Hermanxs, compañerxs de vida

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“Hermanos/as” son personas que nos regala la vida para acompañarnos por ella.

En este tiempo de verano en el hemisferio norte, donde compartimos más tiempo familiar que nunca, y de “medio curso” en el hemisferio sur, donde hay pequeños tiempos de descanso escolar, retomamos un artículo que tuvo mucha aceptación. Disfrutemos de lo divertido de tener hermanos, hermanas, compañeros de vida….

“Hermanos” son personas que nos regala la vida para acompañarnos en el camino por ella. Mayores o pequeños, son personas que nos confrontan con nuestra posición en la vida, nos regalan, a lo largo de la vida, momentos de paz, de complicidad y polémica, de pelea, de enfados con el otro y conmigo misma. Compartimos con ellos la conexión a la vida y nos enseñan a compartir, a tener estrategias de obtención de objetivos, a tomar conciencia de mi posición en ese micromundo que es una familia, cualquiera sea la forma de la misma, nos ayudan a encontrar el “dónde estoy”. Los que tenemos  hermanos o hermanas mayores sabemos lo que es saber muchas cosas antes que otros compañeros que no tenían esa suerte. Los que tenemos hermanos pequeños nos hemos sentido poderosos o poderosas algunas veces frente a “los pequeñajos”. Muchos hijos únicos lo son por no tener hermanos y muchos lo son en la práctica por tenerlos tan distantes en el orden de nacimiento que ha sido como si lo fueran. Muchos tienen hermanos con quienes no comparten ADN, pero sí una vida y todo lo que ha dado el corazón. Muchos y muchas tienen la suerte de crecer junto a primos y primas que amplían su universo emocional y afectivo, siendo lo más parecido a hermanos en la vida. Los que pertenecemos a una familia numerosa sabemos lo que es comer rápido para que los mayores no nos quiten las cosas ricas , o porque nuestro padre, nuestra madre,  ante la tarea de dar a tantos de comer, nos metía prisa y aprendimos a aprovechar de una manera práctica los tiempos y las oportunidades.

La competencia entre hermanos es un estímulo que nos ayuda a gestionar habilidades en la vida, a poner en práctica  habilidades para defendernos o para conseguir lo que queremos.

¿Cuántos de nosotros notamos cuando alguien es hijo único o hija única? Los docentes lo tienen claro y lo distinguen con más o menos facilidad. El hábito de compartir, de elaborar estrategias para la obtención de mis objetivos, de gestionar determinadas habilidades comunicativas y protectoras es lo propio en personas con muchos hermanos. Hace algún tiempo, comiendo bocadillos con varios amigos, noté que entre nosotros algunas  personas acabábamos muy rápido de comer mientras otras personas comían con (mucha) más lentitud. Pedí que levantaran la mano quienes tienen más de dos hermanos, y conforme a mi hipótesis, levantamos la mano quienes teníamos el bocadillo terminado en el menor tiempo.

La competencia entre hermanos es un estímulo que nos ayuda a gestionar recursos personales en la vida, a poner en práctica  habilidades para conseguir lo que queremos. Una familia es un universo en sí mismo, con sus reglas y su orden. Mi posición en ella y la parcela del microcosmos que me toca determinan lo que soy y lo que busco en la vida. No soy totalmente partidaria de la Teoría de las Constelaciones Familiares, pero no puedo negar que tiene sentido y conozco casos donde el ser consciente de los roles propios y los de los demás ha ayudado a mucha gente a entender el porqué de determinadas búsquedas vitales. ¿Si no por qué creéis que, cuando los dos hijos o las dos hijas mayores son del mismo sexo el segundo o la segunda siempre es más alto o alta que el primero o primera (al terminar de crecer, se entiende)?  y son polos opuestos en características, en habilidades, en intereses … Buscad los casos que conozcáis, y veréis que es así. La naturaleza lucha para estar por encima alguna vez, es una especie de venganza biológica para el segundo quien durante la etapa de crecimiento siempre ha sido el más pequeño o pequeña, quien pasó más desapercibido, pasó por sentirse  menos listo/a puesto que el primero destacaba por ser la novedad para los padres, abuelos, etc. Y eso entre personitas del mismo sexo es competición vital, el segundo o la segunda necesita buscar su espacio y diferenciarse del primero o primera.

Con los/as hermanos/as, las raíces educativas y familiares comunes se encuentran y fortalecen nuestra infancia y nuestra vida en general.

¡VÍVELO!

 La convivencia con varios hermanos también lleva consigo algo que a  los progenitores les agobia mucho: las competiciones (“peleas”) entre ellos. Primero que nada, he de decir que entiendo por “peleas” la competición por espacios de notoriedad, discusiones por el roce que necesariamente trae la convivencia, la mala gestión, por cuestiones de edad, de responsabilidades dentro de casa, malos entendimientos por lo que se quiere o no se quiere, por juegos, por tiempos, pequeñas “maldades” que buscan molestar ( no hacer daño) al otro, etc. No son peleas: las faltas de respeto, los golpes, los insultos, el buscar hacer daño. Eso es un conflicto que se debe hablar y resolver. Las peleas anteriormente mencionadas son producto de la necesidad de buscar su espacio en el universo familiar, de conseguir la mirada y atención de los progenitores y de buscar su lugar con respecto a las habilidades fraternas. Por lo cual, peleas-competiciones dentro del espacio familiar pueden ser hasta normales, nunca fuera de ella. La identidad común, entre hermanos bien avenidos, debe de primar en espacios externos. Una vez, unos profesores me comentaban que dos hermanos en el Instituto se llevaban a matar, no se podían ver, encontrarse era sinónimo de agresiones físicas y de insultos entre uno y otro. “Como hermanos bien avenidos” me dijeron. Reaccioné inmediatamente: No, eso es un conflicto grave entre hermanos, las peleas y la competición es por el amor y la atención de los progenitores, y fuera de casa, nuestra identidad común nos debería unir y fortalecer. Solicitamos la intervención del apoyo familiar necesario y se llegó a la raíz de un grave problema familiar.

