Etiquetar es limitar, etiquetar es cerrar opciones

Diapositiva1“Ese niño es vago”, “llora por todo”, ” a veces creo que sólo quiere llamar la atención”, “es muy responsable, de veras, confía en ella, no te fallará ( sobre una niña de 7 años)”, “es más desobediente….”, “es que es hiperactivo”… cómo nos suena, no?

Como padres/madres y docentes, sabemos que etiquetar a los niños es injusto, pero aún así, esta semana varios docentes me han preguntado ” cuando las etiquetas son positivas no es malo, no?”…y si, sigue siendo igual de limitante, es encerrar a un niño o a una niña en una palabra de la que no puede salir porque entonces no encaja.

Una etiqueta es como un rótulo de neón que se lleva en la frente, que es lo primero que ven quienes contactan con esa persona. De hecho, muchos niños cuando se presentan te dicen ” dice mi madre que soy…..”, así, para que no te lleves decepciones. Una etiqueta limita, una etiqueta no deja salir de ese cajón a pequeños y pequeñas que no tienen herramientas para luchar contra ella. Piensa: ¿tú eres solo “madre”, o “padre” o “profe” en todos los aspectos de tu vida? No siempre somos comprensivos, a veces tenemos mal humor, hay días que no estamos atentos y se nos olvidan cosas y hay días que funcionamos como un reloj ¿quién de esas personas eres tú? pues todas ellas y ninguna, … los niños y niñas también.

Una etiqueta no deja escapar, no nos deja empezar de nuevo, nos corta las alas para iniciar otro camino y crear poco a poco a esa persona que queremos ser y eso significa que corta la infancia, que desmotiva las iniciativas de intentar ser diferentes, y en todo caso, impide mejorar. Muchos chicos y chicas, calificados por sus docentes como “irrecuperables” en verdad terminan siéndolo, pero no porque no puedan volver a empezar, si no porque la etiqueta y las expectativas  que ella conlleva  es una losa demasiado pesada, son jóvenes y tienen pocas herramientas. Si hacen algo ” bueno” no es reconocido, y después de todo, “si esperas algo de mí es más fácil dártelo que intentar convencerte de lo contrario” como me decía un alumno la semana pasada. Y me volveréis a preguntar ¿ y las etiquetas “positivas”? Pues limitantes son, y conllevan expectativas con las que muchas veces los niños no pueden lidiar. Un niño”responsable, serio, sensato” siente que tiene que serlo siempre, una niña ” inteligente y de buenas notas” tiene la presión de mostrarlo en todo momento, y todos conocemos niños de habitualmente buenas notas con los que muchos niños no se quieren juntar ” porque siempre están estudiando” como dicen el resto de niños.

Tuve un niño en consulta cuya madre venía angustiada porque había bajado de notas. Indagando, no es que estuviera suspendiendo, solo que no sacaba las notas de siempre: 10, 9. Ahora sacaba 7, 6…..cuando entrevisté al niño, éste me contó llorando que creía que se estaba volviendo tonto, que su cerebro “ya no funcionaba como antes”,  que no tenía amigos, porque él  solo se juntaba con niños de buenas notas y ahora que había bajado, pues, ya no se juntaba con ellos. Una etiqueta le estaba destrozando la vida. El trabajo, no tengo que decirlo, fue con la madre y sus expectativas y con el niño , y convencer al niño de que él es mucho más que una etiqueta.

¡VÍVELO!

  • Revisa tus expectativas con tus niños y niñas, muchas de ellas te llevan a etiquetarlos. No decimos que no pienses que son listas, inteligentes, sensatas o responsables, u olvidadizos, o alegres, o habladores o mas bien tímidos. Una etiqueta es esperar que todo su comportamiento vaya de acorde con lo que piensas, mira con atención como pueden cambiar, cómo pueden mejorar, cómo buscan intentar ser diferentes y explorar hasta dónde pueden llegar.
  • Ten cuidado con las palabras ” siempre” y “nunca”, ellas encasillan tanto con las etiquetas y van junto a ellas la mayoría de veces, no dejan escapar, no refuerzan los esfuerzos que los niños y niñas hacen para salir de aquello que se espera de ellos y no les gusta
  •  Y sobre todo cuidado con las “etiquetas-notas”, un niño no es las notas que saca!!!!!!!! No encasilles a las niñas ni a los niños en función a las notas que tiene, que muchas veces se extrapola a lo responsable, o no, que es; a lo inteligente, o no, que es; a lo buena-bueno, o no, que es…..

