Encuentro con padres y madres

Portada sesion con padres 27 de noviembre 2017El próximo lunes 27 de Noviembre, tendremos una sesión formativa con padres, madres y docentes en Torrejón de Ardoz, Madrid, donde aprenderemos a gestionar de manera más efectiva y provechosa la inteligencia emocional en la escuela y en casa.

¿Cómo aplicar la Inteligencia emocional en la escuela? Abriendo espacios de diálogo, de conocimiento, de apreciación de que somos más que unas notas o un título y canalizando nuestras emociones de forma positiva. Aprenderemos a gestionar la comunicación como una herramienta fundamental para crecer todo juntos en armonía, haciendo de la escuela un espacio de confianza y crecimiento para todos, no solo para los niños.

¿Y en casa? Todos sabemos al diferencia entre casa y hogar, entender que  más de la mitad de nuestras decisiones las hacemos guiados por nuestras emociones nos ayudará a darle mucha más importancia a la correcta gestión de la comunicación, de la empatía, de saber qué sentimos y cómo nos sentimos para dirigirnos a los demás, para comunicarnos con nuestros hijos y nuestra pareja, para saber cómo tratarnos entre todos y crear en casa espacios equilibrados para vivir.

Os esperamos, será una experiencia muy motivadora.

Centro Abogados de Atocha, calle Londres 11-b, Torrejón de Ardoz

Lunes 27 de noviembre del 2017

17.00 horas

Etiquetar es limitar, etiquetar es cerrar opciones

Diapositiva1“Ese niño es vago”, “llora por todo”, ” a veces creo que sólo quiere llamar la atención”, “es muy responsable, de veras, confía en ella, no te fallará ( sobre una niña de 7 años)”, “es más desobediente….”, “es que es hiperactivo”… cómo nos suena, no?

Como padres/madres y docentes, sabemos que etiquetar a los niños es injusto, pero aún así, esta semana varios docentes me han preguntado ” cuando las etiquetas son positivas no es malo, no?”…y si, sigue siendo igual de limitante, es encerrar a un niño o a una niña en una palabra de la que no puede salir porque entonces no encaja.

Una etiqueta es como un rótulo de neón que se lleva en la frente, que es lo primero que ven quienes contactan con esa persona. De hecho, muchos niños cuando se presentan te dicen ” dice mi madre que soy…..”, así, para que no te lleves decepciones. Una etiqueta limita, una etiqueta no deja salir de ese cajón a pequeños y pequeñas que no tienen herramientas para luchar contra ella. Piensa: ¿tú eres solo “madre”, o “padre” o “profe” en todos los aspectos de tu vida? No siempre somos comprensivos, a veces tenemos mal humor, hay días que no estamos atentos y se nos olvidan cosas y hay días que funcionamos como un reloj ¿quién de esas personas eres tú? pues todas ellas y ninguna, … los niños y niñas también.

Una etiqueta no deja escapar, no nos deja empezar de nuevo, nos corta las alas para iniciar otro camino y crear poco a poco a esa persona que queremos ser y eso significa que corta la infancia, que desmotiva las iniciativas de intentar ser diferentes, y en todo caso, impide mejorar. Muchos chicos y chicas, calificados por sus docentes como “irrecuperables” en verdad terminan siéndolo, pero no porque no puedan volver a empezar, si no porque la etiqueta y las expectativas  que ella conlleva  es una losa demasiado pesada, son jóvenes y tienen pocas herramientas. Si hacen algo ” bueno” no es reconocido, y después de todo, “si esperas algo de mí es más fácil dártelo que intentar convencerte de lo contrario” como me decía un alumno la semana pasada. Y me volveréis a preguntar ¿ y las etiquetas “positivas”? Pues limitantes son, y conllevan expectativas con las que muchas veces los niños no pueden lidiar. Un niño”responsable, serio, sensato” siente que tiene que serlo siempre, una niña ” inteligente y de buenas notas” tiene la presión de mostrarlo en todo momento, y todos conocemos niños de habitualmente buenas notas con los que muchos niños no se quieren juntar ” porque siempre están estudiando” como dicen el resto de niños.

Tuve un niño en consulta cuya madre venía angustiada porque había bajado de notas. Indagando, no es que estuviera suspendiendo, solo que no sacaba las notas de siempre: 10, 9. Ahora sacaba 7, 6…..cuando entrevisté al niño, éste me contó llorando que creía que se estaba volviendo tonto, que su cerebro “ya no funcionaba como antes”,  que no tenía amigos, porque él  solo se juntaba con niños de buenas notas y ahora que había bajado, pues, ya no se juntaba con ellos. Una etiqueta le estaba destrozando la vida. El trabajo, no tengo que decirlo, fue con la madre y sus expectativas y con el niño , y convencer al niño de que él es mucho más que una etiqueta.

¡VÍVELO!

  • Revisa tus expectativas con tus niños y niñas, muchas de ellas te llevan a etiquetarlos. No decimos que no pienses que son listas, inteligentes, sensatas o responsables, u olvidadizos, o alegres, o habladores o mas bien tímidos. Una etiqueta es esperar que todo su comportamiento vaya de acorde con lo que piensas, mira con atención como pueden cambiar, cómo pueden mejorar, cómo buscan intentar ser diferentes y explorar hasta dónde pueden llegar.
  • Ten cuidado con las palabras ” siempre” y “nunca”, ellas encasillan tanto con las etiquetas y van junto a ellas la mayoría de veces, no dejan escapar, no refuerzan los esfuerzos que los niños y niñas hacen para salir de aquello que se espera de ellos y no les gusta
  •  Y sobre todo cuidado con las “etiquetas-notas”, un niño no es las notas que saca!!!!!!!! No encasilles a las niñas ni a los niños en función a las notas que tiene, que muchas veces se extrapola a lo responsable, o no, que es; a lo inteligente, o no, que es; a lo buena-bueno, o no, que es…..

