2737ea560d_m refugiadas. Me preguntan qué esta haciendo la escuela como institución para ser parte de las soluciones al tema.

Y les respondo que como institución, nada. Que la escuela está alejada de la realidad del mundo, que es cierto que hay proyectos magníficos defendidos por profesores y/o padres madres, o alumnos sumamente sensibles que a veces cuentan con el apoyo de sus equipos directivos, que van haciendo caminos de integración escolar, formando a alumnos comprometidos con la realidad, alumnos que debaten y hacen propuestas de cambio y mejora, proyectos donde la escuela sale de las paredes de los centros y analiza lo que en el mundo pasa, pero que son eso, proyectos individuales,formados y mantenidos con esfuerzo personal y ganas de cambiar las cosas. Que a veces esas personas se acaban quemando, pero que. también, a veces, esos proyectos duran.

Y me apena, porque el mundo está girando muy rápido, y los cambios tardan en llegar dentro de los espacios escolares, ahí donde muchos alumnos sienten que lo que les enseñan “no sirve para nada”. ¡Y sería tan bueno que ellos sintieran que pueden hacer algo….! Si hablamos con ellos, vemos que tienen opiniones, que ven y escuchan más de lo que creemos, que tienen muchas dudas y esperan que estemos ahí para ayudarles a resolverlas, que quieren ser parte del mundo y, como sociedad, no les dejamos. Que están viendo, como nosotros, imágenes terribles todos los días por los noticieros, por las redes sociales y no ven vías para entender o aportar algo.

Durante los años que coordiné un mega proyecto de prevención de conflictos en más de 12 centros escolares,  donde los agentes de cambio eran los alumnos, la frase de una alumna que participaba de la experiencia me marcó: “por fin nos escuchan y nos dejan hacer algo para mejorar las cosas, por fin se dan cuenta que podemos ayudar”.

Es necesario que la escuela recobre el papel fundamental para el que está destinada:ser el espacio de crecimiento de toda una sociedad que se adapta, se acompaña, se ayuda  y avanza con los demás. Donde nadie se queda atrás, porque aquí no sobra nadie.

Y con ese objetivo trabajamos.

¡VÍVELO!

Investiga cuántas personas cuenta tu centro que procedan de otros lugares. Cuántos de ellos han tenido que salir de su tierra o de su país por motivos forzosos: violencia de género, problemas locales, guerras, hambre, miseria. Cuántos niños y niñas a los que enseñas han sido reagrupados ( sin haber sido consultados) de sus países de origen, dejando atrás amigos, familia, abuelos ( quienes tomaron el papel de madres y padres y a quienes  saben que pueden no volver a ver), y viviendo de manera muy solitaria duelos muy profundos….y con pocas herramientas.

Teniendo precaución con hacer público algo que los que lo han vivido pueden no querer, intenta integrar esas vivencias dentro de tus proyectos de clase, dales, a esos alumnos, apoyo y muéstrales que ya que no podemos evitar lo duro de la vida, podemos aprender de ello.

Cuida tu lenguaje. Expresiones de racismo y de discriminación forman parte de nuestro lenguaje cotidiano, y podemos estar tocando fibras sensibles en menores que no pueden levantarse públicamente para decir que lo dicho o mostrado les ha ofendido.

Trae la realidad a la escuela, ya que a veces ella no puede salir a enfrentarla. Aprovecha lecturas y materiales de lo que está pasando en el mundo ahora mismo. Hay muchísimo material en internet.

Propón espacios de escucha, de habla, de comunicación. Y en los espacios de tutoría, aprovecha para acabar con bulos o mitos por los que los alumnos y las alumnas se guían porque no lo han preguntado a los adultos, porque se hacen daño guiándose por ello , y/o hacen daño a los demás.

El aprendizaje, si es con movimiento, es más efectivo, constructivo y duradero

“Siéntate bien”, “quédate quieto”, “son frases que hemos oído muchas veces durante nuestra etapa escolar….mientras el cuerpo nos pedía movimiento.

La cantidad deimages-5 horas sentados , con la espalda recta, apoyados en un pupitre que pasan nuestros alumnos durante su etapa escolar no es beneficiosa para el aprendizaje ni para la motivación, según estudios neurológicos. Nuestro cuerpo, de nuestra etapa escolar, recuerda una postura determinada: sentada en ángulo en 90 grados, piernas y pies juntos, espalda recta, mirando hacia adelante a alguien que nos decía lo que teníamos que saber, un encerado que a veces mostraba cosas interesantes, pero a veces no, dependiendo de lo que mostrara en él el profe de turno. Manos encima del pupitre. Dando la espalda  a nuestros compañeros y viendo de ellos sus nucas. Una actitud pasiva frente a lo que nos dijeran o nos mostraran. Esa ha sido la  posición corporal vital de nuestra infancia durante muchas horas, mucho tiempo.