 

 

 

 

Cómo estudiar 3: exámenes

El tercer punto importante para el estudio eficaz es la planificación relativa a los exámenes. Ya hemos analizado lo importante que es una buena planificación de clase para ayudar en la compresión y la organización efectiva de conocimientos vistos en clase. También hemos visto cómo organizarnos fuera de clase diariamente, repasando y haciendo los deberes o trabajos que se nos indiquen.

Habitualmente, este tercer punto es el único del que se preocupan los alumnos cuando hablan de estudiar, sin ver que estudiar es un ejercicio cotidiano, es saber encajar aprendizajes y experiencias nuevos dentro de aprendizajes y experiencias previos, construyendo así niveles superiores de conocimientos y de relaciones entre ellos. Y eso no se consigue sólo aplicándose cuando vienen  los exámenes. Lo que siempre se ha llamado “estudiar para aprender, no sólo para el examen”…pues eso.DIFERENCIA INFORMACION-CONOCIMIENTO

Muchos estudiantes hacen lo que se llama un “estudio bulímico”: memorizan, memorizan, memorizan hasta que no pueden más; llegan al examen, vomitan todo y luego del examen no recuerdan nada. Esto, aparte de no ser un estudio eficaz, es tremendamente agobiante para ellos y ellas, pues deja al azar el éxito en los exámenes, y como no contribuye a construir conocimiento, sólo se almacenan trozos de información sin conexión entre ellos y sin proporcionar una base previa a aprendizajes posteriores. Que a veces “suena la flauta” y nos vienen en el examen  preguntas, justamente, de eso que nos acordamos, sí, sucede. Pero eso no es aprendizaje. Eso es perder el tiempo.

Las pautas siguientes no son mágicas en sí mismas, porque, primero, funcionan en complementaridad con las pautas previas, especialmente con el repaso diario, y dos, porque es necesario la práctica continua de todas ellas para desaprender hábitos negativos previos y aprender hábitos nuevos. Y ello requiere entrenamiento.

Cinco días antes. Como mínimo. Es el tiempo necesario para preparar exámenes. ¿Por qué? Porque queremos utilizar de manera efectiva nuestra memoria a largo plazo, que, como dijimos antes, es infinita. Porque no queremos agobiarnos pretendiendo memorizar todo el último día, lo cual nos hace usar nuestra memoria a corto plazo, que no es suficiente. Porque  no es necesario estar horas y horas sentados/as frente a los libros para aprender. Porque si leemos un día varias veces, al día siguiente otra vez y al siguiente otra vez, damos tiempo a que lo aprendido “germine” en nuestra cabeza y vaya armando estructuras de conocimiento más complejas, conectadas y lógicas.

 

  5 días antes 4 días antes 3 días antes 2 días antes El día antes
Letras Leer  3 -4 veces Leer 3-4 veces Leer 3 – 4 veces Leer 1 vez

Hacer resumen

Estudiar del resumen

Hacer esquema

Mates Formulas

Ejercicios

Usar fórmulas

Ejercicios

Usar fórmulas

Ejercicios

Usar fórmulas

Ejercicios

Cerrar aquellas áreas que nos cuesten más

 

Si estudiamos una materia de letras, no necesitamos más que leer 3-4 veces la materia, toda, el primer día. El segundo otra vez ( notarás que lo entiendes mejor, que lo enlazas con conceptos que vas viendo en clase o en tu vida) . El tercer día antes del examen, otra vez, léelo unas 3 – 4 veces. Dos días antes, léelo una vez más, y subraya las palabras importantes. Esta es la parte más difícil y posiblemente necesites practicar para conseguirlo con efectividad. Confundimos “subrayar todo, por si acaso” con “subrayar lo importante”. Te será mucho más fácil si lees muchas veces. Narra tu resumen por escrito o de manera verbal ( cuéntatelo o cuéntaselo a alguien, que sea comprensible y sobre todo que tenga lógica) a partir de las palabras subrayadas. Ellas te deben de servir de “llaves” de acceso al tema completo. Un día antes del examen, haz un esquema a partir de las palabras importantes que has subrayado al día anterior. Si necesitas saber más sobre esto, te invito a ver cómo hacer resúmenes y esquemas en un post anterior.