La gestión de los lazos fraternos a veces es una pesada carga para los responsables adultos. Es importante dotarnos de paciencia y de comprensión, y de hacer notorios los lazos comunes que nos unen más allá de las diferencias, y de las odiosas comparaciones. Por favor, como padre, como madre, no compares, hazles ver con tu ejemplo que cada uno, cada una tiene habilidades y competencias propias, muéstrales cómo amar sus particularidades y enséñales a buscar, juntos, sus objetivos. Enséñales a ser complementarios, a ser complementarias, a ser un equipo.

Como docente, no olvides que los hermanos no pueden ser comparados, el párrafo anterior es válido también en espacios escolares, ayúdales a encontrar su propio lugar y a tener su propia voz. Valora lo diferente en cada uno. Siempre les digo a mis hijos ¿eres distinto en algo? Qué bueno. El mundo es de los diferentes, los que hacen la historia han sido personas que no eran igual que los de su época, que lucharon por hacer las cosas diferentes, por tener un punto de vista complementario, aunque ello les haya hecho luchar más que los demás en algunos ámbitos.

¿Y qué hay de cierto en la teoría del “hijo sándwich”? Imaginemos que estamos en una familia donde el mayor o la mayor siempre despierta el asombro de los progenitores: el primer día de cole, las primeras buenas o malas notas, la primera salida con amigos, ….y por otro lado, quien es el o la más pequeña despierta el encanto y el engreimiento de los padres o madres: el último, el bebé, al que hay que proteger. En ese escenario ¿cómo nos sentimos si somos el hijo o hija de “en medio”? Y si el sexo de los o las tres es el mismo, esto es más real aún. Claro que hay factores que modifican esta teoría, como las diferencias de edad, pero a grandes rasgos, es así. No estoy diciendo que necesariamente este hijo  medio desarrolle problemas conductuales, o académicos, nada de eso. Simplemente que en muchos casos necesitará que nos pongamos en su lugar y le prestemos la atención necesaria por cosas positivas, que si no, posiblemente la busque obtener por vías negativas.

Rabietas, rabietas, rabietas

family_holding_hands-800x533Muchos padres, madres y educadores me preguntan ¿qué hago cuando presenta una rabieta? Llantos gritos,golpes, y escasez de entendimiento verbal y racional caracterizan esta conducta, y se manifiesta en todas las edades de la vida….si, inclusive en adultos/as.

Lo primero que tenemos que saber  es que estos comportamientos por producto del desborde y del descontrol, son frustraciones mal gestionadas por el adulto a cargo y que fueron posibles de apaciguar en estadios menos explosivos. Lo ideal es conseguir que ellos y ellas no lleguen a esos niveles altos, manteniendo la calma cuando vemos que se viene la tormenta e intentado distraerlo/a del camino recto que conlleva directo a la frustración y la explosión: cosas como aplazar el tema, proponer la expresión verbal de razones, si son pequeños mover la atención hacia otra parte, etc. ayudan. Nunca intentes contenerlo físicamente, ni grites más que él, ni le digas “tranquilízate”…está probado que es como echar más leña al fuego, sólo incrementa su desazón.

Cuando los niños/as son pequeños/as, este tipo de explosiones se presentan cuando no se sienten escuchados, cuando sienten que sus frustraciones no son manejadas y asumidas por el adulto a cargo. Son pequeños y no saben manejar lo que sienten y las emociones los desbordan. Pero si eso no es controlado de pequeños, estaremos criando un niño o niña que utilice este tipo de comportamiento para atraer la atención que de otro modo le es negada o que consigue así que se escuchen sus reivindicaciones, o conseguir lo que quiere ( ya hablamos en un post anterior que en muchos casos la palabra de los adultos depende de su estado de ánimo, no constituyendo una garantía de límites y de protección, gestionando de manera ineficaz, irrespetuosa con los sentimientos de los niños e ineficiente, la canalización emocional de la frustración)

Qué hacer si a pesar de nuestros esfuerzos, se presenta la explosión? Primero, entendamos que esto es producto de una mala gestión de ambas partes; del adulto por no verlo y/o no saber gestionarlo ( por que estamos cansados, porque estoy ocupada en otra cosa, porque no parecía que llegaría a tanto….) y del niño/a, pero él/ella es quien no tiene herramientas para gestionarlo por sí solo/a, y es necesario enseñárselas. No hay culpables, y desde luego no es el niño. Ésto que parece obvio, no lo es, y es una idea que debemos de tener para afrontar la situación de la mejor manera, es decir, aprendiendo de ella.

En este caso, hay tres palabras clave: empatizar, reflejar y acompañar

Empatiza. Mira de dónde viene la frustración, qué sucedió antes de la explosión y cómo se está sintiendo el niño o la niña. En muchos casos la situación nos deborda ( ¡a nosotros/as!) y atendemos más a cómo nos sentimos nosotros y nosotras antes que ellos/as, lo cual es un mal enfoque porque sólo complica la situación. Los niños necesitan saber que tú controlas la situación. Y controlarla no quiere decir que sabes qué castigo aplicar. Controlar quiere decir que aunque lo estén haciendo de manera inadecuada, tú puedes ser un espacio de entendimiento de sus emociones a flor de piel, que salen en bruto y de manera violenta, haciéndole daño ellos primero ( si, a ellos primero….) . Siente cómo se siente el niño o la niña, no para sufrir con ellos, si no para intentar entender desde dónde puede necesitar la ayuda.

