Etiquetar es limitar, etiquetar es cerrar opciones

Diapositiva1“Ese niño es vago”, “llora por todo”, ” a veces creo que sólo quiere llamar la atención”, “es muy responsable, de veras, confía en ella, no te fallará ( sobre una niña de 7 años)”, “es más desobediente….”, “es que es hiperactivo”… cómo nos suena, no?

Como padres/madres y docentes, sabemos que etiquetar a los niños es injusto, pero aún así, esta semana varios docentes me han preguntado ” cuando las etiquetas son positivas no es malo, no?”…y si, sigue siendo igual de limitante, es encerrar a un niño o a una niña en una palabra de la que no puede salir porque entonces no encaja.

Una etiqueta es como un rótulo de neón que se lleva en la frente, que es lo primero que ven quienes contactan con esa persona. De hecho, muchos niños cuando se presentan te dicen ” dice mi madre que soy…..”, así, para que no te lleves decepciones. Una etiqueta limita, una etiqueta no deja salir de ese cajón a pequeños y pequeñas que no tienen herramientas para luchar contra ella. Piensa: ¿tú eres solo “madre”, o “padre” o “profe” en todos los aspectos de tu vida? No siempre somos comprensivos, a veces tenemos mal humor, hay días que no estamos atentos y se nos olvidan cosas y hay días que funcionamos como un reloj ¿quién de esas personas eres tú? pues todas ellas y ninguna, … los niños y niñas también.

Una etiqueta no deja escapar, no nos deja empezar de nuevo, nos corta las alas para iniciar otro camino y crear poco a poco a esa persona que queremos ser y eso significa que corta la infancia, que desmotiva las iniciativas de intentar ser diferentes, y en todo caso, impide mejorar. Muchos chicos y chicas, calificados por sus docentes como “irrecuperables” en verdad terminan siéndolo, pero no porque no puedan volver a empezar, si no porque la etiqueta y las expectativas  que ella conlleva  es una losa demasiado pesada, son jóvenes y tienen pocas herramientas. Si hacen algo ” bueno” no es reconocido, y después de todo, “si esperas algo de mí es más fácil dártelo que intentar convencerte de lo contrario” como me decía un alumno la semana pasada. Y me volveréis a preguntar ¿ y las etiquetas “positivas”? Pues limitantes son, y conllevan expectativas con las que muchas veces los niños no pueden lidiar. Un niño”responsable, serio, sensato” siente que tiene que serlo siempre, una niña ” inteligente y de buenas notas” tiene la presión de mostrarlo en todo momento, y todos conocemos niños de habitualmente buenas notas con los que muchos niños no se quieren juntar ” porque siempre están estudiando” como dicen el resto de niños.

Tuve un niño en consulta cuya madre venía angustiada porque había bajado de notas. Indagando, no es que estuviera suspendiendo, solo que no sacaba las notas de siempre: 10, 9. Ahora sacaba 7, 6…..cuando entrevisté al niño, éste me contó llorando que creía que se estaba volviendo tonto, que su cerebro “ya no funcionaba como antes”,  que no tenía amigos, porque él  solo se juntaba con niños de buenas notas y ahora que había bajado, pues, ya no se juntaba con ellos. Una etiqueta le estaba destrozando la vida. El trabajo, no tengo que decirlo, fue con la madre y sus expectativas y con el niño , y convencer al niño de que él es mucho más que una etiqueta.

¡VÍVELO!

  • Revisa tus expectativas con tus niños y niñas, muchas de ellas te llevan a etiquetarlos. No decimos que no pienses que son listas, inteligentes, sensatas o responsables, u olvidadizos, o alegres, o habladores o mas bien tímidos. Una etiqueta es esperar que todo su comportamiento vaya de acorde con lo que piensas, mira con atención como pueden cambiar, cómo pueden mejorar, cómo buscan intentar ser diferentes y explorar hasta dónde pueden llegar.
  • Ten cuidado con las palabras ” siempre” y “nunca”, ellas encasillan tanto con las etiquetas y van junto a ellas la mayoría de veces, no dejan escapar, no refuerzan los esfuerzos que los niños y niñas hacen para salir de aquello que se espera de ellos y no les gusta
  •  Y sobre todo cuidado con las “etiquetas-notas”, un niño no es las notas que saca!!!!!!!! No encasilles a las niñas ni a los niños en función a las notas que tiene, que muchas veces se extrapola a lo responsable, o no, que es; a lo inteligente, o no, que es; a lo buena-bueno, o no, que es…..