En el caso de las materias de ciencias ( matemáticas, física y química, etc), recomendamos usar tarjetas de trabajo ( de las que se usan para bibliografía, de cartulina de 150mm x 100mm) que las puedes hacer tú o comprar, normalmente no son caras. En ellas, pondremos con claridad las fórmulas que todo tema de ciencias tiene. Usaremos una tarjeta por fórmula y las clasificaremos, de tal manera que un grupos de tarjetas lleve el título ” (TEMA): 1, ó 2, ó 3…..” El primer día de estudio lo dedicaremos a ordenar los temas que tenemos que estudiar y clasificaremos las fórmulas en nuestras tarjetas de trabajo, si es que no lo hemos hecho en nuestras tardes de repaso ( eso sería lo ideal). Leyendo con atención todo lo relativo al tema y sin descuidar la teoría ( un error que muchos estudiantes cometen en ciencias). ¿Por qué queremos tener tarjetas con las fórmulas? Porque ellas nos ayudan a resolver TODOS los ejercicios que necesitamos realizar al estudiar. Porque son la base de las estrategias de resolución de esos ejercicios. A partir de ello, realizaremos los ejercicios siempre con las tarjetas delante, y así recordaremos las fórmulas, entendiendo con ellas las diferentes variantes de ejercicios que nos pidan resolver. Usaremos el día previo al examen para repasar los temas que más difíciles se nos presentan. Os dejo aquí un ejemplo de dos tarjetas con el tema “potencias”

 

 

¡VÍVELO!

Mis alumnas me dicen que “sienten que no están estudiando” pero que, “inexplicablemente”, sacan mejores  notas. O que sienten que se ponen menos nerviosas en los exámenes puesto que se sienten más seguras al saber que sí les ha dado tiempo a ejercitar o comprender  todo lo que hay que saber. O que el estudiar así les da tiempo a investigar en google si un tema no lo comprenden en su totalidad.

Utilizar un método de estudio no requiere “quemarse las pestañas”, es planificar y avanzar de manera efectiva en la comprensión de los temas. Ello aumentará tu motivación y tu seguridad en el examen. Por eso es complementario al repaso diario. Si has repasado, los temas no te parecerán nuevos y avanzarás cobre lo construido con anterioridad.

Recuerda que lo más complicado es saber seleccionar las palabras clave en los temas de letras. Ello requiere entender lo importante y lo que no lo es en un tema, y tu cerebro lo hará con facilidad si lo has leído muchas veces, puesto que te permitirá entender el todo y las partes. Practica, y recuerda, no es subrayar frases, es subrayar palabras. Algo parecido pasa con saber seleccionar las fórmulas, sobre todo si en el libro no las muestran explícitamente.

Marca claramente en tu horario el día de inicio de la preparación del examen (cinco días antes del mismo) y el día del examen, y coloca en ese horario los tiempos que necesitas para prepararlo. Dependiendo de lo complicado del tema, podemos leerlo 3-4 veces dentro del intervalo de 25-5 (método pomodoro, marinaratimer), pero a veces, si es un tema complicado, precisaremos un intervalo o dos más. Pienso en alumnos y alumnas de Bachillerato, donde los exámenes no son de uno o dos temas, en ocasiones son 7 – 8 temas. En ese caso precisarás más días de preparación. Simplemente planifícalo, y anota en tu horario los días que necesitas.

Resalto, una vez más, la importancia del horario en la planificación y la organización del estudio.

Y si necesitas ayuda, ya sabes dónde estamos…..

 

 

 

 

 

Cómo enseñar a estudiar 1: organiza tu clase

Iniciamos una serie de tres espacios específicos encaminados a aportar ideas y propuestas para ayudar a los alumnos a estudiar, lograr mayor efectividad en nuestras sesiones de clase y otorgar herramientas de apoyo en los espacios extraescolares. Por lo tanto, no están solo dirigidos a docentes, si no también a padres/madres y quienes apoyen el estudio fuera del centro escolar.