Participar ha sido siempre sinónimo de levantar la mano, y responder a preguntas específicas del docente. Participar no es sinónimo de hacerse preguntas, de buscar la información para responderlas, de construir aprendizajes con los demás  ni de compartir los hallazgos hechos. No es sentirnos bien de  saber un poco más, o tener la satisfacción de haber explorado hoy un poco más el mundo. “Participar en la clase” no es lo mismo que “participar en mi propio aprendizaje”

Participar no es sinónimo de hacerse preguntas, de buscar la información para responderlas, de construir aprendizajes con los demás ni de compartir los hallazgos hechos.

La neurociencia ha demostrado, en estos últimos años, que la utilización de varios canales de aprendizaje posibilita una mejor adquisición de conocimientos al ofrecer varias vías de entrada de información. Combinar lo auditivo, lo visual y lo corporal es desde luego mucho más efectivo, y entretenido, que sólo escuchar lo que dice un profe o ver lo que muestra un libro. Ya sé que muchas veces ( como padres/madres y docentes) no hay tiempo(!), o no hay espacios de búsqueda de información en los centros/ en casa, o en el aula, o no es fácil sacarlos fuera de ella. Ya lo sé, pero si quieres que aprendan mejor, que se motiven más y ganar toda su atención y concentración, intenta que ellos experimenten, trae el mundo hacia donde ellos están.2

La actividad, el movimiento físico, genera aumento de BDNF ( (del inglés, factor neurotrófico derivado del cerebro), una proteína cerebral que posibilita mejores conexiones neuronales,  aumenta las funciones del hipocampo y genera una mejor actividad vascular. Al hacer mejores conexiones neuronales, los aprendizajes tienen más posibilidades de hacer “encajes” entre ellos, a semejanza de un puzzle 3D, posibilitando aprendizajes más duraderos y relacionados. El oxígeno, por otro lado, producto del ejercicio físico, optimiza el funcionamiento tanto de la noradrenalina como de la dopamina, neurotransmisores que aumentan la motivación, el estado de ánimo y  la fluidez de las funciones cognitivas.

Si encuentran sentido a lo que hacen el aprendizaje gana en motivación. Una queja bastante frecuente entre los alumnos que atiendo, cuando les pregunto por su falta de motivación es ” me paso horas cada día intentando aprender cosas que no me van a  servir para nada”.

Haz que se muevan, haz que participen con todo su ser: la cabeza, las emociones, el cuerpo. Posibilítales la experimentación en la construcción de aprendizajes. Concibe el error y las equivocaciones como una parte del proceso de aprender. Aumenta su motivación, sorpréndelos. No esperes motivación de quien está en una postura pasiva. Actívalos. Sin emoción, sin movimiento, sin descubrimiento, no hay aprendizaje eficaz. Aquí puedes encontrar algunas claves que nos brinda la neurociencia para mejorar su aprendizaje.

¡VÍVELO!

¿ No podemos salir del aula? ¿Tenemos pupitres que no se pueden mover? Ponlos de pie antes de iniciar la clase, cierran los ojos y empiezan a sentir su cabeza, su cuello, su tronco, sus piernas y brazos. Giran la cabeza, hacen movimientos circulares con los hombros, hacen estiramientos de brazos hasta la punta de los dedos…..ya es movimiento. Hace poco lo hice con un grupo de docentes, una tarde, cuando estaban cansados, y al pedirles que se volvieran a sentar, una profesora exclamó “¡Ufff! ¡buenos días!”. Me decía que tenía la sensación de volver empezar el día, con ganas, con tranquilidad. ¿Por qué no hacerlo con los alumnos? Si sabes alguna técnica de estiramiento, les vendrá de perlas.

Una amiga mía los saca al patio y les hace correr un par de vueltas antes de volver a meterlos a clase. Y les enseña ciencias. Sus alumnos vuelven a clase más oxigenados y con mayores posibilidades de atención. ¿Y si corren un poco antes de ponerse a hacer los deberes en casa?

