Movimiento, verano y aprendizaje

mujer-saltando-verde-panueloQue el verano es un buen momento para aprender? Que? Si. El verano es un tiempo para hacer aquello que no hemos hecho durante el curso, y eso implica aprender de maneras diferentes.

Todos conocemos ese profesor que les recomendó a sus alumnos disfrutar durante el verano, dejándoles tareas que no tenían nada que ver con estudiar en el sentido clásico del término. Y todas ellas eran para aprender: aprender a movernos, algo que hacemos poco durante el curso. Aprender a mirar, algo que hacemos menos durante el curso. Aprender a sonreír, algo que hacemos poco y mal durante el curso. Aprender a sentir, algo que (¡uffffff!) gastamos poco durante el curso y fuera de él.

Para los que inician verano en el hemisferio Norte y necesitan renovar energías para el curso que viene y para quienes en el hemisferio Sur están en medio de curso, y a modo de evaluación de mitad de curso pueden y quiere reajustar estrategias de aprendizaje, de crecer y de sentir, os dejamos razones por las cuales es bueno movernos, mirar, sentir, crecer y construir con las manos y los sentidos.

  1. Por desarrollo neurológico. La actividad física genera BDNF, proteína del cerebro que posibilita mejores conexiones neuronales, incrementando la memoria, , la flexibilidad, la velocidad de procesamiento. La actividad física es una especie de lubricante neuronal, generando mejores redes de procesamiento, y logrando procesos neuronales más eficaces y eficientes.
  2. Por oxigenación.  Una oxigenación correcta, evitando largos periodos sedentarios posibilita mejoras notorias en todo el organismo, incrementando la atención, el recuerdo, y las relaciones lógicas con el entorno.
  3. Por compartir, por comunicarnos con otros. Jugar con otros aumenta nuestras posibilidades de comunicación eficiente, nos ayuda a resolver conflictos generados por el compartir espacio y ayuda a ubicarnos entre nuestros pares.
  4. Por sentirnos bien. Todas conocemos esa sensación: nos da pereza movernos, salir, tomar el sol, correr un poco, pero cuando lo hacemos, tenemos la sensación de energía durante todo el día. Y si lo hacemos en compañía, mejor.
  5. Por cambiar de actividad y postura. Estamos muchas horas sentados, estudiando, investigando, conduciendo si somos adultas y muchas de nuestras actividades son en la misma postura sentada. Movamos nuestro cuerpo, cambiemos de postura, no permitamos que partes del mismo se nos lesionen por falta de movimiento, todos conocemos niños y niñas que desde muy jóvenes tienen problemas de espalda debido a estar muchas horas sentadas y empezando una vida sedentaria muy pronto.

¿Necesitas más razones para moverte más tú y tus niños a partir de hoy?

 

¡VÍVELO!

Si estás empezando el verano, aprovecha para moverte y hacer aquellas cosas que durante el largo y frío invierno no podrías hacer. Si normalmente tienes una vida sedentaria intenta cambiarla y si es en compañía, mejor, te resultará aún más gratificante. Muévete, verás que, sin darte cuenta, sonreirás más.

Deja que los niños y las niñas exploren, se ensucien y jueguen al aire libre. Si vives en un pueblo pequeño, aprovecha los espacios y el tiempo que tenéis,. Si no puedes irte a pasar el veranoa  a un pueblo, escápate fuera de la ciudad en cuanto puedas, o aprovecha parques y jardines, respira hondo y disfruta de todo lo verde que puedas. ¿Cuántas veces nos vemos diciendo ” está aquí al lado, ya disfrutaré otro día de este parque, este paseo, …?” Ese día es hoy, y mañana, y pasado….

Si estás en medio del curso escolar, y los horarios y las obligaciones del trabajo y el estudio te hacen creer que no hay tiempo ni espacio para moverte, quítate esa idea de la cabeza. En casa nos retamos a concursos de baile (un videojuego) los fines de semana, y más que coordinar los movimientos, no paramos de reírnos. Date un minuto antes de iniciar tus clases con movimientos de hombros, estiramientos sencillos, movimientos de cabeza. Respira hondo y cuenta hasta 7 antes de exhalar el aire en 8 segundos, lentamente, notarás que tus hombros dejarán poco a poco la postura de estar “en guardia” que mantenemos habitualmente. Hazlo con tus alumnos, verás que bajarán tensiones, y su cerebro estará más presto a todo lo que les quieras mostrar en esa sesión.

Aún si las notas obligan a muchos alumnos a estudiar en el verano,dales espacio de moverse, de caminar, de estar con otros y otras, de gestionar emociones. Ayúdalos a generar espacios de desarrollo y conexión neuronal que posibiliten mejores resultados de aprendizaje. Porque en verano, o invierno, moviéndonos también aprendemos.