Refleja. Reflejar es poner un espejo imaginario delante de ellos/as, un espejo que les permita entender cómo están y qué les está pasando ( por favor, no es para decirles “mira qué feo/a te pones cuando lloras….” que lo he oído mucho, como si la estética en estos casos importara). Refleja en tus palabras lo que sucede ” estás enfadado porque quieres que te compre eso, pero ahora no puede ser”, “estás triste porque tu amiga no quiere jugar contigo y es normal, pero es que a veces los amigos no hacen lo que queremos”, “Te has sentido mal porque tu amigo te ha hecho daño, ¿quieres que hablemos con él?”. Siempre, siempre, una pataleta es una emoción desbordada y no manejada correctamente, el reflejar te ayudará a ti a ponerle nombre y evitar a  su vez tu desbordamiento y a los niños y las niñas les ayuda a ponerle nombre a lo que les pasa. Con el tiempo, serán capaces de venir y decirte ” estoy triste mamá”, “estoy enfadada profe, por tal y tal cosa”, “abuelo, ahora estoy cansada y creo que eso me está enfadando”. Imagínate lo fácil que será acercarse y trabajar ese sentimiento con ellos y la de berrinches que te evitarás, creciendo emocionalmente con ellos/as.

Acompaña. Los niños y niñas necesitan saber que los adultos los aceptamos aun cuando se desborden. Necesitan saber que estamos a su lado hasta que entiendan lo que les pasa y sientan otra vez su equilibrio. La táctica de “tiempo fuera” no es para usar siempre porque aunque muchos padres/madres/profes dicen que consiguen que los niños se tranquilicen, a veces lo hacen para no sentirse solos, no porque hayan entendido qué les ha pasado. Yo confieso que sólo lo he usado en situaciones donde yo sentía tan cerca mi desborde propio ( era viernes en la noche y estaba agotada, y por lo que sea sabía que de un momento a otro perdía la paciencia, o situaciones así) y nunca más de unos minutos, los necesarios para saber que mi desborde no les iba a hacer más daño. Y siempre diciéndoles que yo estaba agotada, que yo me sentía mal, que yo necesitaba unos minutos para pensar la situación. Eso hacía que ellos vieran que no era porque ellos eran malos y me estaban agotando. Nuestro desborde nunca puede hacernos perder de vista sus necesidades, y creo firmemente que la táctica de  ” tiempo fuera” muchas veces es usada para alejar el problema y que el niño/a, que es pequeño y no tiene herramientas, se tranquilice solo/a, pero que no interrumpa las cosas de adulto/a. Con el tiempo, los niños entienden que ésa es la manera de afrontar las cosas: alejarse de ellas, ya se pasarán solas.

¡VÍVELO!

Revisa tu afrontamiento de la situación frente a las pataletas de los niños. Ten a mano técnicas para tranquilizarte si las situaciones de tensión se presentan. Acostúmbrate a hablar con ellos, por muy pequeños que sean, y a explicar qué pasa, qué es lo que sienten ellos/as, y por qué tomas la decisión que tomas. Me dirás que si son muy pequeños no entienden lo que dices, y si, posiblemente no sepan tanto como para entender las palabras, pero sí notan tu tono de voz y tu tranquilidad o sosiego. Respira hondo, no reacciones a la primera. Habla despacio, la velocidad en el habla nos lleva fácilmente al grito.

Que no te afecten las miradas de desaprobación que siempre vemos cuando afrontamos una rabieta en la calle. Aleja tu atención de ello. Uno de mis hijos acostumbraba, alrededor de los 2-3 años montarme una gorda, pero gorda, cada vez que íbamos al supermercado. Quería todo y cuando le decía que no, gritaba, quería salir del carro, lloraba. Y yo sólo le repetía lo mismo cada vez “No cariño, no vamos a comprar eso. Estás enfadado, porque por mucho que te enfades, no lo vamos a comprar”.  No alteraba la voz ni la levantaba, le sonreía siempre ( a veces era difícil, no lo niego). Mi hija mayor, al lado, miraba a su hermano con preocupación de mi mano, y yo le explicaba que estaba enfadado, que era normal, porque como era pequeño quería todo y no sabía decirlo bien, pero que seguro, seguro, luego se iba a sentir mejor. En cuanto él se mostraba contento, lo abrazaba y le felicitaba. Evitaba prestar atención a las miradas de desaprobación de la gente alrededor, que seguramente querían comprar tranquilos. Me decían ¿pero porqué lo llevas al supermercado si sabes que va a pasar eso?, y yo les decía que el niño necesitaba aprender a ir a todos sitios, a aceptar que no siempre se va a hacer lo que él quiere, y comunicar correctamente las cosas. Al cabo de un tiempo, él iba al supermercado conmigo o no solo ya no pedía cosas, si no que ayudaba contento a encontrar lo que íbamos a comprar.

A veces evitamos el desborde sólo con estar atentos a los indicios de que se avecina la tormenta. Actúa sobre ellos, intenta evitar el desborde, no es agradable y es desolador para un niño, con la carga de emociones dolorosas y de soledad que conlleva eso. Distráelo, cuéntale un cuento, acércate y no lo dejes solo, acompaña su tensión.

Si aún  así pasa, céntrate en sus sentimientos, y sólo atiende a los tuyos si les pueden hacer daño en medio de todo esto. Una vez, mi hijo mediano me pregunta ” mamá ¿tú eres impaciente?”. Me asombró la pregunta (la verdad es que la paciencia no es precisamente una de mis virtudes). “Si, le digo, soy impaciente, ¿por?”, “Porque en los últimos cinco minutos, me has dicho “¡venga, vamos, vamos!” unas 20 veces, mamá”. El había entendido que cuando yo estaba impaciente le metía más prisa de la necesaria, pero que eso no quería decir que él fuera lento, es que yo veía las cosas especialmente lentas cuando estaba cansada o impaciente. Había aprendido que en una situación de conflicto, podía centrarse en mis sentimientos porque es lo que me había visto hacer con él cuando estaba enfadado, o cansado, o agobiado.