Dinámicas tan sencillas como la de “macedonia de frutas”, los ayuda a gestionar de mejor manera sus conocimientos, ¿ la recuerdas?, en ella, sentados en círculo,  tenían que cambiarse de sitio los que eran una fruta determinada. En este caso, que no sean frutas: se cambian de sitio los que saben un concepto, o las características de un tema, o los que puedan resolver un problema….una vez cambiados de sitio, uno de ellos o una de ellas lo tiene que decir en voz alta y explicarlo, de manera corta, para que el movimiento siga ( y para el que no lo sabía lo pueda oír y recordar). O la dinámica de círculos concéntricos: se ponen en dos círculos uno más pequeño dentro y otro más grande fuera, frente a frente (los dos círculos tiene que tener la misma cantidad de personas). Tienen que responder a preguntas entre ellos: ¿cuál es el valor del radio?, ¿las características de los invertebrados?, ¿las fases de la luna?, si un coche sale de una ciudad a una velocidad y una hora, y la distancia son tantos kilómetros, ¿a qué hora llega?. Una vez resuelta una pregunta, uno de los círculos avanza una posición a su derecha o izquierda y vuelta a empezar. Si un alumno/a no lo sabe, lo “construye” con su compañero/a.

La red está llena de experiencias de aprendizajes divertidos, pensados y experimentados por profesores y padres creativos. Si no te sientes creativo/a, empieza buscando qué hay en internet. Seguro que a medida que vayas haciendo cosas, se te van ocurriendo a ti también. Uno muy interesante es  la utilización por parte de una profesora de matemáticas francesa, del gesto de un futbolista para, geométricamente probar que “un ‘dab’ (posición de baile nacida del hip hop) es perfecto solo si los triángulos representados en la figura superior son rectángulos”, una manera de medir la comprensión del teorema de Pitágoras. O aquella madre que recreó el popular juego ” hundir la flota” para que sus hijos aprendieran la tabla periódica de los elementos químicos. Y hay experiencias universitarias interesantes, por ejemplo, se sabe que los alumnos del MIT pasan más tiempo fuera de clase que dentro, exploran y aprenden y van a clase a resolver dudas, a hacer preguntas, a seguir explorando. Un caso interesante es el del profesor del MIT Walter Lewin, famoso por sus experimentos en clase probando leyes físicas.

La importancia de los límites…..y no solo con los niños

Qué son los límites: educativa y relacionalmente son los puntos que marcan una linde imaginaria entre lo que permito y lo que no en mis relaciones con los demás. Estos “demás” sonina-sentada-felizn la familia, los compañeros de trabajo, los amigos, la relación padres/madres – hijos/as y con el resto de personas con las que me relaciono.

Sabéis que le doy mucha importancia al modelado en las relaciones con los niños y niñas, y a veces, cuando son pequeños, es difícil explicarles algo así como “hasta dónde si- hasta donde no”, así que vuelvo a resaltar la importancia de los modelos. ¿Cómo puedo enseñarles lo importante de los límites cuando permito relaciones tóxicas en mi vida? ¿Cómo les enseño que no debe permitir que lo/la agredan cuando permito agresiones físicas o psicológicas hacia mí? Piensa: ¿eres una persona que trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti y/o a tus peques (hijos/as, hermanos/as, sobrinos/as, alumnos/as….)? Revisa el modelado que imprimes en la historia de quienes te ven como adulta y analiza si es necesario que tú pongas los límites para tu propia vida, que es tan importante como ayudar a ponerlos a tus peques.

Poner límites es mucho más que decir NO a algo, es decir Si a todo aquello que si no digo “no” no podríamos disfrutar: decir NO al móvil antes de los 14 años es decir SI a los momentos que vamos a pasar juntos y que el estar pendientes del móvil nos robaría (atención ¿cuántas veces tú como adulta/o dices NO al móvil?); decir NO a gritar cuando discutimos es decir SI a trabajar juntos y ayudarnos cuando haya tensiones en casa; decir NO a las faltas de respeto es decir SI a felicitarnos cuando logremos una discusión sin gritos ni insultos; si digo NO a que tú como pequeño/a decidas lo que hay que hacer es decir SI a recobrar la autoridad en casa y proporcionarte un espacio de libertad y de disfrute que como niño/a tienes que tener, es decir SI a escuchar tu opinión y tus propuestas, es decir SI a que no tengas que cargar con una responsabilidad mayor de la que por tu edad tienes que tener.

Decir NO a lo que por edad, por respeto consideramos no deseable, es decir SI a lo que queremos, es ofrecer algo mucho mejor a cambio.