 

El valor educativo del esfuerzo y el posponer la recompensa

“Imagine por un momento que tiene cuatro años de edad y alguien le propone el trato siguiente: darle un malvavisco grande y delicioso ya mismo, sin condición alguna. Sencillamente por ser usted quien es. Es todo suyo. Pero si puede esperar unos minutos y no comer el malvavisco mientras la persona hace rápidamente un mandado, usted recibirá dos malvaviscos cuando la persona regrese ( lo cual es una rentabilidad excelente sobre la inversión para un niño de cuatro años). Es suficiente para poner a prueba el temple de cualquier niño en edad preescolar” ( Bussiness Think, Marcum, Smith y Khalsa, 2003cabezas-de-ninos-en-circulo)

Este fue el experimento realizado en los años 60 por la Universidad de Stanford. El experimentador se ausentaba un tiempo comprendido entre 15 y 20 minutos, tiempo que para los niños es una eternidad. Algunos caían en la tentación en más o menos tiempo, otros luchaban contra la tentación e intentaban distraer su mente en otras cosas, y algunos llegaban a ponerse bajo la mesa e intentar dormir para olvidar las ganas y obtener la recompensa esperada.

Se hizo un seguimiento a estos niños durante 20 años, en un estudio longitudinal innovador y se estableció una correlación muy fuerte entre los niños y niñas que habían controlado sus impulsos, quienes mostraban en ese tiempo mayores destrezas para el manejo del estrés, la búsqueda de objetivos, el sentido del esfuerzo y la capacidad de aplazar la recompensa y trabajar para ella. La correlación también se mostró clara en el sentido contrario, es decir, se encontraron menores niveles de seguridad, de manejo de relaciones y conflictos, de gestión eficiente del estrés y una menor iniciativa frente a las dificultades, en los niñas y niñas que no habían sido capaces de aplazar la recompensa y habían cedido al impulso de comer el malvavisco.

Además, se encuentra que los niños y niñas que fueron capaces de manifestar más resistencia a los impulsos muestran también mejores resultados en el SAT, una prueba de aptitud utilizada en EEUU como determinante para las aptitudes escolares.

Nuestros niños y niñas ¿ cómo reaccionarían frente a este dilema? Les enseñamos el valor de esperar para obtener la recompensa? En cuanto nos piden algo¿procuramos dárselo para que no se frustren, no nos griten, no se enfaden o porque pensamos que si no obtienen lo que desean sufren? Cada día veo en los centros escolares, en los medios de transporte, en los parques, padres y madres preocupados por dar a  los niños, ya, lo más inmediatamente posible, lo que quieren, aún cuando te confiesan que saben que no está bien a sus edades. Manifiestan no poder llevarles la contraria, no tener ganas de ello por más que saben que la consecución de ese deseo conllevará otras consecuencias. En muchos casos hay una negación de responsabilidades como adultos sobre los niños y niñas, creyendo que la realidad y el tiempo regularán, como por sí solo, todo esto.

Veo cotidianamente docentes que consideran que los deseos de los niños y niñas son cosas que deberían conseguir, en una mal entendida democracia que considera que los niños merecen satisfacer sus deseos y no aprender que de la frustración también se aprende. En muchos casos esto oculta las escasas ganas de asumir responsabilidades, en este caso argumentando que poner límites y regular los espacios  es responsabilidad de los padres y madres, no suya. Para estos docentes sólo hay el SI y el NO, no hay espacios intermedios, mostrando en ocasiones no tener herramientas de negociación grupal.

¿Por qué es importante esperar para obtener recompensa? Aparte de por los resultados mostrados en el experimento contado anteriormente, porque el esfuerzo mejora la autoestima, genera satisfacción íntima de “haber podido” y porque resolver el conflicto entre el NO que nos dice el entorno y el SI que busca le hace encontrar caminos, asumir  capacidades y su edad y porque en muchos casos es una buena dosis de realidad que le hace trabajar para la recompensa.

Hay un dicho que dice ” a niños pequeños, problemas pequeños”, y es muy cierto. Lo que no asumamos cuando son pequeños al ser mayores se convertirá en una bola difícilmente manejable y con menos posibilidades de remedio y actuación.

¡VÍVELO!