Durante las próximas tres semanas, os invitamos a seguir los siguientes posts:

Cómo enseñar a estudiar 1 : organiza tu clase

Cómo enseñar a  estudiar 2: el estudio en casa

Cómo enseñar a  estudiar 3: prepararnos para exámenes

ORGANIZA TU CLASE:

Para empezar a estudiar tenemos que ubicarnos necesariamente en el aula y en el diapositiva1desarrollo de la sesión de clase. Estudiar no tiene que ver sólo con la organización que emplee el alumno o alumna luego de clase, pues se inicia desde la organización misma de la sesión impartida, una sesión que facilite la comprensión, el “encaje” en aprendizajes previos y que motive al alumno el repaso en casa y el estudio para los exámenes. Una clase efectiva es altamente motivadora para el estudio en casa.

Un esquema de clase, que sea predecible para los alumnos, que atienda a las diversas necesidades de aprendizaje, que nos ayude en la paulatina construcción conjunta, alumnos/as y docentes de los espacios de clase, que atienda a los diversos canales de aprendizaje, que nos permita, como docentes, un esqueleto en el que afianzar nuestras estrategias de atención, puede ser algo como esto:

  1. Qué hemos hecho la sesión anterior? Un breve repaso de unos minutos de lo hecho la sesión anterior ayuda a la memoria a largo plazo de los alumnos, les ubica en aprendizajes previos y les ayuda a “encajar” lo nuevo en procesos anteriores. Aún si el tema del día no tenga mucho que ver con el tema anterior,  si los alumnos se anticipan a la pregunta ( es decir, al hacerla siempre), les estamos ayudando a “repasar” mentalmente lo hecho. Si te parece aburrido hacerlo siempre verbalmente, usa recursos diversos: juegos, preguntas con puntos, recolecta palabras -clave de esa sesión, etc. Una alternativa, para la que necesitaremos disponer de unos minutos más es la que Santiago Moll llama “pruebas de estudio“, un elemento de aprendizaje y control de nuestra parte para los alumnos, a usar en algunas ocasiones. Otra alternativa es usar el movimiento, sobre todo si ves que están desmotivados: que se agrupen para responder preguntas o utilizar la relajación, y cuando estén relajados, repíteles en voz alta los tres o cuatro puntos importantes de la sesión anterior.
  2. Revisión de deberes. Si les hemos dejado deberes, es importante que los alumnos sepan que siempre se van a revisar. Muchos profesores se quejan de que los alumnos no hacen los deberes y bajo un principio conductista básico, eso tiene una explicación: los alumnos no los hacen porque no saben cuándo van a ser revisados. Si un alumno los hace siempre y sólo en algunos casos su conducta es reforzada (valorada, revisada, premiada con un punto o medio más…) , es fácil que ese entusiasmo en cumplir los deberes decaiga. Y si nunca o casi nunca los hace, al no ser revisados, piensa que para qué hace el esfuerzo si no obtiene el refuerzo que espera o justo cuando no las hace sí se revisa. Si vas a dejar deberes, asegúrate de dedicar un tiempo a revisarlos:  recogiéndolos, o haciendo preguntas sobre ellos, o un concurso de puntos a obtener, o un desarrollo grupal….lo que sea, pero refuerza el esfuerzo hecho para motivarles a seguir haciéndolo. Si no los vas a revisar, no los dejes para hacer.
  3. ¿Qué vamos a hacer? ¿Y para qué? Motiva a los alumnos adelantándoles pequeñas “pastillas” de lo que van a ver. Convéncelos de lo útil que es aprender este tema. Intenta llegar a su lenguaje, aléjate del “esto es importante para vuestro futuro porque cuando seáis mayores…..”, eso ellos lo ven muy lejano, intenta acercarles la utilidad lo más posible. Relaciona el tema  con tener amigos, con ganar dinero, con convencer a sus padres, con ligar, con viajar…lo que a ellos les motive ahora.Es cierto que hay temas que nos demanda el currículo y a los que encontramos difícil utilidad, pero inténtalo, en ese caso también serás tú el/la motivado/a, y transmitirás más entusiasmo aún.
  4. Desarrolla la sesión. Ahora es el momento de construir lo que has venido a descubrirles. No olvides tomar en cuenta tu propio canal de aprendizaje y utilizar recursos auditivos, visuales y táctiles en la medida de lo posible, para llegar a  todos /as.Repite varias veces las tres o cuatro ideas-clave que son importantes en el tema. Realiza, mientras expones, un esquema en la pizarra que organice las ideas y les presente de manera ordenada la información. Nuestro post anterior te puede ayudar en ello. Usa ejemplos donde se puedan mover si es posible. En aulas de aprendizaje cooperativo éste es el momento en el que los alumnos “construyen” su aprendizaje.
  5. Resumid, tú y tus alumnos, lo hecho. Al finalizar, haced juntos/as un resumen de lo aprendido hoy. Contesta preguntas. Propón ejemplos. Pídeles ejemplos a los alumnos. Tus alumnos/as auditivos/as te lo agradecerán.
  6. Esquematiza de la sesión. Este punto en muchas ocasiones, va unido al anterior. A partir de las tres o cuatro ideas clave de tu sesión, organiza en la pizarra lo hecho si no lo has hecho antes. Tus alumnos visuales lo necesitan. Para no hacer siempre lo mismo, Santiago Moll nos propone las pruebas de atención, para medir el grado de atención de los alumnos durante la sesión. Medir esto os es útil a ti y a ellos/as. El saber que de vez en cuando las emplearás los mantendrá alertas y los motivará a seguir la clase de manera permanente. Otra alternativa es finalizar la clase con un vídeo relacionado con el tema, que les motive a esperarlo, a ver ejemplos, y les complete la información aprendida.