Empatizar, reflejar y acompañar no solamente nos asegura una mejor gestión del desborde, si no que nos enseña y les enseñamos a gestionar  enfados y conflictos a futuro, a poner nombre a lo que pasa, a minimizar la frustración y a poder manejarla. Porque nos guste  o no, las frustraciones estarán presentes en sus vidas, y esperemos que sean para crecer.

 

Escuela, creatividad y educación positiva

“Las escuelas matan la creatividad”, nos señaló Ken Robinson. Las escuelas frenan la capacidad de combinar y crear de los niños, quienes nacen explorando y curioseando y ello posibilita en gran medida su desarrollo cerebral. Las escuelas buscan crear niños y niñas estandarizados, quienes frente a los mismos estímulos, produzcan las mismas respuestas…y seguimos insistiendo a pesar de que la realidad nos sigue mostrando que NO funciona.

Sin emoción, no hay aprendizaje (1)Uno de los problemas en ello es el sufrimiento que produce en los niños. Sufrimiento que se prolonga por toda o casi toda, la vida escolar. Como dice el experto en neuroeducación Francisco Mora, si a un niño o niña se le intenta meter en la cabeza algo que no quiere o no está preparado/a, lo repetirá, pero como le ha costado sufrimiento, se le olvidará pronto, dejando en ello tiempo y esfuerzo que siente que “no sirve para nada”. El empeño en los planes de educación en priorizar las mates, la lengua y el inglés en detrimento de la filosofía, música, la educación física y las artes en general no busca si no estandarizar a los sujetos y transformarlos en personas “útiles” a un sistema que no los considera singulares y únicos, sino como parte de una máquina destinada a producir y repetir, aún contra su naturaleza curiosa, descubridora y creadora…Y luego queremos que los niños y niñas se sientan valiosos en su unicidad, y que no acepten modas por seguir al grupo, y que no cedan a la presión social.

Aún si tenemos como meta la búsqueda de trabajo futuro, si buscamos que ellos/as se desarrollen por las posibilidades laborales mañana, ( lo cual puede ser discutible), vemos que el mercado de trabajo actual y futuro busca sujetos creadores, negociadores, creativos. No a los repetidores de títulos y autores que premia la escuela.Actualmente  las empresas están contratando gente que muestre habilidades y currículums innovadores y no sólo respecto a los diplomas o títulos que ostenten: se valora habilidades como liderazgo ( conozco varias personas a quienes las contrataron porque lo que diferenciaba su CV del de otras personas era haber sido scout), gestión de equipos, comunicación, saber hablar en público, haber hecho voluntariado nacional o internacional, escribir, tener un pensamiento global, etc. Y necesitamos sujetos creadores así en un mundo cambiante, con retos globales y locales nuevos. Necesitamos sujetos “fuera de la norma”, que piensen distinto para que aporten soluciones distintas.  Lo contrario es una pérdida de tiempo, de motivación y de futuro. Y los alumnos lo saben, porque lo viven día a día. Saben que lo que necesitan para desarrollarse como personas, para poder ser un sujeto generador de propuestas creativas, para su ubicación laboral mañana, no lo proporciona la escuela, a menos que busquen sólo el papel donde constan los años y días que pasaron en la escuela.

Como docentes qué podemos hacer? Tenemos un currículum que tenemos que seguir, tenemos unos objetivos que tenemos que lograr, pero nadie nos dice cómo hacerlo. Y la clave lo tiene la neuroeducación: sin emoción, no hay aprendizaje efectivo. Hagamos que las clases sean significativas para los alumnos, rescatemos su curiosidad, su espíritu investigador, no digamos lo que tienen que memorizar, acompañemos a descubrirlo. Creemos con ellos, creamos en ellos, aprendamos con ellos. Hagamos de ese “cómo hacerlo” nuestro aliado para llegar a donde tenemos que llegar.

Y como padres y madres? Hace cuánto que no juegas con ellos? Me dirás que son adolescentes y que eso de jugar ya no se lleva. De eso nada. Posiblemente no puedes jugar con ellos al pilla-pilla, (no porque no puedas, si no porque no te van a querer seguir), pero hay muchos juegos de mesa y sociedad para adolescentes que les encantan, muévete, crece con ellos, comparte espacios distintos a la tele, la play o el ordenador. Incentiva su espíritu creativo. Motiva y felicita cualquier aporte de soluciones creativas que tenga. Busca espacios para preguntar y para que ellos/as te descubran que saben más de lo que crees, que piensan y que pueden hacer las cosas de manera diferente. Promociona su espíritu curioso y emprendedor. En la medida que puedas, proporciónales espacios de creación y de gestión con otros. Mira si eres un modelo de espíritu creativo y fórmate, crece con ellos/as.

¡VÍVELO!

Mira con otros ojos lo que haces con tus niños y niñas: ¿les proporcionas oportunidades de hacer las cosas de otra manera? ¿Felicitas sus logros aunque no sean exactamente lo que esperabas?

Intenta, en la medida de lo posible, gestionar con ellos/as planes grupales de construcción. En la escuela, creando y promoviendo espacios creativos, donde ellos puedan construir su aprendizaje, haciendo preguntas y buscando respuestas creativas. En familia, busca opiniones frente a dilemas de casa o de gestión familiar. Establece planes grupales de ocio, lo cual,  sobre todo con adolescentes, es más complicado, pero rescata esos tiempos aunque sean en una frecuencia menor. Hazlos partícipes de propuestas de soluciones: colores de una pared al pintar, cronograma de vacaciones, (tiempo, billetes, …), pregúntales y escucha con atención sus opiniones sobre pequeños dilemas laborales o de gestión de tiempos, etc

Promueve en tu centro que los docentes se formen en estrategias de nueva educación, en creatividad, en motivación y estrategias didácticas motivadoras.