 

 

 

 

Violencia de género … en la escuela

La semana pasada fui invitada a dar una conferencia a padres y madres de alumnos y alumnas del Instituto de Educación Secundaria ( IES) Valle Inclán, de Torrejón de Ardoz, una localidad de Madrid. La Asociación de Madres y Padres (AMPA) se encuentra preocupada ante las noticias de una mayor número de casos de adolescentes, en algunos casos  muy jóvenes, que  se enfrentan a situaciones que pueden denominarse de violencia de género.

Qué es la violencia de género? Es todo acto o conducta dirigido contra la mujer o

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Cartel existente en muchos IES de la Comunidad deMadrid

que pone en riesgo su integridad física, psicológica y sexual. Se puede dar en cualquier ámbito: escuela, casa, entre amigos, en la calle.

Las denuncias en menores de edad, según registros oficiales, han aumentado a razón de 13% anual, lo cual es preocupante. Este dato nos habla de conductas que son permitidas o son socialmente aceptables, como los celos, el control y todo los tipos de acoso que se manifiestan en el cara a cara y en las redes sociales. Pueden confundirse en muchos aspectos con la violencia entre iguales sin más, aunque en el caso de violencia de género reporta unas características determinadas: se ejerce por parte de personas de sexo masculino y están dirigidas a amigas, parejas o exparejas mujeres.

Un aspecto de la situación que me dejó perpleja, lo confieso, fue que muchos padres y madres consideran que la violencia de género son los golpes y cómo algunas conductas previas a ellos son consideradas “dudosas”, o “justificables”….y no, igual que en el acoso escolar, antes de los golpes hay un maltratador que se asegura que la víctima no va a poder responder a ellos, y humilla, distorsiona, machaca y amedrenta su autoestima a fin de poder tener el control sobre ella, en este caso sobre su vida relacional, sexual y la gestión de su vida, haciéndole creer que él es quien manda. Es lo que se llama violencia psicológica y no es fácil de probar. Eso lo sabe el maltratador cuando abusa y la víctima cuando intenta protestar y los/as compañeras/os le dicen ” eso es normal, es que te quiere mucho, es que encima que tienes la suerte de estar con….”

No me quieras “tanto”, quiéreme mejor….

Precisamente lo “invisible” de las primeras etapas de la violencia de género son las que nos tienen que poner alertas como educadores y como padres/madres. Cosas como el control del móvil y el dar la contraseña del mismo como prueba de “amor” nos dicen que es más habitual de lo que creemos. Los celos  “por amor”, justificando de antemano la violencia que se puede ejercer si ella no permite esa expresión sentimental ( “un día de estos voy a hacer una locura”), el alejarla de sus amigos y su familia (“es que ellos no te quieren como yo”). Si ella quiere ver a sus amigas, la respuesta tipo ” es que prefieres estar con ellas que conmigo” manifiestan  chantaje. Critica constantemente a quienes han sido sus amigos, a sus amigas y a su familia (“si no te llevas bien con tu madre es porque ella no te quiere”)… La víctima desarrolla una sensación de desprotección y de justificación sobre la otra persona que consigue que sienta vergüenza de contar a las amigas o a un adulto lo que le pasa.

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Manual de prevención de violencia de género en mujeres migrantes. Amalgama, 2015

Esas formas sutiles del lenguaje  y manifestaciones “invisibles” ( porque estando atentas/os lo podemos ver) nos tienen que dar la pauta de intervención rápida a fin de minimizar el daño posible. Nadie está libre se sufrir violencia de género en sus múltiples manifestaciones. Como adultos, padres, madres y docentes, podemos y debemos actuar sobre ella.

Pensábamos que los derechos de las mujeres a realizarnos y crecer estaban asegurados. Varias generaciones hemos peleado por ello y resulta que debemos seguir haciéndolo, porque nos queda mucho por conseguir. La violencia de género o el acoso sexual no está siempre fuera de la escuela, los espacios escolares también se muestran como sitios no libres de violencias de género, como sitios de inicio de relaciones no sanas y no fortalecedoras de autoestima, que luego se manifestarán en lo que desgraciadamente vemos frecuentemente en los diarios. Al fin y al cabo, el tiempo de escuela es en el aprendemos a relacionarnos con los demás, a construirnos y la escuela es un laboratorio de la sociedad que queremos. Actuemos para que nuestras hijas se sientan libres y protegidas en sus relaciones con los demás, y porque nuestros hijos no sean agentes de violencia en su medio, porque los dos tienen derecho a  tener relaciones sanas y constructivas. Esto no es sólo cosa de mujeres, y no es sólo cosa de hombres , alcemos la voz.