Como padre/madre ¿ crees que acompañas a tus niños y niñas en el valor del esfuerzo y el aplazamiento de la recompensa? Un ejemplo que siempre uso es el de los móviles: los expertos recomiendan que hasta los 14 años los niños y niñas no deberían disponer de un móvil inteligente, con el que acceder libremente a información y comunicación virtual. Pero la presión de parte de los niños para obtenerlo es mucha. Seguro que habrás oído ” todos lo tienen menos yo”. ¿Consideras que está preparado/a para tenerlo? ¿Tomas la decisión de dárselo o no en función a la responsabilidad demostrada? ¿O cedes por la presión? Decidir como padres/madres significa tener claro porqué hacemos algo, y acompañarlos en el proceso de esfuerzo, responsabilidad y aprendizaje hasta obtener la recompensa deseada. Gestionando el tiempo y las emociones intermedias, y buscando ayuda si es necesario. Que es más difícil que si le das lo que pide sin más, ¡claro! (tambié era difícil para los niños del experimento esperar y obtener la recompensa final). Lo mismo vale para los video juegos con edades recomendadas, con horas de salida, gestión del tiempo libre, permisos, etc.

Como docente ¿eres de los que piensa que los alumnos/as piensan literalmente lo que dicen? ¿Que lo que quieren necesariamente es lo que manifiestan? Tú eres un adulto, y ellos actúan como actúan con los otros adultos de referencia, pero es indudable que también reconocen con quienes pueden obtener algo o no. Un ejemplo: Conozco una profesora que una vez al curso hace una encuesta a alumnos de secundaria. Una vez se preparó con mucho esmero una actividad donde los alumnos tenían que trabajar en grupo, deducir las soluciones, plantear hipótesis, construir el aprendizaje. Planificar la actividad y los materiales le llevó mucho tiempo y no tengo que decir que a los alumnos les costó, como toda primera vez, enfocar una clase así. Está demás decir, que yo creo que aprendieron mucho más que si ella hubiera dado una clase magistral, copiando, repitiendo el libro y memorizando. Pues en la encuesta, varios alumnos manifestaron con palabras despectivas su opinión sobre la actividad, a lo que mi amiga decidió que no iba a volver  a intentarlo, porque los alumnos “no habían apreciado su esfuerzo y decían que no habían aprendido nada”…su frustración, aún sabiendo que estaba ofreciéndoles una experiencia mucho más significativa en cuanto a aprendizaje, ganó, y no quiso volver  a intentarlo. No solo es que ella no remontara la sensación inmediata, si no que tampoco les estaba enseñando a  los alumnos a hacerlo, quienes muy posiblemente no tomaron, por edad y experiencia, el valor de la clase trabajada por ella.

 

El valor del esfuerzo es el asumir responsabilidades, el sabernos capaces de solventar dificultades, el sentirnos apoyados para esperar y conseguir la recompensa, con el subidón de autoestima que ello conlleva, el saber que nada en la vida se nos dará inmediatamente después de pedirlo, que necesitamos ganas, esfuerzo, estrategia, habilidades, paciencia y aguante para llegar a ello. Y eso, nos hace crecer.

 

Formación docente, presencial y constructora de la nueva escuela

Formación docente como pilar de cambio. Formación docente como construcción conjunta de espacio de nuevos de trabajo, de aprendizaje y motivación. Formación docente como herramienDiapositiva1.GIFta indispensable para “desaprender” estrategias antiguas, ineficientes y desmotivadoras y aprender ( y aprehender) herramientas, experimentar lo genial que es entender el aprendizaje de otra manera y creer, firmemente, que otro tipo de escuela es posible.

Muchos grupos de profesores nos dicen que ellos tienen ganas de crear experiencias nuevas, pero que el sistema se lo impide. Y eso, en alguna medida,  es verdad. Pero eso no debería desanimarnos para construir , dentro de nuestra “parcela” de clase, estrategias nuevas. Y conozco de primera mano muchos casos donde el empezar solo, o casi solo, motivó a equipos directivos o a otros docentes a seguir sus pasos dados los resultados y la satisfacción obtenida.

Mi experiencia en formación docente me ha llevado a creer en ella como pilar de cambio por tres razones principales:

  1. Por actualización. Esta es la razón más obvia. Los espacios de formación permiten a los docentes conocer recursos, líneas de investigación, nuevos descubrimientos, etc. Esta parte al altamente motivadora para ellos y ellas, además de los créditos que por formación pueden obtener. Este punto es posible de ser realizado vía online.
  2. Porque es el espacio para construir, juntas y juntos, la nueva escuela, ésa con la que soñamos. Paso a paso, despacito, avanzando juntas/os, el encuentro en espacios de construcción nos permitirá avanzar y plantear, acompañadas mejor que solas, los nuevos parámetros educativos. Las buenas prácticas, compartidas, explicadas y motivadas, se hacen mejor juntas. Nos contamos de viva voz los proyectos nuevos, nos apoyamos en ellos. Abrimos un espacio donde no solo nos quejamos de lo duro de nuestra vocación, si no que nos motivamos  a seguir porque no estamos solos. Una cosa que siempre me ha llamado, y mucho, la atención, desde que trabajo en proyectos educativos es la soledad del docente. Estáis solos aunque estáis rodeados de gente. Peleáis solos en espacios donde hay que rascar para encontrar un momento para compartir con colegas, para preguntar sobre experiencias, donde a duras penas nos encontramos en los pasillos y compartimos información urgente en diez palabras. La formación debería ser el espacio de confluir, de encontrarnos, de abrir ” plaza” para debatir y conocer de otros y otras, de motivarnos y darnos puntos de apoyo en nuestro camino. Y esto, la experiencia me demuestra que no se puede hacer online.
  3. Porque educar es una actitud, y cuando hablamos de actitud, hablamos de tres manifestaciones que se interrelacionan: el componente racional ( o ideativo), el componente conductual y el componente emocional. Los tres componentes forman  la actitud. Y cuando hablamos de transformar la actitud hacia nuestra labor, cuando hablamos de cambiar la educación, cuando hablamos de construir espacios educativos, necesitamos trabajar los tres aspectos, porque lo racional lo compartimos y lo transformamos en ideas nuevas y creadoras, porque lo conductual lo trabajamos entre todos, a partir de buenas prácticas, a partir de la motivación, pero el componente emocional implica sentir, emocionarnos, crear, ver  a los ojos a nuestros compañeros y sentir con ellos que es posible crear una escuela nueva. Y eso, tampoco se puede aprender online.

 

¡VÍVELO!

Hace cuánto que en tu centro no pensáis y debatís sobre formación?

Hace cuánto que sentís que la formación se os hace cada vez más necesaria?

Hace cuánto que tenéis la sensación de que no tenéis tiempo ni espacio para hablar, debatir, conocer lo que hacen tus compañeros o aprender de ese proyecto que tu compañera te contó corriendo?

Plantéate un proyecto formativo. Un proyecto donde se aprovechen las experiencias vividas. Donde aprendas de lo que hacen tus compañeros. Donde podáis crear espacios (más grandes o más pequeños, depende de ti) de creación conjunta. Donde sientas que te acercas más a tus alumnos/as, los entiendes y tienes ganas de crear espacios para ellos/as y para ti.

Llámanos, o llama a quien quieras, pero asegúrate que os ayuden a crear juntos/as, que no sólo os den información, que os remuevan y os den ánimos para emprender un camino diferente en la educación. Tú, tus compañeros/as y tus niños/as se lo merecen….

 

Centros que construyen futuro

Hay Centros que frente a las necesidades que ven, actúan. Hay Centros cuyos docentes echan horas, esfuerzo y ganas por cambiar las cosas. Hay Centros que no se conforman “con lo que hay”, no sWhatsApp Image 2017-03-27 at 12.43.07 (4)e resignan a seguir por el mismo camino y piensan ¿qué podemos hacer? …y llaman, y piensan, y aprenden, y se someten a cambiar parámetros de pensamiento y de actuación si ello redunda en beneficio de los menores a su cargo, si eso significa que los alumnos pueden tener una oportunidad de cambiar su diario convivir a mejor…

Es el caso de muchos Centros con los que tengo la suerte de trabajar, de quienes aprendo y con quienes comparto espacios de aprendizaje. Y quiero hablaros del Colegio VegaSur, de San Martín de la Vega, una localidad del extrarradio de Madrid. Un grupo de profesoras, con la directora y la orientadora, deciden, en vista de lo observado en el Centro, formarse para gestionar un proyecto que les ayude a mejorar el clima en las clases y promover el desarrollo equilibrado de sus alumnos. E inician un trabajo desde el curso pasado para formarse en ello, aprender estrategias nuevas y desaprender viejas estrategias de aprendizaje, con lo que ello conlleva.

Este curso he tenido la suerte de trabajar con ellas y ser testigo de sus esfuerzos por mejorar , de su interés por cambiar el clima de muchas clases y de sus ganas de quitarse de encima estrategias que no funcionan en la práctica. Y tengWhatsApp Image 2017-03-27 at 12.43.07o que decir que he aprendido mucho de ellas: de sus ganas, de su empuje, de su positivismo, de su espíritu de equipo. De sus ganas de bromear aunque por momentos confesasen sentirse desorientadas, de sus ganas de aprender juntas.

Ella inician este curso un grupo de mediación gestionado por profesoras con vistas a plantearlo el próximo curso para incluir a alumnos como sujetos activos de gestión, de prevención, de comunicación, de negociación y de trabajo en equipo ¡Olé!

Grupos como éstos nos animan y nos dan fuerzas para seguir luchando por la educación. Grupos como éstos son los que nos dicen que hay mucho aún por lo que trabajar. Grupos como éstos nos vuelven la mirada a la meta: hacer de la escuela espacios de paz, desarrollo y crecimiento para todos los niñas y niñas, aprender para enseñar, crecer para ayudarles a crecer en la vida.  Porque lo que no se aprende no se puede enseñar, porque solas nos acompañamos en el camino y podemos más y mejor.