 

Tres pautas de autocuidado necesarias para el aprendizaje

Cuando hablamos de aprender, pensamos inmediatamente en exámenes, en repetir y repetir, en tardes y fines de semana metidos en los libros, en no tener vida y en sacrificio. Ya hemos propuesto, en anteriores posts, que eso no es necesario para aprender. El aprendizaje es una acción, es activo, es cotidiano, es un motor que mueve nuestra curiosidad y nuestra motivación. No necesitamos meternos horas y horas en los libros para aprender de manera eficaz. Y esto sirve para clases, para estudiar una oposición, para el aprendizaje autodidacta: estudiar no es dejar de vivir por estar delante de los libros, es organizarse de manera efectiva, confiar en nuestros saberes ocultos, encajar aprendizajes y construir redes, porque sólo ellas sirven para sentir que no se pierde el tiempo.

Hablaremos ahora de algunas pautas fundamentales de higiene mental necesarias para que nuestro cuerpo, nuestra cabeza, nuestra atención y concentración y nuestra memoria funcionen de manera óptima, facilitando y haciendo efectiva nuestra organización en el estudio: dieta, sueño y actividad física.

Dieta equilibrada. Empezamos por el desayuno, ese que muchos niños y niñas no toman porque ” de mañana no me entra nada al estómago” ( esto lo he escuchado también en muchos adultos). No tomar desayuno no permite al cuerpo reparar el desgaste desde el día anterior, y a medida que avanza la mañana, al no ingerir alimentos, se incrementan los niveles de glucosa, lo cual  causa sueño, cansancio, desgana o sensación de irritabilidad. A veces las personas se sienten mareadas y con sensación de estar desubicadas. Demás está decir que todo esto afecta a la atención, a la concentración, a la capacidad de reacción y respuesta.

Una dieta equilibrada  contribuye de manera directa a un mejor desempeño corporal y cerebral. Establecer redes neuronales y mantenerlas activas es un desgaste de energía que precisa de los nutrientes necesarios y suficientes para un buen desempeño. Intentemos comer y comer bien, de manera natural y mostrando buenos modelos a los niños y niñas. Eso quiere decir que te hago la pregunta ¿ qué tan bien comes tú?.

Algunos estudios revelan que el abuso o uso frecuente de saborizantes, aditivos y colorantes puede estar relacionados con el aumento en casos del TDAH.  Esto ha sido puesto en duda por otros estudios, pero la relación del TDAH con dieta equilibrada en general si está clara.

Otro bulo repetido tantas veces es que (sobre todo en adolescentes) comer engorda. Y los nutricionistas llevan años repitiendo que lo que engorda es comer mal: saltarse el desayuno o cualquier comida, comer viendo la tele o con el ordenador, no mantener horarios fijos de alimentos,etc.

Sueño. La higiene del sueño es un recurso despreciado por muchas personas en edad de estudiar, y es, muchas veces, la manifestación de una mala planificación en el estudio. Mucho1780750_931402336877828_3527050513292151884_ns alumnos posponen hasta la última hora del día los deberes o el estudio, robando horas de sueño que no se recuperan nunca. O se enganchan a  recursos electrónicos ( móviles, ordenador) durante un tiempo mayor del que creen, agotando aún más su cuerpo y su descanso.

Es necesario un mínimo de 8 horas efectivas de sueño, es decir, desde que dormimos, no desde que nos vamos a la cama. Recuerda que el cerebro enlaza lo aprendido durante el día solo en el sueño profundo,  así que mientras menos duermas, menos aprovecharás lo aprendido durante el día.

El dormir bien prepara los circuitos neuronales de manera efectiva para reiniciar el trabajo al día siguiente, consolida los aprendizajes, prepara el cuerpo para el desarrollo motor y posibilita el crecimiento ( la hormona del crecimiento solo actúa mientras duermes). El sueño perdido no se recupera.

Actividad física. Niños y niñas de 5-17 años precisan de unos 60 minutos al día de actividad física para un desarrollo completo corporal y cerebral. Sólo caminar no cuenta como ejercico o actividad física, los niños necesitan un ejercicio completo, que incluya espacio, cuerpo entero, coordinación, equilibrio, relación con otros y sentido de grupo.

El ejercicio físico permite la correcta oxigenación del cerebro y de todo nuestro circuito sanguíneo, favorece los factores de crecimiento y ayuda a la velocidad de respuesta frente a los estímulos. Estimula de manera especial los procesos de memoria. Mejora el manejo del espacio, el ritmo y el equilibrio, y contribuye al desarrollo verbal y comunicativo, fortaleciendo lazos con el entorno, físico y relacional. Googlea “actividad física y aprendizaje” en tu buscador y encontrarás muchos estudios que así lo afirman.

¡VÍVELO!

Como adulto o adulta, revisa cuántas de estas pautas practicas en tu vida. Recuerda que los niños y las niñas aprenden por modelos, no podrás enseñarles aquello que tú misma no practicas.

Introduce los cambios de  manera paulatina, sobre todo en aquellas áreas donde veas que es más necesario. Un hábito no se aprende en un día, así que una vez consigas una cosa ( por ejemplo, que se respeten los horarios de irse a la cama) inicia con el siguiente.

Como padre/ madre puedes incidir en las tres, pero como docente el área donde puedes incidir es en el ejercicio físico. Mueve a tus alumnos, motívales a que aprendan también con el cuerpo, invítales a experimentar el aprendizaje viendo, bailando, corriendo, manipulando. Ello, como dicen los estudios, abre canales distintos de aprehender ( con h intermedia) lo observado y leído, posibilitando mejores encajes en aprendizajes previos y con ello, mayor afirmación de lo aprendido.