¡VÍVELO! ¿Qué podemos hacer?

  1. RESPETO.  A ellas por ser mujeres y a ellos por ser hombres. Ni ellas son “volubles” y “sensibles” ni ellos son “machotes” “fuertes” ni “agresivos por naturaleza”. La construcción de relaciones sanas pasa necesariamente porque exista respeto en las relaciones, y por no creer que ellas siempre tienen que estar protegidas. En un mundo igualitario y basado en el respeto, no deberíamos necesitar protección. Ellas pueden decidir y pueden exigir respeto. Ellos no nos complementan y nosotras no somos un complemento de…
  2. CUIDA TU LENGUAJE. Los chistes machistas ofenden. Expresiones  como “nenaza” o “marimacho” son expresiones de los llamados micromachismos que mellan nuestro subconsciente hasta hacernos creer que efectivamente, ser mujer es propio de ser débil y sumisa y el rol masculino es el de ser fuerte, seguro…y agresivo. Y si no, revisa cuántas veces como mujer te han dicho “eres una histérica” ( muchas veces por decir, con seguridad, una opinión),”sonríe que estás muy seria”( tenemos que estar monas siempre), “así no se comporta una señorita” ( cuando te has atrevido a salir de tu rol asignado), has ido al mecánico y te ha dicho ” esto es muy difícil, mmmm, dígale a su marido que venga y se lo explico”, cuántas veces el camarero le trae la cuenta a él, por ser hombre, aunque pagues tú. Cuántas veces te han dicho “calladita estás más guapa”. Ahora pregúntate ¿repites algo de eso con tus chicos, con tus chicas?
  3. SORORIDAD. ¿Sabes lo que es? Es esa energía que se siente cuando establecemos vínculos afectivos de sinergia entre mujeres. Parte de las estructuras sociales que posibilitan la violencia de género nos han hecho creer que las mujeres somos enemigas unas de otras, y eso no es verdad. Somos capaces de crear espacios únicos de creación y de apoyo entre nosotras y ese espacio es creador y espiritualmente estimulante. Cualquiera que tenga una amiga desde hace mucho tiempo sabe de qué estamos hablando. Ayudemos a las niñas a crear espacios de sororidad entre ellas, sólo una mujer como tú sabe lo que puedes estar pasando y puedes apoyarte en ella. Como adultos, demos ejemplos de vivencia de sororidad, hablemos de ella, existe y es fortalecedora.
  4.  AMARNOS  A NOSOTRAS MISMAS. Ayudemos a las niñas a experimentar que la mejor compañía que podemos tener somos nosotras mismas. Estar ” sola” no es malo, la experiencia de la soledad es increíblemente buena si en ella nos conocemos, nos acompañamos y entendemos que no tener pareja no nos impide ser felices. No la necesitamos para vivir. La idea errónea de la “media naranja” nos dice que sin un hombre al lado somos seres incompletos, y ello hace que muchas niñas acepten a cualquier persona con tal de estar con alguien, sin valorar su propio espacio. Muchas peleas entre chicas en la escuela son resultado de “pelear” por un chico, porque han llegado a pensar que sin ese chico su vida ya no es importante(!!!!). Valemos por lo que somos, no por quien tenemos al lado.
  5. NO ES NO. Enseñemos a nuestras niñas a ser firmes con sus decisiones y a no tener que pedir disculpas cuando decimos NO. Y a ellos a respetarlas. NO tenemos que complacer a nadie. NO tenemos que aceptar lo que no queremos. NO tenemos que sentirnos culpables cuando decimos NO. Y el NO se practica en casa, revisa tu práctica educativa y mira cuántas veces les puedes decir “aquí se hace esto porque YO  lo digo” ¿cómo va a decir NO fuera de casa cuando en casa no puede expresarse y su NO no se respeta o no se escucha? Fomenta el diálogo, acepta que puede haber cosas que no se quieren y negocia, es decir, haz que se sienta escuchada, haz que su opinión valga y que pueda luchar por ella.
  6. MANTÉN LOS CANALES DE COMUNICACIÓN ABIERTOS, SIEMPRE.  Y abrir canales de comunicación no quiere decir preguntar qué tal le ha ido en la escuela o instituto. Es tener un espacio de hablar de cosas, de escuchar y empatizar con sus opiniones. Es creer que nuestros hijos tienen algo que decir. Asegúrate que cuando tenga algo que decir respecto a parejas, a amigos/as, te lo pueda decir, y aunque no estés de acuerdo, lo puedas expresar y apoyar y ayudar. No tiene nadie mejor en quien confiar.
  7. VERIFICA TUS MODELOS. Los niños y niñas aprenden de lo que ven. Verifica qué modelo de pareja y de respeto le estáis dando. Qué modelo de feminidad y de masculinidad le enseñáis a vuestros hijos día a día. Como docente, cuida tus opiniones y tu humor, éste expresa más de lo que crees respecto a tus valores y creencias en los roles de género. Una de las cosas a las que comprometieron los padres y madres de la conferencia fue a tratar de dejar de usar ciertas expresiones coloquiales que nacen de considerar atributos femeninos como malos y los masculinos como buenos ( decir “coñazo” frente decir que algo es “la polla”, por ejemplo)
  8.  A LA MÍNIMA SEÑAL, MANTENTE ALERTA. No hay media violencia, no hay violencia chiquita, cualquier cosa que corte la libertad, la expresión , el crecimiento libre de nuestros hijos es merecedor de nuestra atención y de la búsqueda de espacios de comunicación. La violencia no “pasa”, crece porque es voraz, porque quiere el poder, porque quiere mandar y no es capaz de negociar. Porque es irracional. Es necesario, entonces,  que nos acerquemos a nuestros hijos a fin de que construyan espacios de paz para sí mismos y para los demás.
  9. Y RECUERDA, EXISTE EL 016. Una vez, cuando tenía unos 14-15 años, entra mi hijo en casa, asustado y me dice que acaba de ver a un señor tirando del pelo y gritándole a una señora que parecía su pareja. “Mamá, ¿eso no se puede denunciar?”, le expliqué que en ese caso llamase al 016, salimos rápidamente de casa y ya no estaban. Ahí me di cuenta que algo que yo consideraba que mi hijo sabía no era así….él no supo qué hacer en ese momento. Repitámosle a los niños que ese teléfono existe, el 016 junto con el de la Fundación ANAR (Teléfono del menor 900202010) por ser menores de edad, que ellos no deben permitir una agresión en la medida de sus posibilidades y que en caso de duda, llamen. La permisividad social bajo el pretexto de “eso son líos de pareja o domésticos” está condenando a muchas mujeres a sufrimientos inimaginables y nos está convirtiendo en la sociedad que no queremos para nuestros chicos. Esos modelos de relación ellos lo llevan a la escuela, ampliando aún más un sistema que repite violencia, desigualdad y relaciones insanas.