 

¡VÍVELO!

Si queremos conseguir resultados diferentes, tenemos que tomar caminos diferentes. Cambia y date la oportunidad.

Practica cada día con un punto distinto de los seis que te propongo. Seguro que algunos de ellos ya los haces, refuerza eso. Poco a poco, organiza toda la sesión y verás que tu motivación también aumenta. Y los alumnos estarán más atentos, conseguirás más atención de su parte y recibirás más mensajes positivos de su parte para continuar.

¿No te sale fácilmente la primera vez? Tenemos que desaprender conductas que no nos han ayudado hasta hoy. Y esa es la parte difícil, desaprender. Sigue intentándolo. Y cuéntalo a tus alumnos. Que ellos aprecien que tú también estás aprendiendo. Compartid ese espacio de aprendizaje.

Pregúntales que parte de la clase les gusta más, seguro que te sorprenden.

Una clase construida entre todos es más motivadora, no siempre tienes que tener tú las respuestas, eso agota y cansa. El sentir que son parte de lo construido incrementa su motivación, su atención, se sienten parte de ello, y consiguen aportar mucho más a la clase.

 

 

 

 

Mira a los ojos y acércate a su corazón

Las prisas del dia a dia nos hacen descuidar lo importante, yendo directamente a lo urgente. Total, ya tendremos tiempo de ocuparnos de eso. Descuidamos el lenguaje no verbal siendo éste un canal de comunicación no sólo suplementario del verbal, si no a veces hasta sustitutivo de aquél,…¡la de veces que mientras la palabras dicen una cosa el cuerpo, el tono, la postura, la cara, los ojos, nos dicen otra cosa!

No sólo deberíamos prestar más atención a nuestros gestos, si no también mirarnos a la cara al hablar, sobre todo con ellos, los más pequeños, a quienes les estamos enseñando a comunicarse con el mundo.

Por eso es tan importante, para hablar con los niños, agacharnos y ponernos a su altura, mirarlos a los ojos y hablar con ellos, con los ojos, que nuestros chicos y chicas lean en ellos qué le queremos decir. Os aseguro que es la mejor manera de calmar a un niño, de decirle “te entiendo, entiendo que estés enfadada/frustrada/ decepcionada/ con sentimiento de injusticia…..te escucho y te acompaño en la búsqueda de soluciones”. Además, notaremos una escasa necesidad de gritar, pues ya estamos cerca, y el tiempo empleado en acercarnos, agacharnos y empezar a hablar nos ayuda a reflexionar sobre qué le voy a decir. Muchos padres/madres/profesores corrigen a sus chicos “a distancia” con gritos, a los lejos “¡fulanitooooo, te he dicho que no tires la ropa por el suelo!”, ” ven aquí y dime qué deberes tienes hoy”( en vez de “¿qué deberes tienes hoy?”), “¡Qué ha pasado¡” ( en vez de “¿qué ha pasado? cuéntame”)….además ¿notamos que una pregunta, gritada, a la distancia, se convierte en una afirmación, o peor, en una reprimenda?,dad_and_son_in_the_park-800x533 lo cual provoca más de un conflicto.