Si quieres cambiar tú de hábitos porque ves que durante el día te sientes cansado y entiendes que puede ser porque no mantienes alguna o todas de estas pautas de autocuidado, inicia el cambio sabiendo que verás resultados muy pronto. Sólo el dormir las horas necesarias ya nos cambia el ánimo al día siguiente. El comer bien nos disminuye la angustia de los horarios, de qué vamos a comer, la culpa del saber que hemos comido de prisa y corriendo y no de la mejor manera, etc. Y hacer ejercicio te dará mayor energía durante el día y eso se siente de manera inmediata. Aún así, inicia los cambios paulatinamente. No te lances a correr una hora el primer día si eres sedentario/a, y no te desanimes si el correr no te gusta, prueba diferentes deportes y actividades hasta que encuentres la que mayor gusto te da, eso aumentará tu motivación. Y si puedes, inicia el cambio con alguien más, es más fácil no romper una rutina si somos más de uno/a

 

 

Hermanxs, compañerxs de vida

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“Hermanos/as” son personas que nos regala la vida para acompañarnos por ella.

“Hermanos” son personas que nos regala la vida para acompañarnos en el camino por ella. Mayores o pequeños, son personas que nos confrontan con nuestra posición en la vida, nos regalan, a lo largo de la vida, momentos de paz, de complicidad y polémica, de pelea, de enfados con el otro y conmigo misma. Compartimos con ellos la conexión a la vida y nos enseñan a compartir, a tener estrategias de obtención de objetivos, a tomar conciencia de mi posición en ese micromundo que es una familia, cualquiera sea la forma de la misma, nos ayudan a encontrar el “dónde estoy”. Los que tenemos  hermanos o hermanas mayores sabemos lo que es saber muchas cosas antes que otros compañeros que no tenían esa suerte. Los que tenemos hermanos pequeños nos hemos sentido poderosos o poderosas algunas veces frente a “los pequeñajos”. Muchos hijos únicos lo son por no tener hermanos y muchos lo son en la práctica por tenerlos tan distantes en el orden de nacimiento que ha sido como si lo fueran. Muchos tienen hermanos con quienes no comparten ADN, pero sí una vida y todo lo que ha dado el corazón. Muchos y muchas tienen la suerte de crecer junto a primos y primas que amplían su universo emocional y afectivo, siendo lo más parecido a hermanos en la vida. Los que pertenecemos a una familia numerosa sabemos lo que es comer rápido para que los mayores no nos quiten las cosas ricas , o porque nuestro padre, nuestra madre,  ante la tarea de dar a tantos de comer, nos metía prisa y aprendimos a aprovechar de una manera práctica los tiempos y las oportunidades.

La competencia entre hermanos es un estímulo que nos ayuda a gestionar habilidades en la vida, a poner en práctica  habilidades para defendernos o para conseguir lo que queremos.

¿Cuántos de nosotros notamos cuando alguien es hijo único o hija única? Los docentes lo tienen claro y lo distinguen con más o menos facilidad. El hábito de compartir, de elaborar estrategias para la obtención de mis objetivos, de gestionar determinadas habilidades comunicativas y protectoras es lo propio en personas con muchos hermanos. Hace algún tiempo, comiendo bocadillos con varios amigos, noté que entre nosotros algunas  personas acabábamos muy rápido de comer mientras otras personas comían con (mucha) más lentitud. Pedí que levantaran la mano quienes tienen más de dos hermanos, y conforme a mi hipótesis, levantamos la mano quienes teníamos el bocadillo terminado en el menor tiempo.

La competencia entre hermanos es un estímulo que nos ayuda a gestionar recursos personales en la vida, a poner en práctica  habilidades para conseguir lo que queremos. Una familia es un universo en sí mismo, con sus reglas y su orden. Mi posición en ella y la parcela del microcosmos que me toca determinan lo que soy y lo que busco en la vida. No soy totalmente partidaria de la Teoría de las Constelaciones Familiares, pero no puedo negar que tiene sentido y conozco casos donde el ser consciente de los roles propios y los de los demás ha ayudado a mucha gente a entender el porqué de determinadas búsquedas vitales. ¿Si no por qué creéis que, cuando los dos hijos o las dos hijas mayores son del mismo sexo el segundo o la segunda siempre es más alto o alta que el primero o primera (al terminar de crecer, se entiende)?  y son polos opuestos en características, en habilidades, en intereses … Buscad los casos que conozcáis, y veréis que es así. La naturaleza lucha para estar por encima alguna vez, es una especie de venganza biológica para el segundo quien durante la etapa de crecimiento siempre ha sido el más pequeño o pequeña, quien pasó más desapercibido, pasó por sentirse  menos listo/a puesto que el primero destacaba por ser la novedad para los padres, abuelos, etc. Y eso entre personitas del mismo sexo es competición vital, el segundo o la segunda necesita buscar su espacio y diferenciarse del primero o primera.

Con los/as hermanos/as, las raíces educativas y familiares comunes se encuentran y fortalecen nuestra infancia y nuestra vida en general.

¡VÍVELO!