Sé que este post es más largo de lo habitual y mi amiga Mar que siempre me echa una mano me va a reprender, pero lo creo necesario porque este tema hoy me toca especialmente. No permitamos que este modelo desigual de relaciones siga aportando sufrimiento  a las mujeres. Ellas y ellos se merecen relaciones sanas, motivantes y fortelecedoras de sí mismos. No permitamos que las niñas crean que se merecen relaciones incompletas, sin libertad y con sufrimiento. No permitamos que ellos crean que la violencia arregla las cosas y que su rol en la vida es el de mandar y ser agresivos,  eso tampoco es vida.

Hablemos de Acoso Escolar

Hablar de Acoso Escolar es referirnos a una situación que afecta a miles de niños dentro y alrededor de los Centros Escolares y que no les permite el desarrollo normalizado de su infancia y adolescencia. En muchos casos mal etiquetado como Acoso, como veremos, aunque ello no impida el dolor que algunas situaciones puntuales conlleva.

El Acoso Escolar como tal, afecta a su equilibrio personal, a su autoestima en un medio en el que deberían sentirse protegidos y seguros y, si esto no es ya de por sí suficientemente grave, también a su desempeño académico. Escucho a  muchos padres, madres y profesores que me indican cosas como ” si, ya sé que es difícil ir al cole sufriendo acoso, pero necesito que mejore en notas”. Los niños no encuentran sentido a estar metidos horas y horas en un Centro donde no se sienten seguros, donde tienen que estar a la defensiva, donde no se sienten apreciados. No podemos esperara que den, en esas situaciones , lo mejor de sí, ni emocional, ni cognitiva, ni relacionalmente.

Muchos adultos expresan que ahora los niños y las niñas están sobreprotegidos, que el malote de clase siempre ha existido y que se ha sobrevivido a ello. Todos aquellos que tuvimos una infancia jugando en la calle, es cierto, aprendimos a protegernos, a gestionar los espacios ( conocíamos dónde nos podíamos meter y dónde no es el barrio, por ejemplo) y los tiempos ( si no, pregúntennos cómo sabíamos cuándo nos iba a llamar nuestra madre a cenar, por poner otro ejemplo), y sobre todo, a gestionar pequeños conflictos del día a dia, con más o menos sensatez y efectividad. Pero también sufrimos muchas situaciones reiteradas, dañinas y/o en situación de indefensión para las que no tuvimos recursos ni apoyos, que a mí me hacen pensar viendo a personas en edad adulta que aún sufren las huellas de dolores no curados entonces  ¿a qué coste emocional?