Muchos  niños, muchas niñas que tienen perfil de “retadores”( con conductas de tentar o retar los límites) son niños que no tienen claro hasta dónde pueden llegar, lo cual les genera mucha ansiedad. Un niño, una niña que ve con claridad el espacio del que puede disfrutar baja las tensiones y la ansiedad, y aprende de donde se sabe seguro, aprovechando su espacio, porque sabe que si algo sucede, ahí están los adultos responsables para protegerlo.

¡VÍVELO!

  • Analiza los límites que pones tú en tu vida, en tus relaciones con los demás: con tu familia, con tus compañeros de trabajo, con tus amigos y amigas. ¿Los tienes claros?
  • Los límites son elásticos: según va avanzando la edad de nuestros peques, y sobre todo, la responsabilidad que en cada edad vayan demostrando, éstos tienen que irse ampliando (¡menudo reto!). Los docentes y los padres/madres de varios niños lo saben, los niños y niñas no muestran los mismos niveles de responsabilidad sólo según la edad, también depende de su historia personal, de su posición en la familia, etc. El reto es adaptar los límites a la realidad de cada uno/a: el móvil a los 14 es un límite que depende de la situación de cada niño/a; las horas de salida y entrada a casa dependen de cada niño o niña, de su responsabilidad, de lo lejos o cerca que se vayan, con quién se van, etc
  • Cuando marques un límite, háblalo con los niños/as, intenta que ellos participen dando su opinión. Una norma construida entre todos es más respetada y cumplida.
  • Decide con claridad qué está permitido a partir de hoy y  qué no, y sobre todo, no permitas que tu estado de ánimo determine el cumplimiento o no de los límites: si no juega a la play de lunes a jueves no lo va hacer aunque yo esté de buen humor y hoy me haya dado muchos besos, es una norma. Si no le permito que llegue tarde a casa, no se lo permito por más que hoy no tenga ganas de discutir. Si, como compañero de trabajo te he dicho que no me gusta que te burles de mis ideas, te lo voy a decir por más que hoy hayamos tenido un buen día. Retroceder y permitirte actuar según tu humor es enseñar que las normas se pueden saltar, es enseñar a actuar y decidir según el estado de tu humor y no por decisiones firmes, es ponerte zancadillas a ti mismo/a.
  • Empieza con pequeñas cosas, con pequeñas normas, coge confianza, ve aprendiendo y avanza.
  • Tómatelo como arar y sembrar: te aseguro que cosecharás bien. Y eso es algo importante en la educación, la importancia del esfuerzo y el esperar. Esta es una oportunidad de enseñarles, con la vida , a hacerlo.

20 estrategias para que tus hij@s te escuchen….aquí van las cuatro siguientes

descarga En post anteriores, hablamos de un total de 20 estrategias efectivas para que nuestros chicos y chicas ( sean nuestros hijos o nuestras alumnas) nos escuchen. Entonces ya hablamos de las cuatro primeras.

Saber emitir efectivamente un mensaje y aprender a escuchar son una parte importante de la comunicación y con ello, de la prevención de conflictos. La comunicación efectiva nos acerca, nos construye. Es el medio por el cual aprendemos a razonar, a crecer y a manifestar lo que sentimos, queremos, pensamos, dudamos y proponemos.

Aquí van las cuatro siguientes pautas a seguir, practicar y aprender para ser escuchados de manera efectiva:

5. “Dar información” no es lo mismo que “ordeno y mando”. Acostumbrarnos a dirigirnos a los chicos/as en plan “aquí mando yo”, sólo puede tener tres reacciones de su parte: sumisión, evitación  o rebeldía. Ninguna de esas respuestas,creo, son las que pretendemos. Y se presenta otro riesgo: si acostumbramos a nuestros chicos/as a que les manden sin tener un porqué, sin una información que sustente lo que se les pide, nunca será su propio jefe moral, su autonomía será mermada, no creerá en su propia iniciativa, ni hará nada creativo sin esperar que alguien le diga lo que tiene que  hacer. Demos información, digamos porqué es mejor hacer algo: por ahorro de tiempo, por beneficio común, por evitar algo, por hacerlo juntas,etc. Demos indicaciones como señal de respeto hacia su razonamiento, para desarrollar su sentido de responsabilidad, porque queremos que ellos sean poco a poco los que propongan alternativas y desarrollen su autoestima y sus propias capacidades. Dar información es respetar sus ideas.