Agáchate hasta la altura de sus ojos e intenta ver el mundo desde donde ellos/as lo ven, y a medida que ellos y tú crecéis la distancia entre sus ojos y los tuyos será menor.

Nosotros, como educadores, padres o maestros, por otro lado, así aprendemos a leer el corazón de nuestros chicos, a saber cuándo están mal y cuando están felices sin necesidad de que nos lo digan. Y me acerco más cuando está triste y me alegro con él/ella cuando está feliz.

¡VÍVELO!

Mira a los ojos a tus chicos, ponte a su altura físicamente cuando les hablas. Ponte de pie de donde estés y acércate cuando te dirijas a ellos/as, diles con el cuerpo que te importa lo que te están diciendo, que la respuesta a la pregunta que le haces es importante para ti, que tienes todos tus sentidos en lo que ellos/as te dicen.

No grites, no preguntes gritando. No hay pregunta a gritos, sólo afirmaciones y regañinas, intenta hacer una pregunta gritando, verás que no suena igual. Imagínate esa “pregunta” (que a gritos no es tal) en los oídos de tus chicos.

En casa se ríen mucho de mí ( en el buen sentido, se asombran, puede ser la expresión más correcta) cuando detecto sólo por ver la postura de mis hijos al entrar a casa, o por respuestas ¡al teléfono! cuando les ha pasado algo: una discusión con el/la novio/a, una nota que no esperaban, un trabajo extra fuera de la planificación, cansancio fuera de lo habitual, la pérdida de algo importante….. es cuestión de entrenamiento, de atención y de observación, y si, mucho de mirar a los ojos. No es magia ni tener más capacidad que los demás, todos podemos conseguirlo, acércate y mira a los ojos: a tus hijos/as, a tu pareja, a tus amigos. Entrena.

 

Hablemos de Acoso Escolar

Hablar de Acoso Escolar es referirnos a una situación que afecta a miles de niños dentro y alrededor de los Centros Escolares y que no les permite el desarrollo normalizado de su infancia y adolescencia. En muchos casos mal etiquetado como Acoso, como veremos, aunque ello no impida el dolor que algunas situaciones puntuales conlleva.

El Acoso Escolar como tal, afecta a su equilibrio personal, a su autoestima en un medio en el que deberían sentirse protegidos y seguros y, si esto no es ya de por sí suficientemente grave, también a su desempeño académico. Escucho a  muchos padres, madres y profesores que me indican cosas como ” si, ya sé que es difícil ir al cole sufriendo acoso, pero necesito que mejore en notas”. Los niños no encuentran sentido a estar metidos horas y horas en un Centro donde no se sienten seguros, donde tienen que estar a la defensiva, donde no se sienten apreciados. No podemos esperara que den, en esas situaciones , lo mejor de sí, ni emocional, ni cognitiva, ni relacionalmente.

Muchos adultos expresan que ahora los niños y las niñas están sobreprotegidos, que el malote de clase siempre ha existido y que se ha sobrevivido a ello. Todos aquellos que tuvimos una infancia jugando en la calle, es cierto, aprendimos a protegernos, a gestionar los espacios ( conocíamos dónde nos podíamos meter y dónde no es el barrio, por ejemplo) y los tiempos ( si no, pregúntennos cómo sabíamos cuándo nos iba a llamar nuestra madre a cenar, por poner otro ejemplo), y sobre todo, a gestionar pequeños conflictos del día a dia, con más o menos sensatez y efectividad. Pero también sufrimos muchas situaciones reiteradas, dañinas y/o en situación de indefensión para las que no tuvimos recursos ni apoyos, que a mí me hacen pensar viendo a personas en edad adulta que aún sufren las huellas de dolores no curados entonces  ¿a qué coste emocional?