Por ello, precisamente por la gravedad de la situación, veo necesario hablar de qué es el Acoso Escolar y diferenciarlo de lo que no es.

Que un alumno moleste a otro, diciéndole cosas, insultándole, o cualquier otra cosa, está mal, es faltar el respeto a otro, es agredir verbalmente  pero NO es Acoso

Que una alumna hable mal de otra poniéndole apodos o diciendo cosas de la otra que no es verdad, es faltar a la verdad y al respeto, es agredir verbalmente y confabularse con otras personas para hacer daño, si, pero NO es Acoso

Que un alumno, o alumna, pegue a otro, le dé puñetazos y lo empuje, y aún cosas peores es violencia directa y física, es agresión y hace mucho daño, pero NO es Acoso.

Cada uno de los ejemplos anteriores deberían ser pedagógicamente penalizados de parte de las autoridades del Centro por ser situaciones de violencia verbal, psicológica y física que implican faltas de respeto por la dignidad e integridad de las personas, pero NO son situaciones de  Acoso.

Para definir una situación como Acoso Escolar tienen que cumplirse  tres dolorosas condiciones:

  • Es una situación prolongada en el tiempo. Tiene que darse la misma situación de manera constante o reiterativa en un tiempo determinado, de la(s) misma(s) a la misma persona
  • Existe equilibrio de poder. El acosador es una persona más alta, más fuerte o más numerosa , u ostenta una situación específica de poder frente al acosado ( es un profesor, un/a delegado/a de clase, o alguien de quien depende el segundo de alguna manera)
  • Existe probada intención de hacer daño. La diferencia , en ocasiones, entre las bromas, la ironía y el hacer daño, es muy fina. En este caso, el traspaso de la línea es consciente y adrede.

Si revisamos los casos que conocemos, aquellos que tristemente aparecen en los medios de comunicación, veremos que estas tres condicionares se cumplen.

Y por ello, nos centraremos en post siguientes en hablar de la prevención del Acoso, por que si las situaciones que pusimos como ejemplos al inicio se hubieran parado y sancionado de una manera pedagógica, el Acoso como tal no habría existido. Y hacia ahí tenemos que tender, a QUE NO EXISTA EL ACOSO….Y ES POSIBLE.

“Agobia mucho ver cómo a alguien lo molestan un día sí y otro también y no saber qué hacer frente a ello” Ismael, alumno de 3º de Educación Secundaria

” Creo que las burlas de los compañeros suelen ser bromas. Pero hay personas que al final se cansan y sufren. Pero los que gastan esas bromas no lo saben, a veces, aunque a veces si” Alicia, alumna de 2º curso de Educación Secundaria

“No me he encontrado con situaciones verdaderamente conflictivas pero soy consciente de que en las aulas existen estas situaciones y no siempre les sabemos dar el cauce adecuado” Mario, profesor de Secundaria de Madrid

VÍVELO!

Analiza y recuerda situaciones de tu vida, de tu infancia donde consideras que sufriste Acoso Escolar, ¿se cumplieron las tres condiciones? Si es así, ¿buscaste ayuda? ¿la obtuviste? Si no ha sido así, posiblemente muchas de las huellas que causó la situación aún perduren y ello explique porqué tienes miedo o te enfurece tanto la sola posibilidad de que un hijo, una hija o una alumno o alumna sufra lo mismo.

Habla con tus chicos y tus chicas ( sean hijos/as o alumnos/as) y explícales la diferencia entre qué es y qué no es Acoso. Que aunque no lo sea, nadie tiene derecho a hacerte daño, que es necesario hablarlo y comunicarlo para parar a tiempo situaciones de futuros Acosos, para no llegar a  vivir todos en tensión.

Busca apoyos en clase, siempre hay alumnos preocupados por lo que ven día a día y no saben qué hacer. Si tú eres una autoridad, ofréceles tu apoyo  y buscad juntos la manera de formaros o conseguir establecer un marco común de convivencia.

Mira. Algo tan básico como eso. Observa ¿hay alumnos/as que no se sientan con nadie en clase? ¿hay alumnos/as que no se comunican con los demás?¿hay alumnos de cuya opinión se burlan otros o no son tomados en cuenta? Es más fácil acosar a alguien solo/a que a alguien con apoyo social.