 

 

 

 

Escuela, prejuicios y racismo

27052892-grupo-multi-tnico-estudiantes-universitarios-con-carteles-en-el-signo-de-interrogaci-n-delante-de-su (1)Si una sociedad manifiesta dosis de racismo, de discriminación y de ignorancia respecto a la realidad multi e intercultural existente en ella, la escuela lo manifestará. La escuela es el microuniverso donde los parámetros de vida social se reproducen, para bien o para mal. Decimos con naturalidad, porque lo tenemos asumido, que la familia es la célula básica de la sociedad, y deberíamos decir, con la misma naturalidad, que la escuela es la manifestación de lo que como sociedad somos.

 

 

 

El desconocimiento respecto a nuestra realidad migratoria, y cómo ello afecta a los espacios escolares, es palpable entre los docentes y el personal de los Centros Escolares. Tengo que indicar también que las ganas de saber de este colectivo es mucha. Los docentes son conscientes que su formación y su análisis respecto a la realidad familiar, de integración social, de procesos emocionales y de aceptación entre los alumnos migrantes o hijos de migrantes es escasa.

 

La ausencia de población migrante entre el colectivo docente también es un indicador, mostrando en muchos casos, sin saberlo, prejuicios perjudiciales para alumnos y padres/madres. En España aún no vemos a la realidad migrante, de integración y de interculturalidad dentro del currículum de los Centros Escolares. Y nos estamos perdiendo la riqueza cultural que los alumnos traen a clase, todos esos aprendizajes ocultos de los que tanto hemos hablado y que constituyen el espacio de acomodación de aprendizajes posteriores.

Nuestra observación de los últimos 20 años en Centros Escolares es que cuando los alumnos no se sienten aceptados y valorados en todo lo que son ( y su proceso migratorio, o el de sus progenitores, es una parte importante de lo son), se recluyen en quienes entienden sus emociones al respecto, tendiendo a formar grupos por nacionalidad o procedencia dentro de los Centros, ésos que los docentes luchan  tanto para erradicar ( y con razón).

La solución no es señalar constantemente quién eres y de donde vienes.  La solución pasa por procesar y entender en el proceso instructivo la riqueza que cada composición de clase tiene, siendo conscientes de nuestros prejuicios respecto a las posibilidades de cada alumno o alumna según  de dónde venga y de dónde sean sus padres/madres. Y formarnos en ello, teniendo datos, investigaciones que aportar a la discusión y el debate. Porque cuando aplicamos nuestros prejuicios en nuestra posición docente de autoridad, aplicamos racismo y discriminación. La procedencia de alguien no dice quién es ni hasta dónde va a llegar, así como no lo dice su nivel económico, ni el social ni lo bien o mal que nos parezcan los progenitores. Y si conocemos alumnos migrantes en quienes nuestra “profecía” se cumplió y no llegaron a niveles altos de formación, pensemos que posiblemente no fue por que genéticamente o por procedencia no pudo, posiblemente las trabas en el camino fueron muchas….y  nuestros prejuicios aportaron palos en ello.

El racismo y la discriminación matan los sueños de los niños, no contribuyamos a eso, revisemos nuestros prejuicios.

VÍVELO!

¿Qué porcentaje de alumnos migrantes hay en tu escuela? Sabes cuántos de ellos migraron y cuántos de ellos llevan la migración de sus padres/madres consigo?

¿Qué realidad existió en sus países, en su familia  o en su zona para marchar? Qué familias dejaron, qué procesos dejaron?

¿Conoces los sistemas educativos de los países de los que proceden tus chicos? En muchos países considerados “subdesarrollados” existen sistemas educativos alternativos muy interesantes, que pueden ayudarte a enriquecer tu clase y hacer que tus chicos se sientan valorados en sus capacidades.

¿Sabes lo que es Síndrome de Ulises?. Existe, y es una carga muy pesada para muchos chavales, llevándolos a verdaderos cuadros patológicos físicos y mentales.

¿Cuántas veces felicitas a tus alumnos, a los amigos de tus hijos, según lo que esperas de ellos/as? Ejemplo:

“Qué bien lo has hecho para lo pequeño que eres” (que algunas procedencias manifiesten medias de altura menores que las españolas no quiere decir que no puedan hacer cosas)

“Mira, lo has conseguido, y parecía que te iba a ser difícil….digo, porque al venir de fuera todo es más difícil para ti….”( esto lo he oído yo misma de una profesora a un chaval que ya llevaba viviendo en España más de cinco años….),

“Qué bien te expresas, con lo difícil que tiene que ser para ti el español, no?” (dicho a una niña china adoptada por españoles y que vive aquí desde que nació, unos 14 años más o menos…..)

“Con lo mal que se te dan las mates y la lengua, hay que ver lo bien que se te da el piano” (una profesora de música, en mitad de curso, a un chico originario de Europa del Este, que lleva meses con ella y del que ella no se había enterado que en el país en el que vivía había hecho cuatro años de piano y solfeo).

Quitarnos los prejuicios nos hace más libres, más divertidas y más flexibles. Y como padres, madres y maestras, debemos ver a los chavales como lo que son, con sus trayectorias y sus riquezas, y hacerlas crecer.