¡VÍVELO!

¿Hace cuánto que en tu Centro no os formáis en estrategias de acercamiento y aprendizaje a las vivencias de tus alumnos /as?

¿Sientes que las estrategias que usas y que usan tus compañeros/as no funcionan?

¿Crees que existen otras maneras de crear espacios de crecimiento de todos los que conforman la comunidad educativa (alumnos/as, padres/madres, docentes, personal administrativo…)?

Llama, pide, busca soluciones. No te resignes al ” así se ha hecho siempre”, existen muchas maneras más satisfactorias de hacerlo, y se pueden aprender.

 

 

Escuela, creatividad y educación positiva

“Las escuelas matan la creatividad”, nos señaló Ken Robinson. Las escuelas frenan la capacidad de combinar y crear de los niños, quienes nacen explorando y curioseando y ello posibilita en gran medida su desarrollo cerebral. Las escuelas buscan crear niños y niñas estandarizados, quienes frente a los mismos estímulos, produzcan las mismas respuestas…y seguimos insistiendo a pesar de que la realidad nos sigue mostrando que NO funciona.

Sin emoción, no hay aprendizaje (1)Uno de los problemas en ello es el sufrimiento que produce en los niños. Sufrimiento que se prolonga por toda o casi toda, la vida escolar. Como dice el experto en neuroeducación Francisco Mora, si a un niño o niña se le intenta meter en la cabeza algo que no quiere o no está preparado/a, lo repetirá, pero como le ha costado sufrimiento, se le olvidará pronto, dejando en ello tiempo y esfuerzo que siente que “no sirve para nada”. El empeño en los planes de educación en priorizar las mates, la lengua y el inglés en detrimento de la filosofía, música, la educación física y las artes en general no busca si no estandarizar a los sujetos y transformarlos en personas “útiles” a un sistema que no los considera singulares y únicos, sino como parte de una máquina destinada a producir y repetir, aún contra su naturaleza curiosa, descubridora y creadora…Y luego queremos que los niños y niñas se sientan valiosos en su unicidad, y que no acepten modas por seguir al grupo, y que no cedan a la presión social.

Aún si tenemos como meta la búsqueda de trabajo futuro, si buscamos que ellos/as se desarrollen por las posibilidades laborales mañana, ( lo cual puede ser discutible), vemos que el mercado de trabajo actual y futuro busca sujetos creadores, negociadores, creativos. No a los repetidores de títulos y autores que premia la escuela.Actualmente  las empresas están contratando gente que muestre habilidades y currículums innovadores y no sólo respecto a los diplomas o títulos que ostenten: se valora habilidades como liderazgo ( conozco varias personas a quienes las contrataron porque lo que diferenciaba su CV del de otras personas era haber sido scout), gestión de equipos, comunicación, saber hablar en público, haber hecho voluntariado nacional o internacional, escribir, tener un pensamiento global, etc. Y necesitamos sujetos creadores así en un mundo cambiante, con retos globales y locales nuevos. Necesitamos sujetos “fuera de la norma”, que piensen distinto para que aporten soluciones distintas.  Lo contrario es una pérdida de tiempo, de motivación y de futuro. Y los alumnos lo saben, porque lo viven día a día. Saben que lo que necesitan para desarrollarse como personas, para poder ser un sujeto generador de propuestas creativas, para su ubicación laboral mañana, no lo proporciona la escuela, a menos que busquen sólo el papel donde constan los años y días que pasaron en la escuela.

Como docentes qué podemos hacer? Tenemos un currículum que tenemos que seguir, tenemos unos objetivos que tenemos que lograr, pero nadie nos dice cómo hacerlo. Y la clave lo tiene la neuroeducación: sin emoción, no hay aprendizaje efectivo. Hagamos que las clases sean significativas para los alumnos, rescatemos su curiosidad, su espíritu investigador, no digamos lo que tienen que memorizar, acompañemos a descubrirlo. Creemos con ellos, creamos en ellos, aprendamos con ellos. Hagamos de ese “cómo hacerlo” nuestro aliado para llegar a donde tenemos que llegar.