6. Asegúrate que sabe cómo hacer lo que le pides. Muchas veces les pedimos que cumplan cosas que creemos que deberían saber hacer….pero no lo saben. ¿Cuantas veces les hemos pedido “ordena tu cuarto” sin especificar qué entendemos por “ordena tu cuarto”? “Siéntate bien”, “no hables así”, “ponte recto”, “no comas así”….sin explicar qué es lo que entendemos por eso. Ordenar tu cuarto implica: haz la cama, guarda en tu armario, doblada, la ropa limpia y echa al cesto la ropa sucia, pon los zapatos dentro del zapatero , recoloca  tu mesa de estudio ( los cuadernos a un lado, los bolis en su cubilete, la lámpara conectada encima del espacio de estudio, pasa un paño por encima de la mesa), recoge los juguetes y colócalos en su caja, pasa una escoba por la habitación, y un estropajo si es posible…..¿nos damos cuenta la cantidad de cosas dentro de “ordena tu cuarto”? Pon los ejemplos que quieras aquí, piensa en lo que sientes que no funciona y verifica que saben hacerlo, no lo des por supuesto.

images-27. Ayúdale a nombrar sus sentimientos. En la estrategia 1 del post anterior, hablábamos de no minimizar lo que sienten, ahora os proponemos un paso más: ayudarles a expresar sus sentimientos , a nombrarlos, tanto cuando viene a contarnos algo como cuando les indicamos cosas o les decimos de hacer algo. No es lo mismo “estoy confundido por lo que me dices” que “me enfada que me trates así”,aunque las dos cosas puedan tener manifestaciones conductuales parecidas. Para ello, a veces ayuda tener  a mano una lista de sentimientos y emociones, que pueden encausar lo que siente y también lo que sentimos. Una vez nombrado lo que sentimos, la empatía encuentra un mejor cauce para acercarnos y atender lo que nuestro corazón dice.

8. Expresa tus expectativas,  desde el “YO” y no desde el “TÚ”. “Siempre (tú) haces lo mismo”, “tú nunca colaboras en…”, ” definitivamente, (tú) nunca prestarás atención”, “(tú) eres muy desordenada”, “eres  (tú) un vago”, “(tú) nunca estudias”….si una persona, sea quien sea, siente que  alguien, verbalmente, tiene el dedo índice apuntando hacia él o ella, nuestro instinto nos dice “defiéndete”. Entonces volvemos a las tres actitudes de las que hablamos antes, en el punto 5: sumisión ( “yo siempre hago lo mismo, nunca (yo) cambiaré”), evitación ( mi madre/ mi padre/este profe no sabe lo que dice, ya se le pasará”), o rebeldía (“pues tú más”, “no pienso hacerte caso”). Además, le enseñará a comunicarse desde sus propias sensaciones y sentimientos. ¿Notas diferencia con ” a mí no me gusta ver así esta habitación ¿podemos tenerla más ordenada?”, “a veces me gustaría verte estudiando más, (yo) no sé si lo que haces es suficiente”, “me gustaría que colaboraras en ….”?. Siempre le digo a mis chicos y chicas que cuando el dedo índice apunta hacia adelante, hay otros tres que apuntan hacia mí.

¡VÍVELO!

Nuestra intención al postear las 20 estrategias de cuatro en cuatro, es  motivaros a experimentarlas, practicarlas y no desanimaros cuando a la primera no os resulten. Os estamos proponiendo un cambio de hábitos en vuestra comunicación con los chicos y chicas y ello necesita entrenamiento. Pero os aseguramos que estas estrategias funcionan, y posibilitan cambios muy significativos en la relación adultos – niños.

Os dejamos una lista de sentimientos que puede ayudaros a encontrar la palabra exacta frente a lo que sentimos. Practica contigo misma, contigo mismo, y verás que la canalización de frustraciones y enfados se hace más efectivo, con lo cual los gritos disminuyen, la culpabilización al otro es menor, y se puede enfocar un problema de manera más directa. Y si es un sentimiento positivo, lo disfrutas más, lo vives más.

LISTA DE SENTIMIENTOS:

  • Aburrimiento
  • Aceptación
  • Admiración
  • Alegría
  • Alivia
  • Amor
  • Asco
  • Asombro
  • Compasión
  • Confusión
  • Culpa
  • Decepción
  • Desaliento
  • Deseo
  • Entusiasmo
  • Envidia
  • Euforia
  • Felicidad
  • Frustración
  • Gratitud
  • Hostilidad
  • Ilusión
  • Incomprensión
  • Inseguridad
  • Ira
  • Irritación
  • Melancolía
  • Miedo
  • Nostalgia
  • Odio
  • Orgullo
  • Placer
  • Remordimiento
  • Satisfacción
  • Serenidad
  • Soledad
  • Tensión
  • Ternura
  • Tristeza
  • Vergüenza