 La convivencia con varios hermanos también lleva consigo algo que a  los progenitores les agobia mucho: las competiciones (“peleas”) entre ellos. Primero que nada, he de decir que entiendo por “peleas” la competición por espacios de notoriedad, discusiones por el roce que necesariamente trae la convivencia, la mala gestión, por cuestiones de edad, de responsabilidades dentro de casa, malos entendimientos por lo que se quiere o no se quiere, por juegos, por tiempos, pequeñas “maldades” que buscan molestar ( no hacer daño) al otro, etc. No son peleas: las faltas de respeto, los golpes, los insultos, el buscar hacer daño. Eso es un conflicto que se debe hablar y resolver. Las peleas anteriormente mencionadas son producto de la necesidad de buscar su espacio en el universo familiar, de conseguir la mirada y atención de los progenitores y de buscar su lugar con respecto a las habilidades fraternas. Por lo cual, peleas-competiciones dentro del espacio familiar pueden ser hasta normales, nunca fuera de ella. La identidad común, entre hermanos bien avenidos, debe de primar en espacios externos. Una vez, unos profesores me comentaban que dos hermanos en el Instituto se llevaban a matar, no se podían ver, encontrarse era sinónimo de agresiones físicas y de insultos entre uno y otro. “Como hermanos bien avenidos” me dijeron. Reaccioné inmediatamente: No, eso es un conflicto grave entre hermanos, las peleas y la competición es por el amor y la atención de los progenitores, y fuera de casa, nuestra identidad común nos debería unir y fortalecer. Solicitamos la intervención del apoyo familiar necesario y se llegó a la raíz de un grave problema familiar.

La gestión de los lazos fraternos a veces es una pesada carga para los responsables adultos. Es importante dotarnos de paciencia y de comprensión, y de hacer notorios los lazos comunes que nos unen más allá de las diferencias, y de las odiosas comparaciones. Por favor, como padre, como madre, no compares, hazles ver con tu ejemplo que cada uno, cada una tiene habilidades y competencias propias, muéstrales cómo amar sus particularidades y enséñales a buscar, juntos, sus objetivos. Enséñales a ser complementarios, a ser complementarias, a ser un equipo.

Como docente, no olvides que los hermanos no pueden ser comparados, el párrafo anterior es válido también en espacios escolares, ayúdales a encontrar su propio lugar y a tener su propia voz. Valora lo diferente en cada uno. Siempre les digo a mis hijos ¿eres distinto en algo? Qué bueno. El mundo es de los diferentes, los que hacen la historia han sido personas que no eran igual que los de su época, que lucharon por hacer las cosas diferentes, por tener un punto de vista complementario, aunque ello les haya hecho luchar más que los demás en algunos ámbitos.

¿Y la teoría del “hijo sándwich”? Imaginemos que estamos en una familia donde el mayor o la mayor siempre despierta el asombro de los progenitores: el primer día de cole, las primeras buenas o malas notas, la primera salida con amigos, ….y por otro lado, quien es el o la más pequeña despierta el encanto y el engreimiento de los padres o madres: el último, el bebé, al que hay que proteger. En ese escenario ¿cómo nos sentimos? Y si el sexo de los o las tres es el mismo, esto es más real aún. Claro que hay factores que modifican esta teoría, como las diferencias de edad, pero a grandes rasgos, es así. No estoy diciendo que necesariamente este hijo de “en medio” desarrolle problemas conductuales, o académicos, no. Simplemente que en muchos casos necesitará que nos pongamos en su lugar y le prestemos la atención necesaria por cosas positivas, que si no, posiblemente les busque obtener por vías negativas.

La importancia de los límites…..y no solo con los niños

Qué son los límites: educativa y relacionalmente son los puntos que marcan una linde imaginaria entre lo que permito y lo que no en mis relaciones con los demás. Estos “demás” sonina-sentada-felizn la familia, los compañeros de trabajo, los amigos, la relación padres/madres – hijos/as y con el resto de personas con las que me relaciono.

Sabéis que le doy mucha importancia al modelado en las relaciones con los niños y niñas, y a veces, cuando son pequeños, es difícil explicarles algo así como “hasta dónde si- hasta donde no”, así que vuelvo a resaltar la importancia de los modelos. ¿Cómo puedo enseñarles lo importante de los límites cuando permito relaciones tóxicas en mi vida? ¿Cómo les enseño que no debe permitir que lo/la agredan cuando permito agresiones físicas o psicológicas hacia mí? Piensa: ¿eres una persona que trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti y/o a tus peques (hijos/as, hermanos/as, sobrinos/as, alumnos/as….)? Revisa el modelado que imprimes en la historia de quienes te ven como adulta y analiza si es necesario que tú pongas los límites para tu propia vida, que es tan importante como ayudar a ponerlos a tus peques.

Poner límites es mucho más que decir NO a algo, es decir Si a todo aquello que si no digo “no” no podríamos disfrutar: decir NO al móvil antes de los 14 años es decir SI a los momentos que vamos a pasar juntos y que el estar pendientes del móvil nos robaría (atención ¿cuántas veces tú como adulta/o dices NO al móvil?); decir NO a gritar cuando discutimos es decir SI a trabajar juntos y ayudarnos cuando haya tensiones en casa; decir NO a las faltas de respeto es decir SI a felicitarnos cuando logremos una discusión sin gritos ni insultos; si digo NO a que tú como pequeño/a decidas lo que hay que hacer es decir SI a recobrar la autoridad en casa y proporcionarte un espacio de libertad y de disfrute que como niño/a tienes que tener, es decir SI a escuchar tu opinión y tus propuestas, es decir SI a que no tengas que cargar con una responsabilidad mayor de la que por tu edad tienes que tener.

Decir NO a lo que por edad, por respeto consideramos no deseable, es decir SI a lo que queremos, es ofrecer algo mucho mejor a cambio.

Muchos  niños, muchas niñas que tienen perfil de “retadores”( con conductas de tentar o retar los límites) son niños que no tienen claro hasta dónde pueden llegar, lo cual les genera mucha ansiedad. Un niño, una niña que ve con claridad el espacio del que puede disfrutar baja las tensiones y la ansiedad, y aprende de donde se sabe seguro, aprovechando su espacio, porque sabe que si algo sucede, ahí están los adultos responsables para protegerlo.

¡VÍVELO!