Y como padres y madres? Hace cuánto que no juegas con ellos? Me dirás que son adolescentes y que eso de jugar ya no se lleva. De eso nada. Posiblemente no puedes jugar con ellos al pilla-pilla, (no porque no puedas, si no porque no te van a querer seguir), pero hay muchos juegos de mesa y sociedad para adolescentes que les encantan, muévete, crece con ellos, comparte espacios distintos a la tele, la play o el ordenador. Incentiva su espíritu creativo. Motiva y felicita cualquier aporte de soluciones creativas que tenga. Busca espacios para preguntar y para que ellos/as te descubran que saben más de lo que crees, que piensan y que pueden hacer las cosas de manera diferente. Promociona su espíritu curioso y emprendedor. En la medida que puedas, proporciónales espacios de creación y de gestión con otros. Mira si eres un modelo de espíritu creativo y fórmate, crece con ellos/as.

¡VÍVELO!

Mira con otros ojos lo que haces con tus niños y niñas: ¿les proporcionas oportunidades de hacer las cosas de otra manera? ¿Felicitas sus logros aunque no sean exactamente lo que esperabas?

Intenta, en la medida de lo posible, gestionar con ellos/as planes grupales de construcción. En la escuela, creando y promoviendo espacios creativos, donde ellos puedan construir su aprendizaje, haciendo preguntas y buscando respuestas creativas. En familia, busca opiniones frente a dilemas de casa o de gestión familiar. Establece planes grupales de ocio, lo cual,  sobre todo con adolescentes, es más complicado, pero rescata esos tiempos aunque sean en una frecuencia menor. Hazlos partícipes de propuestas de soluciones: colores de una pared al pintar, cronograma de vacaciones, (tiempo, billetes, …), pregúntales y escucha con atención sus opiniones sobre pequeños dilemas laborales o de gestión de tiempos, etc

Promueve en tu centro que los docentes se formen en estrategias de nueva educación, en creatividad, en motivación y estrategias didácticas motivadoras.

 

Por qué son importantes las Habilidades Sociales?

Las habilidades sociales son aquellas destrezas de comunicación, empatía y cercanía que las personas manifiestan en su relación con otros, con otras. Es la gestión correcta de las habilidades de comunicación (verbal y no verbal) y de socialización. Guardan estrecha relación con la autoestima y con la gestión de conflictos. Por qué son importantes las

Las habilidades sociales, a diferencia de las capacidades, son la manifestación de estas últimas. No vale “saber cómo se hace” es manifestarlo de manera cotidiana.

Las habilidades sociales son habilidades complejas, porque están formadas por emociones, sentimientos, creencias y valores, que son fruto a su vez de aprendizajes y experiencias previos. Influyen en su conducta y sus actitudes frente a la vida, frente a los demás y frente a sí mismo, y les permite el desenvolvimiento en el entorno social.

Hay muchos grupos de habilidades, siendo la base de todas ellas las llamadas Habilidades Sociales Básicas, que comprenden  la escucha, el hablar amablemente, el hablar con firmeza, dar las gracias, recompensarse a uno/a mismo/a, saber pedir ayuda, saber pedir un favor e ignorar a quien nos perjudica.

Cómo se pueden generar habilidades sociales en nuestros niños, niñas y adultos? Primero, mostrando modelos efectivos para aprender. Piensa ¿ yo tengo las habilidades sociales que me gustaría que mi niño/a tenga? ¿Que mis alumnos tengan? Cobran un papel fundamental  las figuras socializadoras, padres y docentes, como modelos de actuación y respuesta para quien está aprendiendo a gestionar su entorno. Debemos dar  a los niños y niñas modelos a elegir para que ellos los asuman en su actuación con los demás. Segundo, propiciemos situaciones de ejercicio de habilidades sociales, como juegos de roles, y demos autonomía a los niños y niñas para que se desenvuelvan de manera creativa en su entorno. Y tercero, valoremos los avances, aprender a ser socialmente habilidoso/a no es fácil, los errores también enseñan. Las consecuencias agradables y contingentes propician la mejora de la conducta y las contingencias desagradables consiguen bajar la frecuencia de actuación.

Entonces, ¿porqué son importantes? Porque nos permite tener relaciones sanas con los iguales, porque nos permite aprender de ellos/as, porque nos hace sentirnos parte del entorno social y construir la propia personalidad encontrándonos y contrastándonos con los demás. Porque la gestión efectiva de la realidad social nos hace creer en nuestras capacidades, el saber que frente a lo que suceda se puede responder con asertividad y gestionar la situación, hace que la persona crea en sí misma, aumente su autoestima y le hace tener recursos para gestionar posibles conflictos. Las habilidades sociales posibilitan una mayor riqueza de universo social.

¡VÍVELO!

¿Nuestros niñas y niñas son capaces de tener conversaciones cotidianas, con un lenguaje propio de la edad, y usando elementos de su entorno con sus iguales, consiguiendo ser respetados/as en sus sentimientos y respetando a los demás? Es una pregunta importante….y no sólo con los niños y niñas, también con los adultos.