Por ello, precisamente por la gravedad de la situación, veo necesario hablar de qué es el Acoso Escolar y diferenciarlo de lo que no es.

Que un alumno moleste a otro, diciéndole cosas, insultándole, o cualquier otra cosa, está mal, es faltar el respeto a otro, es agredir verbalmente  pero NO es Acoso

Que una alumna hable mal de otra poniéndole apodos o diciendo cosas de la otra que no es verdad, es faltar a la verdad y al respeto, es agredir verbalmente y confabularse con otras personas para hacer daño, si, pero NO es Acoso

Que un alumno, o alumna, pegue a otro, le dé puñetazos y lo empuje, y aún cosas peores es violencia directa y física, es agresión y hace mucho daño, pero NO es Acoso.

Cada uno de los ejemplos anteriores deberían ser pedagógicamente penalizados de parte de las autoridades del Centro por ser situaciones de violencia verbal, psicológica y física que implican faltas de respeto por la dignidad e integridad de las personas, pero NO son situaciones de  Acoso.

Para definir una situación como Acoso Escolar tienen que cumplirse  tres dolorosas condiciones:

  • Es una situación prolongada en el tiempo. Tiene que darse la misma situación de manera constante o reiterativa en un tiempo determinado, de la(s) misma(s) a la misma persona
  • Existe equilibrio de poder. El acosador es una persona más alta, más fuerte o más numerosa , u ostenta una situación específica de poder frente al acosado ( es un profesor, un/a delegado/a de clase, o alguien de quien depende el segundo de alguna manera)
  • Existe probada intención de hacer daño. La diferencia , en ocasiones, entre las bromas, la ironía y el hacer daño, es muy fina. En este caso, el traspaso de la línea es consciente y adrede.

Si revisamos los casos que conocemos, aquellos que tristemente aparecen en los medios de comunicación, veremos que estas tres condicionares se cumplen.

Y por ello, nos centraremos en post siguientes en hablar de la prevención del Acoso, por que si las situaciones que pusimos como ejemplos al inicio se hubieran parado y sancionado de una manera pedagógica, el Acoso como tal no habría existido. Y hacia ahí tenemos que tender, a QUE NO EXISTA EL ACOSO….Y ES POSIBLE.

“Agobia mucho ver cómo a alguien lo molestan un día sí y otro también y no saber qué hacer frente a ello” Ismael, alumno de 3º de Educación Secundaria

” Creo que las burlas de los compañeros suelen ser bromas. Pero hay personas que al final se cansan y sufren. Pero los que gastan esas bromas no lo saben, a veces, aunque a veces si” Alicia, alumna de 2º curso de Educación Secundaria

“No me he encontrado con situaciones verdaderamente conflictivas pero soy consciente de que en las aulas existen estas situaciones y no siempre les sabemos dar el cauce adecuado” Mario, profesor de Secundaria de Madrid

VÍVELO!

Analiza y recuerda situaciones de tu vida, de tu infancia donde consideras que sufriste Acoso Escolar, ¿se cumplieron las tres condiciones? Si es así, ¿buscaste ayuda? ¿la obtuviste? Si no ha sido así, posiblemente muchas de las huellas que causó la situación aún perduren y ello explique porqué tienes miedo o te enfurece tanto la sola posibilidad de que un hijo, una hija o una alumno o alumna sufra lo mismo.

Habla con tus chicos y tus chicas ( sean hijos/as o alumnos/as) y explícales la diferencia entre qué es y qué no es Acoso. Que aunque no lo sea, nadie tiene derecho a hacerte daño, que es necesario hablarlo y comunicarlo para parar a tiempo situaciones de futuros Acosos, para no llegar a  vivir todos en tensión.

Busca apoyos en clase, siempre hay alumnos preocupados por lo que ven día a día y no saben qué hacer. Si tú eres una autoridad, ofréceles tu apoyo  y buscad juntos la manera de formaros o conseguir establecer un marco común de convivencia.

Mira. Algo tan básico como eso. Observa ¿hay alumnos/as que no se sientan con nadie en clase? ¿hay alumnos/as que no se comunican con los demás?¿hay alumnos de cuya opinión se burlan otros o no son tomados en cuenta? Es más fácil acosar a alguien solo/a que a alguien con apoyo social.