  • Analiza los límites que pones tú en tu vida, en tus relaciones con los demás: con tu familia, con tus compañeros de trabajo, con tus amigos y amigas. ¿Los tienes claros?
  • Los límites son elásticos: según va avanzando la edad de nuestros peques, y sobre todo, la responsabilidad que en cada edad vayan demostrando, éstos tienen que irse ampliando (¡menudo reto!). Los docentes y los padres/madres de varios niños lo saben, los niños y niñas no muestran los mismos niveles de responsabilidad sólo según la edad, también depende de su historia personal, de su posición en la familia, etc. El reto es adaptar los límites a la realidad de cada uno/a: el móvil a los 14 es un límite que depende de la situación de cada niño/a; las horas de salida y entrada a casa dependen de cada niño o niña, de su responsabilidad, de lo lejos o cerca que se vayan, con quién se van, etc
  • Cuando marques un límite, háblalo con los niños/as, intenta que ellos participen dando su opinión. Una norma construida entre todos es más respetada y cumplida.
  • Decide con claridad qué está permitido a partir de hoy y  qué no, y sobre todo, no permitas que tu estado de ánimo determine el cumplimiento o no de los límites: si no juega a la play de lunes a jueves no lo va hacer aunque yo esté de buen humor y hoy me haya dado muchos besos, es una norma. Si no le permito que llegue tarde a casa, no se lo permito por más que hoy no tenga ganas de discutir. Si, como compañero de trabajo te he dicho que no me gusta que te burles de mis ideas, te lo voy a decir por más que hoy hayamos tenido un buen día. Retroceder y permitirte actuar según tu humor es enseñar que las normas se pueden saltar, es enseñar a actuar y decidir según el estado de tu humor y no por decisiones firmes, es ponerte zancadillas a ti mismo/a.
  • Empieza con pequeñas cosas, con pequeñas normas, coge confianza, ve aprendiendo y avanza.
  • Tómatelo como arar y sembrar: te aseguro que cosecharás bien. Y eso es algo importante en la educación, la importancia del esfuerzo y el esperar. Esta es una oportunidad de enseñarles, con la vida , a hacerlo.

Canales de aprendizaje ¿cuál es el tuyo?

Todos conocemos personas con buena memoria visual, que son capaces de reconstruir mentalmente trayectos, imágenes, colores. Personas que son capaces de fijarse en matices, en detalles, que en un examen cierran los ojos y son capaces de traer a su cabeza la página del libro que necesitan recordar y “ver” mentalmente el párrafo que necesitan.A estas persona se les dice que tienen memoria visual y su canal de aprendizaje está básicamente apoyado en ella.

Otras personas tiene una estupenda memoria auditiva, son personas que aprenden rápidamente letras de canciones, timbres de voz o de sonido. Estas personas recuerdan más lo que dijo el profesor, si contó un chiste, si regañó a alguien, que lo que ven y lo que tocan.

Las personas que poseen memoria táctil, o kinestésica, son personas que perciben matices de texturas, de percepciones corporales, que son capaces de reconstruir recuerdos a partir de sensaciones corporales, necesitan aprender a través del movimiento y el dominio del espacio.

Recordemos que todos tenemos un poco de cada, por ejemplo, que seas auditiva no quiere decir que no recuerdes nada de lo visual. Pero en cada una de nosotras predomina uno , otro o varios.

Los canales de aprendizaje, en pocas palabras, son aquellos canales, aquellas vías por las que percibimos el mundo, por las que aprendemos dentro y fuera de la escuela, no sabemos si fortalecido por el tiempo, por el entrenamiento o si somos así desde el nacimiento. Es el “camino” que nos conecta con el mundo alrededor, con los modelos percibidos, con las sensaciones.

¿Cómo podemos usarlos para aprender? 

 

Las personas visuales precisan imágenes para aprender: colores, esquemas, diagramas. fotos….

Las personas auditivas requieren sonidos, voces para aprender mejor: instrucciones verbales, juegos de palabras, leer en voz alta, etc.

Las personas kinestésicas son las que lo tienen más complicado para aprender, porque la escuela no facilita el conocimiento táctil, pero podemos ayudarlas haciendo gestos para acompañar lo verbal, y fortaleciendo mucho, en la medida de lo posible, que toquen , perciban, vean en directo,todo lo que puedan. Por ejemplo, en los pequeños, aprenderán mejor las sumas y restasc con ábacos, o con pelotas, con objetos en general.

¡VÍVELO!

Analiza cuál o cuáles son tus canales preferentes de aprendizaje. Generalmente enseñamos como nos viene bien a nosotras, con lo cual pretendemos que nuestros alumnos /as  o hijos/as aprendan como lo hemos hecho nosotras. “tú repite mucho que así aprendí yo”, “tú subraya con muchos colores, que así es más fácil”….intenta saber tu tipo de canal de aprendizaje y el de tu niño/a y adáptate a su estilo.

Como docente, ¿haces esquemas en la pizarra? ¿hablas más que escribes?,¿les propones juegos y espacios de percepción de los conocimientos de maneras distintas a  lo habitual?. Intenta tener un equilibrio que te permita llegar a la mayor cantidad de alumnos:

  • Explica verbalmente de manera clara. Intenta incidir de manera clara y concisa en palabras clave.
  • Escribe en la pizarra, intenta ser ordenada para que los alumnos visuales puedan “recuperar” la información con más facilidad
  • Usa colores en la medida que puedas.
  •  Usa esquemas, organiza y sintetiza la información
  • Usa lenguaje no verbal para ayudar en el anclaje de la información de los alumnos/as kinestésicos/as presentes en tu clase.
  • Usa el espacio, usa lo verbal, usa lo visual. Mientras más canales uses, facilitas las vías de aprendizaje de la mayor cantidad de alumnos.