¿Ofrecemos, como agentes socializadores, un modelo adecuado para que nuestros niños y niñas puedan interiorizar qué conductas elegir, cuales no, cómo y por qué? ¿Yo, como adulto/a, tengo las habilidades básicas establecidas en mi actuar cotidiano? Muchos padres/madres se preocupan porque su niña no tiene amigos/as, o porque su niño es muy tímido, porque se encierra en su cuarto a  leer en vez de salir a la calle con los demás….y la mayoría de veces, indagando, sale la frase ” es que yo también era así a su edad”. No podemos pedirles a nuestros niños que consigan ser lo que no les enseñamos a ser. Las habilidades sociales son fruto del aprendizaje, así que posiblemente sea el momento de aprenderlas ….nosotros/as.

¿Valoramos los aspectos positivos en las habilidades que nuestros niños manifiestan? Un ejemplo de esto es que muchos padres y madres quieren que sus hijos/as sepan decir “NO” cuando les ofrezcan algo “malo” en la calle, pero no les permiten decirlo en casa ¿cómo van a aprender a hacerlo? Valora los elementos positivos en comportamiento y en autonomía en ellos/as, aunque sea difícil para ti. Los niños nunca dirán “no” fuera de casa si en casa no han sabido lo que es gestionar una negativa. Y eso nos toca a los mayores.

¿Facilitamos el entrenamiento en pensamiento divergente? Es decir, ¿ valoramos respuestas creativas y situaciones diferentes en ellos/as? Enséñales que no siempre existe una única solución, y que ellos/as son capaces de gestionar, creativamente, situaciones fuera de lo esperado. Las habilidades sociales exigen respuestas adecuadas a las situaciones, las personas y los objetivos, ayúdales a crear respuestas adecuadas.

¿Propiciamos situaciones de aprendizaje y práctica de habilidades sociales? ¿o en cuanto nos sentimos desbordados dejamos de intentarlo? Un ejemplo de ello son los niños que hacen berrinches en el supermercado. Una respuesta posible de parte de los adultos puede ser no llevarlo más y no permitirle aprender a gestionar mejor las situaciones. Otra posible respuesta, mucho más beneficiosa, es seguir intentándolo, gestionando los berrinches y las demandas de manera tranquila y sosegada, valorando las situaciones positivas y enseñándole a gestionar las frustraciones y los enfados. Y no solo del niño/a…también en nosotras/as. Y lo sé de primera mano, el segundo de mis hijos tuvo berrinches memorables a los tres años, y puedo decir que lo que aprendimos juntos valió la pena.

Las habilidades sociales son una herramienta fundamental en la correcta gestión de los conflictos a los que todo niño, toda niña se enfrentará varias veces, en su vida escolar, laboral, etc. La comunicación efectiva y sana es un elemento de aprendizaje fundamental en la vida de toda persona, no privemos a nuestros niños y niñas de ello.

 

 

Tres pautas de autocuidado necesarias para el aprendizaje

Cuando hablamos de aprender, pensamos inmediatamente en exámenes, en repetir y repetir, en tardes y fines de semana metidos en los libros, en no tener vida y en sacrificio. Ya hemos propuesto, en anteriores posts, que eso no es necesario para aprender. El aprendizaje es una acción, es activo, es cotidiano, es un motor que mueve nuestra curiosidad y nuestra motivación. No necesitamos meternos horas y horas en los libros para aprender de manera eficaz. Y esto sirve para clases, para estudiar una oposición, para el aprendizaje autodidacta: estudiar no es dejar de vivir por estar delante de los libros, es organizarse de manera efectiva, confiar en nuestros saberes ocultos, encajar aprendizajes y construir redes, porque sólo ellas sirven para sentir que no se pierde el tiempo.

Hablaremos ahora de algunas pautas fundamentales de higiene mental necesarias para que nuestro cuerpo, nuestra cabeza, nuestra atención y concentración y nuestra memoria funcionen de manera óptima, facilitando y haciendo efectiva nuestra organización en el estudio: dieta, sueño y actividad física.

Dieta equilibrada. Empezamos por el desayuno, ese que muchos niños y niñas no toman porque ” de mañana no me entra nada al estómago” ( esto lo he escuchado también en muchos adultos). No tomar desayuno no permite al cuerpo reparar el desgaste desde el día anterior, y a medida que avanza la mañana, al no ingerir alimentos, se incrementan los niveles de glucosa, lo cual  causa sueño, cansancio, desgana o sensación de irritabilidad. A veces las personas se sienten mareadas y con sensación de estar desubicadas. Demás está decir que todo esto afecta a la atención, a la concentración, a la capacidad de reacción y respuesta.

Una dieta equilibrada  contribuye de manera directa a un mejor desempeño corporal y cerebral. Establecer redes neuronales y mantenerlas activas es un desgaste de energía que precisa de los nutrientes necesarios y suficientes para un buen desempeño. Intentemos comer y comer bien, de manera natural y mostrando buenos modelos a los niños y niñas. Eso quiere decir que te hago la pregunta ¿ qué tan bien comes tú?.

Algunos estudios revelan que el abuso o uso frecuente de saborizantes, aditivos y colorantes puede estar relacionados con el aumento en casos del TDAH.  Esto ha sido puesto en duda por otros estudios, pero la relación del TDAH con dieta equilibrada en general si está clara.

Otro bulo repetido tantas veces es que (sobre todo en adolescentes) comer engorda. Y los nutricionistas llevan años repitiendo que lo que engorda es comer mal: saltarse el desayuno o cualquier comida, comer viendo la tele o con el ordenador, no mantener horarios fijos de alimentos,etc.

Sueño. La higiene del sueño es un recurso despreciado por muchas personas en edad de estudiar, y es, muchas veces, la manifestación de una mala planificación en el estudio. Mucho1780750_931402336877828_3527050513292151884_ns alumnos posponen hasta la última hora del día los deberes o el estudio, robando horas de sueño que no se recuperan nunca. O se enganchan a  recursos electrónicos ( móviles, ordenador) durante un tiempo mayor del que creen, agotando aún más su cuerpo y su descanso.

Es necesario un mínimo de 8 horas efectivas de sueño, es decir, desde que dormimos, no desde que nos vamos a la cama. Recuerda que el cerebro enlaza lo aprendido durante el día solo en el sueño profundo,  así que mientras menos duermas, menos aprovecharás lo aprendido durante el día.

El dormir bien prepara los circuitos neuronales de manera efectiva para reiniciar el trabajo al día siguiente, consolida los aprendizajes, prepara el cuerpo para el desarrollo motor y posibilita el crecimiento ( la hormona del crecimiento solo actúa mientras duermes). El sueño perdido no se recupera.

Actividad física. Niños y niñas de 5-17 años precisan de unos 60 minutos al día de actividad física para un desarrollo completo corporal y cerebral. Sólo caminar no cuenta como ejercico o actividad física, los niños necesitan un ejercicio completo, que incluya espacio, cuerpo entero, coordinación, equilibrio, relación con otros y sentido de grupo.

El ejercicio físico permite la correcta oxigenación del cerebro y de todo nuestro circuito sanguíneo, favorece los factores de crecimiento y ayuda a la velocidad de respuesta frente a los estímulos. Estimula de manera especial los procesos de memoria. Mejora el manejo del espacio, el ritmo y el equilibrio, y contribuye al desarrollo verbal y comunicativo, fortaleciendo lazos con el entorno, físico y relacional. Googlea “actividad física y aprendizaje” en tu buscador y encontrarás muchos estudios que así lo afirman.

¡VÍVELO!

Como adulto o adulta, revisa cuántas de estas pautas practicas en tu vida. Recuerda que los niños y las niñas aprenden por modelos, no podrás enseñarles aquello que tú misma no practicas.

Introduce los cambios de  manera paulatina, sobre todo en aquellas áreas donde veas que es más necesario. Un hábito no se aprende en un día, así que una vez consigas una cosa ( por ejemplo, que se respeten los horarios de irse a la cama) inicia con el siguiente.

Como padre/ madre puedes incidir en las tres, pero como docente el área donde puedes incidir es en el ejercicio físico. Mueve a tus alumnos, motívales a que aprendan también con el cuerpo, invítales a experimentar el aprendizaje viendo, bailando, corriendo, manipulando. Ello, como dicen los estudios, abre canales distintos de aprehender ( con h intermedia) lo observado y leído, posibilitando mejores encajes en aprendizajes previos y con ello, mayor afirmación de lo aprendido.

Si quieres cambiar tú de hábitos porque ves que durante el día te sientes cansado y entiendes que puede ser porque no mantienes alguna o todas de estas pautas de autocuidado, inicia el cambio sabiendo que verás resultados muy pronto. Sólo el dormir las horas necesarias ya nos cambia el ánimo al día siguiente. El comer bien nos disminuye la angustia de los horarios, de qué vamos a comer, la culpa del saber que hemos comido de prisa y corriendo y no de la mejor manera, etc. Y hacer ejercicio te dará mayor energía durante el día y eso se siente de manera inmediata. Aún así, inicia los cambios paulatinamente. No te lances a correr una hora el primer día si eres sedentario/a, y no te desanimes si el correr no te gusta, prueba diferentes deportes y actividades hasta que encuentres la que mayor gusto te da, eso aumentará tu motivación. Y si puedes, inicia el cambio con alguien más, es más fácil no romper una rutina si somos más de uno/a